En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

Un día algo agitado

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Un día algo agitado

Mensaje por Aaron Benetnasch el Vie Mar 29, 2013 6:52 pm

No tener monedas era un problema grave, y Aarón ya empezaba a entenderlo, había llegado a Valle Esmeralda apenas dos días, sus últimas monedas de oro se las gasto en provisiones, ahora que no tenía dormía en la calle, como un pobre. Las noches eran tranquilas y podía dormir sin problemas pero cuando el sol comenzaba a asomarse en el cielo ahí era cuando comenzaban las molestias para él. Los rayos de aquella bola gigante lo despertaban y como el joven quería seguir durmiendo se quitaba su abrigo y se tapaba la cabeza con eso. Apoyaba su espalda en la pared de una de las casas que estaban a un lado de la calle, mala fue su elección en donde dormir, porque a su alrededor había varios comercios que abrían temprano, temprano para él que quería dormir, y la voz de quienes hablaban eran molestas. Pero cuando uno tiene sueño, no hay con que darle, por lo que otra de las cosas que supero Aarón allí.
Las personas que transitaban por la calle miraban al joven aventurero durmiendo en el suelo, tapado en su cabeza, cierto desprecio en sus ojos hacia él, quizás porque pensaban que era un borracho o algo por el estilo. El sonido de los pasos continuos de las personas que caminaban cerca de él y de quienes hablaban terminaron por despertarlo. Primero se quito su abrigo de la cabeza, los rayos del sol lo golpearon en el rostro y este interpuso su mano para evitar ver la luz, después de unos segundos sus ojos se acostumbraron. Estiro sus brazos hacia arriba, movió la cabeza de lado a lado y estiro las piernas, algún que otro sonido de los huesos al hacer esto, dormir en la posición en la que estuvo no era muy bueno para el cuerpo.
Se levanto lentamente, moviendo sus brazos como si estuviera haciendo ejercicio, reviso que todo estuviera en orden, su espada estaba con él todavía y las provisiones también, en un bolsillo del pantalón.
—¿Y ahora? —se pregunto a sí mismo en voz alta, sabía que lo principal era encontrar un trabajo en el cual ganara dinero, lo mejor que se le daba era matar criaturas y ese tipo de cosas. Y así puede que su nombre llegue a otros lados.
—¡Deténganlos, detengan a ese ladrón! — se escucharon los gritos de alguien pidiendo por ayuda, Aarón miro a su alrededor para ver si veía a alguien con esas características, entonces en vio a un adolescente que corría con una caja en sus manos, no muy grande, más bien era pequeña, detrás del joven un hombre de apariencia mayor lo perseguía. Era obvio que no podía competir con la velocidad del adolescente, quien tenía más vigor que el hombre, como sea, el joven ladrón se corría en dirección a donde estaba Aarón.
Ningún guardia ni nadie con aspecto militar estaba cerca, en el momento que el ladrón estaba por pasar al lado del joven con vestimenta roja, este lo detuvo impidiendo su escape, interponiendo uno de sus brazos para agarrarlo y uso su otra mano para sostenerlo de su vestimenta. Debido a esto la caja cayo dando un golpe contra el suelo, afortunadamente no sufrió daños graves. El ladrón intentaba zafarse pero era inútil, el ex soldado de Nueva Leone tenía más fuerza que él, pero para asegurarse de que no se escapara, lo puso contra el suelo, sin intentar lastimarlo. Un descuido por parte de Aarón hizo que el joven ladrón se zafara del agarre e inmediatamente sacara un cuchillo.
—¡Sal de mí camino o saldrás lastimado! —digo el ladrón sosteniendo firme su arma con una mano, parece que lo decía en serio.
—Te lo advierto niño, serás tú quien salga lastimado si sigues —Aarón se sentía confiado y porque no habría estarlo, él había sido entrenado por soldados y participo en verdaderas batallas, es pocas palabras tenía mucho más experiencia que el joven que lo amenazaba con cuchillo. El ladrón caminaba para atrás pero manteniéndose alerta, mientras que Aarón daba un paso hacia adelante lentamente, siempre teniendo cuidado a lo que haría el joven. Su oponente dio dos cortes a los cuales el hombre con abrigo rojo supo esquivar con facilidad, por un momento pensó usar su espada pero contra un niño…no sería lo adecuado, intentaría atrapar la mano que sostenía el cuchillo cuando volviera a atacar, de esa manera ganaría sin lastimarlo. Una pelea en las calles de Valle Esmeralda daba inicio, las personas que estaban cerca de la escena se juntaban formando una especie de multitud, ansiosa por ver en que concluía este pequeño combate.

