En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

La hoguera.

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La hoguera.

Mensaje por Gabriel Magnus el Lun Oct 21, 2013 2:59 am

La Eterna protección de Ishaá se cegó frente a la frondosidad de los robles que forman parte del exoesqueleto de Tamsus, la oscuridad innegable se muestra reinante en cada rincón de mi horizonte, más no hay vida a mi alrededor, tampoco la muerte se ve arraigada por la situación. ¿Por qué en un momento así? ¿Donde a nadie habría de encontrar? Simplemente porque quería escapar. Yo ya no tenía nada que hacer en ese pueblo conocido como Nuhl, las voces del pasado ya no llegaban a mis tímpanos como el primer día, los rostros silenciosos y vacíos de sus habitantes son una invitación plena y descarada al óbito. Quién era mi única amiga desapareció por siempre en un sueño en el cual yo era expulsado para preservar este martirio por más tiempo, apenas y miré atrás cuando la luz engulló mi cuerpo, haciendo que este al final terminara en una serie de partículas rutilantes que en conjunto alimentarían a una aterradora criatura de diez ojos; Es un destino completamente ajeno al mío.

Lo curioso fue que en mi camino encontré una serie de anomalías que marcan una posibilidad. A las afueras de este pequeño pueblo, donde las tierras rurales se transforman en un manto de sabiduría verdosa,  pude encontrar una serie de robles quemados, y junto a estos una cantidad de energía descontrolada que gritaba con furor cien distintas maldiciones a quienes tienen la posibilidad de escucharlas. Mis guantes en ese momento, cuando el atardecer se notaba pleno, brillaron con tanto entusiasmo que pensé iba a contagiarme de esa malévola e indigente naturaleza iracunda, en aquel aire existe el odio más profundo de todos; llegué a tomarlo entre mis dedos, aquellas partículas invisibles al ojo corriente se manifiestan como extrañas imágenes traslucidas que relatan el pasado más próximo a nuestro decadente presente. Cinco débiles y mortales figuras corriendo entre lo que ahora es parte de una corteza aplastada por un gigantesco nubarrón con la misma actitud que un can. No es una experiencia innovadora, aquellas esencias que destacan por su poder y voluntad quedan marcadas permanentemente en este mundo, de esta forma pude presenciar terribles guerras entre los vivos y sus peores temores, sin estar realmente en peligro; Sin embargo ver tanta carnicería hizo que mi pálida esencia quiera apagarse para eludir cualquier tipo de responsabilidad al momento de hacerle frente a mi gran vacío. Los primeros días rodeado en eterna soledad los transcurrí con un miedo infernal.
Las cenizas de un incendio vicioso, solo las chispas fantasmales de una llama primordial rondan incluso hasta este punto todo mi mundo, aquellas no querrán transmitir nada, solo apaciguar la dificultad de encender un fuego, como también extender la vida de aquella luz elemental que junto a la furia de un cráter desaparecerán ahogadas en su perecedera naturaleza.  ¿Qué puedo sacar yo con este escenario? Primero debo de agradecer el no encontrarme con este recuerdo, no lo hubiese soportado. Por segundo punto me dediqué a observar al cielo y suspirar, lo poco que puedo ver de él fue suficiente como para imaginarme que alguien capaz de detener una amenaza así existió, seguramente en venganza algo nos condenó a todos en ese lugar; Apenas pude mantenerme de pie con veinte quimeras atolondradas.

Al dejar atrás aquel siniestro gris mis pasos fueron llevados a las aguas del león, seguras ante la bendición del temido crepúsculo. Temperamentales y debilitadas las corrientes me permitieron tomar un poco de esa pura agua, como también lavar aquella fruta carcomida que encontré bajo la mesa del hospedaje. Mi cuerpo hasta el momento no reaccionó mal así que pasará por alto mi infracción. ¿Qué ocurrió allí? Fue sino otro recuerdo lo que reflejó el agua que al adentrarme a las laderas más cercanas del bosque se encontraban infestadas de sangre en vano derramada. El hedor lisiado de la muerte reinaba esa parte del bosque maltratada con cortes y rasguños, sin embargo también se encontraba allí un pequeño vestigio del mundo empírico, específicamente de la imponente oscuridad que me arrebató a Iemu. Mis pasos allí fueron apresurados por el solo hecho de que presentí algo que nos invitaba a contemplar nuestra ruina, nada menos que un esclavo del Tirano de los sueños. En este lugar coincide al menos su rastro en el aire, este se encuentra conformado por una maldad insana, una necesidad imperiosa de devorar la vida, una melancólica muestra de algo que deseaba poseer todo en su existencia. Pequeñas partículas coloridas danzaban de forma caótica como las sombras de los robles ya enloquecidos por ser tan sensible como nosotros. Es difícil imaginar que fue, pero eso puede trasladarse entre mundo sin mayor dificultad...O simplemente fue parte de la herida que provocó mi última perdida. ¿Quién sabe? Apenas puedo distinguir los fantasmas que me siguen detrás, aquellos que me dieron pena, y a los cuales llegué a apreciar por su difunta actitud los mantenía cerca, muchas veces al momento de cerrar mis ojos se me abalanzan sobre mi pecho y con sus filosas manos revuelven las yagas que supieron crear con una admirable, pero también morbosa maestría.
Preferí dejar pasar este detalle y apenas pudo mi reflejo distorsionarse ante la brisa nocturna me encaminé hasta mi actual posición. Sin embargo no puedo evitar que el recuerdo de esta coincidencia atormente mi ser, tarde o temprano veré a esta abominación...Será mi deber limpiar de este mundo tanta tristeza devoradora de anhelos muertos.

Apenas hay distancia entre los árboles, la hoguera que cree a base de escombros y materia muerta en el lugar se mantiene avivada gracias al efecto de la catástrofe anterior, su calidez es ahora la única compañía con la cual acurrucarme en medio de la desesperación. Mi aún más pesada capa de cenizas se resguarda en la horca improvisada a través de la extremidad caída de un roble, se mese con el viento pero se mantiene a salvo de aquello que quiera robarla para establecer un confortable hogar allí, lo mismo ocurre con mi sombrero que sostenido en la irregular punta ramificada evita el contacto con esta tierra que no es húmeda ni lodosa, pero que si deja rastros de suciedad en las ropas, por eso antes de sentarme en la piel de la Gran Bestia decidí tomar prestado uno de sus cartílagos, un tronco seco que traté de rodar hasta la ubicación más privilegiada del fogón, donde los chistes e historias entre compañeros se pierden en conjunto de las promesas y la inocencia de decir que el mañana es algo asegurado. A mi alrededor, debido a lo inusual del evento, se encuentran unas particulares criaturas de ojos blancos que en silencio y sentadas en sus patas traseras me observan ignorarlas...Apenas y pueden sentirse seguras en el día, he escuchado que se alimentan de la madera muerta por la noche para evitar se devoradas.

El día...Todavía no cumplió su ciclo, pero no pretendía avanzar mucho más. El hambre es calmo en mi, el sueño se encuentra disperso al momento de querer empeñarlo así que prefiero no forzar el mismo. Sin embargo en medio de la soledad y con la mala espina que siento a mis espaldas no quiero avanzar mucho más. Estableceré una suerte de campamento aquí y buscaré la forma de dormir sin que mi cuerpo quede demasiado adolorido, confío en que la fauna de Tamsus no me haga daño, aunque realmente es demasiado arrogante descansar en un lugar que no sea el Templo Esmeralda, donde mis pasos tienen final. Seguramente esta noche no duerma, no quisiera seguir mintiendo, mi sueño pesado me obliga a exponerme como una presa fácil en este mundo material, y aunque sea en el día pretendo descansar lo suficiente, incluso si esto resta un día más de mi duradera vida.
Némesis en este instante cuidará de mi diestra mientras la planta de mis pies carba sobre el suelo, quedando mi vista perpleja en el núcleo de la hoguera. Sin demasiada emoción o pensamientos precisos dejo que mis piernas calmen su dolor, el abrasador viento de la vida mima de forma maternal mi rostro, al final es la encarnación del desamparo lo que me da fuerzas para no sucumbir en el abismo, lo único que ahora me separa de aquello es este fuego, capaz de llamar la atención de aquellos que necesitan del mismo para creer en sus metas y valores. ¿Yo soy uno de aquellos? No se hasta que punto me desentiendo, pero la espera me hace voltear varias veces hacia el interior del bosque, origen de mi incomodidad; dejando de lado aquella idea que pretendía profundizar en mi tórax.

...He de creer que esta noche con o sin Emperatriz celestial durará más de lo esperado. Ya solo el silencio afronta alrededor, lo había mencionado antes, pero no existe ni la vida ni la muerte en este punto de Tamsus.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Kenryu el Mar Nov 05, 2013 11:51 pm

El olor a humo y madera quemada inundaba el aire, las llamas llegaban a los dos metros de altura y se expandían por los devastados suelos de la aldea hacia el sur, elevando una columna de humo negro que la nieve no alcanzaba siquiera a perforar. Sobre los escombros y con el pecho a dos metros de una silueta mortal echada en el piso, yacía el dragón gris sobre sus cuatro patas que tocaban el fuego como si no estuviese ahí. Su largo cuello se doblaba cual garfio para que la cabeza de cerrada mandíbula observara atenta a la disminuida criatura entre sus patas. Como dagas de oro, sus ojos amarillos se clavaban en los azules del varón en el piso y sus alas abiertas se iban cerrando lentamente al tiempo que su cola barría suavemente los escombros a sus espaldas.
-Si quieres enfrentarme, búscame y te concederé el privilegio. Pero debes saber, que cuando los débiles coquetean con la muerte, la encuentran.- Pronunció la bestia sin mover hueso o escama alguna. -Voy a matarte…- Respondió apenas en un hilo de voz el peliblanco desde el piso. El dragón emitió un suave sonido de duda, como no habiendo escuchado bien. El joven insistió aún temblando y cortado en su voz. -¡Voy… a matar-te…!-

El cuello del dragón se alzó suavemente y se le escuchó casi reírse, con esa voz reptiliana y resonante, fría y poderosa. -La próxima vez que nos veamos, espero poder escuchar más que un susurro debilucho. Pero no voy a juzgarte, hermano. Ya que la debilidad está en tu sangre, por ser un hijo de hombre.-  Los dientes del jovenzuelo se apretaron, los ojos le centellearon y su cuerpo entero tembló en un tieso gesto de ira que acabó doliéndole cuando tuvo que recogerse ante el vuelo del dragón que se erguía sobre su cuerpo. Luego de aquello… despertó.

Sus ojos se abrieron de golpe, su boca igualmente soltando un quejido de susto. Miró a su alrededor, era de noche y las llamas sobre una carreta destrozada en la que se le había dado aventón sustituían cualquier antorcha. La carreta había sido saqueada, las dos personas que iban con el además del chofer y el caballo ya no estaban, al igual que toda mercancía. Con la vista recorrió todo el sendero, madera, fuego, telas rasgadas, su arco, su espadón, verduras pisoteadas y rotas esparcidas… ahora lo recordaba todo; Goblins. Les saltaron encima y el caballo mismo derribó todo haciéndole golpearse la cabeza quedando inconsciente, para terminar aquí ahora. –Diablos…- Se levantó, se armó perezosamente, buscó las verduras en mejor estado, las metió en una tela que convirtió en un pequeño saco con la ayuda de una cuerda y empezó a caminar con torpeza hacia adentro del bosque. No era muy esperanzador, pero el sendero tampoco era seguro para alguien solitario.

Iluminado por un madero con una llama que a veces parecía se apagaría, se movió cual flama fatua por el bosque, siendo guiado por una pequeña luz a la cual llegó a paso sencillo, encontrándose con una hoguera, y un hombre de ropas que asimilaban a las de un mago o hechicero. –Supongo que tampoco podía ser el único hombre de camino por este sendero.- Murmuró para si mismo. Ahora que lo pensaba, estaba ligeramente perdido y apenas reconocía que estaba en Tamsus. –Disculpe…No quiero molestarlo pero estoy algo perdido. ¿Si sigo derecho por esa dirección, hacia donde es que llegaría..?- Apuntó con la improvisada antorcha hacia adelante, hacia la derecha de a donde encontró al joven frente a la hoguera. Su tono era bastante humilde, lo que menos buscaba era molestar aunque se preguntaba con picazón que es lo que haría alguien ahí, con una hoguera y tan tranquilo.

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Re: La hoguera.

