En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

El despertar. Un nuevo monstruo surge en Tzión (Libre)

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El despertar. Un nuevo monstruo surge en Tzión (Libre)

Mensaje por Invitado el Vie Jun 21, 2013 9:59 am

Un día pacífico, un día nuevo. La cálida luz del dios solar descendía hacia Tzión bañando su superficie con sus rayos dorados. El cielo, azul y bello, solo tenía un par de nubes blancas que le daban algo de variedad a la vista, y una suave y fresca brisa soplaba por los alrededores de aquel frondoso bosque conocido como Tamsus, meciendo suavemente las hojas de los atestados árboles, así como las briznas de hierba que pululaban por doquier a lo largo de toda la extensión del terreno. Parecía mentira, viendo aquel hermoso paisaje que ese mundo pudiese albergar tantas cosas horribles y oscuras, tantos males y tanto sufrimiento. Pero era un hecho que Tzión era así, y parecía que la propia conciencia del mundo lo daba a entender a cualquiera que se atreviese a pensar de otro modo. Allí, en medio de tan apacible ambiente, había algo que desentonaba demasiado. Tirado y casi cubierto entre las frondosas hierbas, se encontraba tirado un oscuro bulto. Cualquiera que se fijase un poco, podría ver el triste cuerpo de un joven, de una palidez extrema, inconscientemente ajeno a todo. Podría pasar por alguien que estaba disfrutando del ambiente si no fuese por lo poco que pegaba ahí. A pesar de que físicamente se encontraba intacta, la maleza que había a su alrededor estaba llena de ceniza, como si un incendio se hubiese desatado allí. Y el joven claramente había perdido el conocimiento. ¿Qué había pasado? Hacía unos días, un tremendo incendio se había desatado en una de las zonas más interiores del bosque, pero... ya fue controlado, y por suerte solo una pequeña área fue dañada, además de haber ocurrido a mucha distancia de allí. ¿Las cenizas habían sido llevadas por el viento? Demasiado difícil, poca cantidad de cenizas se visualizaba, y todas se concentraban en torno al chico. ¿El propio Tamsus había rechazado a la criatura? De ser así, ¿qué clase de ente era?

Un leve movimiento con su mano indicó que estaba volviendo en si. No fue otra cosa la que lo sacó de su letargo sino el sonido de las poderosas aguas de un río correr en su cauce, a pocos metros de él. ¿Tendría algo que ver con el fuego causado? Quizás el bosque lo había mandado allí para que las aguas frenasen cualquier fuego. Lentamente, sus ojos se abrieron, mostrando al mundo una tonalidad carmesí, demasiado siniestra. Abrió la boca, pero apenas pudo lanzar un gemido. Trató de incorporarse, pero su cuerpo le falló, así que durante unos minutos tuvo que permanecer allí, tumbado, impotente. Al fin, pero con extrema dificultad, la criatura pudo incorporarse, hasta quedarse de rodillas. Miró a su alrededor ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía él allí? Ninguna respuesta llegó a su mente. Se dio cuenta entonces de que en realidad no tenía manos, sino unas largas y afiladas zarpas negras. Extraño... nunca habían sido así. ¿Por qué estaban así? Tampoco lo sabía. ¿Qué era? No se notaba como siempre, aunque tampoco podía decir cómo había sido hasta entonces. Hizo un esfuerzo... 

Llamas, muchas llamas. Calor, miedo, traición, ira, odio, frustración, miedo de nuevo... ¿victoria? Pero era una victoria vacía, solo volvía al odio y a la desesperación, y entonces... algo nuevo entró en él, pero... algo salió mal. No sabía nada más, no era nada más, al menos no en esos momentos. Pero... existía odio en él, un odio intenso e insano. De momento no sabía decir a qué era, pero el bosque a su alrededor le ponía de los nervios, y no era agradable aquella sensación. Sus garras golpearon con fuerza la tierra, levantando las cenizas a su alrededor, y entonces se dio cuenta de que, en la parte trasera de su cuerpo, algo más había golpeado el suelo con fuerza. ¿Así que también tenía cola? ¿Qué estaba pasando? ¿Qué era él? Nuevas preguntas, nuevas dudas, nuevas inseguridades, y encima aquel maldito bosque le provocaba una sensación horrorosa. Sin poder controlarse, tembló, reunió aire y... gritó. Soltó un alarido cargado de pura frustración, un sonido pavoroso. Y a la vez que hizo aquello, notó que en su espalda, dos grandes masas se desplegaron, moviendo con fuerza el aire, levantado todas las cenizas a su alrededor. También tenía alas, y eran grandes.

