En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

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Mensaje por Eire el Miér Feb 27, 2013 6:07 pm

“Los dioses juegan a los dados, y no preguntan si queremos participar del juego.
En algún lugar del universo, juegan a los dados, y por accidente resultas escogido.
A partir de ese momento, ganar o perder es sólo cuestión de oportunidad.”
—Paulo Coelho.

Uno más para agregar a su larga lista. Apoyó la espalda contra el tronco del árbol que tenía detrás y suspiró cansada, pasándose la mano por la frente para secarse la fina capa de sudor que la cubría, manchándose con sangre sin notarlo. Soltó una maldición y cerró los ojos por un segundo, intentando serenarse. Estaba acostumbrada a aquello, sin embargo cada vez que sucedía es como si le clavaran una pequeña aguja en la cicatriz que llevaba su alma.

El viento sopló y el rugir de algunas criaturas se podía escuchar a lo lejos. La eterna noche se acercaba, y los monstruos nocturnos se preparaban para salir de cacería. No era seguro quedarse allí, pero tampoco tenía fuerzas para movilizarse enseguida. Había gastado demasiada energía en retrasar lo inevitable. Les dirigió una rápida mirada a los tres cadáveres que se encontraban a escasos metros de ella soltando una plegaria para que al menos pudieran descansar en paz. No había más que ella pudiera hacer. Alzando la cabeza, entrecerró los ojos intentando observar más allá de la maleza, en busca de alguna señal del cuarto integrante del grupo pero no percibió nada. Las comisuras de su boca se tensaron y su gesto se volvió sombrío. Sabía que no lo había conseguido, era obvio. Llevó ambas piernas hacia el pecho y las envolvió con sus brazos, escondiendo el rostro. Una vez más había sido el eslabón más débil y aun así, el único que había sobrevivido. ¿Por qué siempre ella? ¿Acaso era el precio que debía pagar por haber sido tan imprudente en antaño? ¿Era un castigo de la Gran Bestia, el sobrevivir y llevar sobre ella el peso de todas esas muertes?

No los conocía a ninguno de ellos. Fue una simple casualidad del destino el habérselos cruzado en el camino. Cuatro heres que volvían de una excursión a tierras lejanas. En el pueblo anterior a Nueva Leona entablaron una conversación casual, lo que solía hacer para conseguir con quien atravesar los peligros que se encontraban en los bosques, y al dirigirse todos hacia al mismo lugar no tuvieron ningún reparo en dejar que los acompañara. El camino había sido tranquilo. Ella era la integrante más callada del grupo, pero eso no les molestó a ninguno. En muchos momentos debió ocultar las pequeñas sonrisas que asomaban en su rostro cuando escuchaba las ocurrencias del más joven de ellos. Y de un momento para otro, estaban los tres tendidos en el suelo. La criatura que apareció los envistió de costado y los tomó completamente desprevenidos, nunca creyeron que estando tan cerca de la ciudad fueran a atacarlos. Ilusos, todos. Tendrían que haberla dejado ayudarlos en lugar de hacerla a un lado en un afán por protegerla. Al final no había podido hacer nada por ellos, por mucho que lo había intentado.

Su puño golpeó el pasto a su lado con fuerza, haciendo que se manchara de tierra. No iba a llorar. Hacía tiempo que las lágrimas se habían secado y no se permitía esos momento de debilidad. La luz comenzaba a escasear y aún le quedaba un pequeño tramo por recorrer, debía cruzar aquel puente para poder llegar a Nueva Leona. Se puso en pie con dificultad, ayudándose con el tronco del árbol y dio unos pasos erráticos hasta llegar donde yacían los cuerpos. Con cuidado tomó las capas que llevaban entre sus cosas y los cubrió a cada uno. No tenía tiempo para enterrarlos, no podía desperdiciar los pocos rayos de sol que aún habían. Colocándose la capucha sobre la cabeza se ayudó con su arco, como si éste fuese un bastón, mientras avanzaba por el sendero y esperaba no tener ningún otro encontronazo desagradable en lo que le restaba de camino.

