En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

El Árbol de los Ahorcados

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El Árbol de los Ahorcados

Mensaje por Perseus el Lun Ago 19, 2013 10:09 pm

¿Qué has estado haciendo, Perseus? No finjas que no eres consciente de que es una pregunta que tarde o temprano deberás responder. La Noche no es lo suficientemente grande, ni lo bastante eterna como para mantenerte oculto de algo que puede ver a través de cualquier sombra, y eso no excluye al manto en el que siempre pretendes esconderte. Para ser un asesino leal a un maestro, no se puede ser fiel a otros elementos que disparen sensaciones poco adecuadas. El sentimiento está permitido, más no la traición ni el olvido a lo que se llama "código". Incluso en el caos, alguien que tenga la disposición de tomar una vida y proclame que sus acciones no son placer, sino profesión, siempre va a estar sujeto a una responsabilidad.

¿Puede llamarse moral? ¿Existe esa palabra en el vocabulario de un asesino? O mejor dicho, ¿Esta en su conocimiento? No puede decir con orgullo absoluto que esa sea una palabra que recuerde justo cuando su filo mortal está a punto de decapitar a alguien, por no decir que le falta decencia y respeto, como para murmurar al menos una plegaria por la vida que está llevándose. Eso, si supiese o recordase una, o saber a quién rezarla para encomendar un alma al patrón correspondiente. Perseus falla en demasiadas cosas como asesino; no basta con técnica, ni armas, ni poder, sino que se necesita algo todavía más deprimente si se busca alcanzar perfección. ¿Que lo diferencia a él de los sicarios del Otro Lado?

Sentimiento. Puede que Perseus esté más completo como persona, por tanto es más imperfecto como asesino. Es una sombra no porque busque ocultarse, sino se puede interpretar como un deseo de encontrase. Desea en realidad tener lo que una vez sacrificó por poder, pero sin tener que perder la fuerza que ha ganado para recuperar su antigua debilidad. Nadie quiere ser débil, nadie quiere ser parte del sufrimiento, dado que el mismo es opcional desde todo punto de vista. Siempre se elegirá un camino donde el dolor sea inevitable, más la sensación sea solo una ilusión de la mente. La carencia del miedo, y de la impotencia.

¿De verdad Perseus escapa del todo? Es para lo único que ha sido de verdad talentoso, pero es reciente el hecho de que se ha convertido en un persecutor. Va detrás de un rastro de luz que está hecho para traer paz a todos, menos a los que pertenecen a la naturaleza del muchacho, y sin importar cuantas veces se ha dicho esto, él no dejará de pensar en que no existe una mejor existencia a la cual acosar. Sin duda pierde demasiado tiempo con una sola persona, o centrando toda la atención en un objetivo que no se le ha designado u ordenado eliminar. Lo ha trazado como una meta personal, sin pensar en que tal cosa no se le permitiría de ningún modo.

¿Es un desafío? No. Perseus carece de interés como para incurrir en una batalla que no le traerá ganancias. Sus acciones tienen otra razón, más propia de la tierra y no de cosas fuera de la misma. Sea cual sea el motivo que lo impulsa a buscar los labios de Cerridwen, en lugar de querer marcar en su pecho el punto en que cortara su piel, su carne y huesos, y le arrancara el corazón. De matarla sin tener que comprometer la zona de su cabeza, donde no queden marcas a su rostro de porcelana, y donde en su lecho de muerte parezca más bien dormida, en un sueño tan profundo que sería pecado despertarla.

Él busca algo diferente, algo que solo existe en vida. Algo que es un objetivo de toda vida, y por el cual la misma vida surge. ¿Por qué buscar vida, si su trabajo es muerte? ¿Desde cuándo Perseus se ha convertido en algo que podría reconocer al perdón?

En un árbol que no le pertenece, donde fueron ahorcadas tres persona que ni conoce, Perseus contempla a Isháa. Poderosa guardiana nocturna, que estando en su fase completa y llena, parece que lo observa de forma acusadora, como si le dijese que mejor se vería colgando del cuello en una de las ramas, en lugar de estar sentado sobre ellas mientras piensa en cómo seguir acosando y manchando a su princesa.

... Un deseo que el asesino no puede cumplir. No va a abandonar a Cerridwen.
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Re: El Árbol de los Ahorcados

Mensaje por Fatus el Mar Ago 20, 2013 12:18 pm

Es increíble como una interminable cruzada se derrumba con tan solo unas noches de compañía. Los mortales fueron siempre demasiado inestables, pero aún más son los traidores. ¿Qué dice que no volverán a fallar en sus términos cuando no son atados por un sentimiento rígido? La esencia que nace corrompida no encontrará jamás la satisfacción; no obstante esto no es un debate personal. Perseus al caer en este mundo resultó ignorado, cuando no decapitó a la princesa lunar para llamar la atención pasó a recibir toda la atención...Esto lo condenó por siempre.

¿Son los Tiranos enemigos de la cobardía? Ellos son una forma de superarla, renunciando a todo. Pero cuando uno vuelve a sus orígenes entonces ese objeto a tratar termina por desgarrarse lentamente, víctima de una comparsa de rencor impensable.