Todos aquellos sentimientos le estaban llamando a algo más. Algo en él le decía que podía hacer algo más. Instintivamente el ser extendió una de sus zarpas hacia adelante, con la palma de la "mano" abierta. Al instante, un pequeño fuego azulado apareció ante él. Se quedó mirándolo. Sí, había sido cosa suya. Retiró la mano, pero la bola permaneció ahí. Miró hacia un lateral. Había un charco a su lado, quién sabría por qué. Se miró en él y entonces, al menos, una cosa le quedó clara. Era un monstruo.

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Re: El despertar. Un nuevo monstruo surge en Tzión (Libre)

Mensaje por Shezesharade M. Ninmehl el Dom Ago 25, 2013 9:25 pm

La oscura y tenebrosa soledad que suele azotar al mundo, se ve obligada a brindarle una cálida y suave sonrisa a la compañía de otro ser solitario, darle una bienvenida al mundo del silencio. Ella, la muchacha de la maldición, quien por voluntad propia busca el abrazo del rechazo y la pérdida de su recuerdo, allí por donde pasa, nadie se le acerca. Misión exitosa, eso era lo que conseguía, disfrutar de la inexistencia del mundo ajeno. ¿Acaso las personas realmente entienden a otras? Sin más, nadie es capaz de entender la mente ajena, incluso la propia es un misterio, siempre llena de secretos, preguntas sin respuesta y acciones involuntarias que le llevan a uno a entrar en ese camino tan rehuído por gran parte de los seres que habitan la tierra: La perdición. La única compañía vital que dispone de sentido son las plantas, ni siquiera los animales, únicamente las plantas. Los pies descalzos y caucásicos de la falsa elfa, acariciaban con sutileza la hierba, quien le devolvía la muestra de "amor" con un movimiento gentil y sirviéndole de soporte, húmedo y frío, pero a la vez placentero y aparentemente cálido. Sus ropas eran holgadas y se mecían con el continuo viento suave, que suspiraba y jugaba a zigzaguear por entre los árboles.

La joven escuchó un grito inesperado, sin embargo no se sobresaltó, es más, le dio igual y deseó que fuera alguien muriendo a manos de alguna criatura, pues así habría, uno menos en el mundo, uno menos de quien preocuparse por su compañía. Era imposible, daba igual cuánto empeño le pusiera en evitar un encontronazo con otro ser, da igual lo que fuera, otro heres, un colluvio o un natura, siempre era molestada por una de esas basuras. Incluso los propios dioses son basura para ella, pues no cree en nada, excepto en si misma, en vivir las cosas tal cual le vengan. La muerte no es alguien a quien le tuviera miedo, ni preocupación, también era un ser inferior. Avanzaba muy lentamente, en dirección a donde había escuchado el grito, para ver lo que había pasado, aunque no le interesaba en sí, solo quería ver si alguien había muerto, para ayudarle a convertirse en alimento para las plantas, de no ser así, simplemente se marcharía. No había casi ninguna probabilidad de que el aquel lugar hubiera monstruos, pues desde siempre fue un lugar bastante tranquilo, así que estaba firme. Cuando sentía que se acercaba, unas misteriosas cenizas parecían revolotear muy vagamente justo delante.

