En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

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Mensaje por Gabriel Magnus el Lun Mar 19, 2012 2:13 pm

¿Habrá sido todo un terrible sueño? ¿Fue obra de la retorcida mente de los Dioses Oscuros todo lo vivido hace poco menos de unas horas? Ciertamente, debería de estar muerto ahora, el abismo tenebroso que cegó mis ojos, ese frío que estaba recorriendo mis brazos de manera descarada, pervertida y desalmada. ¿Será así el otro lado? ¿Será en realidad este el mencionado olvido siempre presente? Todo es sistemático, existente y estructurado...Esto era la realidad y todo el pasado que cargaba sobre sobre mis hombros también..La oscuridad misma me lo había desvelado.

¿Cuanto había caminado? Horas enteras como un cadáver animado por las artes mágicas de la decadencia. El sol por esos tiempos el sol había caído de manera muy prematura sobre el horizonte, pero seguramente el resto de los habitantes habían visto un pacífico amanecer atareado por ciento de sombras en el firmamento anaranjado, por suerte este mencionado cielo, aquel amigo de siempre que traía a las estrellas como compañías en la muy abundante soledad de un viajero que debe de hacer su camino por sobrevivir, y por mantener la cordura. No era único, apostaría lo que queda de mi alma< a que hay miles que buscan su destino, o por lo menos las respuestas de porqué uno debía cargar sobre los hombros tantas piedras. ¿Había derecho para luchar? Claro y hasta podrái mencionar que era una obligación hacerlo, por eso mismo, desgastando mi respirar agitado, arrastré mis pies por todo el camino de Nuhl, donde había amanecido mareado, herido de muerte y con el lamento en mi sangre, a mis ojos poco brillo le quedaba, no podría imponer tensión sobre mis blancos músculos, incluso tuve que ayudarme con los robles que prestaron muchas veces sus extremidades y su capacidad de ocultar inocentes antes los ojos furtivos de los depredadores nocturnos, no entiendo como..Pero sobreviví y había luchado por mi vida hasta caer desvanecido antes de poder llegar a por ayuda a Nuhl. ¿Como me sentía? ¿Como me veía exactamente en esa situación? Ni siquiera estaba seguro de que esa visión, esa pequeña fuente de vida en mi memoria fuera real. No obstante no tenía una excusa verdadera para no creer...¿Acaso no sentía el dolor explicito en mi cuerpo? ¿No estaban mis pies adoloridos y llenos de cayos por el mal caminar? ¿No estaban mis pantalones desgarrados sobre las rodillas y las tibias por las constantes caídas? ¿Mi capa no parecía quemada por esas malditos garfios que habían abierto en dos mis omóplatos? Por milagro y a mi lado aún estaba todo lo que tenía conmigo antes de terminar así. Bienes y dolor, ese es el equipaje de un extranjero.