Mensaje por Tiberius el Miér Nov 13, 2013 12:20 pm

El tenue eco de un caminar pesado, torpe y desvalido pudo oírse resonar dentro del denso follaje de Tamsus, pasos perdidos que no conocían siquiera un puñado de la tierra que pisaban, una marcha de empiece intenso que ahora perduraba demacrada por la falta de reposo y buen alimento. ¿Seguiría en la mira? ¿Cuantos días llevaba corriendo? ¿De qué escapaba? ¿Cuándo y dónde pretendía parar? Preguntas apropiadas para cuestionar el comportamiento del Ofuscado, sin embargo, toda interrogante carecía de respuesta puesto él jamás se debatió tan instintivo laudo, por llamar de algún modo a esa “decisión”.

Derribado por el cansancio, las palmas y rodillas del fugitivo impactaron de lleno contra la húmeda superficie del bosque, apenas manteniéndose a ras de suelo, produciendo un ruido seco que puso fin a esa suerte de caminata. Alcanzó un punto en el cual no era capaz de seguir avanzando, al menos no sin dormir un poco o con el estómago medio vacío, pero la primera era más urgente, la energía de esa gacela escuálida que había cazado lo haría durar medio día más. Entonces, apenas importándole como podrían masacrarlo otras fieras, terminó de caer rendido al suelo y en cuestión de segundos quedó dormido profundamente. Las horas pasaron sin mayor calamidad y despertó sin ningún rasguño, le pesaba el cuerpo, aunque si sentía sus energías algo recompuestas. Consciente, de súbito cayó en lo obvio: no sabía dónde estaba.

En alerta, empuñó su arma con la diestra y situó la otra mano sobre la tierra, utilizando su control de dicho elemento para crearse una imagen mental de los desconocidos alrededores. Al parecer había llegado más lejos de lo esperado en su abandono de Telfesú, pues no tenía memoria de ningún metro de aquel foráneo bosque, no obstante, debía acostumbrarse a que así serían las cosas si quería consumar su resolución y limpiar su hogar de las bestias del Oscuro. Todavía mapeando el área, la aguda audición de la bestia captó el no muy distante crujido de la madera quemándose en la fogata, donde también escuchó varias voces. Dirigiendo el control de tierra en aquella dirección, logró distinguir un par de presencias.

Colgándose el arma, se dirigió hacia ellos sin ánimos de conflictos y con un intento de sigilo, curioso como siempre era, pretendiendo espiarlos en primera instancia. La verdad no tenía muchas opciones allí, intentar comunicarse –con todos los riesgos que eso conllevaba para una monstruosidad como él– no parecía una mala movida.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Gabriel Magnus el Sáb Nov 16, 2013 4:20 pm

Unos valiosos minutos mis ojos se encontraron con la más terrible oscuridad; esta absorbió todo vástago de realidad por sobre mi manos, somnoliento me había llegado a marear al golpear mi cabeza contra la rugosa corteza que gentilmente utilizo para abordar mis pesares. Rápidamente me impuse al despertar cuando mis extremidades despabilaron sus nervios, suspiré con pesadez entonces al dejarme embaucar por el Tirano de los Sueños, me propuse incluso aventarme hacia la meditación para evitar la inevitable narcosis, pero fui interrumpido por una presencia lejana que se manifestó como un fuego fatuo, respetable alma perdida que se arrastra por los senderos invisibles del Venerable Tamsus; El equilibro psíquico, un terreno neutral donde lo que proviene del exterior afecta rotundamente al medio, pude percibir su neutral esencia acercarse a esta abrazadora fogata...No había signos de hostilidad ahí a los metros que nos separan, tampoco la habría cuando un dialogo se abra entre nosotros, esperanza viviente de cada cual, el encuentro de un viajero con otro.

¿Cómo es él? Escuché su voz y apenas presencie las franjas de sus facciones, es tan familiar... ¿Estas personas albinas no son las que habitan las tierras del norte y los infinitos acantilados nevados? No es la primera vez que alguien así cruza mirada conmigo, ni palabras. Pero este tipo posee algo que en mis memorias existe ¿Un lazo que extiende a nuestras esencias? ¿Una paradoja sobre las teorías dimensiones? ; Demasiadas coincidencias y suposiciones como para afirmar que él y yo nos encontramos en otra vida, es el presente que precisa prioridad y su pregunta respetuosa acorde a la ignorancia de ambos...O bueno, yo no soy tan ignorante de lo que pudo suceder en realidad, si fue en este punto donde me instalé es porque conozco en parte la seguridad de este sitio...No existe la anomalía de nuestras pesadillas alrededor, no amenos una provenga exclusivamente a por nosotros.
Debo aclarar que al momento de responder levanté mi cabeza, aún recostado aunque más tenso a la presencia ajena, no fue con una sonrisa sino con una expresión calmada con la cual encaré su duda, lo miré en su momento y al final voltee mi cabeza hacia aquel abismo que existe a mi derecha.
- Hace poco hubo una invasión en el pueblo de Nuhl, no muy lejano de aquí. Unas enormes alimañas aladas de color carmín escaparon hacia el corazón de Tamsus para reproducirse y asentar un nido...Te encontrarás con un ejército allí. - ¿Cómo lo sé? No lo se...O no lo sabía en ese momento. Pero en el camino pude encontrarme con el constante zumbido que esas horribles criaturas pronuncian, junto a cientos de cánticos mortales en su infernal obra macabra. Pude entender rápidamente como funcionan aquellas criaturas, mis viajes anteriores me dieron una idea de lo que son capaces de hacer y aunque su nacimiento fue pronto la capacidad con la cual pueden expandir su territorio es letal, la escasa vida en este lugar se debe a ellas y a los temidos Sabuesos de Tamsus...Pero debo de aclara que esto en realidad es una suposición escupida con una determinación infalible.

Mi respuesta no tendía a morir en ese punto, pero algo me obligó a ponerme de pié rápidamente cuando fue otro enorme golpe psíquico el que me hizo tambalear de espina a espina. Mis ojos rápidamente se abrieron y mis labios se fruncieron, quién es un sin nombre no viene solo, hubo algo que de alguna forma u otro lo persiguió, no fue hasta los escasos metros que noté que ese algo se instaló en un espacio que tarde o temprano íbamos a abandonar, desde allí nacían mis siguientes palabras que fueron reemplazadas y sepultadas por un asunto de mayor importancia al cual referiría con el ajeno... ¿Será que el cansancio no lo puso alerta? ¿O quizás fue el destiempo lo que nos dejó estar? Sea como sea, mi sombrero cayó sobre mis ojos y mi capa comenzó a ser víctima de una suave briza helada, recreada a través de mis guantes que brillan aún más fuerte que el corazón de la braza, dos perlas grises y celestes que son la alarma más notoria...Existe ahora si un peligro más lejano que nuestra imaginación.
-Hay algo que te estuvo siguiendo...O a mi incluso; No estamos solos, tampoco a salvo.- Si, es alarmante mi abrupto "cambio de narración", también es peligrosa la instancia que tomé al separa mis piernas a la vez que mis manos se empuñaban al estar suspendidos a la altura de mi abdomen, alejados como si empuñara un arma...En cuanto a mi forma de desquitar mi sueño, si, tan rápido hablé tan pronto fue que me levanté, casi saltando impresionado por dejar pasar algo así de forma tan obvia..Y rápida.

¿Pero qué es lo percibo? ¿Que es esta nauseabunda sensación que recorre mi espalda? ¿Que forma tiene la paranoia del temor y la valentía? No puedo verlo con estos ojos claramente, pero alrededor de mis manos nace un intimidatorio susurro que me obliga a despertar mi instinto de supervivencia...Sangre y las voces de una infinita frustración puedo escuchar ahora a lo lejos; es la llamada inevitable hacia guerra.
Siento la húmeda presión alrededor de mi cráneo, el inquieto dolor sobre mis piernas, espaldas y brazos, mi respiración visible es testigo de la seriedad y mi mirada perdida hacia todas direcciones el justificativo de mi verdad...Lo que sí puedo asegurar es que no es aquel ejercito sino una cosa que no pude percibir antes en mi vida, no posee un hedor real, tampoco un visionario de pesadillas sin nombres pero es su esencia la que me repugna, superando por mucho el corazón putrefacto de aquella mujer llamada Alys, conocida de Nuhl junto con Siegfried...Esta esencia es...Completamente hueca, aligada a la demencia y al sin sentido de la existencia, ajena a la vida, tal cual nuestros verdaderos enemigos.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Tiberius el Mar Dic 17, 2013 11:17 pm

Al comienzo nada parecía ir mal con su silenciosa aproximación hacia el par de viajeros, pero en cuestión de minutos, ese furtivo sigilo que solía usar en cacerías se transformó en uno torpe e inexperto a causa del hambre y cansancio aun latentes en él. Tal despiste le costó ser detectado por un hombre, cuyo tono y movimientos adoptaron la misma puesta de alerta que tantos otros mortales empleaban al verlo venir. La sensación de su avizora mirada sobre sí lo hizo frenar en seco cualquier movimiento como si fuera a servirle de algo, poco podía hacer por lucir menos peligroso con un aspecto así.

Atrapado en una tensión similar a la experimentada por dos bandos antes del combate, optó por avanzar semiagachado, acariciando el suelo con los dedos para así estar siempre al tanto del actuar ajeno. Quizá lucía muy amenazante en dicha posición, mas sería lo mismo andando erguido debido a su imponente altura. Fue poco después de dejar atrás el follaje más denso que percibió un peculiar cambio en la atmósfera cercana, notándolo tanto en el Heres como la mismísima tierra, y estando ahí tan expuesto, tarde o temprano debería enfrentar el peligro que suponían ambos lados.

Para entonces, Tiberius podía ser observado con total claridad por el par, la fogata iluminaba a la perfección la fibrosa complexión del ser y su bestial faz parecía contemplarlos de vuelta con una mirada inexistente, moviéndose a ratos a algún flanco como si no estuvieran ahí. Por supuesto, sabía exactamente donde estaban parados,lo que en realidad buscaba era por donde los asaltaría tan inquietante contingencia.
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La criatura enceguecida por la fogata.

Mensaje por Gabriel Magnus el Miér Dic 18, 2013 4:02 am

Ahí estaba entonces el terror que se escapó de mis pensamientos, una existencia que no tiene las virtudes de ser, un ser que no tiene definido el derecho de existir, una monstruosidad, una abominación, una pesadilla, una aberración, un aborto, una alegoría perpleja a la demencia, una paranoia inaudita, una deforme entidad sin corazón, un esclavo, un títere...Un siervo, y no es de aquellos que son trasmutados con la magia imperdonable del pecado, puedo olerlo, puedo sentirlo e incluso puedo hundir mis dedos en las entrañas negras de esa criatura que iluminada por el fuego se atrevió a revelarse ante nosotros. ¡Sabía! ¡Mis sentidos no están reflejando una débil ilusión! ¡Es real! Y su esencia está al abismo del umbral del vacío verdadero.

Mi garganta se desató, mis dientes agónicos gritaron con furia las arenas de un extremo susurro que es acompañado con un instinto depredador aterrador. Mi tórax se contrajo, los músculos de mis brazos se moldearon mientras mis manos empuñaba con el mayor de los odios; una suave brisa gélida el fuego de mi alma apagó, en trance decidí entrar y mi mente permitir que fuera arrancada por la causa de mi ser. Mis ojos azulados entonces perdieron su brillo en compensación, mis ceño arrugado comenzó a sudar sino una sustancia que se congeló sobre mi piel, mi nariz se agito al no poder comprender otra cosa que no fuera el hedor proveniente de la arrugada textura que ese monstruo atavía. La sangre y el azufre se están mezclando en este ambiente que descendió sus grados a tal punto que las llamas de la hoguera se vieron incluso corroídas por aquel céfiro perteneciente a la voluntad de Océano, mis labios jamás volverían a juntarse en esa encrucijada cuando de entre encías la determinante orden "Muere" fuera susurrada a lo más recóndito de su seguramente inexistente razonar. El vacío que se había formado en mi corazón no permite que el miedo, la duda o siquiera la contemplación reinen en mí, me está subyugando mientras una ola de imágenes inciertas invaden la claridad de mi pensar; Ese intento de rostro, esas fauces, esa forma de desplazarse, los inaudibles sonidos que nacen de sus órganos internos, la sangre que veo que derrama de su lengua, las muertes que en su espalda lleva, los fantasmas que aúllan tras manifestarse como semblantes en su jorobada espalda...Lo odio, lo aborrezco, lo siento ofensivo, lo siento repulsivo...¿Pero por qué? ¿Por qué este sentir en mi cuando ni siquiera comprendo lo que veo? No soy yo...No es el miedo; Aquella voz que eufórica me dice que lo desollé con mis propias manos, me incita y anima...Pero no, mis pies no se lanzan, mi columna sigue regia...No puedo, no, aún no todo mi Yo está de acuerdo...