Los taciturnos ojos del sicario serían testigos del fallecimiento de Isháa. No era una nube, tampoco una mal intencionada extensión del roble donde se encuentra pensante; fue una inmensa oscuridad que devoró el cielo de un momento a otro, literalmente desplazando a aquella gigantesca reina de la visión de aquel que aparenta ser un casual cordero de las tinieblas. ¿No es demasiado obvio que los sabuesos de la oscuridad vendrían ahora por su cabeza? Es cierto que la vida a su alrededor desapareció. Los engendros nocturnos fueron ahogados por la incertidumbre, el movimiento natural de Tzión se detuvo fulminante, el mundo estaba encerrado en el terror mismo y sus sentidos serían víctima de la vesania concebido por la paranoia; Perseus cayó en el abismo.
¿Pero qué es aquella suave melodía de templado carácter? Sus hebras serán azotadas por un delicado serafín paradisíaco, éxtasis para aquellos que buscan una última esperanza. Él más que nadie sabe que esa brisa anuncia la muerte; como homicida de los deficientes sabe quién es el dueño de esta tranquila sensación. ¿Será bueno comenzar a tener miedo o será quizás que esta engreído pero puritano compositor escuchó el latir de su putrefacto corazón? Ninguna es beneficiosa, nada se puede ganar del peor de los traidores del otro lado, algo que es repudiado por absolutamente todas las criaturas del exterior pero que es respetado ya que su labor permitió festines y regocijos sangrientos; absoluto testigo es Perseus de aquella puerta que se abrió frente a él, aniquilando su humanidad poco a poco. ¡Y debe de ignorarlo también! Pero quién es conocido como El Portero es culpable de su condición actual, él empujó a su hermosa víctima albar a un pozo de tristeza sin fondo, este mundo.  

No quiere testigo para sus palabras, la encaprichada criatura que habita los cielos fue privada de este espectáculo, y por curiosidad también lo fueron aquellos cadáveres que nadaban en una fantasía macabra, esa que lo podría terminar por asfixiarlo a él también.
¿Cómo pretende que Perseus lo observe reposado sobre la corteza ahora muerta de ese antiguo centinela? No desea apresar a aquel cobarde ser en un ambiente que le resulte desconocido, la absoluta ausencia de luz no es algo ajeno a él, desde mucho tiempo las cárceles lúgubres son su compañía; más ahora ya no está solo ya que debajo de sus pies brillan un par de orbes esmeraldas con una fuerza notoria. Tan casuales son esos ojos que parecen compartir...No, son opuestos. El sicario posee vida en su mirar,  aquella aberración de la creación es destacada por el vacío interior, él es el reflejo de su yo ideal...Claramente ha fracaso. ¿Estará furioso? Su desinteresada voz con una terminación jovial y bromista parece indicar lo contrario.  
- ¿Qué tendrá este mundo como para condenar a las personas? Todos a los que empujé a este agujero encuentran el peor de los finales. - Sus labios retumbaron al dejar escapar una suave carcajada, un tanto irónica pero que también resulta real. ¿Existe un ser mortal del otro lado que no se haya transformado al entrar a Tzión? Debería de buscarlo con muchas más ansias, ahora sobre su coronilla existe un condenado a muerte. - Tu caso es particular, deberías de optar por esconderte en este fragmento de mundo que cree para ver tu patética condición. El rencor que existe a tu persona es ilustre, muchas abominaciones se atrevieron a perseguirme al saber que vendría por ti. ¿Vales tanto la pena...? Ahora que lo veo bien creo que esos monstruos buscan la carroña, aunque lejos te encuentras de estar muerto...Al contrario. -Un interminable monólogo que termina en un resignado suspiro, bastante contrario a la compleja sonrisa que se formó sobre su invisible rostro, sus ojos se apagaron quizás para fingir el conformismo, sin embargo su tono final, la conclusión a su oración es determinante en su situación, estaba por lejos condenado. - Vendrán por ti y por aquello que persigues. Cuando Ishaá se esconda van a poner en juego tu "lealtad". Tú y yo conocemos esa respuesta, no puedo desaprovechar la oportunidad. Ya no hay escape, tendrás que comerciar tu existencia conmigo. - Exigir es sin duda un recurso hediondo. Un maltrato moral que pretende comenzar a pisotear su orgullo; extrañamente aquel especulador ahora está sincerando el significado de sus expresiones, muy osadas ya que se están adelantando a un terreno que muchos creen que no puede dominar. Es cierto que el flujo del tiempo no es su fuerte pero no cabrá duda qué aquella abominación deformará los caminos de la sanidad para encontrarse con el resultado que desee, será de forma tan natural que ni siquiera el guardián de las coordenadas sospechará de sus manos.

Fue así como su cabeza elevo un mirar engreído hacia quién está siendo extorsionado por las fuerzas imparables de la incertidumbre. Estaba esperando tras su discurso una respuesta tranquila, repleta de indignación o incluso la hostilidad en contra de aquella silueta. La situación sin embargo relaja su posición, aquel se cruzó de brazos mientras apoya su falsa forma física contra la corteza abstracta de ese árbol. Podrá esperar hasta un sin fin de eones para encontrar la determinación ajena...Pero como dijo antes, ya no hay escape, él puede verlo y lo encontrará se esconda donde se esconda. ¿Así se sienten sus víctimas? No, ellos saben que morirían, Perseus puede esperar algo peor que el fallecimiento.
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Re: El Árbol de los Ahorcados

Mensaje por Perseus el Lun Ago 26, 2013 6:10 pm

Poco podría importar si el mundo a su alrededor se desmorona según su percepción, o si en un parpadeo todo lo que conoce hasta ahora llegase a cambiar por una visión inundada de penurias y sufrimiento. No le teme a la oscuridad, de hecho la acepta mejor que nada, y es eso en lo que aún le falta caer en cuenta para poder comprender su comportamiento. Perseus está tan confundido en ese momento, que no es capaz de notar algo demasiado obvio, algo que ha definido el curso de lo que significa ser un Heres. Y si, un Heres, aquellos que viven tan poco pero están más vivos que cualquiera. Algo que él, como hijo del Gran León, nunca comprendió en realidad, y ahora que ha caído para ser parte de una familia de entidades conocidas como Demones, es cuando medita por primera vez en ese destino que no tuvo, como si de una ironía maligna y cruel se tratase.