No podría mencionar todo con exactitud; mi pasado estaba tan distorsionado que lo único que me quedaba como consuelo era mirar al frente, hacia ese hermoso campo donde los extensos cultivos se abrían entre tantos caminos de tierra desgastados por quien sabe que tipo de ganado. El pasto aún estaba enmendado con rocío, húmedo, podía sentir esa delicada caricia sobre mi piel expuesta, apostaría incluso que el resto de mis prendas también estuvieran manchadas por este pesado aguacero milimétrico, claro, muy apenas podía entender esto cuando recién el cielo celeste, siempre manchado por gigantes pero lejanas nubes blancas, estos cúmulos eran delgados, como hermosas cortinas que traían algo de aire fresco en un mundo muy sofocado por el calor de la violencia, había sido víctima de al misma y ahora que mis traicioneras memorias volvían a divagar...Era cierto, no habían sido solo las aberraciones las que hicieron trato con el Destino para intentar hacerme caer...¿De que lado estaba entonces este? ¿De aquellos que atacaban a las victimas? ¿o de las victimas incitando su espíritu a luchar? Cuando me quise levantas, cuando mis brazos estuvieron lo suficientemente firme como para poco a poco separarme de estos matorrales habitados por pequeñas criaturas que se subían de manera pasajera por mis piernas, por mis brazos y seguramente por mi sucio rostro grisáceo, también ensangrentado, aunque reseco por el tiempo, parte de mi piel superficial, estas manchas también bajaban por mi cuello y sobre mis prendas resaltaban en mi espalda. ¿Pero porqué mis heridas no estaban abiertas? ¿Acaso no estaba condenado a morir desangrado? El impulso al despegarme de la tierra había hecho presente el inminente dolor sobre mis omóplatos, literalmente parecía cargar varios yunques, atados sobre mis silueta ¡Y claro! una punzante cuchillada que hacía sufrir mi alma...Como se había fruncido mi rostro, como las arrugas de mi experiencia se formaron en mi casada expresión que miraron por sobre mi espalda destrozada las nuevas cicatrices sobre mi ser..No, no estaban abiertas pero estaban cerradas de forma tan delicada que ante un fuerte golpe volverían a abrirse, condenándome a muerte súbita...Y aún así debía continuar con mi carrera hacia uno de los caminos de tierra más cercanos a Nuhl...Sonreír con ironía al caer en media caminata, no había podido dar siquiera cinco pasos...


-Mierda...-Un chasquido gracioso escupí por lo bajo, nuevamente tenía que sentir con mis manos aquella tierra híbrida con el verde del mediodía. Mi rodilla izquierda se había apegado a mi pecho mientras que la diestra se apoyó con fuerza sobre la mencionada superficie, también fue algo violento mi caer, la mala postura de mi sombrero terminó por dejar el mismo ante mi pies, inevitablemente aquellos zafiros que estaba condenado a llevar lo juzgaron con una leve sonrisa de lado, me distraje, tomando con la zurda dicho compañero que recién me había enterado que portaba conmigo. Era un poco infantil, pero al verlo conmigo no pude evitar ponerme de pié nuevamente, con bastante precaución con respecto a mi anterior reacción. Encorvado, y con pasos lentos, torpes sin dudas debido al terrible dolor que portaba sobre mi espalda me terminaría recargando, casi por desesperación sobre una de las cercas que daban hacia el mencionado camino de tierra. Con pesadez mis brazos caerían, apoyando mi pecho sobre esta estructura de manera delgada , caminada por hileras de insectos indiferentes...El viento me estaba dando en la cara, mi mirada volvió a cerrarse y mi sombrero estaba a punto de caer si no fuera por mi dedo índice y medio el mismo, escarbando en su interior. Mis labios se encorvaron con decepción y a su vez con frustración, mi respirar volvía a estar agitado, como si estuvieran comprometidos mis pulmones luego de tanta violencia ejercida sobre mi cuerpo. Y para peor, sentía que mis piernas no podían afrontar la vanguardia, mi cabeza practicaba una tortura oriental en mi sien y mi cuello...A mi cuello lo sentí horriblemente rígido.
¿Ahora si podría descansar un poco? ¿Sería el canturreo de los insectos, grillos y pájaros la única formula a mi inexistencia? Mi garganta seca no podía gritar, ni quejarse, y tampoco tenía el derecho cuando había sido un error propio lo que me llevó a esto...Y no, en ese puto de tierra seguía sin pasar un alma ¿O yo ya no podía ver a quienes en teoría estaban en mi mismo plano? El frío abrumador sobre mis brazos de artificio volvía a hacer presencia y la paradoja del pasado era mi futuro, la oscuridad azotaba mis parpados ante el cansancio espiritual.

Quien siente la virtud de la realidad del mundo sufre y siente el doble de dolor que el resto de los mortales. El temor es un reflejo de la mente.
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Re: Extranjero...