Mis pupilas no se desvanecieron, puedo en ellas percibir la luz, un pequeño foco cristalino cuando rodeo su escurridiza silueta...No, no es un hueco, existe irónicamente algo de vida en ese engendro, está deshecho más no extingo, solo un borrón parcial que debe ser aquel que está forzando a aquellas cadenas a rasgar con más fuerza su instinto. Nunca en mis años de vida, jamás en los recuerdo de otra he podido presenciar algo similar al caso de Alys o a este mismo... ¿Acaso estas abominaciones dominadas por la energía incomprensible no deben de causar estragos sin miramientos en este mundo? ¿Por qué la Gran Bestia no reacciona a ellos y los fulmina? ¿Por qué la defensa de este suelo no reacciona? ¿Por qué yo tampoco puedo reaccionar al encontrarlo? ¿Un enemigo...? ¿No lo considero entonces como mi enemigo por encontrarse realmente vivo...?
No siento mi pulso temblar, al contrario, por mis puños recorre con frenesí y a la vez armonía la principal esencia de mi sangre, La Perfecta Triada brilla tanto que a las polillas nocturna ha de calcinar con ese frío tan atroz, bastaba con visualizar y materializar toda mi voluntad sobre ese ser para liberar todo mi juicio sobre eso, pero hay un susurro en mi tímpano diestro que dulcemente me exige que me detenga, que hable más que no baje la guardia. El vendaval helado que hace visible un aura celestina y fría a mi alrededor no calma, pero si se resguarda sobre mí al demostrarme completamente defensivo, por acción entonces arbitraria mi sombrero se baja y mis dientes se separar para reclamar sorprendido lo que estaba sintiendo dentro de mi realidad. Mi lengua entonces se descongeló y lo único tibio en mi fue la saliva que escupí cuando forcé el dialogo, aunque estuviera al punto de la hostilidad más frágil, en mí aún gobierna el sentir opresor que hace que mi hemisferio zurda junto con mi mandíbula y mi ocelo duelan, mi nuca más tensa que antes desea liberar este estrés, más son las palabras quienes golpean mi estómago y acribillan mi trance...Me irrumpí a mí mismo, mis nervios me están exigiendo ya una decisión.
- Tu esencia no está muerta...Eres un ser vivo... ¿Por qué? ¿Cómo es posible que muestres estos rasgos, monstruo ciego? ¿Qué o Quién eres? - Exijo saberlo, necesito esa respuesta incluso a través de una comunicación gutural si es posible; Con responder puedo fácilmente comprender que fui interpretado. La existencia de alguien como Alys no me había permitido meditar con certeza mis actos, pero ahora ver el caso más extremo de todos genera dentro de mí una sensación que poco a poco está tomando más terreno. Una enseñanza, una regla que conoce su excepción en un lugar donde se me habían prometido respuesta... ¿Estas son...? ¿Realmente no todos son iguales? ¿Ellos también poseen consciencia en sus ánimas...? He aquí el resumen de tanto tiempo, porque incluso sin una respuesta yo entiendo que esta posición y ese resentimiento no son correctos...

La voz que impulsa mi don entonces calla, suspira y deja que sea solo el soplar de este helado viento hagan del momento. Más el daño de mi presencia ya se ha hecho. Sobre las trincheras de los robles hay escarcha, los insectos que sobrevivían bajo mi suelo y dichos hogares fueron congelados, la hierba bajo mis botas se estaba quemando, la vida a mi alrededor giraba más lento...Soy consciente de ello, no puedo evitarlo ya que dentro mío también se encuentra lo que más detesto, por esa misma razón al verlo reflejo en un espejo la parte más inmunda de mi existencia; Mundano ser he de ser para dejarme influir por un extraño resentimiento que no encuentra paz, una posibilidad siquiera de descanso eterno. Lo máximo que yo puedo obtener ahora es la quietud con la que me aferro ante la locura y desesperación, la conmoción habrá de morir a mi alrededor, mis pupilas poco a poco se integran y el calor dentro de mi pecho comienza a brillar con desgano, puedo yo saltar tan rápido como lo demostré, es la eterna ventaja que me permite aprovechar a costo máximo lo que significa ser una criatura sensible, manipulando las probabilidades de mi consciencia y los caudales sanguíneos sobre mis falsas venas; No obstante he de relucir ese grito que aflojó mi tráquea, lo tomé y desgarré sin piedad para abortarlo allí a la luz de la escena, una forma de desligarme de él, catarsis en su forma pura y bienintencionada, aventurada con la exigencia de un reclamo que como ser consciente debo ejercer...Criatura, sea lo que seas, la forma en que reacciones va a determinar mi reacción y con esta una cuenta regresiva a tu respiración de tratarse de una ofensa a mi paciencia. Qué este grito aclare con la pasión gélida con la cual te hablo, que te demuestre de nuevo la tentativa de la muerte.

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Re: La hoguera.

Mensaje por Tiberius el Dom Dic 29, 2013 9:28 pm

Abrupto fue el cierre dado a la búsqueda, siendo el desistir de esta su única alternativa producto del molesto vigor con que lo interrogaba aquel Heres, quien claramente consternado por todo lo inicuo que la bestia frente a él debía representar, demandaba enardecido conocer los orígenes de su existencia. El sonoro ultimátum con el cual exigió respuestas obligó al vástago de Tagirion a ceder a entablar diálogo, de otro modo se arriesgaba al conflicto y en su condición no duraría mucho contra dos oponentes, además el feroz frío alrededor suyo no le hacía sentir muy cómodo. Decidió entonces contestarle por mera sobrevivencia, porque siendo un innato desconectado del sentimentalismo, el temor o amenazas rara vez le surgían algún efecto.

-Yo soy…- Un sutil temblor de timbre áspero recorrió los fibrosos músculos de su garganta cuando recurrió a esa desusada voz suya, grave y lenta, inclusive tranquila. Debió pausar la naciente respuesta a falta de una adecuada, ya que sumido en la rutina del depredador, no vivía una vida que le otorgara alguna identidad… pero si recordaba quién o que fue muchos años atrás, como aun lo conocían ciertos seres. -Solían llamarme Tiberius, antiguo hijo y siervo del Oscuro que me creó… ahora libre.- Libertad cuestionable, mas no tenía otra respuesta para su álgido interrogador.

Y como olvidándose por un instante del viajero, retomó la búsqueda mientras movía con lentitud su cabeza hacia distintos ángulos con cada método de rastreo en él agudizado, volviendo a hablarle en tonalidad calma.

-No hables tan fuerte… ¿tú quién eres?- Se atrevió a preguntar sin rodeos, más por ingenuidad que cortesía.
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El inmenso desconcierto del Abismo.

Mensaje por Gabriel Magnus el Lun Dic 30, 2013 4:27 am

Generalmente esto no ha de ocurrir conmigo, todavía no puedo creer lo que acabo de escuchar, incluso ahora cuando los lazos del tiempo fueron rotos sigo resguardando esa sensación de sentirme sorprendido. ¿Quién lo diría? ¿Acaso la existencia aún guarda secretos inimaginables? Fueron años de lectura, años de testigos y testimonios, años de lucha incansable y de dolores innegable. Puedo creer que de una enorme nave a vapor que surca los cielos viaje una manda de lobos hablantes, existen pueblos que ven otro cielo y respiran otro aire, culturas donde los sacrificios son tomados muy seriamente, lectores de estrellas muertas e incluso personas que han muerto frente a mis ojos volver a nacer como en un día común y corriente. ¿Pero dialogar con un esclavo del Oscuro, ser que ni siquiera su creación se atreve a mencionar? Jamás, ni en la mas retorcidas de las realidades siquiera imagine que estos seres posean voces y raciocinio propio. Esa voz gutural y rasposa es un gran dolor a los tímpanos de cualquier mortal, sin dudas, pero se puede apreciar fácilmente el menaje simplista que llegó a mí. Criatura ciega que solo fue creada para la destrucción, responde a mis preguntas mientras observa todo a su alrededor, sus instintos siempre atentos no pueden dejar de perseguir lo que estábamos destinados a encontrar.
Mis ojos se abrieron de par en par, mis labios se separaron e incluso una de mis manos levantó con más entusiasmo mi sombrero, tomando el mismo por el ala para desvelar mi azulada mirada. Parpadee, observé atentamente y por el mero desconcierto el frío a mi alrededor desapareció con la misma rapidez que apareció, anulado por los diez mil pensamientos que surcaron el caudal de mi mente, caía a tierra a los 30 segundos de su última frase; Y es que como un estúpido contemple el milagro del increíble poder de lo imposible. Pedí una respuesta y la obtuve, pedí que este mundo me sorprendiera y lo hizo golpeando muy fuerte.

Pasaron esos 30' donde mi mente se conecto de seco con la tierra. Un suspiro en realidad fue un arma para inhalar más aire de lo debido. Mordí mis labios y los retorcí uno contra otros mientras me reincorporaba y mi erguida posición se transformaba en algo más manso, no baje la guardia más algo me indicaba que el peligro en "él" no estaba. Mis guantes cesaron su brillo, la sombra del sombrero cayó sola al desvelo de mis luceros, estos por unos momentos se cerraron para volver a escena a la mitad del musitar que cuestionaba en su más mísero interior la veracidad de este momento.
- Gabriel Magnus, Nacido de un mundo antiguo; Enemigo natural de tu creador y de quienes abortados fueron por su destructiva locura. -Unos pasos que rodean a ese monstruo tuve que dar para poder interpretar mejor la situación, lo intenté analizar con poco disimulo, busqué en su intento de cráneo algo que pudiera reproducir el sonido entrante, su sentido de olfato e iluso también su mirada; No existe nada de eso en un engendro al que evitarlo agregarle debilidades innecesarias. No es necesario mencionar que en altura y fuerza bruta supera al más divino de los Heres, más esto demuestra que no solo los más inteligentes poseen un sistema sensorial más desarrollado de lo natural; Cómo cazadores todo han de poder destrozar, no como en este mundo donde la cadena repite constantemente su ciclo, no existe criatura natural que tenga la finalidad de asesinar.

Detuve mí en vano examen, nada que pueda entender yo podré observar ahora. Prendas de un pasado sucio porta, incluso podría apostar que en algún momento de su vida ¿Fuimos algo similar? No, su lengua retorcida y abominable desmiente por completo esa realidad. Un paso atrás y el horizonte oscuro nos encara, es al parecer algo que también estuvo observando, es ese presente lo importante, y aunque resulte una locura; Contradictorio si de juzgarme se trata, confié en ese engendro emergido de las viseras de Plutón, lo catalogue como a la propia alimaña que puede resultar ser Alys, aquella sombra muerta que acompaña al ciego caballero del norte.
Bien entonces es el presente que mi atención y mi guardia bajaron por unos instantes para intentar esclarecer el panorama más lejano, cierto que un descanso era mi intención pero interrumpido fue este por una nueva sensación que recorrió mi espina dorsal con una fuerza inhumana. ¿De nuevo? ¿Esos zumbidos provenientes del propio Hades? No, no son una mera alucinación sino más bien una insospechada contienda familiar  que me arrastró en su momento hasta las puertas del Eterno Jardín del Burlo Portero. Empuñe suavemente mis manos y traté de ignorar la peligrosa señal que capté, solo para cruzarme nuevamente con aquel aborto de animal, para que en la mayor de las seriedades denotar sus intenciones en un lugar como Tamsus; Mi opinión ahora cambió del todo, y no la resumiré en un frágil pensamiento, sino en palabras convincentes que no puede arrastrar el cruel viento del norte.  
- Los rumores de que este lugar está plagado de monstruosidades superaron toda expectativa posible. La razón es una incógnita, y tu pasado un tema muerto entre estos robles; Aún así te percibo alterado ¿Buscas lo que los rumores propagan? ¿Engendros nacidos del seno de tu padre? ¿O simplemente eres un excomulgado sin horizonte? -La forma de expresarme, no subestimo su inteligencia pero tampoco diré que es la más acorde. Creo en esas capacidades psíquicas que percibo incluso con estos ojos, pero no podré jamás comprender los límites de su muy limitado o su infinito intelecto como pesadilla andante, erradicado del abismo mismo. Al menos será de mi conocimiento su existencia, sabré su condena como ese pasado que a ambos seguramente nos apresa.  ¿Perseguirá a quienes nos han perseguido? ¿Encontró un rencor sano hacia sus hermanos o simplemente es inevitable ejecutarlo por el mero hecho de existir...? Aún no comprendo, o si, pero no me comprendo yo como no lo acribillé cuando su presencia al mundo lastima.