Pero solo se necesita un pensamiento oportuno, para que ocurra un hecho inoportuno. Es una ley de la realidad, y es una tortura divina, sin importar de que dios o de que espíritu provenga; todos de una forma u otra son iguales... A excepción de uno, y solo uno. Si bien muchas deidades son patrones de algo, o defensores de un séquito que apoya sus creencias, o tiranos que gobiernan con la furia predilecta de aquello que no busca ser desafiado, existe una sola entidad que es más parecida a un antagonista universal, y sin duda Perseus no piensa en aquel súbdito bizarro del Terrible, sino de alguien cuyo destino es decidir los destinos ajenos. ¿Quién más, sino el Portero? Aquel que ha viajado a tantos mundos, conocido a tantas vidas, en tantos universos... Aquel que solo deja desgracias disfrazadas de felicidad.

Por eso el cielo desaparece, y con ello toda luz posible. Es el fin del mundo, en pocas palabras así sería descrito, y el comienzo de una era donde los que gobiernan son los que de verdad están vivos. Es solo por unos instantes, que pueden parecer eternos y pesados, pero lo suficiente para anunciar la llegada de aquel que no esperaba. En realidad pensó que vendría cualquier otro ser, incluso un avatar desquiciado, pero en su lugar, aparece el menos indicado. Dejarle hablar es lo mejor, después de todo es su deber, es el significado de su existencia.

- Vida... Eso es lo que tiene este mundo. La ilusión de la misma, y sin embargo pocos llegan a entender eso. - No es necesario contemplar las orbes infernales esmeralda del Portero. Ese ser siempre tendrá un brillo superior a cualquier cosa en sus ojos, y eso incluye hasta al más abominable sirviente que pueda existir, o incluso a la mirada sin final del Señor del Infinito. Perseus sabe que él pregunta solo para saber su opinión, pero en realidad la verdadera respuesta siempre va a ser sabida por ese enviado burlesco, odiado incluso por sus iguales.

- No esperé que mi caso fuese particular en el otro lado. Pero a la prueba está que tu has venido. No es necesario que acudan más monstruos, si el más monstruoso según la opinión general de quienes te conocen, siempre serás tú. ¿Será rencor? ¿Soy tan vital para que haya generado descontento? Si ese es el caso no vale la pena esconderme aquí o en cualquier lugar, de nuevo tu eres quien demuestra que no soy difícil de encontrar. - Perseus entonces se levanta de aquella rama para apoyarse sobre sus pies, pero procura no descender de ese plano físico donde ahora se encuentra, pues sabe que si salta del árbol de los ahorcados en ese momento, morirá inevitablemente al no estar seguro que existe aún tierra debajo de él.

Perseus sabe que no es necesario cubrir al mundo en tinieblas para esperar que responda a algo de lo que no puede esconderse, o escapar. Por poco el discurso de aquel horror de ojos esmeralda lo hace reír, siendo demasiado gracioso el porte que ha elegido El Portero para darle una opción que en primer lugar no debería ni decirse, siendo más que evidente la respuesta. Es otra diferencia de él con respecto a otros dioses... Prefiere que los "mortales" sean los que hablen lo que ya todos pueden saber.

- ¿Negociar mi vida contigo? ... ¿No se supone que hice eso ya una vez? - El asesino pregunta. En su tono de voz hay casi un rastro de sarcasmo e incluso altanería, dado que no hay más remedio ni tampoco salida. ¿Qué más da responder así a alguien que ha sido insultado de verdad en distintos tiempos? - Isháa tampoco va a defenderme, ella más que nadie es quien busca mi absoluta aniquilación. Al principio dudaba y tuve sospechas sobre la verdadera naturaleza de la doncella de plata de Nuhl, pero lo que acabas de decir me ha revelado una verdad. ¿Ella se mueve en nombre de la reina de la noche, correcto? - Necesita salir de esa duda, y será mucha la suerte que lo acompañe si le garantizar saber eso. Aunque no importa cuál sea la respuesta, siempre seguiría a Cerridwen.

- No pretendo escapar tampoco. Dime, ¿qué tengo que hacer?
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Re: El Árbol de los Ahorcados

Mensaje por Fatus el Vie Ago 30, 2013 5:02 am

Un horrendo puritano albino que conoce incluso el futuro de esta situación, algo que va mas allá de las frías palabras que jamás tendrán cabida en los archivos de esta existencia dimensional, incluyendo así a los gestos y a los micro-pensamientos que actual cual circuitos en un laberinto sin salida o retorno, disparados a la inmensidad de la nada aquel que es conocido como El Portero los atrapa y saborea en el rozar de sus inmateriales dedos pálidos. Sabía que no esperaba su llegada, incluso se había adelantado a la aparición de un ser nefasto que contradice la filosofía encarnada en la naturaleza y el instinto ¿Qué tanta verdad existen en esas esmeraldas vacías? ¿Nadie se pregunto si no es más que una artimaña mecánica la que llega a cubrir el verídico júbilo de su mirada? Es una esperanza falsa cuando se lo desconoce y por eso mismo aquel cobarde Perseus agachó la cabeza y se dejó llevar por la corriente que el enviado del otro lado propaga con diversión insana. Es un Demones, y al final de cuentas es también su hijo ¿Acaso no es una persona a quién se le da la vida una suerte de madre? Abortos conceptuales que no fueron planeados por la insignia de la creación, más aquel que destruye esos parámetros es sin dudas el peor pecador de todos. ¿Qué tan agradecido deberán estar aquellos que se pudren bajo la Gran Luz de Alba?