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Re: Un día algo agitado

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 06, 2013 3:16 am

Un nuevo día comenzaba, los dioses regalaban una oportunidad más a cada ser que lograba despertar del llamado sueño. A los primeros rayos del sol una figura esbelta cubierta por ropajes llamativos ya rondaba las calles, lista y llena de energía gracias a un merecido descanso en la casa de hospedaje al cual pudo pagar. Sus intenciones por las cuales comenzó a rondar las calles tan temprano eran simples: Provisiones y procurar el bien estar de aquellos que buscaban el pan de cada día vendiendo o trabajando de su oficio. Portando su espada al costado de su cadera caminó con rostro serio y siempre alerta cual centinela, protegiendo y vigilando el sendero a su frente en el que apenas se daban rastros de actividad por parte de los comerciantes y trabajadores. Dispuesta estaba a gastar lo necesario para obtener las suficientes provisiones y continuar su camino, como protectora de este mundo no podía asentarse en un solo pueblo o ciudadela, demonios y bestias negativas estaban por todos lados, valles, bosques y praderas y aunque sonara agotador nada la iba a detener.

Negocios y ciertos puestos de fruta sus puestas ya estaban abiertas a los clientes más solo los observó de reojo, más que nada la mercancía que ellos ofrecían y paciente fue al buscar el lugar adecuado, pasando por los de mejor vista y los más frecuentados pues su economía debía cuidar con cautela y recelo. Su andar no tuvo un fin ni punto fijo y extraño le pareció no ver vigilancia con tan frecuente maldad no solo por parte de los habitantes sino también por los seres que se atrevían en ciertas circunstancias a atacar ¿La justicia descansaba o es que los guardias se tomaban a la ligera su trabajo? Decepción sintió el pensar en tan insensata posibilidad más no un pretexto para decaer y desatender al necesitado que llegara a hacer un llamado, mismo que no tardó en ser escuchado por la mujer de serio rostro. Ella volteó de manera fugaz a donde se emitió el llamado y logró ver parte de una persecución imparcial entre un joven y un adulto mayor pero juzgar sin saber la motivación, principalmente del joven que huía de ser aprendido por el mayor no era digno de una justa protectora y aunque el joven corrió lo más que sus piernas le permitieron ella avanzó en su dirección con paso paciente aunque un poco apresurado.

La paciencia de la commendado fue recompensada, al tener visión sobre el camino que tomó el joven observó como ya había sido detenido más la situación se volvió un circo, un espectáculo sin sentido al que la gente acudió por morbo o intención de juzgar al aparente ladrón con su efímera y banal moral de la que muchas veces fue testigo. En silencio se encaminó a la multitud y entre ella se abrió paso al aprovechar el mucho o poco impacto que causó entre algunas de las gentes ahí presentes por su vestimenta, así, llegó al frente donde observó al joven y a un nuevo sujeto quienes se batían en un duelo inconsciente y despreocupado que en tragedia podía terminar ¿Cómo intervenir sin causar un daño colateral? ¿Debía usar su espada para detener a ambos o solamente usar sus fuertes pero sensatas palabras? Desabrochó su espada y dentro de la funda se quedó, ambas manos la tomaron y golpeando el suelo con ella con cierta fuerza llenó el espacio con ese choque entre la roca y el metal pero no fue todo, un viento fuerte sopló, creando una corriente entre ambos cual pared para obligarlos a retroceder, al menos el chico con cuchillo en mano era más factible que lo hiciera y con ello sus palabras resonaron en el lugar con fuerza y de forma imponente. — Detened este inmundo y morboso circo o acciones he de tomar. —