En la espera encallé mí tiempo y mis acciones. Bajo las tortura de un zumbido que desapareció conforme al tiempo, frente al silbido de seres desconocidos y criaturas que rondan en sus vidas mundanas su habitad. La maleza es víctima de un céfiro tibio, mis ojos tapados por las caricias de ninfas invisibles y mancas, dejo caer al abisal pozo de ideas las propias, silencio y armonía esperaba más nunca obtendré. El zumbido a los segundos habría de desaparecer, sin embargo fue remplazado por una extraña presión sobre mi frente que por uno segundos mi vista bajo la sombra del ala nubló, una enorme luz blanca y un temblor que sacudió mi capa más no mis piernas, unas enormes fauces y un tono agudo que desmarca la demencia psíquica. El aletear constante de las quimeras a lo lejos percibí, invisibles, inexistentes pero aún así como receptor tomé ese mensaje mundano y monstruoso de las profundidades. Helado, un frío que no es normal en mí estremeció mis dedos en medio del cálido sosiego. No hice movimientos bruscos bajo el régimen de la costumbre, no llamar la atención de los ciegos incapaces de percibir este retorcido mundo...Era la inquietud, desde el principio supe descansar en el punto donde la Vida y la Muerte no existen, un neutro psíquico del cual escapé al encarar al engendro Tiberius y su mezquina voz endemoniada. El aleteo de las membranas resuena en mis tímpanos, la llamada de aquel golpe psíquico que habrá cruzado importantes metros hasta la hoguera solitaria...Puedo profetizar que pronto esa visión se tornará una cruenta realidad.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Chari el Mar Dic 31, 2013 4:10 pm

La tragedia tiene muchas facetas en aquello tan efímero que se conoce como “vida”.  Se puede manifestar como el hecho de que el pan untado con mermelada caiga de cara al piso, o se pierda una madre a una edad muy temprana, como perder a un hijo contrario a la ley natural dicta de cómo debe ser el ciclo de la vida. Tragedia es una palabra que es muy dependiente de la vida, como así la vida de las tragedias, pues sino no se puede dar testimonio de realmente haber nacido, crecido y aprendido. No obstante, la tragedia misma también suele ir muy tomada de la mano de lo que es la muerte. Curiosa analogía, por el preciso hecho de que una tragedia ha nacido de la muerte, se ha levantado con dos blancuzcas piernas y ahora anda caminando de manera completamente impune por el mundo de Tzión. A los saltitos, obviamente, porque está emocionada de volver..

Ella no sabe hablar, pues aun le falta interiorizar conocimientos. Lo bueno es que parece aprender rápido, y por sobretodo, tiene muchísima facilidad para memorizar cosas, como palabras, aunque su significado le sea inentendible de momento. Hace no mucho ha estado pasando un rato largo con unos niños con los que incluso ha jugado, y ha encontrado la magia del “caminar saltando”. El ritmo se manifiesta en su cuerpo, y ciertamente le ha encantado como su ropa se bambolea de atrás hacia adelante, al igual que su pelo y sus brazos que sueltos van, pues no se aferra a nada para poder moverse ahora. En ese instante, tiene hambre, pero ha encontrado también la ansiedad de jugar. Ahora mismo busca ambas cosas. Jugar un rato y luego devorarse todo.

Y en ese instante, Golajab sonríe. Porque está tomando forma. Amara a todo, para después eliminarlo. Y cuando en ese mundo no haya nada más que amar ni que comer, se consumirá a sí misma. Y seguramente renacerá en otro lugar donde hay demasiado para pocos.

Camina entonces, la dulce tragedia, saltando sobre hierba fresca en la que hace tiempo atrás, también piso con pies más finos y delicados. Quizás se mueve tan alegre como lo era, pero su cabeza no es la misma. La otra pensaba en flores y en amor, esta piensa en que habrá más adelante que se vea apetecible o divertido. Arroja a mitad de camino un pedazo de hueso que se le cayó sin querer y por eso no devoro. Se ha divertido muchísimo con esos niños con los que ha tenido el gusto de jugar, pero Angra le ha apurado y no podía hacer más. Ella si sonrió antes y mientras perseguía a los niños, no ya como un juego, sino como una cacería donde obviamente ella triunfo. Seguramente no tardarían en expandirse los rumores de tantas muertes  “inexplicable”, pero no es que hubiera alguien de momento que realmente los esté apurando. Y se escucha, cada vez más y más cerca.

~El pelele esta malo…. Que le daremos…. El pelele esta malo… Que le daremos…. ~ Canta, avanzando hacia un lugar que bien podría llegar a ser el epicentro de una tormenta dentro de muy pero muy poco. De ese modo, ha de encontrarse con dos extrañísimos personajes a sus ojos, y aunque uno de ellos es definitivamente más raro que el que está cubierto en azul, ella prefiere el sujeto de azul. Ese sombrero que tiene, es muy gracioso y está empezando a desearlo.  

Chari sonríe, porque imita la cara de Angra. No porque este feliz.



Spoiler:
So permi al tema :´3

Dejo la canción que va cantando.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Angra Mainyu el Mar Dic 31, 2013 4:59 pm

Rompimos hoy unos cuantos cuellos. No nos tomaremos el tiempo de saber los nombres de los afectados, pero podemos recordar que fueron ocho. Es la preocupación más grande que nos atribuimos, ya que han desaparecido luego de ser desollados y mutilados con la intención de alargar más la comida que le damos a nuestra tragedia andante. Es cuando enseñamos a Chari una nueva palabra, que es "Gusto", y nos basamos en extender el placer que se tiene a la hora de comer, luego de que le permitimos disfrutar del significado de "Jugar". Se cría como una niña, pero responde mejor que muchos adultos, ya que agraciada es de no saber la diferencia entre el Bien y el Mal. Pobre afortunada es nuestra amada, que se ha alimentado más que de la carne de infantes que pasaron de tener diversión a ser atrapados por la desesperación. Lástima, porque la pesadilla viviente se veía entretenida, sin embargo nosotros somos demasiado celosos y no queremos que nadie más le enseñe cosas, por tanto aprovechamos de darle una lección tan memorable, que la ha de seguir hasta que alcance el culmen de su desarrollo; se lo prometimos a Golajab, se lo prometimos a Chari.

- Pequeña, huesos recuerda que no debes dejar, dado que son tu premio por tus esfuerzos. Cada vez que una de tus ofrendas cae al suelo, es como si no estuvieses aceptándolas. Recuerda amada, que creces mientras más comas, por tanto tus presas deben ser siempre finalizadas en el interior de tu estómago. Que tus piernas se muevan con la libertad y gracia del instinto de la felicidad, pero a su vez tengas precaución para lo banal. Si, preciosa nuestra, aprende muy bien esa palabra: Banalidad. Todo lo que quieras obtener, por poco sentido que pueda tener, es parte de las banalidades que conforman el deseo. Toma en cuenta estas dos cosas, tanto el Deseo como lo Banal, son lo que han de completarte enteramente.

Sabemos que no tiene atención para nosotros en este instante, pero no quiere decir que sea sorda a lo que le indicamos. Ella escucha, y llegara el punto en que igual que dos estrellas distantes logran unirse, esas palabras recaerán en su memoria y la harán reconocer lo que desea o y lo que no necesita; un ser esta hecho a base de necesidades, diferente de nosotros que somos el puro y miserable resultado de lo menos importante y secundario. Tal vez es por eso que se nos dio un privilegio diferente a lo habitual, y debemos ocuparnos de hacer crecer a lo que devorará a todo el crecimiento general. Empezando con carne, piel y sangre, para poder terminar comiendo incluso a la magia misma. Por ahora recogeremos los huesos que ella deje caer, y los ataremos alrededor de este manto rojo que usamos, formando un cinto de restos que ofreceremos más tarde sabiendo que se han de conservar por el puro hecho de estar cerca de nosotros, conocidos como "Mal".

Nuestra amada ha detenido su canto... Ha visto algo. Sus ojos identifican algo nuevo. Trata de aprender. Detrás de ella vamos. Detrás de ella estamos.

- Amada, no dejes de cantar. Impresión no te debe causar, pues solo a la Anatema acabas de encontrar... - Primera vez en ver a ese hombre, encarnación de sí mismo en tiempos pasados, atrapado por siempre en el ciclo y condena de estar cercenado como tributo. A su lado, un clásico siervo de Tagirion, tan característico por la falta de un elemento que otros consideran indispensable, pretendiendo afirmar que es libre; tal como el perro de ojos verdes que le arrancaron un brazo por decidir aullar a la luna, o la mariposa negra que está volando en contra de la corriente, o eso es lo que ella cree estar haciendo al adoptar a un pollo y a un cadáver de dragón en estado de putrefacción. Colocamos la mano diestra sobre la cabeza de Chari, mimamos sus cabellos sin hacerla perder su peinado, acariciamos su mejilla con la mano siniestra, besamos despacio su pómulo contrario, y disfrutamos del viento sereno que hace sonar el collar y cinto de huesos que fabricamos en el camino.

- Si... Es solo la Anatema. Repite esa palabra si lo deseas, Chari. "Anatema" ... Eso es el hombre de sombrero azul. El otro individuo es un Demone... Que no sabe que es la libertad; lo entiendo, porque yo tampoco lo sé. Sonríe entonces... Para ellos dos, y para mí.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Tiberius el Vie Ene 03, 2014 1:28 am

Pese a no notar en ningún grado la tempestuosa catarsis de desconcierto que acaecía en la razón opuesta, aun si hubiera podido apreciarla tampoco entendería el porqué de tanta fascinación por solo oírle hablar, y es que tratándose de una criatura ermitaña e inhibida de empatía, Tiberius no podía asimilar cuan extraordinario era para un Heres encontrar especímenes tan horribles como él que fueran capaces de comunicarse tal cual lo hacían otras razas menos oscuras. Sin embargo, definitivamente sí pudo sentir la drástica normalización del insólito frío segundos después de responder, por lo que infirió alguna conexión tendría el peliazul y, sus palabras, cierto efecto sobre este.

De interrogador a observador, la frenética alma que se identificó como Gabriel cambió su inicial agresividad por curiosidad y empezó a circundar la casi inmóvil figura del Ofuscado, quien, de poder sentir algo, habría experimentado una mezcla de halago y extrañeza ante el notorio fisgoneo ajeno… debía ser el primero en no querer arrancarle el cráneo tras observar en detalle su real horridez. Al rato retomó las interrogantes, esta vez sobre la búsqueda que con alarmante devoción había mantenido durante ya tantos minutos.

-Nunca los busqué, ellos tampoco… pero me encontraron.- Hablaba al vacío sin pretender ser claro; ellos, sus “hermanos” como el Heredero los catalogaba, un diverso espectro de bestias iguales o más horribles entre sí, un ejército de serviles bastardos liderados ciegamente por Tagirion para esparcir caos mientras cazaban cualquier pizca de pureza o renegados a su causa. Más segundos de molesto silencio y es allí cuando la escucha, un tétrico canto a la distancia, la melodía carga consigo un aura similar a la suya. ¿Acaso el Otro Lado nunca lo dejaría en paz? -Busco el peligro del cual escapé, este es diferente… ni lo buscamos ni nos buscaba, pero nos encontró.- Sin ahondar en la reacción del ahora sosegado caballero, dirigió la mano que no tocaba el suelo a la empuñadura del mazo, pronto el susodicho también podría oírla a ella y su amigo. Más le valía prepararse.

Producto de sus sentidos privilegiados y la falta de sigilo contrario, el Demone captó al extraño dúo mucho antes de lo que ellos a él y su antagónica compañía, y aunque cuando están frente a frente no se roba toda la atención, el diálogo que mantienen los inesperados siervos de Golajab lo hacen mantenerse en silenciosa alerta. Su reacción dependería totalmente de la de otro, quedaba entonces ver quien demostraría ser el potencial peligro que antes advirtió.
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Tus pasos...Estos solamente correrán a las praderas del infierno.