La inminente oscuridad es atravesada entonces por pequeños ases blancos que no representan más que la inminente explosión de las estrellas, lejanas y a cientos de vidas que en su agonía apenas alcanzan a apaciguar sus dudas. Casi encerrados ellos dos, o en realidad solo aquel perro del otro lado, son condenados a la llamada de atención de las innecesarias artimañas que dan vida a un paisaje totalmente irreal, un escenario natural y literal que se forma alrededor del vástago silencioso y que finalmente se transforma en un foco vertical que iluminará solamente a aquel de la mirada trigueña, pero que se mantiene radiante a comparación de los ajenos. ¿Qué significa sin embargo aquella escenografía? Lo cierto es que alrededor de esa masa oscura se pueden observar una infinidad de pilares blancos cayendo a una lejanía imposible de alcanzar; tal cual hubiese más interrogados en la misma sala y todas atendidas a la vez por el mismo confesor. ¿Una ilusión acaso? Los pies de Perseus ausentes en aquella rama no son nada abstractos, aquel árbol, en bosque en su complejidad había desaparecido también, sin dudas aducido en un pentagrama irreal fue aquel que aparenta juventud...Ahora finalmente solo y abandonado se encuentra en ese lugar ya que no se encuentra la amigable figura del joven vagabundo sino ese arco de luz celestial que será de ahora en adelante su nueva estructura en aquella realidad. ¿Intimidación? Es mejor no tener que observar el vacío de su mirar si uno quiere mantenerse cuerdo, incluso habiendo sido testigo de las anomalías de lo inservible.
Entonces serán, en ese cambio inesperado de escenario, sus preguntas resueltas bajo la inquebrantable más aún así armoniosa melodía que canturrea aquel que resguarda las puertas al infinito. Una suave caricia rodeará delicadamente sus tobillos, como si estuviera suspendido en un espacio interior de su consciencia reprimida. Apuntado por la luz que alguna vez añoró, eclipsado por esa ventisca que derruye la quietud del mismo universo, el centro del mismo que equipara al de la propia tormenta asoladora. ÉL, verdadero monarca del cielo nocturno creó un santuario silencioso donde su voz se escuchará hasta en la cima más profunda del abismo, dentro suyo, en su corazón que ya no palpita.
- Una situación particular es por quienes la protagonizan, desertor del vacío. ¿No es acaso una frívola coincidencia? Mi presencia tiene un singular significado, mi recuerdo justifica que tú seas perseguido por mi mirada. - Es una respuesta un tanto rebuscada pero nada que se encuentre alrededor de ese ser no lo será. Lo está obligando a incurrir a lo más profundo de sus pensamientos, a realmente pensar con quién está pasando sus restantes segundos. ¿Recuerdos? ¿Coincidencia? Entre un Demones y una deidad no debería haber demasiadas coincidencias... ¿No es aquella la lógica? Ella pura y el tan indigno como la tierra putrefacta. Sin embargo esa diferencia es razón por la cual el también posee una pequeña luz interior.- Eres juzgado por ser una creación mía, en gran totalidad. Los verdaderos huecos no dudas y mucho menos anhelan. -Si jamás hubiese deseado una nueva existencia muerto entonces estaría, encarnado en algo aún más patético pero que jamás hubiese llamado la atención de las fauces de la oscuridad.

Más la principal duda de Perseus era su forma de proceder en un juego tan retorcido como este. Aquel mensajero había revelado pacíficamente que entre ellos la coincidencia colapsa con su imagen desaparecida, también da a entender que él como Demones será siempre observador con ojos rencorosos por los esclavos del abismo y que finalmente ella tiene una profunda historia con las extrañas artimañas de la ausente "deidad". ¿Preguntar? Resultará seguramente una imprudencia más El Portero jamás responderá algo acertado, no existe una dirección precisa para aquella aberración, no cree en lo absoluto en las tajantes mirada de la disconformidad.
¿Más cuál es la revelación para aquel que volverá a ser parte de la oscuridad? A medida que surgirán las nuevas palabras de la omnipresente criatura aquel haz de luz en conjunto del resto comenzará a diluirse en un contagioso ritmo sosegado. La profunda voz de lo incierto comenzará a retumbar más en la cavidad torácica de aquel desertor, la suave brisa que acompaña ese adornado conceptual comenzará a repercutir con más presión en el punto exacto donde reposaba su antiguo corazón de Heres.
- Cómo indigno ser debes negar absolutamente toda demanda que no tenga raíz en tu interior. Haciendo eso perderás algo trascendental a tu actual ser, pero aquello es más que una puerta que abriré a tu otra entidad. Tal cual yo hice con "Ella", te empujaré hacia tu decisión. - Un extraño sentido del humor que él jamás entenderá hasta conocer la verdad. Una pequeña risa por parte de aquel ser implicó el fin de la cordura que otorga la luz, desapareció entonces el haz de aquellos mundos que se cruzaron por unos segundos...Jamás hubiese deseado aquel esclavo de la incertidumbre caer bajo aquel par de franjas esmeraldas que se adelantaron a su espalda. No debe voltear, la poca humanidad que quedará en él paralizará sus músculos más no su sentido del miedo, el escalofrío en su espina dorsal toma forma sobre aquel punto de presión donde se aglomeró la esencia del vacío existencial. La gélida mano del portero, su dedo índice en particular está apoyado sobre su cuerpo, aquel tacto que atraviesa las billones de capaz oscuras que exigen el escenario aislado. Será la única oportunidad donde tendrá contacto con algo que se encuentra por encima del todo. ÉL y su descarrilada sonrisa melancólica.