Tal vez estaba maldita y todo aquel que quisiera extenderle una mano sufriría las consecuencias por eso. Tal vez había hecho enojar a los espíritus al desafiar las normas y decidir marcharse y había caído en desgracia por eso. O tal vez…

La raíz salida de un árbol se interpuso en su camino y la hizo tropezar, cayendo al suelo y levantando una nube de polvo. ¡Genial! Pensó mientras tosía. Sólo faltaba que apareciera alguna otra criatura y decidiera devorarla como tentempié. El ruido de unos pasos cerca de ella hicieron que se tensara y cerrara la boca. Ella y su maldito humor irónico, tenía que llamar a la mala suerte. Se encontraba en completa desventaja en aquella posición, sin contar con que no había recuperado ni la mitad de sus fuerzas por lo que el cambio de cuerpo le era imposible.

Se mordió el labio inferior y reuniendo todas las fuerzas que tenía se puso en pie y se hizo a un lado del camino, escondiéndose detrás de unos arbustos. Correr no estaba dentro de las posibilidades, sólo lograría dar dos pasos antes de que sus piernas fallaran.

Por un momento tuvo la esperanza de que aquel muchacho hubiese logrado escapar, aunque aquello no duró demasiado, debía ser realista y aquello no estaba dentro de las posibilidades.

Uno, dos, tres. Logró divisar una figura a lo lejos. Agachando más la cabeza, se aferró al arco, mientras en la otra mano tenía lista una de sus flechas. Tal vez había llegado la hora y la Gran Bestia al fin se cobraría todas las vidas que no había logrado salvar hasta el momento. Una extraña sensación de amargura la recorrió ante ese pensamiento, no quería que las cosas terminaran así, no de aquel modo.
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Re: Playing hide and seek {libre}

Mensaje por Kain Leanne el Miér Feb 27, 2013 8:09 pm

(Espero no molestar)


El bosque estaba movido las criaturas de la noche estaban empezando a aparecer. Hasta el más tranquilo de todos los bosques en la noche puede volverse mortal para aquellos que no están acostumbrados a al orden impuesto por la Gran Bestia el más fuerte vive y el más débil muere, así de cruel y real es la vida en el bosque, y sin llegar la noche todavía el bosque ya tomo sus primeras víctimas. Un fuerte olor a sangre llego a una inmensa criatura que se encontraba caminando por aquel bosque su pelaje negro como la noche lo hacía resaltar en el verdoso esplendor del bosque pero en la noche era prácticamente indetectable, olisqueo buscando la procedencia de la sangre, podía ser una posible comida para comenzar la noche por lo que sus grandes patas hicieron fuerza en la tierra mientras sus grandes fauces se levanto apuntando a los cielos y en ese momento se escucho un imponente aullido resonó en todo el bosque con tanta fuerza que los arboles cercanos retumbaron, sus poderosas extremidades dieron un fuerte empujón empezando la carrera de aquella inmensa bestia con forma de lobo, había comenzado la caza.

Su carrera por aquel frondoso bosque era algo sin igual aun con su cuerpo de gran tamaño y lo frondoso del bosque lograba pasearse por este a una terrible velocidad sin siquiera chocar con algún arbusto o árbol cercano, aquel lobo estaba acostumbrado a ese ritmo y ese era su campo de caza todos los días desde que consiguió algo de edad. No le tomo demasiado tiempo el lograr llegar a las cercanías de donde provenía el olor a sangre para así su potente olfato animal lograra precisar el olor, su veloz carrera poco a poco se vio reducida a pasar a un ligero trote, un lento caminar y por fin detenerse, la sangre que olía no era de un animal mal herido, el olor era de otro tipo de seres, Heres sin lugar a dudas, el olor de cada raza es característico para un ser que ha tenido pro lo menos algunos 100 años de vida, Sus fuertes patas comenzaron su paso nuevamente pero en modo de ligero trote hacia donde podía percibir el olor de la sangre.

El bosque se abrió dejando ver aquel puente que daba a otras partes fuera del bosque, el gran lobo salió de la frondosidad del bosque mientras que olisqueaba el lugar logrando detallar el lugar exacto donde se encontraban los cuerpos de aquellos que no pudieron soportar el salvaje mundo dominado por la Gran Bestia, Los fríos y salvajes ojos del lobo se posaron sobre los cuerpos que habían sido cubiertos. Ladeo la cabeza algo intrigado, no comprendía el porqué tenían esas telas cubriendo sus cuerpos, su hocico se acerco a uno de los cuerpos olfateándolos por un momento ya estos no le interesaban como alimento no disfrutaba el comer otras razas, mas el ver los cuerpos cubiertos indicaban que había un sobreviviente por lo menos, el no era una bestia cualquiera, era consciente e inteligente lo que lo convertía en un depredador de temer, logro captar el olor de otro ser el cual al seguir el rostro logro notar que no estaba muy lejos más bien para ser exacto estaba a pocos metros de el. Su salvaje mirada fue directamente a donde su olfato le indicaba, no sabía que podía encontrarse por lo que su andar fue lento y cauteloso preparándose para encontrar lo que fuera que se encontrase en ese lugar.