Mensaje por Gabriel Magnus el Sáb Ene 04, 2014 6:37 am

Bajo el ala del sombrero pasaron ya más de mil pensamientos que se deformaron con violencia a resonar de un canto espeluznante que arrecia la tristeza y una felicidad que ni siquiera puede acercarse a la misma sanidad. Las palabras de la criatura blanca y ciega fueron una advertencia que pude de tomar con anterioridad y no solo cuando el terrible zumbido del abismo rodeo todo mi mundo, sino que fue ahí mismo donde de forma tan repentina me encontraba en el auge del génesis de un infierno cambiante y atroz; He escuchado cantos y alabanzas hechas de cinismo y morbosidad en un estado deslumbrante, pero llevarlas al punto de encuentro más cercano...Todo este tiempo intenté evitar conflictos que podríamos decir se tornan innecesarios, no es la falta de motivación sino las enormes consecuencias que trae la lucha contra seres que nacen si de nuestra comprensión, pero que sin embargo muy pocos somos capaces de comprender en cruda plenitud. ¿Quimeras? ¿Crueltauros? Terribles prontuarios contraen estos seres pero nada es peor que un enemigo nacido de una psicología retorcida y desesperada, una fantasía; Sueño que imposible se vuelve pero que en su fuerza caprichosa y hasta banal se transforma en un enorme mal para nuestra realidad. Monstruosidades que manosean el alma, fauces enormes que pretenden devorar lo hermoso de este paraíso y detrás de esta mortífera manifestación una aglomeración de intenciones viciadas...De ese último me han informado textos indescriptibles y concepto que lo maldicen, esperando con devoción su llegada a las entrañas de Tzión. El disgusto que hay en mi rostro es impagable, mis labios y mis dientes se contrajeron, y todo mi cuerpo volvió a reaccionar, pero de una forma muchísimo más violenta.

La perfecta triada finalmente brillo como la Gran Estrella blanca, es imposible que no pueda contener entonces el gigantesco torrente psíquico gélido que de pies a cabeza rodea mi silueta. El viento tibio del bosque entonces a un alrededor que cubre hasta las fronteras de Tiberius se transformó en una imponente ráfaga helada que volvió a masacrar la vida a su alrededor, insectos que se mantenían como espectadores fueron completamente congelados, lo mismo ocurre con las grietas de aquellas pieles toscas de los centinelas del bosque, hermosos robles esmeralda que parcialmente se visten de un plateado entre azulado que impone un ritmo árido y dominante incluso en cada molécula del aire.  Mis manos se transforman en impunes puños, mi capa que se dice tiene la capacidad de absorber en peso la tragedia de quienes se cruzaron en mi mismo destino se ondula y alza alborotada, siento que mis cabellos se aplanan, pretendo que mi sangre se transforme en esa mística escarcha que bajo a mis pies luce con una fuerza endemoniada...Ellos, Tiburius y los constantes flashes de cada uno en conjunto de la invisible onda psíquica hacen que mi estado armónico se rompa cual espejo cargado de recuerdos negros, el tinte de mis ojos por unos segundos se vuelve dorado y junto a este fenómeno una avalancha de líneas, nebulosas y figuras geométricas que danzaron alrededor de todo el bosque; Danza pervertida y macabra ha de ser esta, imperdonable claro por aquel desenredo que desató una parte de mi ser en aquellos escasos segundos que el mismo tiempo mal parió. La muesca, el viento más no el brillo de la Triada desaparecieron entonces, mi cuerpo exaltado por una inusual adrenalina estaba preparado para aquella tragedia, y para mil mal que amenacen con alterar mi destino...Ellos sonríen porque no comprenden el significado del hermoso gesto, yo los detesto porque entre engendros asquerosos y sin sentido estoy rodeado...Uno más repugnante y dañino que el anterior.

Veo al horripilante Tiberius y su naturaleza poco demostrativa, libre del juicio alocado del Oscuro, pero también puedo contemplar aquella figura mal escrita en negro y a la llamativa razón de un desagradable cariño, algo que es parecido a una niña más que sin embargo y a mis ojos es un ente muerto en vida. Sus pasos alegres hicieron daño a este mundo, su canto horripilante es más frío que mi sentimiento sincero. Cuánta razón posee esa criatura al mencionar que nos han encontrando, con mi sigilo he fallado notoriamente, aunque es la oscuridad quien al final le da velo absoluto a estos engendros abortados por el erebo. Una gigantesca serpiente, una bestia transformada desde la sombras, una masa blanca que ensangrentada aplasta un cuerpo deformado...Desde que a mis oídos llegaron sus palabras no he podido evitar estas alucinaciones que delante se me enfrenta, aunque el tiempo no favorece la calma en ese zumbido extremadamente agudo, una señal que repentinamente dejó de ser constante y que incluso provocó una desagradable sorpresa en mí cuando mi cuerpo retrocedió alarmado un par de pasos ante la repentina imagen de una enormes fauces con varias hileras de dientes, entre ellas un caudal de ácido amarillento hace de cancerbero al estómago ácido de algo gigantesco, algo que tiene la capacidad de enviar extrañas señales psíquicas por todo el bosque...No, toda la región. ¿De qué mierda debo tener mayor alerta? ¿De los instintos salvajes de mi "compañero”? ¿De aquel par desquiciado que posee ojos degenerados? ¿De aquello que nadie puede percibir pero que existe más allá de este punto...? Sé de donde nacen los problemas, sé cómo encontrar su raíz y por sobretodo sé que puedo destruir a los mismos de una sola acción...Avanza, pero no a ellos, sino a tu destino, el cáncer que contamina el mismo te seguirá porque no posee ellos un horizonte real.

Mis pies comenzaron a moverse hacia atrás, mi cuerpo cambió mi sentido hacia el origen de aquella señal psíquica, no dé la espalda a las abominaciones, nada tomará de sorpresa mi caminar porque el propio terreno he de tantear con mis talones, no hay criatura que de la nada emerja puesto que la nada misma puedo comprender y forma darle. La misma no importa sino que vale la anticipación a cualquier mal. Por eso mis pasos hacia atrás se tornan, para finalmente desatar una caminata de costado para jamás dejar de observar a quienes han encontrado la condena de la cual tanto alardean. ¿Buscarme? Sé que me han encontrado, puedo percibir a través de esa misma horrible que es lo desean...Yo los llevaré, no habrá nada detrás, solo lo banal del deseo enajenado, la diversión, la hambruna, la razón del escape...Y finalmente el eterno silencio que le pienso arrebatar al propio corazón de Tamsus. Por esto musité a la criatura con claridad mientras que mi brillante diestra tomaba mi sombrero para aferrarlo más a mí, en señal de que aquellos ojos ellos jamás observarán.
- Avanza, cuidadoso. -Las penumbras no son obstáculo para que seres tan grotescos nos sigan, pueden oler el temor, pero también pueden disgustar con facilidad el odio nacido de un alma que ha visto lo peor...Que ha encarado las consecuencia de sus señores en el pasado, remoto y a la vez cercano.

Y así de abismal, pero a la vez inmediato está el objetivo, metros que se transforman en largos minutos en una cuenca espectral, inocentes letras que los espíritus muertos de esta naturaleza han de escuchar, mi aliento gélido refleja la peligrosidad a mi cercanía... ¿Yo? Estoy preparado para luchar y destrozar a cualquiera que en nombre de un instinto o de una demoníaca deidad imponga la violencia por sobre la armonía universal. Purgados terminarán siendo aquellos que sembraron el odio en nosotros, inhumanos ahora y sensibles...Nunca han de prejuzgar a los herederos de este mundo, quienes a pesar de la muerte siempre luchamos y no permitimos bajo ningún concepto que las supremas leyes del exterior, que por decreto cósmico gobiernan, manchen de nuevo con sus sucias garras deformadas el paraíso construido por los ancestros y bien intencionados. Y si, perderemos, pero al olvido también no los llevaremos a ellos.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Chari el Jue Ene 30, 2014 3:32 pm

Ha detenido su canto de una manera abrupta. No es que se haya olvidado la letra de la canción, pues ciertamente las grandes ventajas de una cabeza hueca, es que todo lo que normalmente entra, ahí dentro queda. Muy lejos esta de tener alguna clase de desfasaje en su cerebro como para impedirle retener información, y de hecho, la información que va incorporando no queda estática. Es algo muy difícil de explicar, pero todos los registros nuevos que va incorporando a medida que su forma más “humana” se desenvuelve en el mundo, están siendo compartidos por otras pequeñas porciones de su ser que no están en este plano físico. No hay que olvidar nunca, que Chari es un monstruo de los sueños. Y aunque la parte más concreta e importante de su ser deambula en la tierra, una pequeña porción de su esencia sigue en otro mundo, atormentando a cualquier alma soñadora que pudiera encontrar…

¿Pero, que es entonces lo que detiene su canto? ¿Qué es lo que la conmociona, haciendo que sus ojos se abran y sonría como acto reflejo de quien todo aprende?

-Ana… tema… -  Murmura primero, en un tono bien bajito, pues su lengua desea articular la palabra. Y lo intentará hacerlo bien, para no tener que corregir a futuro la correcta pronunciación de la misma. Pero, ¿Qué es anatema…? Angra le ha señalado con sus ojos, mientras le acaricia su cabeza y besa sus mejillas. Y es entonces cuando de repente, una gran emoción la embarga y sus deditos tiemblan mientras sacude un poco su abultado traje. No es desesperación lo que tiene en su cuerpo, sino una sensación de suciedad que la ha atacado de repente. Conceptos como “pulcritud”, “suciedad” y “limpieza” son conceptos aun muy abstractos para su entendimiento, pero sabe identificarlos en sus nociones más básicas. Es por alguna extraña razón, que el pronunciar esa palabra, le ha dado un sabor feo en la boca y la incomodidad de tener arena atrapada entre su blanquecina piel y las medias que llegan casi a sus muslos.

Deja de sonreír Chari, porque la sensación le incomodo más que algunos extraños besos que Angra deposita en su “inocente” boca. Su cabeza mira de reojo a los extraños, y mientras desea superar el asco anterior, su curiosidad despierta de nuevo. El demone deforme no es muy diferente de una pequeña paloma que sabe que hay varios halcones cerca, y el tipo de azul, aun teniendo un adorno increíble en su cabeza, no se ve más imponente que una cotorra colorida. Ella entonces si nota que la sensación de incomodidad que hace unos momentos la invadió, se proyecto directamente sobre el resto. Lo que no comprendería hasta mucho mas adelante, es el hecho de que ellos se sienten incómodos a  nivel de un animal que puede llegar a ser cazado.  ¡Pero no hay razón de ser así, no tiene porque! Chari llego saltando al lugar, dispuesta a jugar, y eso es lo que quiere seguir haciendo.

Una rápida ecuación infantil le dictara, que si ella se siente tímida, los demás también. Quizás deba de demostrar, que no hay absolutamente nada de malo en ella, y así todos puedan divertirse. Todos terminarían sonriendo, hasta que el hambre se siente de nuevo en la mesa.

Se oye entonces de nuevo, una pequeña melodía salir de sus labios sellados. Chari comienza a saltar nuevamente sobre el pasto, haciendo que sus rizos boten en cada movimiento, y que toda su ropa se bambolee al ritmo de su cuerpo. Se acerca, no muy despacio pero si con frescura infantil hacia el monstruo pálido, pues es el que más cerca esta, y el que no tiene la palabra amarga en su poder.

Y le levanta su manito, extendiendo sus dedos hacia él. Invitándola a tomarla, a saltar juntos. A jugar a algún juego que solo los bravos y corruptos puedan jugar….



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Re: La hoguera.

Mensaje por Angra Mainyu el Vie Ene 31, 2014 3:31 pm

Con su vista llega la comprensión y la repetición, con su lengua pronuncia el designio de aquello que fue marcado como tributo de tiempos pasados, y en su cuerpo divino que describe la silueta de una infanta se evidencia como puede percatarse por instinto, de la intención homicida de los condenados frente a nosotros. Le cuesta aceptarlo a nuestra amada, sus pequeños labios se abrieron y moldearon con levedad para exhalar esa palabra maligna y despectiva, cruel como el que se burla de la desgracia ajena, y que nos hace reír por la cautela que mantiene al hablar en su búsqueda de una correcta pronunciación. Como siempre ella no ha de responder a nuestros mimos, aburrida honestamente debe estar del cariño con el que nos dirigimos a nuestra amada, y en cambio demuestra ansiedad por cualquier cosa que se pare delante de sus ojos atentos e inocentes. Ella es aún muy sensible a la emoción, perjudicial si tal cosa la lleva a una falsa interpretación, sin importar que mejor sea así y que de momento no goce de demasiada inteligencia. Lo bueno, es que con esto aprenderá.