- Vamos a explorar tu sensiblería. - Necesitaba escucharlo gritar, necesitaba sentir el dolor de su cuerpo y alma, necesitaba desnudar absolutamente toda traición aguda de sus sentidos y eso se provocaba con la mutilación de aquel imperfecto cuerpo que se le fue otorgado. ¿Pero por qué ese punto no vital de él? Algunos dicen que el corazón es un órgano que transporta la esencia del mundo por la sangre, Perseus está claro que puede sangrar, principalmente por el cruel movimiento que aquel insensible ser logró, atravesando cual fina espada toda la trabajada masa muscular que él posee, sus huesos pudieron diluirse o quebrarse desde sus puntos nerviosos al igual que sus cartílagos más dolorosamente estos se hicieron a un lado ante la terrible mano de El Portero qué con sus fríos dedos atraparía dicho órgano estéril. Sus uñas se clavarían sobre la suave estructura del mismo, el viento frío que proviene de las heridas era una infernal caricia seductora al sufrimiento, la sucia sangre negra de aquel perro se expande más es incapaz de teñir las supuestas prendas albinas que cubren la invisible carne de aquel ser despreciable que es capaz de manipular un cuerpo con calculada insensatez. Un golpe por la espalda es perfecto para definir la subyugante presencia de los seres como él, incapaz de titubear aquella criatura somete a quienes tienen la desgracia de cruzar palabras; claramente no existe otro tipo de reacción de su parte, y literalmente cumpliría con sus palabras en esta ocasión al querer explotar el mar de emociones que puede resguardar el asesino en su interior. ¿No es allí donde también reside el núcleo de su esencia perdida? Arrancar esa espina es quizás un acto misericordioso, pero aquellos no contemplan la piedad y eso provoca que en vez de arrancarlo del reposo de sus tendones tienda a contaminar este con nada más y nada menos que su propia esencia. ¿Como ha de sentirse eso...? Deberá de hacer memoria en el primer encuentro, cuando su sombra era tan débil que hasta el viento de su paraíso la hacía estremecer.

Su accionar sin embargo no busca solamente destrozar la quietud por la cual su cuerpo se contendría encantado sino que también logró desmantelar aquel ilusorio lugar, espantaría en perfecta armonía ese adornado de oscuridad para volver a exigir la mirada de una Ciega Isháa, la maleza de los robles vivos cubrirían el camino de vuelta y los ahorcados a su alrededor danzarían alterados por la propia presencia de su parca quien vino a devorar lo que quedó de ellos en este mundo; meros caparazones sin remordimiento son, en unos días desaparecen sin dejar rastros algunos.
La imagen esencial es observar al propio mensajero atravesando con su brazo la espalda de su víctima, lo había bajado de la rama de aquel árbol, pudiendo ser su aparición parte de la extraña exaltación que este mundo impide. ¿Una pérdida de la realidad? Seguramente, ya que para el resto de los seres vivientes el estaba atacando a una débil figura sin razón alguna... ¿Aunque existe algo de lógico en aquellas escrituras? Solo las palabras que se perdieron en las memorias del homicida, Perseus.

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Re: El Árbol de los Ahorcados

Mensaje por Perseus el Mar Sep 17, 2013 11:26 pm

Dolor. Como algo que se olvida para siempre y que su recuerdo, cuando llega, es como un escenario que produce la sensación de no haberlo visto jamás, tal cual la vida de un extraño, o una emoción por completo distante. Se tiende a olvidar la sensación del dolor, más no el momento en que el mismo atacó, sea físico o espiritual. El hecho que marca una decisión para poder evitar un recuerdo doloroso, o escapar del peligro y miedo que el mismo infunde, a futuro se puede convertir en un error con el que sea posible vivir, o uno en donde la única posibilidad sea dejarse llevar por la muerte. Demones han sido muchos los que se han puesto al servicio del Otro Lado, por el hecho de evitar la muerte, o por no tener nada más.

Entonces, ¿Qué pasa cuando quieren renunciar? Envían por supuesto al recolector de Almas. Extraño es, que se haya adelantado El Portero a un Archivista de la Muerte, aunque es más apropiado que sea este ser el que acuda a Perseus, dado que pedir por lo segundo sería arrogante de su parte, y considerarse como un ente vivo. Fatus es más apropiado para ser quien venga a llevarse toda posible esperanza que alguna vez tenga, porque de eso se trata su labor, y porque en un principio, él fue quien le dio su naturaleza de Demone. Una broma cruel en realidad, convertir a alguien tan afianzado al mundo del Heres en una criatura de otra dimensión más viciosa y salvaje. No, no es nada hermoso... Pero no ha habido remedio más que aceptarlo.