Mensaje por Ash el Lun Mar 19, 2012 9:34 pm

Era temprano por la mañana, el sol estaba dando sus primeros brillos en el horizonte, los insectos cantaban y un suave susurro movía el pasto haciendo un agradable sonido, había salido de la clínica a ver los campos mientras eran trabajadas por la gente del pueblo, era algo cotidiano, pero apreciar las cosas simples le daba algo de sentido a mi vida.

La gente siempre salía a las primeras horas de la mañana para cuidar sus cultivos, que eran alimento no solo del pueblo, si no de otras ciudades, era un trabajo simple y honesto, pero importante para que el mundo siga en relativa paz.

Algunas personas me reconocían y me saludaban a lo lejos mientras seguía mi camino, solo inclinaba un poco mi cabeza para responder al saludo, mi papel era pequeño en comparación de ellos, solo podía ayudar a que hicieran mejor su trabajo, pero realmente no podía hacer nada bueno por mí misma, inclusive con el doctor, siempre podía darle más tiempo para que el hiciera su propia magia, siempre sabia que darle a las personas para hacer que se sintieran mejor, parecía conocer la cura de casi cualquier mal, inclusive con las hierbas adecuadas podía mejorar la producción de los animales y claro, mantenerme viva cuando me excedía con mi poder.

Entonces llego un aldeano corriendo, parecía que un viajero había llegado a nuestro tranquilo pueblo, por su descripción parecía que estaba gravemente herido, solo pude mirarlo y con una voz tranquila dije. -Ve por el doctor.- Fui cercas de las afueras del pueblo, había un pequeño grupo de 3 personas observándolo, entonces lo vi un sujeto a una barda de madera, su mirada se veía vacía como si estuviera inconsciente pero se negara a estarlo, parecía que solo se mantenía de pie por pura fuerza de voluntad, sus ropajes azules se veían rasgados y un ligero charco de sangre se había formado debajo de el.

Las personas que estaban ahí se acercaron a mí, como si me esperaran. -Cuiden de mi.- Eso fue todo lo que pude decirles, entonces me acerque al viajero, no sabía si podía escucharme, pero realmente no importaba. -Viajero, parece que has hecho un largo viaje, pero estoy seguro que no deseas terminar tu viaje aquí.-

Entonces acerque mi mano a su brazo, nuestras sombras se entrelazaron, por un momento sentí su dolor, supe que no podría recuperarlo, pero al menos podría salvarlo de lo que parecía un triste final para alguien con su voluntad. Sentía como mis heridas se abrían por todo mi cuerpo, un dolor intenso recorría cada fibra de mi ser, ¿Como pudo llegar caminando el hasta aquí con esas heridas?, también cargar un gran peso en su mente, ¿tristeza, dolor, sufrimiento? no podía identificarlo bien, ¿fueron esas emociones las que hicieron que te provocaras estas heridas?, tome parte de la carga, un viajero probablemente tendría un destino más grande que una enferma pueblerina, seguí, sentía como heridas se abrían y mi mente poco a poco se nublaba, entonces solté mi mano de su brazo y caí al suelo, sentía como brotaba sangre de mi boca, los aldeanos se acercaron a atenderme, afortunadamente el médico debe estar ya en camino...
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Re: Extranjero...