Su postura firmeza demostró al igual que sus palabras y con ello quiso dar a entender que de un juego no se trataban sus palabras pero no terminó de tomar la palabra y su frase continuó. — El camino de la violencia no traerá una solución benefactora para ninguno de los dos, así que dejad este combate y soltad el arma. — Miró al chico con seguridad sin importar que este lo observara o no y continuó. — Os doy mi palabra joven, que si suelta el arma podrá irse en paz. — Los miramientos y murmullos negativos de inmediato se dieron contra su persona ¿Quién era ella para dictar las reglas y dejar libre al malhechor? Juicios de personas con ética vacía a los cuales no prestó atención ni la hicieron cambiar su parecer ni su dictamen. El tiempo de que ambos combatientes tomaran una decisión llegó y de ambos dependía si ella usaba su espada o permanecía con su actitud apacible pero firme, combatientes a quienes miró fijamente esperando la mejor de las reacciones.

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Re: Un día algo agitado

Mensaje por Rai Kitsune el Miér Abr 10, 2013 3:57 am

Comenzaba a salir el sol indicando que se iniciaba un nuevo día. De entre las calles de Valle Esmeralda se encontraba un muchacho de cabello rubio del cual sobresalían sus orejas y cola de zorro, vistiendo de manera sencilla pero eso no evitaba llamar un poco la atención; estaba acompañado de un pequeño mamífero, un mapache que por instantes muy cortos se dedicaba a olfatear o husmear aquello que despertara su interés. Con movimientos rápidos el animal se acercaba a diferentes objetos y de inmediato regresaba con Rai para no perderlo de vista.

Entre bostezos y uno que otro estiramiento producidos por el zorro, debido a tan temprana hora, se notaba a leguas que no llevaba mucho tiempo de haber desertado. -Es una linda mañana, me sorprende que los de por aquí inicien labores tan temprano.- Decía el chico mientras veía a su alrededor y nuevamente dándose otro estirón que produjo un ruido que sus huesos hacían al hacer dicha acción. Una sonrisa comenzaba a marcarse en su rostro, quitándole aquella sensación de cansancio que sentía después de despertar tan de mañana.

Las calles a las que fue a parar le parecían interesantes, puestos de mercaderes que se encontraban lado a lado listos para comenzar con sus ventas rutinarias. Alcanzaba a ver desde alimentos hasta baratijas que aunque fueran cualquier cosa le resultaban llamativas, incluso aumentaba la curiosidad del mapache. Si no es porque el natura se encontraba cerca, el pequeño animal ya hubiera hurtado varios objetos de los vendedores.

Después de haber caminado por un rato tuvo la sensación de un vacío en su estómago, no había ingerido ningún un alimento decente desde hace unos días. No contaba con el dinero necesario para adquirir comida que pudiera saciar su apetito, se ha tenido que conformar con fruta que encontraba en su camino fuera del Valle e incluso pequeños animales que se atravesaran en su camino, más no era suficiente para lo que su estómago reclamaba. –Ojalá podamos conseguir algo de dinero aquí, no creo poder resistir viviendo de esta manera.- Con una mano en su estómago y la mirada del mapache fija en él, el chico dejó escapar un suspiro.

De pronto sus orejas captaron un sonido peculiar, éstas se movieron en dirección de donde se escuchaba el grito de un hombre, el cual parecía estar molesto. Alcanzando a ver qué perseguía, a lo que parecía, un ladrón. Poco a poco su visión fue siendo limitada ya que la gente comenzaba a reunirse alrededor de un par de jóvenes que parecía se desenvolvería una pelea.