- Nada de eso me es relevante. Todo es perseguido por tu mirada. Si obrara pensando en que todo paso que tomo forma parte de tu conocimiento de forma inmediata, entonces ni una sola alma tendría la voluntad de moverse. - No dice un insulto, sino una verdad que comparten todos los que conocen el abismo. Es imposible escapar de un patrón, y menos cuando los mismos han otorgado reliquias sin que exista de verdad un motivo más que asegurar el servicio. Pero hay veces en que obran sin razón, pareciendo que se trata de un chiste, o de algo que no ha de ser comprendido nunca. ¿Tanto han esperado para finalmente perseguir a Perseus entonces? Incluso el Permisivo, que siempre se ha mantenido invisible y neutral, le dio un artefacto para cumplir con su cometido. Debe ser, que en medio de su sabiduría, podía predecir este evento.

Incluso en ese vacío astral que ha creado para atrapar al asesino que no tuvo salida ni desde el principio, El Portero se muestra siempre como lo que es; Un ente maligno. Salvador podrá nombrarse ahora, o como el Arquitecto de un destino que cada vez más se hunde en perdición. Aun así... No produce miedo, ni tampoco alivio. Es una pena, o una ironía, que un Dios sea tan hueco como la nada.

Ha de ser, que él es en secreto, la nada misma.

- Negar toda raíz... - Murmura Perseus, ya estando de pie sobre "algo" que no es real, y en cambio se encuentra suspendido en ese mundo onírico donde la muerte ha sido desterrada, pero la vida sin duda también. - No temo perder mi naturaleza; es algo que antes ya he hecho. Pero perder lo que originalmente me ha llevado hasta Cerridwen, no pienso hacerlo. Ya olvidé toda una vida cuando era solo el Hijo más débil del León, por eso no voy a olvidar toda esta nueva vida, si es que los Demones podemos decir que tenemos una.

Por eso... Siente que no teme a lo que sea que sucederá. Es algo a lo que se condenó a sí mismo, y sabiendo que si no puede pelear con su fuerza contra su realidad, entonces ha de encarar eso con estoicismo. No tiene donde escapar, o donde esconderse, y no le importa que eso sea lo que mejor sabe hacer, porque no tiene intención de repetir esas conductas y menos si no existe ninguna posibilidad. Por eso soporta el dolor... Por eso permite que el mismo llegue, ¿Y qué criatura podría oponerse? Solo un iracundo Dios o el más antiguo y maligno Verber serían capaces de golpear la mano ajena, y evitar que siquiera llegase o rozar un milímetro de piel. No va a mentir... Duele, y duele horriblemente. Los órganos internos por suposición tienen menos receptores de dolor, pero no es igual el puñal frío de un asaltante nocturno, a la mano de aquel que se lleva a todos los muertos.

Sangra entonces. De su boca sale sangre, y de su pecho igualmente. Un corazón que ha dejado de latir se siente más cálido que nunca, y es suficiente eso como para impedir que pueda salir siquiera un grito de dolor. No grita porque esté resistiendo, sino porque es tan horrenda la sensación, que impide que pueda decir cosa alguna. Está sin duda muriendo... Cosa que no quiere. No, aun no... Aún tiene mucho por hacer... Aún tiene mucho que ver, y mucho que decir.

- ... ¿Qué quieres...? - Diría en su mente, desprovisto de palabras y de la posibilidad de hablar. No tiene sentido usar la voz para comunicarse, es de saber que todos ellos pueden escuchar el pensamiento. El cuerpo puede pedir clemencia, la mente puede encontrarse en paz... Pero el alma se aferra, dado que lo que compone la existencia de Perseus, es un deseo único. Un capricho desvergonzado y atrevido, que la propia Isháa conoce mejor que nadie, y que infinitamente reprocha y no acepta por ningún motivo.

Debe vivir por alguien.
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Re: El Árbol de los Ahorcados

Mensaje por Fatus el Jue Sep 19, 2013 5:55 am

Se encuentra mucho más vivo en su agonía, en su desesperación. La muerte finalmente había llegado al entendimiento de aquella criatura arrepentida de sus errores, los gélidos dedos del Portero hicieron que su corazón comenzara a latir con fuerza, bombeando una extraña muestra de emociones que se originaron desde la raíz de la esencia atrapada en aquel marchito e inmortal cuerpo. Él cumplió con su tétrica declaración, descubrió lo que la vista mundana es incapaz de resentir, absorbió para mal del ajeno aquella información y la registro eternamente en unos apartados archivos, aquellos que marcan los distintos choques entre realidades; aquella monstruosidad llegó entonces a una conclusión similar a una posibilidad surgida hace ya más de un siglo atrás.