Mensaje por Gabriel Magnus el Mar Mar 20, 2012 2:13 am

Hace ya mucho tiempo había dejado de enterarme de las almas a mi circunferencia. No escuchaba, no veía, no olía y el tacto me estaba traicionando. ¿Será tan fuerte la mencionada frustración que me mantiene consciente de estos pensamientos? Quise levantar mi vista, quise hacerlo para prepararme para esta nueva etapa astral, pero hubo algo...O alguien que había interferido con los últimos trámites que el portero tenía para mi...O quizás, quizás el muy maldito había enviado a alguien a que me salvara del olvido eterno...Era obvio que jamás podría saberlo, pero hacía ya mucho tiempo que no había sentido una nueva magia correr por mis venas, algo que no fuera precisamente puro y corrupto...Eso fue principalmente lo que iba a volver locos a mis sentidos, estando ya mi mente saturada, pero todo ese mal cesó en un retorcido juego de imágenes y miles de gritos desesperados, como los de una madre que ve morir a su único hijo ante las garras de la propia inseguridad del mundo y esta época donde aún no se apreciaba la vida de las personas. Un segundo para reencontrarme con mis raíces y ser devuelto al mundo real de manera muy abrupta.
Desconocí el proceso, absolutamente ajeno estaba de mi siempre presente sombra, pero cuando ella, a quien no vería luego de ese maldito juego de luces, tomó mi brazo e infundió al pueblo su papel a con él Destino...¿Como decirlo? ¿Había activado un interruptor a todo el circuito psíquico y helado que portaba mi alma? Si, era la definición más sencillas, permitir el paso de la electricidad en forma de frío, creando así ese resplandor sobre mi hombros y espalda, dejando de ser obstaculizadas por ese asqueroso dolor que casi me había convertido en mártir...Era un milagro ¿O era la peor de las maldiciones? Solía escuchar en el pasado que el peor de los males se le hace a los inocentes, que en la guerra el bando enemigo es el que mata civiles, que los monstruos del otro lado, sabiendo nuestra verdadera inocencia, nos enviaba mil y un horrores, tanto despiertos como en sueños. ¿Como podría sentirme entonces que a costa de mi vitalidad había destrozado el cuerpo de una vida joven y sacrificada? Mis guantes por la sorpresa, muy brillantes ante los rastros de mi instinto, dejaron caer aquel sombrero para después aferrarse casi con fuerza sobrehumana a aquel barandal de madera que dejaría una azulada escarcha halda, proveniente de la yema de mis artificiales dedos. Ahora que podía ver el cielo me encontraba directamente con el despiadado carmín que llevamos todos por igual en nuestras venas, fue algo abrupto , arrimándome por el barandal para poder destilar la imagen de ella, por la delicadeza de su figura y su faz manchada de sangre...¿Que mierda era lo que había ocurrido? ... Admito que en esta oportunidad me costó más de la cuenta, también admito que es mi primera vez al verme en tanta incertidumbre, pero podía escuchar la vida bajo los resplandecientes entrecejos azules canturrear y temía que fuera un funeral.

¿Cuantos segundos tardarían mis músculos en componerse? ¿En dejar la tensión? Mis pensamientos tampoco ayudaron, pero vi extrañamente habituales a las personas y eso me dio a entender el porqué de la reacción de mis guantes. Estos reaccionan ante la presencia de un hostil o de un ser que pertenece al otro bando, haciendo referencia al as tantas criaturas que había sueltas por ahí, podía emitir verdadera luz a través de ellos y ante magias muy poderosas también eran capaces de manifestarse, pero debía de sentirme realmente ultrajado o ser la misma consciencia del Portero la que diera ese último empujón a despertar tan desesperado, aún con un pequeño dolor de cabeza, debido a la fuerte percepción a la que fui expuesto en medio trance y a la extraña ausencia de sentimientos de antaño...Cierto era que me había salvado, aparentemente, pero eso no podía quitar el pesar que tenía con la ajena, había incuso olvidado la verdadera razón de mi incomodidad y supuse ahí que estaba bien hacerme a un lado de ese nefasto punto para dedicarle la atención que ella me había dedicado con tanto...Sacrificio, era si, bastante obvio, pero no encontraba significado a su accionar..Me tomé quizás algunos segundos de ella, podía caminar con más normalidad, cosa que aproveche para poder atravesar la cerca con cuidado, sin muestra de agilidad, principalmente para ser respetuoso y recuperar mi posición en el plano, tomando mi sombrero nuevamente con la zurda, pero estaba vez para aprisionar el mismo ante mi pecho al ver como el resto de los aldeanos, muy ajenos a mi plan, atendían con costumbre a aquella muchacha de cabellos azabaches y lastimera contextura...Si ella era tan valiente como para sufrir mis incurables heridas ¿Como no podría serlo yo para dedicarle una muy leve sonrisa? Era sincera, me había salvado la vida y por los rostros de quienes a sus lados la cuidaban...Hasta apostaba a que era algo de todos los días...Aunque claro, el sentido común también me obligaba a preguntarme sobre la identidad de aquella del don de la cura. Ciertamente era muy joven como para ser la doctora del pueblo...Aunque tampoco me sorprendería sabiendo que mencionado lugar, Nuhl, es uno de los lugares más pequeños y humildes que haya pisado...Aunque sea con mi conocimiento previo.