- El rechazo... Esa dolorosa y ardiente puñalada en el pecho, que nos hace retroceder por la sensación de que una presencia no está a gusto con nosotros. ¿Qué tan injustos pueden ser los vivos al momento de cometer una atrocidad por culpa del malintencionado prejuicio? Lastiman mucho las posturas acusatorias y más hacia las criaturas que llegan con una sonrisa en el rostro. La perturbación no es indicativa ni motivo para la hostilidad, sino por el contrario, debería dejar terreno a la aceptación. Esa es la verdadera muestra de valor, a la hora de conceder una frase amigable en lugar de empuñar al arma que busca solo destrucción. ¿Libre del juicio del Oscuro? No debes entonces usar su nombre en vano, y armarte contra la belleza de la dos-veces-nacida, que ningún daño ha causado con la alegría de su canto infantil.

Brazo izquierdo extendido en dirección a los temerosos, y brazo derecho sobre el hombro de nuestra amada, que un pequeño y delicado empujón da a su espalda de niña, invitándola a tomar la decisión que encuentre pertinente y necesaria. ¿Devorarles? ¿Compadecerles? Su intención habrá de ser realizada por puro deseo personal, pues nosotros, Todo el Mal del Mundo, hemos sido enviados con la sola intención de que con sus piernas camine, y con sus brazos construya. Podemos enseñarle las vías de lo perverso, dado que nosotros somos la prueba del pecado donde sea que estemos parados, pero habrá de ser la naturalidad de Chari, lo que en el futuro la dejará ascender a ser una verdadera sierva del Dios de la Locura. Seguirme es su obligación, y la mía instruirla, más lo que ella elija habrá de ser su responsabilidad. Que aprenda ahora, que aún es "joven", lo que se siente el rechazo y el egoísmo ajeno; esas son las cosas que constituyen a este cuerpo que usamos.

- Contemplen... La belleza contrastada en tan solo una acción. A cambio de sentimientos que llaman a la batalla, la devoradora de sueños ofrece su amistad en medio de su ignorancia e incomprensión de las reglas vitales. ¡Hasta se acerca al traidor de las guerras para buscar su aceptación! Y dirán luego con absoluta frialdad, que la cara de la maldad es aquella que refleja la hermosura de los ángeles. Preferible que con la bondad de un niño les dé una lección, ya que eso es lo que nuestra amada escogió mostrar, y por tanto, no habremos de enfrentarlos si no estamos en la necesidad de defender. Vamos, Chari, dilo con tus palabras, di cuanto deseas perderte en la irrazonable actividad del juego, lejos de querer poner tu apetito voraz entre ellos y tú. ¿Qué harán ustedes? Anatema de los dioses, que de ti es de donde se expele la mayor cantidad de desprecio. O tú, Traidor de las verdades, quien afirmas ser libre y ahora mismo pareces cerrarte en el ciclo de tu eterno maestro, quien no necesita de ojos para reconocer tus pasos.

Permanecemos en nuestro lugar, con brazo extendido al frente, y sonrisa marcada a Isháa, sin acercarnos hasta nuestra adorada y provocar las defensas de los extraños fortuitos de esta noche. Chari está en una búsqueda propia de emociones y sensaciones, diferentes de las que podemos darle nosotros, basadas en la culminación de su venganza y en hacerla crecer lo más rápido posible, tanto en cuerpo como en alma, sea pervirtiendo su instintiva ingenuidad con sangre y crueldad, como enseñándole conceptos que a su debido tiempo habrá de manejar con su boca, tal cual la usa para corresponder a nuestros depravados labios, o cuando introducimos comida fresca para el deleite de su paladar siniestro.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Tiberius el Jue Feb 13, 2014 10:15 pm

No cabía ninguna duda sobre cuanta repugnancia sentía Gabriel en ese momento al estar rodeado por menudo zoológico de monstruosidades, pero la bestia de Telfesú también sufría su propio pesar tras llevar tantos días sin comer o dormir bien, haciéndosele bastante difícil seguir el hilo del escenario sin bajar la guardia, así que estresarlo era relativamente sencillo. De súbito, mientras permanecía rígido como su faceta autómata de antaño, la figura junto a él sacudió sus más cercanos rededores con una versión más exponencial de aquella ola de frío de hace unos minutos. El Heres nunca sabría lo cerca que estuvo de ser atacado por Tiberius, la sorpresa casi lo hace reaccionar derribándolo, salvándose gracias a que la criatura asimiló de quien se trataba.

Aserenándose del anterior sobresalto, decidió hacer caso a las palabras del opuesto y alejarse del escalofriante par con cautela, siguiéndole el rastro a las escarchadas huellas del susodicho. Mas siendo de esperar, a los pocos pasos de distancia una de las molestas moscas de Golajab buscó interactuar con ellos en actitud de cándida crueldad, perversa inocencia que en algún momento él también poseyó. La otra mosca mantuvo un sermón cuya primera parte prefirió ignorar pese a lo mucho que el desconocido parecía saber de él, pero al sentir a la cría cerca y “recibirla” al detener la caminata sin razón aparente, no tuvo más opción que oír el resto del discurso. Bajó la cabeza, resonándole las palabras del contrario en su peculiar mente, sin saber realmente como proceder con la chiquilla plantada en frente suyo. Bufó.

-Nunca afirmé haber cambiado o ser muy diferente a ustedes, mi pasado bien evidencia todo lo contrario… aun así, mi libertad es verídica y a su señor le consta. No obstante carezco de destino, a diferencia suya puedo armar mi propia travesía.- Una pizca de insólito desprecio podría identificarse en sus palabras finales. Antes de disponerse a cerrar el encuentro y marcharse, apuntó su falso mirar a la frágil fisionomía de chica, examinando su familiar esencia. -Nosotros no jugamos, Vacía.- Masculló a modo de despedida, caminando hacia Gabriel con la espalda hacia los demás.

Sin pretender mostrarse temerario, aun sostenía la empuñadura del mazo y conservaba la guardia en alto. Adelantó con lentitud al peliazul casi ignorándolo, pues al igual que él, no quería nada con existencias reminiscentes de su pasado… haberse diferenciado de ellos le ayudaría a comprender ciertas cosas. Así, aún quedaba ver como se desenvolvían los siguientes eventos, podría apostar a que sus coterráneos no yacerían satisfechos.
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La inexistencia del excomulgado - El fin de Tamsus.

Mensaje por Gabriel Magnus el Miér Feb 19, 2014 8:26 am

¿Quién es el que menos derecho tiene a existir? ¿Quién es el que está invadiendo la realidad del otro? ¿Quién se supone es el justo? ¿Cual de todos será el opresor condenado al olvido? ¿Acaso podría existir en algún momento algo similar a la tolerancia en un mundo que se encuentra hostigado constantemente por los agentes de la Vida y de la Muerte? En algún momento he podido comprender que la inocencia y los juegos no siempre significan un vínculo perfeccionado con la bondad; Existen juegos perversos que corrompen y enloquecen a infantes y maduros sin impunidad; Canturreos escritos con tinta derivada de la sangre de los propios cadáveres descompuestos utilizados como papiros enfermizos que plasmados eternamente quedarán en la posteridad. Las sonrisas más lisiadas las he podido observar en aquellos rostros que no solo no poseen facciones, sino que esos mismos reflejan la blancura del perplejo vacío que profesan con sus endemoniadas y engañosas palabras que solo el céfiro que nace de los suspiros de los condenados puede arrastrar. ¿Hacia dónde? Ni las proles emergidas de las pesadillas conocen su Destino Final, más eso no es un inconvenientes para las mismas; Atroces alimañas desfiguradas que entre danzas y vocablos extraños engullen cualquier engendro nacido de la bondad.  ¿Ellos? ¿Nosotros? ¿Yo? ¿Aquellos que todavía mis ojos no reconocen como prójimos?  La descripción con la que detuve mis pasos ha quebrado mi estabilidad, por eso no pude más avanzar, por eso mis manos tuve que observar y sin siquiera disimular este accionar...Una Anatema, un ser que rechaza su naturaleza y un par de engendros cínicos que comparten un mensaje de unidad.

Mi mirada entonces se ablandó con notoriedad cuando mis luceros celestiales observaron el hecho. Artificiales pero sensibles, revestidas con telas que no pueden mencionar su procedencia, imbuidas con la energía que nace de las consciencias capaces de comprender las estrellas y resguardadas por dos gigantes orbes plantadas en tres caminos de oro apaciguado. Bordear estas extremidades provoca que una extraña bruma plateada, otras veces grisácea y por descarte azulado, se manifieste gentil y a su vez caótica sobre la mencionada silueta. ¿A los ojos de cualquier no podrían compararse con el propio polvo que dio origen a la vida? Mis dedos entonces comienzan a cerrarse recelosos hacia la palma de mis manos, no pueden sentir absolutamente nada al chocarse, no pueden concebir la magia del impacto, la imperfección calórica producida por mi cuerpo y mucho menos el redundante titubeo; Producto de la desesperación por encontrarse vitalicio, que cruel ilusión resulta y aún más inhumana cuando son estos malditos ojos los que pueden percibir que en realidad estoy muerto, allí donde intento observarme no existe nada. Extremadamente generoso sin embargo es el reflejo que ante su percepción vulgar aún sigo existente y completo.

Se transforman en empuñaduras invisibles aquellas desertoras manos vacías. Brillan aquellas enormes piedras plateadas mientras la escarcha se amontona debajo de mis pies, bajo la suela intacta de mi calzado. Puedo comprender el escalofrío que sobrelleva mis hombros, sin embargo es irreal la falsa sensación que comprende y hasta organiza atormentada la consciencia misma. Un suspiro que desalienta un alma que poco a poco se va perdiendo en su mismo génesis, una expresión prácticamente desmotivada que se pierde primeramente en el abisal negro que emerge de entre los centinelas rugosos de Tamsus, allí donde hace unos segundos y solo para mis oídos descifré los caóticos zumbidos de los siervos de Tagirion, alocados pero adiestrados por una consciencia superior que ruge enfurecida por la infinita gula tortuosa a la que fue condenada.
Sin embargo ¿Qué esta necesidad de sonreír sin misericordia y sin parámetros en la sanidad? Jamás pude determinar que se siente ese pesar en mi corazón, irónicamente puesto que he sido elegido para portar una susceptibilidad superior; Razón lógica por la cual puedo Odiar y Amar la mísera que estoy obligado a contar. Aún así, y con toda la posibilidad existente soy incapaz de justificar e ilustrar el arco que se formó entre mis helados labios, y a su vez sobre la perlada y poderosa dentadura con la cual me he instaurado. ¡Y que tan inseguro me encuentro! No pude evitar hablar y reflejar esas palabras a través del gélido viento a mí alrededor, irreflexivas son entonces las palabras que claras aborto de mi garganta; Las sentirán todos, serán escuchadas y comprendidas como la más pura verdad.  
- Esta bien, por primera vez en esta vida diré que ellos la razón tienen. ¿No es acaso el olvido nuestra cuna y en consecuencia nuestra tumba? Estamos vacíos; Todos en esta existencia material...Jamás lo debemos negar. - Qué incomprendidos, qué pecadores imperdonables somos nosotros que a pesar de nuestras acciones solo podemos reproducir la destrucción. A ellos que nacen de la defunción y el rechazo, de todos nosotros hablo y en cierto punto por todos también. Yo no temo en observar de reojo a la criatura ciega que me había acompañado todo este tiempo, tampoco me repudio por plantar cara a la llamativa muñeca de porcelana y mucho menos a la sombra de cicatrices negras que entre sus cualidades destaca su perturbador carisma y su insana forma de expresar lo ocurrido. Todos fuimos entonces testigo de lo inevitable, todos en su momento sufrimos y compadecimos nuestro reflejo quebrado de nuestros anhelos. Lo afirmo porque mis ojos ya no pueden equivocarse; Ellos están muertos, al igual que mis extremidades, al igual que la desesperante agonía que refleja las últimas pizcas que ascienden a los cielos, todos alegorizamos la mentira, la destrucción, la voracidad y la sinuosa desesperanza.