Envuelto por la curiosidad de lo que pudiera suceder se acercó al tumulto de personas. –Con su permiso, si me deja pasar…- Decía para pedir el paso, en cambio el mapache no realizó esfuerzo alguno, pues se había trepado a los hombros del natura. Podía escuchar ciertos quejidos que provenían de uno de los que se encontraban en medio de bulto de gente. Al tener algo de mejor visibilidad notó quienes eran aquellos que estaban por tener un enfrentamiento callejero; uno vestía una chaqueta roja, otro quien se veía más chico traía consigo una caja que al parecer resultaba la mercancía robada del hombre que lo seguía hace unos instantes.

Para sus sorpresa una mujer se había adentrado a aquella disputa, se percibía su preocupación por detener la posible riña. La fémina había dado unas palabras de advertencia hacia el par de sujetos que estaban a punto de pelear. A pesar de los comentarios que se produjeron de entre la muchedumbre no hicieron que la chica se moviera de su lugar, sino que mantuviera su postura y con mayor firmeza.

Rai solo podía mantenerse en calma y tener sus orejas bajas debido a la preocupación que comenzaba a sentir. Solo se pudo detener observar a lo que fuera a pasar hasta que algo cruzó por su mente. Ahora tenía sus orejas alzadas. Si la caja era la causa principal del problema podía hacerse algo al respecto y de esa manera evitarse de malas consecuencias.

-Mapache, cuando sea el momento exacto, te arrojas contra el ladrón y le quitas la caja.- Esto lo decía en voz baja, de forma que sólo el animal podía escucharle. La reacción del mamífero fue producir un quejido y negar con su cabeza, mientras que Rai solo alzaba una ceja y sonreía como si con esa expresión dijera que lo iba a hacer de todas formas.
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Re: Un día algo agitado

Mensaje por Aaron Benetnasch el Lun Abr 15, 2013 7:30 pm

La muchedumbre animaba con cantos y gritos a los que estaban en un conflicto, al joven con abrigo rojo no le molestaba tanto ya que se mantenía enfocando en el ladrón y su cuchillo, pero por el otro lado, el ladrón se lo notaba nervioso, miraba a su alrededor de manera paranoica, hasta que paro de hacer eso y se concentro en la persona que quería pararlo. Aaron se limitaba a caminar a su alrededor, esperándolo tranquilamente a que el ladrón ataque nuevamente, ya tenía planeado que hacer y él no pensaba que iba a poder ganarle, ni siquiera pensaba que iba a recibir daño alguno por parte de ese cuchillo. Pasaron unos segundos que parecieron interminables para el ex soldado, el ladrón se arrojo con el cuchillo rápidamente dando un corte, la mano que sostenía el cuchillo fue interceptada velozmente por Aaron que detuvo la trayectoria del brazo, tomándolo con fuerza movió su mano a un lado para evitar que fuera lastimado y le dio una patada en una de sus piernas para hacerlo caer al suelo. Lo había inmovilizado completamente y gano la pelea en unos instantes, pero claro que las habilidades de un ex soldado que ha participado en batallas y entrenado desde pequeño no podía compararse con la de un vulgar ladrón. En el momento que Aaron se dio cuenta que ganó una sonrisa arrogante apareció en su rostro, ahora lo que restaba era devolver la caja a quien le fue arrebatada.

Cuando el joven de cabello marrón iba a quitarle el cuchillo al ladrón, pero las palabras de alguien lo detuvieron, una persona intervino de manera imponente a la situación, al mismo tiempo una corriente de aire separo a los dos, Aaron pudo mantenerse de pie sin el más mínimo esfuerzo pero el joven ladrón retrocedió un poco por el suelo, y el cuchillo que usó como arma voló por la correntada de aire hacia un lado lejos. El ex soldado se reincorporo y mantuvo su postura firme, escuchó a la mujer hablar y su mirada se dirigió al ladrón, esperando a que se fuera.
—Tsk… — hizo Aaron para después recriminarle a la mujer que había intervenido. —¿Por qué te metes?, ya lo había derrotado, además tampoco tenía pensado lastimarlo — fue lo que dijo el guerrero de abrigo rojo, cruzó sus brazos y el ladrón se acercaba lentamente a la mujer que sostenía su espada. Poco a poco las personas que presenciaban el conflicto fueron dispersándose, algunas comentaban, otras se reían o protestaban de alguna forma. Aaron se acercó de brazos cruzados a la mujer que portaba un vestido algo extraño, se lo veía algo molesto ya que a él no le gustaban que se metieran en su combate, nadie ni nada, aunque de algún modo todo salió como lo había planeado anteriormente.