No, tampoco era el mejor lugar para poder divagar entre tantos pensamientos. Me sentía completo, recuperado y justamente por una siniestra fuente de magia. Nuevamente para no contrastar mi sonrisa se borro para volver a tomar un gesto mucho más atento y frío. EL camino de tierra, transitados por más de una persona, hace presencia con una lejana silueta, a la cual pude verificar que más de uno observó de reojo. Yo por mi parte había decidido a colocarme el sombrero de una vez para divagar mi azulada mirada por ese espacio infinito, donde por fortuna el pueblo estaba lo suficientemente cerca como paran o hacerse su espera la´ultima en su vida, aunque tampoco podía darse el lujo de llevarle el mismo hacia dicho lugar cuando la exposición a sus heridas la dibujaba en un panorama tétrico. Tan frágil y con unas manos capaces de romper más de una cosa en ese lugar...Nadie tuvo la iniciativa, el como extranjero tampoco la tendría, no tenía ni derecho y fuerza de voz para opinar por una habitante del lugar. Si ellos necesitaban de algo estaría a disposición...Pero lo único que me podría llegar a suceder era la espera y el agradecimiento a aquella delicada criatura...El hecho de exponerse así ante aún extraño la hacía destacar y ciertamente era incapaz de olvidar un corazón aparentemente noble, aunque caótico...No, no había perdido de vista a mi salvadora en esa conexión, como psíquico tenía esa capacidad de distinguir el sabor de la esencia de cada persona...Y con más razón debería de sorprenderme, aunque aquello también deseaba resaltarlo más adelante. Ya había dejado de ser protagonista, no me interesó tampoco serlo en primer lugar, por lo cual accedería a no irme de ese lugar sin antes saber que estaba bien...Aunque también mentía si era mi prioridad entre mis pensamientos ¿Qué sentido tiene revolcarse entre tantas dudas? No habían sido solo mis ojos los que divagaron en ella, tampoco era mi temor el que se hizo presente frente a aquel maniquí ensangrentado...En eso podía compartir con muchos...El terror era plato de día a día.

Los minutos así se condenaban para todo mortal, de vez en cuando empuñaba mis guanteletes, dejando escapar un diminuto brillo sobre las perlas incrustadas en los dorsos, bajaba también mi cabeza de a ratos para dejar que el ala de mi sombre ocultara mi mirar bajo las benditas sombras diurnas, el viento que traslada nubes húmedas, que muchas veces no usan a Nuhl de para, golpeaba tantas hierbas, insectos y mi capa que a pesar de estar muy demacrada aún mantenía su esencia...Y si tuviera que anotar esto como una anécdota...Diría simplemente que la saque demasiado barata y a consta de otros. En un momento así, donde mil cosas ,que en realidad trascurren en unos segundos. hacen acto de presencia.
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Re: Extranjero...

Mensaje por Ash el Mar Mar 20, 2012 3:45 am

Sentía como la sangre brotaba lentamente en cada una de mis nuevas heridas, como si quisieran darme tiempo, pero sin poder detener su marcha, el dolor llenaba mi cuerpo, era una sensación mas allá de todo lo que hubiera sentido antes, no solo eran heridas lo que tenia, sentía un ardor en mi pecho como si un fuego vivo tratara de escapar, fue una lucha difícil, pero la practica me había permitido mantener mi serenidad a pesar del horrendo dolor que ahora me aquejaba, el contraerme y quejarme del dolor probablemente haría que me desangrara hay mismo, además, si había algo que sabía hacer era sufrir en silencio.