Entonces fue en ese momento donde mis ojos se cerraron en esos eternos instantes, mi sonrisa calmada se transmutó a un arco sonrosado, la armonía desprendida por lo que resta de mi esencia sublima el helado viento que corre por mis venas, pero está vez y por mucho que no lo parezca es diferente. La Perfecta Triada, la cual se dice que conducirá las esperanzas de los Herederos hacia la infinita prosperidad ha calmado sus vibraciones, solo un haz de luz gélida se volvió, la misma sin embargo contiene una durmiente energía que no solo es similar sino que iguala y compite con la inexistencia del trío nacido del especulativo vacío. Por eso mi musitar se vuelve insistente, por eso con delicadeza mi diestra toma aquel sombrero que tanto ha renombrado en las tierras gélidas y cálidas del imponente continente universal de Tzión, desde el extremo opuesto tomado y con una extraña decisión que provoca que los mechones azulados de mi cabellos se alisen me interpongo entre las dos abominaciones que pretenden hacer contacto; La ciega y la inmadura.
¿Qué estoy haciendo? ¿Serán aquellas voces insinuantes las que me guiaron hasta la elocuencia opuesta que ellos intentan profesar? No, soy y seré consciente de mis actos, y es por eso que con mis ojos enceguecidos ahora por la sombra que proponen mis hebras yo pretendo entregar como un permisible gesto un objeto que me persiguió por años...No...¡Por vidas enteras! Un enorme aprecio le tengo pero aún más aprecio contengo sobre lo que no solo es conveniente sino también necesario...Finalmente he decidido confesar, ellos lo saben pero jamás entre las posibilidades nadie un brazo aliado les han de confiar.
- ¿Quienes han invadido este lugar? ¿Yo que he nacido como Heredero ilegítimo de esta tierra ennegrecida? Seguramente, puesto que nos hemos impuesto un régimen de perfección que no comprendemos con nuestra imaginación, somos seres lastimeros los Heres, como también nuestros hermanos con quienes compartimos el mismo aire y los mismos anhelos.- Una pequeña pausa necesaria para retomar aliento y así comenzar a cuestionar. - ¿Entonces ustedes están en lo correcto? No, porque el mundo los rechaza con ferocidad, extranjeros que nacen de la infinidad. ¿Acaso no son consciente de como las pequeñas plantas que yo congelo han muerto anticipadamente ante su presencia?  Los Robles que yo puedo acariciar con estas falsas manos ustedes han podrido, las alimañas y las criaturas inocentes que han cantando a la vida ahora callan. - La sensación de divagar en el propio limbo en vida era la excusa para dar una mejor guía a mis palabras, una nueva y justificada pausa. - Rechazados son porque puedo ver esto y porque en medio de la danza de los elementos se escuchan llantos, encojen sin compasión nuestras almas y despiertan sensaciones que no merecemos. Y aún así pretendemos exterminarnos, porque nos odiamos, porque ustedes solo existen para amenazarnos; Y esto no acabará hasta que nosotros hayamos perdido nuestra sensibilidad o ustedes la consciencia para divagar. - Y en ese mismo instante tengo el atrevimiento de levantar mi mirada contra aquel que entre las sombras habla, porque puedo presenciar sus diálogos, puedo comprender lo que está hablando y por ser la monstruosidad que es encaro el coraje para que mi diestra se impuse hacia adelante y lo acuse con aquel dedo índice que por veredicto divino habría de dejar de temblar. Invocaba entonces este musitar hacia él, que deformado y malintencionado es todo lo peor de nosotros. Fruncido mi ceño está, la sonrisa desaparece y aquel recipiente artificial comienza a emitir un brillo amenazador, reflejo de esa extraña calidez que provienen de las raíces del propio corazón...Todo ha desaparecido entonces, puesto que del vacío interior emerge la inaudita vida, y eso es algo que ni él ni su infinita legión jamás podrán comprender, puesto que a pesar de encontrarme muerto aún encadenado a la vida me encuentro... ¿Qué significa sin embargo existir? La capacidad de demostrar emociones y expresar acciones sin una pizca de remordimiento.

Que acaben todas las acciones, que se detenga el propio flujo del tiempo si es necesario. Eso mis ojos han determinado.  Sus pupilas entonces aparecen, compadecen aquellas extrañas cicatrices rúnicas escritas por dedos inmisericordes. Existe entonces ese fuego helado y níveo dentro de mí mirar, es la humanidad que más que nunca ahora se ve motivada por algo que se encuentra más allá del propio escenario. Mis brazos duelen, se sienten pesados y parecen querer colapsar, será por esta primeriza y real sensación que yo ahora mismo le impongo a la infame existencia mi impropia axioma. No está cargado de odio, no está cargado de rencor ni mucho menos de terror...¿Será que lo he aceptado? ¿Puedo comprender la corrupción? Resentidos están mis brazos porque no me los han cortado, sino porque los he finalmente anexados, son parte de mi, inquietos están por devorarlos a ellos y eso comienza a manifestarse sobre el dorso de aquella tela irreemplazable, la misma rápidamente fue cubierta por una capa argéntea.  
- Las marcas sobre ese falso cuerpo las hemos cargados todos y a su vez por nosotros lo has hecho. Todo lo que nosotros determinamos terrible tiene tu forma, y en infinitas modalidades te has manifestado.- Las quebradizas capaz entonces han comenzado desbordar la silueta de mi dorso, la vivencia nace con la propia sinceridad de mi lengua. - Has de saber que soy una Anatema, entre los Heres soy único y no por lo que tú sabes, sino por el hecho de que solo a mi "Aquel" me ha excomulgado de la paz que merezco por existir. Cada vez que blasfemo, cada vez que destruyo y odio yo te comprendo...Y aún así es triste e irónico que cultives lo que jamás has de sentir verdaderamente. - Taciturna en ese fragmento mi voz se había aclamado, en cierto punto y en lo más tenebroso de mi ser no podía evitar sentir algo de lástima. ¿Habrá existido como un ser vivo en su momento?- ¿Por qué? Mi compañero lo ha dicho, están vacíos, tanto como lo terminaré estando yo, tal cual una parte de mi cuerpo lo está ahora mismo; Sin embargo sabes que entre nosotros existe literalmente un abismo que no nos permite congeniar. Entonces la vivencia del frío casi termino por absorberme, las palabras referida a aquella desconocida y a su vez trágica criatura justifican esta extraña fuerza. Prácticamente tan vacía aquella, es la primera vez en esta vida que la siento tan de cerca - ¿La sonrisa de tu amada? ¿La inocencia de su voz? ¿La hermosura vacía de tus palabras? Tu eres lo que yo siento; Lo que en este mundo no significará nada. - Así es como bajo mi muñeca, mi brazo y el hielo que se conformó alrededor del mismo. La escarcha comienza a caer a medida que le doy por completo la espalda al ennegrecido e infame ser al cual por primera vez me le he declarado y que en una próxima oportunidad seguro empuñaré armas y voluntad contra él y a su vez contra mí mismo. El hielo alrededor de mi brazo es la prueba viviente de esto, e inevitablemente no puedo evitar dibujar con una nueva sonrisa mientras traspaso los cinco pasos de la inmadura, a quién por voluntad habría de entregarle uno de mis objetos más preciados. ¿Una conexión? ¿Una alianza? ¿Un gesto de admisión? Solo justifico mis palabras con mi acción, refuerzo mis pensamientos y como ella quería compartir una tétrica canción yo le comparto lo que tanto he cuidado con infinita devoción...Si volverá a mi no me interesa, ahora es de ella.

Entonces será en ese instante donde me detengo y es ahora mi zurda la que toma finalmente protagonismo en aquella recolección de acciones que quizás por siempre en memoria de todos quedarán. Mi mirada erguida al igual que mi cuerpo se encuentran, alineados dejarán que entre mis dedos pase con un hábil giro los restos de Némesis, el arma predilecta que mi diestra tomará con fuerza. Agitando entonces mi brazo a la altura de mi hombro llegará y tras dar un corte invisible al vacío entonces la imponente y conocida alabarda surgirá. Una estela gélida el aire aprisionará, las moléculas detenidas por la imponente demanda de energía dibujaran la sombra de su filo que ahora parece rozar el muerto piso, solo para conjurar un violento giro que imponga su base a un lado de mi pie confiable. El golpe seco congenia y agrieta una diminuta raíz que en su camino se encontró, mi mano acaricia y contiene su forma hasta llegar al punto medio donde la lejanía con mi cuerpo no supere siquiera los veinte centímetros, donde sea fácil de maniobrar con una sola mano, donde pueda unirse en convenio con la otra para dar fin a una existencia que habiendo sido mencionada toma una forma de indiscriminada violencia sobre la cual no tendría sentido no resistirse. Esos, la razón de mi descanso y preocupación, la fuente del molesto zumbido que finalmente se manifestó entre todos los presente. De la oscuridad de Tamsus, hacia donde yo estoy apuntando, ahí es la cuna del terror y la mutilación. La hambruna que busca devorarlo todo ruge dentro de mi cabeza, pero no molesta esta vez mis ojos, mucho menos mi consciencia; Irónicamente ahora está más cerca y es aún más potente.  ¿Pero como saben entonces aquellos que aquella monstruosidad colosal existe, qué no es producto de una agresiva y repentina imaginación? Un temblor y el estruendo de un grito que hizo tambalear todas las hojas de los robles, el suelo y las impenetrables raíces de los centinelas.
Se ha de explicar entonces mi reacción, porque mis palabras no pretenden hacer más aparición...Hemos tardado demasiado, ahora ellos conocen que somos y para que existimos.

...Puedo sentirlo, puedo verlos incluso. Han cambiado, pero son ellos...Las quimeras imperdonables enloquecidas de Tamsus y la imperdonable mente que las maneja...

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Re: La hoguera.

Mensaje por Fatus el Lun Feb 24, 2014 6:16 pm









Nivel: 1


-Tipo: Quimera.  -Elemento: Tierra.

Creaciones artificiales de un Verber que han nacido imperfectas. Llenas de un odio irrazonable estas aberraciones fueron tomadas fácilmente bajo el control del Oscuro, transformadas finalmente en seres dedicados a la indiscriminada destrucción, organizados a través de un complejo sistema psíquico y con una capacidad de adaptación y reproducción alarmante.
En un principio se creyó, tras un ataque en Nuhl, que eran seres estúpidos que podían ser combatidos con muchas facilidad bajo el fuego de los aldeanos más débiles, sin embargo algo provocó una repentina evolución en todo ese organismo retorcido que se acercaba a la unión dispareja de miembros animales. Las quimeras finalmente han alcanzado la completa ceguera y más que nunca se han vuelto parte de una compleja consciencia, más que alimañas en monstruos psíquicos se han transformado.



Dieta: Carnívoro.
Hábitat: Cálido.
Terreno: Bosques - Desiertos y Llanuras.
Organización: Enjambre y solitario.
Ciclo activo: A toda hora.
-Valor: 44 piedras.






Infinitos gritos nacidos del velo perpetuo del nocturno Tamsus. Quién parece poder percibir la compleja red interminable de pensamientos y ordenes jamás imagino que no es producto en realidad de un solo ser superior, sino que es el conjunto de monstruosidades perfectas las culpables de tal retorcida obra arquitectónica invisible, aunque en buen augurio aquellos que serían víctimas del depravado accionar belicoso no eran exactamente ignorantes, sino más bien inherentes a la percepción insuperable de sus desarrollados sentidos. Aquello que se encuentra conectado con el núcleo de la realidad, lo que es más cercano al sereno y abisal origen que el resto de lo que se encuentra vivo; Apto para ser encarecido con el don de la muerte inevitable e inmisericorde. Serán tributo a las manifestaciones abstractas que se reflejan en aquel ecosistema artificial imaginado por un pensamiento arrebatador, hambriento por inercia y bruta naturaleza bestial, de esto se trata la necesidad de encontrarse con las manos de la destrucción; El odio y el rencor manipula inocentemente aquella voluntad maestra, ligada eternamente a los designios de la Vertiente Ciega.