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Re: Un día algo agitado

Mensaje por Invitado el Miér Abr 17, 2013 6:47 am

Por más que intentó evitar un daño para cualquiera de ambos chicos fue inevitable. Cuando ella intervino de la mejor manera el daño al ladrón ya había sido efectuado por lo que su prioridad de evitar daño alguno había fallado pero al menos el daño no fue de gravedad, tan solo un impacto a su pierna para derribarlo así que no todo estaba perdido. Pareció que la gente disfrutó en su totalidad este corto e innecesario encuentro lo que decepcionó en cierto grado a la commendado ¿Realmente este mundo tenía una salvación o merecía con creces el ser devorado por la oscuridad? De cualquier forma, no fue educada para dudar por lo que aquel pensamiento ni cruzó por su mente y su autoritaria mirada se fijó en aquel que causó el primero de los daños, el ex-soldado, quien reclamó sin motivo ni derecho su acto de intervención.

La tensión bajó en cuanto las personas se alejaron de maneras insulsas que denotaban su verdadera naturaleza ante esta clase de espectáculos más la commendado se mantuvo firme y segura aun habiendo escuchado comentarios negativos hacia su persona. La fría y firme mirada de la mujer observó de manera alternada a ambos sujetos que se acercaban, uno de manera lenta por el daño a su pierna mientras el otro con actitud desafiante y molesta no solo en su rostro sino también reflejada en su cuerpo y los recibió en silencio, mirando de inmediato al chico ladrón a quien le miró a los ojos fijamente. — Puedes irte en paz, espero os alejéis de ese mal sendero que lleváis. — Sentenció con voz calmada y serena la cual contrastó con su semblante inexpresivo y autoritario con el que también miró al joven de chaqueta roja a los ojos solo que de una manera aun más firme y autoritaria, se podría decir que aparentaba molestia pero su ser estaba más calmado que la misma brisa. — Armar tal alboroto al hacer una buena acción solo me hace pensar que buscaba la atención y la presunción de sus buenos actos, caballero. —

Tal cual la calma estaba en su ser se reflejó en sus movimientos al regresar la espada al costado izquierdo de su cadera que fijó en el broche indicado más la mano del mismo lado no se retiró de esta, se mantuvo sobre la funda muy cerca del extraño y ostentoso mango. — Os agradezco su buen corazón más la próxima vez busque la humildad en sus actos y olvide la presunción porque no solo en eso he notado aquella actitud suya. — Sí, enmarcó aquella sonrisa que se formó en sus labios en cuanto pudo impactar la pierna del chico, gesto enteramente desagradable para ella. Y aunque observaba al ex-soldado a los ojos, su atención estaba dividida también en su entorno sin dejar de lado al cleptómano cerca suyo. Pareció dar todo por terminado y prosiguió a caminar entre ambos hombres teniendo como objetivo el arma en el suelo sin apreciar con exactitud cual era el objeto de importancia para el ladrón pues no pudo captar cuando el objeto salió volando ni en qué dirección.

El cuchillo a sus pies observó por unos instantes sintiendo alivio de que la afilada hoja no estuviera manchada con sangre, colocó la rodilla izquierda en el suelo y tomo firmemente el mango del arma con la diestra y cumplido el asegurar el objeto de peligro, se puso de pie nuevamente en la espera de un seguro y nuevo reclamo por parte del sujeto de chamarra carmesí y la retirada del chico ladrón más existía otra posibilidad con respecto al ex-soldado pero lo tomó como algo tonto de su parte pensar que él entendiera y no reclamara, el final esperado por una protectora. Igual, los seres de este mundo daban todo tipo de sorpresas.

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