Ciertamente nunca había sentido algo como eso, pero aun así no creía haberlo curado del todo, fue como quitar un madero de una represa, al quitar el madero, el agua estancada había encontrado salida, una parte entro en mi ahogándome, otra parte salió y se disipo y una parte probablemente había permanecido, aun que sabía que yo había tenido la opción de tapar la salida en cualquier momento, no había visto el caso en ello.

Trate de ver si el aquella persona de azul se había salvado, sería triste cargar con todo esto en vano, pero cuando trate de mirar, solo vi borrones que me rodeaban, las voces parecían ecos distantes como producidos debajo del agua, entonces cerré los ojos y por un momento recordé a mi conejito snowy, que me había acompañado en mi sufrimiento durante mi niñez, sabía que había perecido hace tiempo, pero me preguntaba si aun me recordaría, si abría comprendido que estar conmigo le había dado la muerte y que si me hubiera abandonado quizás sus hijos o incluso ella hubieran seguido con vida, de nuevo me veía a mi misma en esa caverna, pero yo era snowy, y la criatura en la cueva era yo, ¿es esto lo que sintió?, entonces volví a abrir los ojos, había sido solo un mal recuerdo, quizás una alucinación, habían vuelto a mi mente recuerdos muy profundamente enterrados en mi mente, sentía mis mejillas húmedas por lagrimas y de los labios escuchaba que mi cuerpo trataba de decir algo, como si no tuviera control sobre él, entonces entendí lo que trataba de decir. -... sss ... sss ... snowy ... pe ... pe ... perdón.- No sabía siquiera si había dicho algo más que un susurro.

Cerrar las heridas de aquel hombre habría abierto malos recuerdos míos, era posible, pero al mismo tiempo era una oportunidad de enfrentarlos, ya no era una niña asustada... era una pequeña dama asustada, pero esperaba haber aprendido un par de trucos en estos años. Entonces mis enredados pensamientos se acomodaron un momento para reconocer una voz entre la gente, el doctor había llegado, su voz sonaba un poco asustada, entonces sentí que algo me levanto, sabía que no podía ser el doctor, aun viendo siluetas, me parecía reconocer su silueta frente a mí, extendí mi mano para consolarlo, toque su rostro y estaba tan caliente como el fuego, no pude evitar hacer una ligera mueca de dolor, me tomo un tiempo pensar, pero probablemente era yo la que estaba helada como un hielo, pero no tuve mucho tiempo de pensar, el doctor me dio algo de beber, el doctor empezó a correr y la persona que me cargaba lo siguió, entonces perdí de nuevo la conciencia, lo último que recuerdo fue sabía que soñaría pesadillas, pero si veía a mi preciada mascota, quizás valía el precio.
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Re: Extranjero...