Quebradas al pretender sentir piedad, consumido todo rastro de humanidad aquellas abominaciones solo serán esclavas de la necesidad de asesinar. Se arrastran en el vacío en busca de algo que arrebatar; Ellos que entre ruidos, palabras, pretensiones y sermones fueron parte de esa existencia que no merece compartir aquel maldito ideal. El viento lúgubre del desconocido Tamsus quebró su compleja serenidad, los centinelas tallados en fuertes troncos de roble se estremecen ante el contacto enfermo de la muerte encarnada. Frenéticos se trasladan hasta el punto donde la luz debe de perecer, uno de ellos los alertará sobre el inevitable hecho que desencadena una nueva lucha por la inmerecida supervivencia. ¿Por qué mencionada así? Porque la arremetida habría de ser un golpe traicionero, represivo y arrollador; Desde ya un tiempo se había transformado ese sector en una inevitable trampa donde los incautos se vieran encantados por la armonía muerta del lugar; Un lugar donde no existía diferencia entre lo que había perecido y lo que no, donde la existencia no crece sino que es invadida, un retorcido espacio psíquico donde la Gran Mente posee dominio indiscriminado ¿Sería acaso coincidencia que no sea hasta este instante que aquellas decidieran atacar? Aunque se aglomerara la cantidad aquella gran consciencia predeterminó el inevitable conflicto entre ambas partes; No se sabrá si alguna vez por la mente de alguno se imaginó que desde comienzo se condenaron a las fauces del durmiente dragón, pero el cálculo falló y eso provocó entonces la explosión en los instintos impulsivos de los Hijos de Tagirion...Ninguna presa iba a escapar de las garras de las Perfectas Quimeras que supieron reproducirse y arruinar permanentemente su entorno.

Un rugido que la tierra hizo temblar fue la última alerta antes de que los esclavos de la destrucción entraran en juego de una forma agresiva y en parte táctica contra sus presas. Cinco individuos que se mantienen protegidos bajo la incertidumbre de poseer un respaldo proveniente de la oscuridad. Suspendidas en el aire aquellas bocas sin dentadura se mostraron, y ni siquiera dando tregua al segundo, a la fracción más pequeña que puede otorgar los reflejos de cualquiera de los cuatro, un inhumano zumbido nació de estas apariencias cercanas al exterior. El hedor a muerte entonces de los recuerdos nació, el aire lisiado por la vehemencia de los esclavos los aprisionará, siendo este zumbido la forma de atacar a los cuatro a la vez, a la distancia y con una posibilidad disminuida al cero de no tratarse de seres excepcionales. ¿Cual es la esencia de aquel ataque? Una fuerza psíquica que podría resultar aplastante para una mente corriente, algo capaz de en el obvio caso querer paralizar la movilidad y en el peor de estos destrozar permanentemente el sistema nervioso que a través de los tímpanos percibiera la inestable y alocada señal.

¿Pero y los atacantes? ¿Qué se puede mencionar de esas asquerosas fauces revestidas en la oscuridad? Solo y desde la posición del par siniestro se puede percibir que estos seres poseen cuatro antenas vibratorias y revestidas con madeja urticantes. Sobre sus fauces abiertas, sobre sus mandíbulas nacen un par de antenas que apuntan flácidas hacia ellos, vibratorias a consta aparente de lo que sus mentes están produciendo.
Un color azulado, violáceo y en algunas ocasiones anaranjado se manifiesta de forma caótica sobre la superficie carnal que poseen. Sobre esto...Simplemente se le asemeja a un revestimiento cromado y obviamente metálico. No se pueden apreciar poros, imperfecciones o cualquier tipo de herida sobre aquellas complejas existencias ocultas en las penumbras. Esta es intensificada por el sonido torturador que impone una difusión constante a la percepción, pero tras ese velo enloquecedor existen un par de extremidades de origen bestial que incluso se les puede asimilar como las manos deformadas y afiladas de un Heres. Cinco negras y punteadas garras que parecen tener la facilidad de una extremidad inteligente y completamente desarrollada; No obstante no existe ningún detalle sobre posibles alas o extremidades traseras, solo una humeante esencia vacía que resulta más que nunca invisible desde cualquier vista posible.

¿Qué había ocurrido con las ya terribles quimeras que supieron invadir Nuhl? No cabida duda que la esencia seguía siendo la misma, sin embargo aquellos cuerpos y la extraña cercanía con el Exterior indicaban una forzada evolución a apenas un par de días de la última visión que se tuvo de ellas. Se pudo apreciar incluso una más organizada intervención contra las que serían sus presas. Sus capacidades psíquicas y físicas habían aumentado de forma desmedida, irremediablemente la inteligencia — O la recepción de acatar órdenes exteriores — También.
A ciencia cierta hay muy poco que se pueda reconocer sobre el culpable, o al menos del origen de esta excitación, muchos menos en aquel punto donde cualquier conspiración pasaba a un segundo plano.
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Re: La hoguera.

Mensaje por Angra Mainyu el Mar Mayo 06, 2014 1:32 pm

El filo de palabras que tienen un peso mayor al de las ideas, el desahogo de un alma que ha olvidado lo que es llorar después de tantas torturas y penurias, expuesto a siglos de más derrotas en comparación a las victorias, y que esas victorias ni siquiera han sido por su estoicismo y grandeza, sino por la decisión de vertientes que le superan en todo aspecto. Una suerte de llanto silencioso que no admitirá ni cuando el Qliphot sea manifestado, y se escucha como una acusación más dirigida hacia el propio Terrible que al colectivo imaginario que representamos "Nosotros" el "Angra Mainyu". No podemos evitar sonreír con desanimo a sus frases que se vuelven tanto acusatorias como compasivas, intercediendo en nombre de fantasías como lo son los Heres que solo contribuyen en verdad a la perdición de lo que es la realidad misma, si la existencia de ellos siempre va orientada a la oposición y la resistencia de todo aquello que es verídico y absoluto, cosa que en parte los hace interesantes, y han hecho que cada uno de los grandes responsables los contemplen tanto con desprecio como con una retorcida compasión. Sea por las acciones de la Forja Primordial que se les dota de falsas esperanzas al blandir artilugios con los que se le promete prevalecer en las vicisitudes, o por los decretos del sigiloso Protectorado que anuncia de forma inconsciente para ellos lo que pueden adorar y lo que no. Controlados eternamente están, y la prueba más evidente de la burla de los dioses son estas marcas que señala como símbolos acusatorios, cuando cierto sería decir que gracias a ellas conozco mejor que nadie la mentalidad de este podrido mundo, atestado de fiebre y corrupción más allá de la que los grandes poderes traen hasta aquí desde los reinos espirituales.

- Piensa lo que quieras, expresa lo que desees, Anatema. Tu que dices haber sido excomulgado por "Aquel" que tejió los destinos de la mayoría de "Héroes" que pisan estas tierras, eres quien con toda la propiedad puede decir palabras reales debido a que el peso de tus brazos fue removido y se te ha desprovisto de lo que define a la inteligencia y la superioridad animal, a cambio de que por calvarios atravieses y seas testigo de que es una batalla perdida lo que todos aquí están peleando. Por eso se te permitió que todo lo que digas sea absolutamente tu decisión, mientras que otros inadvertidos diremos lo que "Ellos" quieren que digamos. ¿Entiendes el significado de mis afirmaciones cuando me refiero a nuestra amada con esa determinada especialidad? Mi manifestación en este mundo es la más clara y la más macabra que puede existir, porque así de oscuras son las acciones y sentimientos de toda la vida pensante. No somos nosotros el cáncer que aflige a esta tierra, sino ustedes, los que nos han hecho a raíz de sus almas. Por tanto, si puedo encontrar hermosa a Chari al punto de amarla y malcriarla, es porque ustedes así lo harían... - Es lo más siniestro de todo lo que somos, y no haciendo referencia a la retorcida conglomeración que es el Angra Mainyu, sino a todos los que somos fabricados de las maquinaciones de los amos supremos o de los que manipulan las líneas de los acontecimientos. Sin propiedad puedo hablar yo de algo autentico que sea nada más perteneciente a mí, más no se supone que yo haya de ser capaz de algo como eso, y en su lugar tomo tal cual lo que hay en los corazones de quienes ocupan esta esfera para expresar sus verdaderos pensamientos. Arrogancia, perversión, despotismo, son un ejemplo de eso, como también el amor y la empatía.

- Vacíos no estamos, es ignorancia pensar que algo hecho con tanta expresión no posea lo necesario para ser un ser completo. Y la excusa no es culparse a ninguno de ustedes, por contener emociones que no sirve de nada poseerlas, o de haber dicho que se es libre por negar la que les fueron dadas. En este mundo, sentir es lo único que merece la pena, y lo único que verdaderamente es valioso. Es el regalo de la mente y de la concepción de un alma, algo de lo que muchos con orgullo se jactan de tener. Argumentar que estamos "Vacíos" sería como negar el hecho de que parados ante nosotros están, preparados para enfrentarnos con todas sus fuerzas al menor indicio de amenaza. ¿Le temerían a lo que no puede sentir? Nadie, pero absolutamente nadie, le teme a algo que no tiene emoción. Incluso las blasfemias tienen una razón y un propósito. No tienen posibilidad de negar eso. - Es nuestro innegable aporte a este juego injusto donde solo hay un ganador siempre, y satisfechos estamos con eso. Nuestras manos se posan sobre los hombros de nuestra amada, certificando que incluso ella no es excepción a esta regla y que de todos los presentes es quien tendrá un ascenso más glorioso; no es necesario contar a la Anatema, porque su ascenso ya es un hecho predestinado que se comprobará al final de los tiempos, y ha de ser él quien camine con vida por los infinitos campos del Portero cuando todos los demás son solo entidades etéreas. El siervo de la ira algún día tendrá ojos para contemplar las tristezas que sus homónimos dejan a su paso, y en cuanto a mí, seré destruido antes de que el Protectorado me otorgue la divinidad que debo alcanzar en cada mundo donde me manifiesto por decisión del Terrible. Nuestra amada en cambio, obtendrá por si sola el secreto y el misterio supremo entre todo lo habido: crecer.

Divagar sobre esto ya no es posible, siendo un hecho que con la postura de batalla de aquel que ha cedido su característico sombrero a nuestra amada, se anuncia la llegada de los insultos más evidentes de toda esta podrida región. Armado con ambas estrellas del envejecimiento, Tawrich y Zarich, que entre estas manos parecen quejarse y lamentarse por la crueldad a la que es sometida cada parte que nos compone cuando sujetamos estas dagas, carentes de toda finura y armonía habida en el concepto de arma. Desagradables y amorfas serían para cualquiera, pero es más que obvio que la Señora de la Forja las encontraría interesantes por aportar una disformidad a los parámetros que se buscan siempre a la hora de representar a una herramienta de batalla. He aquí otro ejemplo de que no estamos vacíos, al poder sostener algo como esto y pretender que son algo común, que entre lo respetable y creíble, podemos comparar semejante aberración con algo tan elaborado como lo es una lanza... Y es que en verdad, estas cosas son nuestras garras.

- Contemplen, como todo en mi vocablo por muy insulso y marginal que sea, se ha convertido en una cadena de sucesos que se vuelven reales. Aquí vienen, los esbirros de la ira para cobrar venganza sobre todo lo que les ha obligado a adoptar una forma tan diferente de la que solían tener. Tamsus ya no será el mismo luego de esta noche, donde las Quimeras del Oscuro han abrazado un cambio en pos de la destrucción. ¿Ha de ser eso el Vacío? No lo creo... Eso es un deseo ardiente, una respuesta a la arrogancia de intentar oponerse a lo que no puede ser vencido... - A medida que escupimos más palabras que no han de ser ni entendidas ni recibidas, las sombras se encargan de envolvernos y convertir a Angra Mainyu en nada menos que la silueta de una bestia. Las estrellas del envejecimiento se convierten en extraños dedos deformes con la apariencia de garras, articulados por NADA. - Más es parte de la naturaleza de todos nosotros competir, por el bien de nuestro instinto o de nuestra ambición. Tagirion no dudará en borrar a nadie que no sea capaz de soportar la rabia que profesan sus esclavos, incluso entre ellos mismos. Como el Adversario, debo oponerme incluso hasta a ÉL. - Contra cosas como un grupo de monstruos que han ganado su ascenso, no soy rival alguno. Pero siempre puedo crear la oportunidad de cambiar el curso de una batalla si tomo como propuesta al hecho de debilitar la protección y peligrosidad de lo que sea enfrentado. Como una bestia se debe resistir al coordinado ataque de los esclavos ascendidos, forzando a que se muevan con tan solo arrojar a las dagas en dirección de donde provienen los zumbidos atormentadores; quiere decir, cualquier dirección a los árboles.

No se trata de solo probar... Sino de demostrar que no se está sin posibilidad.
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Angra Mainyu

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