Avanzó un poco más, cual criatura errante, con un aspecto modesto pero para nada inofensivo, su mirada sobrepasaba los límites de la tranquilidad. Parecía agresiva y un ser maligno con cuerpo de musa, como si fuera una ninfa que se dedicara a engatusar hombres y mujeres para devorarlos. ¿Antropófaga? No, ella no, aunque lo parecía, pues su mirada siempre escrutaba a los ajenos cuales alimentos en un plato, listos para ser ingeridos. ¿Qué diablos tenía delante? Una criatura extraña nunca vista por sus bellos ojos, una especie de dragón con cuerpo humano. ¿O un cuerpo humano con partes de dragón? Ni lo sabía ni le importaba, el caso es que no parecía haber ningún cadáver, en lugar de eso, algo que ella estimaba como mucho peor. Cenizas, producidas por una combustión... Lo que había provocado la muerte de muchas plantas. Maldita sea, otra de esas escorias había venido a buscar consumir la vida de seres que son incapaces de defenderse ante tal depredador como lo es el fuego. La llama de la destrucción, la mascota del infierno, fácil de crear, fácil de perder su control. La chica estaba a la vista de la extraña criatura, más a su pesar... Desearía que no fuera así.

¿Qué tocaba ahora? ¿El inicio de una conversación? Y todo por haber hecho su aparición, sin embargo, ella sabía lo que tocaba por haber sido ella quien decidió acercarse. Podía hacer crecer de nuevo las plantas que esa bestia humanoide tan inmunda había destrozado y si no había sido él, mala suerte, ella juzga lo que ve ¿Erróneo? Por supuesto, pero no todos mirar en el interior de un ser para saber si es bueno o malo, no, ella ve lo superficial. ¿Estúpido? Sin duda, pero ella era así y a quien no le gustara, ya podía buscar consumirse en el olvido de sus pensamientos. Ya que estaba viendo el extraño fuego azulado que invocaba el chico, todo lo que hubiera sucedido en aquel bosque, en ese paraíso, sería culpa suya. Ella le atribuiría sin posibilidad de cambio o redención la culpa y el odio de haber dañado a tal belleza de paraje. Una mirada de desprecio iba dirigida a tal criatura sin explicación. -...- Sin palabras, la joven muchacha tan solo miraba los alrededores, negruzcos y doloridos por su archienemigo. Deseaba que aquel chico se marchara por donde había venido para poder restaurar aquel desastre.
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Re: El despertar. Un nuevo monstruo surge en Tzión (Libre)

Mensaje por Invitado el Mar Ago 27, 2013 6:04 pm

Durante unos cuantos minutos se quedó ahí, de pie, contemplando su reflejo en aquel charco de fría agua. Al lado de su rostro aquella llama azul todavía ardía, como un fantasma juguetón que se burlaba de su nueva condición. ¿Condición? Sí, había cambiado, antes no era tan... tan... No pudo continuar con esa cábala, no era capaz de recordar cómo era antes, a pesar de que algo le decía que no había sido muy distinto a lo que era ahora, y a la vez, completamente diferente. Respiró con dificultad, tenía miedo.

Un ruido a sus espaldas le hizo girarse con rapidez, sorprendido y con cierto temor. Había estado tan absorto en sus dudas que se había olvidado de que el mundo tenía más habitantes, y que sin duda tendría que coincidir con ellos en alguna ocasión. Lástima que aquella hubiese sido tan... pronta. No sabía cómo responder ante aquello, y durante unos minutos no pudo sino quedarse ahí, impotente, mirando temeroso a la criatura qué le observaba. ¿Por qué le estaba mirando? Bueno... eso era normal, pero ¿por qué le miraba con ese desprecio? Parecía como si quisiese su muerte. Retrocedió un paso y entonces, sus sentidos dracónidos percibieron un olor, un olor que despreciaba: El aroma de la naturaleza. Y entonces algo se movió en él.

No sabría decir por qué, pero una llama más potente que cualquiera que el pudiese convocar se prendió en él. El temor fue abandonándole lentamente al empezar a recordar una mirada muy similar a la que esa joven le profesaba. Por mucho tiempo había sido observado así, y por muchos, por demasiados...Y la última que vio fue la peor de todas. Se llevó las zarpas a la cabeza, le quemaba demasiado. Una tenue silueta apareció en su mente, una bestia amenazadora. Y entonces, la llama se convirtió en un incendio.

Con un fuerte grito que recordó a un rugido, el dracónido desplegó sus alas con fuerza, haciendo que las cenizas se esparciesen a los alrededores. Esta vez le devolvió la mirada, pero ya no había temor en su expresión, sino odio. Un odio desmedido, incalculable, alimentado por la ira, su combustible. Solo pronunció una palabra, pero con eso bastaría.- Natura...