Mensaje por Gabriel Magnus el Mar Mar 20, 2012 10:54 pm

Un hombre de rasgos notables se había presentado ante todos, no por su físico sino por el temple sanado que llevaba consigo, dándome a entender que ese era el aclamado doctor quien se hizo paso sin esfuerzo entre las personas para poder recoger lo que parecía algo más que una simple ciudadana. Ciertamente...No eran muy parecidos, ni por físico ni por alma, pero no es necesario que eso ocurra para que las personas posean un verdadero pacto fraternal o amistoso. Para observar la escena me despegué un poco de mi propio escenario, volviendo a dar hincapié en la lastimada figura de largos cabellos azabaches y de prendas muy poco rebuscada, algo que muchos en ese lugar compartían como costumbre. Al haber mas aire para ella pude notar sus lágrimas y sin dudas también pude notar su dolor...El trago amargo que debía pagar por estar a salvo del Señor de la Decadencia...La culpa es fuerte, más fuerte que el propio coraje de no poder ayudarla yo a ella. Eso si, debía de resaltar la comprensión de esos pueblerinos que ni siquiera con la mirada me exigieron algo. Eran códigos confusos, inevitablemente mi mente cuestionaba los mismos ¿Sera tanta la costumbre de dar que se habían olvidado de recibir cosas a cambio? No era quien para juzgar a los pueblos ajenos, ni a la región la cual muy amablemente había atendido mis necesidades, tanto benignas como masoquistas, en ese punto estaba de acuerdo, aunque tampoco tenía pensado estar por mucho tiempo en este lugar, había una ciudad mucho más importante,Nueva Leone. Ahí en donde reside todo el conocimiento del valle, se mencionaba en ese lugar cientos de libros que eran capaces de atormentar la fragilidad mental de un mortal ¡Y hasta peor! . Claro, también está su estructura inapropiada para ser un lugar no fantástico, pero existía un rumor tan tenebroso que tenía por sobre entendida mi decisión de permanecer aquí, cuando en un lugar tan básico me habían destrozado sin mucha piedad...Debía ser un tanto ambicioso luego de escapar de este olvidado lugar.

Mi mirada azulada, al igual que el propio cielo del alba, se fijaron en mi pequeña salvado que con un gesto lastimero y una última mueca de dolor quedaba atrapada en la deriva más oscura...Si mis suposiciones estaban en lo correcto entonces no sería de extrañar que la energía pura que reemplazaba a mis brazos haya afectado de mínima forma su mente, incluso cuando no había un contacto tan cercano dicha energía contenida hacía reaccionar de muy mala manera a muchas criaturas , atacando mucha de las bestias únicamente mis brazos, como si su instinto se cegara para querer arrancarlos y ni siquiera la totalidad de los mismos ya que siempre intentaban acercarse del codo hacia abajo. Teóricamente mis bíceps jamás habían recibido un daño que fuera por parte de una bestia y de manera totalmente adrede...Si, aquel extranjero de extrañas vestimentas llevaba una justificación encima para andar en soledad como también evitar verdaderos enfrentamientos con los seres del otro lado ¿Como podría hacerlo si simples quimeras habían hecho de mi lo que quisieran? Claro, tenía también la desventaja de haber luchado contra un gigante Verber con anterioridad, y aunque pude atacar con más fuerza no me había quedado otra opción que jugar a la defensiva, espacio reducido, plena oscuridad y en un escenario que predecía mi derrota...Aún así estaba vivo, de pié y con el derecho de preocuparme por otro, quien justamente daba a entender el verdadero significado del sacrificio. Ahora esa deteriorada princesa de la decadencia podía luchar cara a cara con el Tirano de los sueños, quien había asesinado a Morfeo, el terrible Golajab, desde la realidad un pueblo entero y un simple extranjero apoyarían su causa y su supervivencia...Principalmente esa era la razón de su traslado, las cercanías del pueblo, el fin de los grandes cultivos, las pisadas más remarcadas y las claras nubes blancas sobre las muy similares calles que conforman Nuhl, casi en caravana y con la ayuda de un hombre particularmente fuerte aquella extraña de cabellos azabaches partió desde la inconsciencia a lo que seguramente sería la tienda o clínica del lugar. Por su parte el doctor la acompañó, luego de atenderla como pudiera con su mágico brebaje...Sentí también una mirada indirecta de su parte, case una invitación, pero había que aclarar que bajo ninguna circunstancia había intercambiado palabras con alguien.