Con la misma misericordia con la cual actuó en un pasado helado aquel ser vestido del más puro blanco liberó aquel maltrecho órgano negro, su codo poco a poco comenzó a flexionarse para retirar con lentitud su lisiado tacto invasor de aquel cuerpo que fue atravesado como si de la más mísera materia se tratara. El mismo sin embargo se adaptaría y volvería a retomar una postura fuerte, las cantidades obscenas de sangre perdida no significan nada cuando la grieta entre sus omóplatos exhibe un fuerte brillo multicolor, caótico y abrasador, hermoso y a la vez estremecedor ante el narcótico enigma que marca la violenta y desagradable cicatrización, un ejemplo perfecto de cauterización viva. Sus pálidos músculos entonces recordarán por siempre que la mano de lo que él llama un Dios tuvo el atrevimiento de desorientar su estructura, una profunda marca letal sería gradaba por siempre allí, donde sus alas fueron arrancadas por los raquíticos dedos de la fortuna. ¿Pero cómo en agonía desea recuperar su estabilidad? ¿Acaso no fue su esencia tan saturada por su deseo? El dolor no siempre significa la real aparición de una herida, la vida misma está repleta de calvario ¿Y qué significa esta sino un pilar de constantes cambios? La sangre coagulada de este viejo asesino fue limpiada, las imperfecciones motrices que pudieron acompañarlo en su vida, los malestares de ser lo que ya no es más, todas esas deficiencias serían reparadas bajo el precio de portar la esencia misma de aquel que le dio una segunda chance de cometer aún más errores que en su vida anterior; más sorprendente resulta que anhele ahora un futuro, aunque la sonrisa llena de vacía satisfacción de aquella retorcida entidad da a entender que sus intenciones se solidificaron ante la reacción de su propio fruto...¿Se atrevería a mencionar que no poseen los de su calumnia vida al enterarse que esta nueva entraña reaccionaría y se agitará ante un deseo tan fuerte como el que acabó de manifestar?

¿Pero qué significaba todo aquello? De forma sencilla aquella magnifica creación del Vacío había purgado a aquel roedor de huesos, sus heridas mortales desaparecerían junto a su factor de error; sin embargo limpiar una criatura como Perseus significa romper absolutamente todos los lazos que permiten a seres como los Archivistas u otros hijos directos tomar como rehén a este ser, y eso no significa que no posean el poder pero la fuerza del contrato se desvaneció, el desterrado asesino debe entender que le abrió la puerta a una peligrosa libertad. ¿Sirven entonces títulos como "Campeón de los Dioses" para identificarlo? Ya no, pertenece celosamente a sus anhelos y a su nueva vida, su consciencia no obstante ignorará ese hecho, sus contratos fueron despedazados en el azufre a sus espaldas, cayendo en la definición satírica de la situación.
Su antigua razón de ser entonces difiere de su forma de vida como también de las cargas que posee, muchos muertos tiene encima y eso ya no tendrá perdón ante el Desfiladero, más un retiro obligado también hizo desaparecer de forma física y permanente aquellas reliquias que  utilizó con gracia y orgullo ¿Acaso necesitaba esas herramientas? Ahora está exento de esa amenaza. Sin embargo ¿No resulta cruel dejar a un perro sin sus dientes cuando más los necesita? A este intento de hombre lo desean muertos muchos ojos imponentes, más no pretender ese calculador monstruo ver a su nueva creación morir bajo las sombras, de la raíz de su corazón el extrajo, más cuando descargó su cálida bendición también le otorgó una  nueva forma de comprender sus herramientas ahora de supervivencia. Materialmente se encontrará desnudo más ese sentimiento prematuro podrá tomar la forma que necesite, tal cual ocurre con los dedos quebradizos de un niño que se aferran a una esperanza.

Una compleja tortura, un experimento ambicioso que se repite con este ser pero que aún no termina, era obvio al notar que aquella mano tenebrosa, capaz de quemar toda la memoria de un hombre, atraparía entre sus dedos el brazo izquierdo de quien ahora es en parte su propiedad, sus bíceps se estremecerían ante su único contacto, ni siquiera hablar de la mirada vacía y esmeralda que se afiló con morbosidad antes de preparar una respuesta a todo lo ocurrido con anterioridad, el silencio se haría presente incluso en la cabeza ajena, la dominante presencia de ese vagabundos destacó siempre entre los suyos.
- ¿Sabes qué ocurriría si yo me pregunto aquello? Te castigaré de forma innecesaria por ese pensamiento tuyo, aunque el júbilo de tu ser no debe retraerse bajo ningún punto de vista, tienes ahora ante ti una nueva puerta que cruzar ¿No es grandioso? - Sus palabras sonaron demasiado relajadas, impone quizás una pizca de simpatía en sus oraciones pero más que nadie aquel antiguo asesino debe de conocer que cada una de esas articulaciones es una apología a la crueldad. Es claro que ninguna duda puntual va a ser resuelta, su conflicto se enredará con su presente, aunque el ya sabe qué hacer...El portero no fue en nombre de los Dioses, fue en nombre de Él mismo.