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Re: El despertar. Un nuevo monstruo surge en Tzión (Libre)

Mensaje por Shezesharade M. Ninmehl el Mar Ago 27, 2013 7:31 pm

Sin lugar a dudas, cualquier criatura plantada frente a una bestia así, hubiera salido corriendo, pero no la falsa elfa, quien seguía completamente inmóvil, sin cambiar ni lo más mínimo su expresión, aún cuando aquel monstruo lanzó aquel rugido, ella no actuó, parecía que estaba sorda, muerta... Sí, esa era la palabra, muerta. Sin temor a nada ni nadie, ni las peores cosas podrían hacerla reaccionar diferente a estar quieta. ¿Por qué? Es demasiado tranquila... Ignora hasta a la propia muerte, no le interesa nada ajeno a su propia persona... Así es que es tan odiada. Las cenizas esparcidas por las alas de aquella criatura dudosamente humanoide, rozaron su pequeño vestido, fino y claro, aunque no llegaron a volverlo negro, solo un poco oscuro, junto a una débil mancha en una de sus mejillas. Ahí fue donde quiso posarse algo de ceniza, ahí se quedaba, no iba a limpiarse, por ahora. ¿Para qué? Si ella era hermosa incluso con toda la suciedad del mundo, claro que solo lo era porque se lo tenía creído, por suerte, tenía autoestima. Podían faltarle muchas cosas, pero no eso, ni educación, siempre y cuando le fuese devuelta.

-No...- Susurró la joven cerrando los ojos durante unos instantes, dejando escapar un bello suspiro, suave y relajado. ¿Su corazón? Latidos lentos y acompasados, sin nervios ni aceleración, pues estaba más que segura de sí misma. No era una natura, tan solo una chica solitaria que goza con las plantas, nada más. ¿Acaso debería hablarle a ese monstruo? Es probable, pero no explicándole, era un malgasto de palabras, de echo, incluso estaba malgastando su tiempo. Ya había comprobado que esa criatura podía hablar, por lo que no estaría realmente en mal estado y aunque así fuera, ella no tenía nada que ver con su vida. -Solo yo...- Susurró tras una gran pausa. Pareciera que le costaba hablar, como si estuviera negada a ello, aunque en parte así era, por propia voluntad. No era una natura, ni una colluvio, solo era ella, nada más. ¿Para qué escarvar más en una persona podrida? Sí, así era ella, alguien sin corazón, ignorante de vidas ajenas. ¿Doloroso de escuchar? Seguro... ¿Placentero de vivir? En absoluto... Pero no todos eligen el camino de las rosas, no todos eligen la facilidad y la sociabilidad. Así cual simbiosis sin pareja.

El brillo de sus misteriosos ojos se apagó, perdió todo su esplendor, sin embargo, dentro le esperaba a cualquier un vacío absoluto. ¿Qué diablos era esta maldita niña? Un ser despiadado, pero no por matar, sino por hacer sufrir psicológicamente con la simplicidad de una mirada o el actuar como si el mundo no existiera. Un deseo, solo uno... Estar sola... Permanecer en silencio por el resto de la eternidad... ¿Realmente eso es la muerte? ¿Merece la pena probar quitarse la vida por un silencio inexistente? Es probable... Pero ya que es un viaje sin posibilidad de arrepentimiento, es mejor no jugársela. -Calma... Tu fuego... Criatura inferior...- Pronunció manteniendo contacto visual, sabía que se arriesgaba a un ataque, pero en ese caso, si que se movería, aunque seguramente no le diera rienda suelta a la batalla, sino que se marcharía. ¿Cobarde? En absoluto, solo pacifista en acciones, pues nada es más destructivo y doloroso que palabras profundas llenas de sentimiento. Falso sentimiento también, algo camuflado que se lleva el viento, quebrantando los corazones de aquellos seres débiles, amantes de la vida. -Márchate, pues nada tienes que hacer aquí.- Concluyó la joven, con decisión plena. Sabía que llevaba razón en esta ocasión.

Off Rol:
Lamento que el post sea tan extraño, pero es que esta niña es... Muy pasiva xD y se mueve lo justo y lo necesario~ Espero que te guste ^^
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