Finalmente así daba por terminada aquella rutina, mis manos se separaron del todo de la cerca, mis pies poco a poco se acostumbrarían al paso un tanto tosco de las heridas ausentes, el dolor de cabeza se aliviaba como también se alivió la humedad del rocío, los segundos se habían transformado en algunos minutos y esos minutos ayudarían a correr esa cortina celestial junto a nuestro caminar. También, aprovechando la indiferencia de los ajenos, miré de reojo mi tumba, la que había sido ese destrozado granero que muy por lo lejos se observaba como una silueta infectada. ¿Que habrá sido de sus residentes y el Gran Verber? De eso debería de preocuparme luego, a pesar de mi muy mala intuición. Debería quizás de invertir un día en este mundo, en este muy pequeño mundo. Poder descansar mis músculos cansados, como también mi espíritu. Tenía ciertamente muchas cosas que reflexionar, pero me volvería siempre a repetir, mi atención debía estar a con la ajena, una deuda moral al menos me quedaba entre manos y apostaba que no sería hasta el atardecer el poder hablar con ella. Así era como me limitaba.

Entre esos minutos que pasaron solo podía jugarme a acompañar a donde fueran que fueran aquellos fúnebres. Mi salvadora, mi frágil y ahora débil salvadora sabría que sueños y que ideales debía alcanzar por mi parte y nuevamente con mi sombrero en mi cabeza debía emprender un viaje riguroso con ellos, otra vez mi capa por producto del viento se alzaría por sobre los insectos, otra vez mis botas pisarían el firme suelo de ganadería, otra vez mis ojos quedaban en el anonimato, como mi nombre y mi pasado. Solo con los brazos a los costados, respirando con suavidad, uniendo mis labios en la serenidad de la reflexión y la meditación privilegiada podría caminar. Ya el tiempo haría su trabajo, yo como mortal había actuado, que haya fracasado o no...Solo el Señor del Infinito lo sabrá.
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Re: Extranjero...

Mensaje por Ash el Miér Mar 21, 2012 2:11 am

La nieve caía intensamente, estaba en un pueblo desolado, no sabía donde estaba, no me parecía reconocer el lugar, una ventisca asolaba a la gente, había mucha gente en el suelo inmóviles cubiertos por la nieve, me acerque a esas personas, pero al tocarlas sabía que su vida se había marchado, la gente se veía muy abrigada, lo que era normal por el frío, pero yo solo tenía un camisón y un pantalón, pero no sentía frio, la nieve era suave, era una sensación extraña, incluso parecía que la nieve era algo cálida, entonces vi una silueta en la nieve, un animal pequeño y con orejas largas, fui corriendo hasta esa silueta, pero cada paso que daba, se alejaba de mi y la tormenta empeoraba, caí al suelo rendida por el esfuerzo, la silueta se detuvo como si me esperara, decidí levantarme e intentar de nuevo alcanzarlo ¿a donde querías llevarme?, pero apenas avance sentí un duro golpe en el pecho, mi boca adquiría un sabor sanguinolento y al mirar lo que había pasado vi un vidrio incrustado en mi, entonces vi en el cielo que la nieve se transformaba en granizo y el granizo en vidrios afilados, esa lluvia transparente y filosa cayó sobre mí, sentía como cada cristal se introducía en mi, y una vez adentro sentía como se deslizaban dentro de mí, entonces grite ...

Trate de levantarme de la cama, pero un dolor agudo penetro todo mi cuerpo, sentía que mi cuerpo ardía, mi mirada era borrosa, pero poco a poco las imágenes en mis ojos se fueron aclarando poco a poco, había un sudor frió en mi frente, no tarde mucho en darme cuenta de que tenía fiebre.

La luz del que atravesaba la ventana me indicaba que ya había empezado a atardecer, los insectos cantaban a lo lejos, tenía un poco de sed, el día había sido tan corto para mí y probablemente tan largo para la gente a mi alrededor, ¿se encontrara bien el hombre de azul o mi esfuerzo habrá sido en vano?, entonces aun con el dolor, trate de ver a mi alrededor a la gente a mi lado, pero de nuevo mi mirada se ponía borrosa, las siluetas se disovían frente a mi hasta que el negro cubrió de nuevo mi mirada.
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