Parándonos entonces en ese castigo que mencionó...Quién viste del blanco más puro apretó con un poco más de fuerza la extremidad encerrada entre sus dedos, no sentiría él más que un cosquilleo recorrer desde su posición hasta la punta más extrema de su mano, un agradable sentir que se transformaría lentamente en una lenta agonía; El Portero mutilaría su brazo izquierdo con lentitud, carne y huesos se fundirán y licuaran con la más innecesaria muestra de crueldad, apenas una pequeña parte de su brazo colgará de su hombro. ¿Pero cuanto de innecesario puede haber? Más adelante, cuando aquella entidad abandone su presencia y su cuerpo reciba la disciplina necesaria, notará que la falta de su miembro tiene un significado perturbador, será reflejo y marca de lo que corre ahora por sus venas y como es aquello lo que le quitó parte de su cuerpo. ¿Cómo decirlo? Está acercándose a una transcendencia física, será finalmente parte del Todo Mismo. Con un tono gracioso se lo hará saber a su víctima, un pequeño palmeo sobre su hombro y una carcajada amistosa harían que sus pasos escaparan de su cercanía, una demencial muestra de simpatía.
- Dentro de unos minutos perderás ese brazo, necesitas una dosis de dolor para poder afrontar la reacción de tu "Princesa" cuando le cuentes todo lo sucedido...Además tus palabras sobrantes no son gratis, aunque no lo tomes como algo personal, no es que quiera que te veas aún más patético de lo que eres frente al Archivista de la Muerte que vendrá a ordenarte que la asesines o algo similar. - ¡Ah! Si, cuando escucho lo que dijo se tapó la boca con dos de sus dedos, golpeó suavemente sus labios con su diestra para bajar con pesadez sus hombros, decepcionado un poco de sí mismo...No puede faltar en parte esa parte humorística que lo caracteriza, claramente fue irónico con sus palabras,  mientras más parecido a una rata se encuentre frente al ser ajeno más se divertirá, además de que es adrede su clara declaración...Lo que ha visto en resumidas cuentas es eso, y lo dirá con un tono más despreocupado que torna a alejarse hacia aquellos cadáveres colgantes de aquel árbol nefasto, triste y desconcertado de todo lo que escuchó y vio.- Mierda...Trata de lucir sorprendido cuando te lo ordene, será mejor para su autoestima, además de que no debía decirte lo que te dije, odio memorizar los guiones, tu entiendes.   - Claramente...Para él dejó de tener un aspecto serio, su forma de hablar, su vocabulario y sus extrañas referencia a otra realidad simplemente no encajan con la terrible manufactura que había creado anteriormente...Seguramente el Portero está haciendo tiempo, y que no sea de extrañar que de un momento a otro haya desaparecido junto con los cadáveres.

Sea cual sea su respuesta...Claramente aquel monstruoso ser de blanco haría eso, desaparecía a la flor de sus dudas y quejas junto a los ahorcados, el viento de los profundos jardines del Otro Lado desaparecerá junto a la quietud artificial que el trae siempre consigo.
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Re: El Árbol de los Ahorcados

Mensaje por Perseus el Vie Oct 25, 2013 4:24 pm

Dolor. Como algo que se olvida para siempre y que su recuerdo, cuando llega, es como un escenario que produce la sensación de no haberlo visto jamás, tal cual la vida de un extraño, o una emoción por completo distante. Se tiende a olvidar la sensación del dolor, más no el momento en que el mismo atacó, sea físico o espiritual. Estar sometido a ser algo en específico, es ser presa del dolor por defecto, y el mismo no diferencia entre bueno o malo, o perjudicial o beneficioso, dado que ni siquiera los Dioses escapan a esa sensación... Tan común para el que nace, como para el que muere. Perseus no es excepción, por el contrario es más susceptible y propenso a recibir ese castigo, debido a que está más cerca de la emoción que cualquier otro, debido a su naturaleza como Demone.

¿Qué clase de retorcida respuesta busca el Portero ahora? Nada puede ser suficiente para darle satisfacción y conformismo, y son los seres que abrazan una creencia y sentimientos los que más disfruta ver sufrir, sea en carne o mente... Todo eso se convierte en una misma cosa, para permitir que los caminos cambien por completo. No en un giro que termine llegando al punto de origen, sino por el contrario, empezando otra ruta completamente distinta a la que se tenía destinada. Es esta una de las causas por las que suele ganarse el repudio de los otros dioses... Es como si obrara de este modo solo para frustrar sus intenciones, en lugar de solo causar desdicha a quien tiene que dañar directamente.

Pero... Algo es cierto, y es que el trabajo del Portero casi nunca es en vano. Siempre existe un motivo, y una aberrada vía a seguir para llegar a considerar sus palabras como verdaderas; de un modo u otro, casi siempre con terribles resultados, dice la verdad. Se sabe que es un mentiroso... Pero cuando en serio habla con sinceridad, es mucho peor el calvario a venir que la situación que se puede estar enfrentando. Si con esto él asegura que tiene una nueva oportunidad... Una posibilidad de dejar de ser una sombra persecutora... De ser de nuevo lo que en antaño deseó no ser más, pensando que de ese modo no sentiría más temor... Experimentaría lo que es poder, y en cambio ha sido mucho más iluso e idiota de lo que se hubiese imaginado.

Pero lejos está de terminar la tortura, y cerca está de perder el conocimiento, de no ser porque las acciones de Fatus se lo impiden por completo. Lo que habrá de perder ahora Perseus será su brazo izquierdo, y no siendo arrancado por el brutal golpe de una bestia, o por el filo de un espadachín con experiencia, sino por una fuerza innecesariamente cruel, que se encarga de retorcer toda su extremidad hasta que la misma se pierde, con un dolor inimaginable, en la nada misma por siempre. Ni siquiera ascender al estado de Demone resultó tan doloroso, y de hecho seguro está Perseus que de no ser uno, hubiese muerto ya por esa sensación que traspasa los límites de lo indeseable.

Hablar no puede... Pero escuchar sí. Los acertijos y advertencias volubles de Fatus dejan más dudas que respuestas, y una pizca de odio incluso, dado que eso es lo que normalmente ese ser suele ganarse y con mucha razón. Sin embargo, si puede evidenciar bastante cambio... Y es el hecho de que indudablemente, se siente más vivo que muerto.

- ... Como quieras... Solo quiero ver a Cerrid... - Es lo que en su mente puede responder, porque su malherido pecho aún está demasiado afectado por el trauma de ser destrozado, como para permitirle a sus pulmones y sus cuerdas vocales la posibilidad de articular palabras reales. Al menos, para su alivio, parece haber terminado...

Parece... Y espera que así sea.
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