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Re: Playing hide and seek {libre}

Mensaje por Eire el Jue Feb 28, 2013 12:03 pm

El tiempo se detuvo y pudo escuchar a su corazón, que latía desbocado debido a la adrenalina. Tuvo que contener la respiración cuando fue posible distinguir a la criatura que se acercaba por el camino. Un enorme lobo de pelaje negro. Su hocico podría fácilmente engullir su cabeza si así lo deseara. No tenía manera de enfrentarse, en aquellos momentos, a tan imponente criatura. Se movía con total naturalidad, el cazar era un juego y podía notar que era un muy buen jugador en aquello. Maldijo su suerte, no tenía manera de escapar de aquello. Atacar no era una opción tampoco, ¿qué podrían hacer unas cuantas flechas en tan temible bestia? Sólo serían una pequeña molestia. Incapaz de utilizar su magia, las piezas en el tablero claramente no estaban a su favor. Se agachó más, pegando su cuerpo completamente al suelo, sin hacer el más mínimo ruido. La hierba la acariciaba como si quisiera cubrirla del peligro que la acechaba, pero incapaz de lograrlo con eficiencia. Si tan sólo pudiera volver a su forma original, sería mucho más sencillo huir de esa manera. De nada servía pensar en eso, no estaba dentro de las posibilidades, así que debía dejar de pensar en cosas inútiles e intentar encontrar una solución, aunque todas las salidas estuviera prácticamente cerradas.

El animal buscaba una presa y temía que el blanco fuese ella. No tardaría demasiado en encontrarla, conocía a las criaturas del bosque, después de todo aquel mundo era su hogar, su cuna.

¿Sería aquel lobo el enviado de la Gran Bestia para ponerle fin a su existencia?

Un movimiento proveniente del lado de enfrente del camino llamó su atención, haciendo que se tensara, si es que eso era aún posible. Se mordió fuertemente el labio para no soltar nada. De entre la vegetación salió una extraña criatura, semejante a una enorme lagartija. Su lengua viperina asomó de entre su boca escamosa. Al parecer aquel lobo no era el único que había notado su presencia en aquel lugar. Aunque lo superara en tamaño, las grandes garras que tenía aquel reptil fácilmente serían capaces de desgarrar la piel del perro si lo alcanzaban.

Aquella era la única oportunidad que se le presentaba para poder huir. Si ambas criaturas luchaban entre ellas, quizás tuviera una chance de escapar al menos momentáneamente. Le daría tiempo para pensar algo.

Sus ojos se encontraron con los fríos ojos del lagarto, notando que la había descubierto. Un gemido lastimero salió de su boca y la alarma se disparó en su cabeza, viendo como su oportunidad de esfumaba en un santiamén. Ella había captado su atención y estaba decidido a alcanzarla antes que el peludo. Sin tener en cuenta el miedo que la invadió, siendo consciente de que no disponía de tiempo para poder hacerse a un lado, lo vio dirigirse a ella a toda prisa.

Posicionándose correctamente, revelando su ubicación —ya descubierta por el reptil—, lo apuntó con la flecha. Intentó regular su respiración, clamando su espíritu. Entrecerró los ojos, esperando que el tiro fuese certero, no disponía de más oportunidades. Cuando estuvo lo suficientemente cerca disparó. Sus labios dejaron escapar un pequeño soplido, imperceptible para cualquiera. El aire salió impulsando la flecha, que dio justo entre medio de los ojos del lagarto. Habría sido un tiro perfecto si no fuera porque la piel escamosa que lo recubría. Apenas y logró hacerle un rasguño. El animal chilló, molesto por el ataque y Eire soltó una maldición en voz alta como respuesta. Tomó otra flecha, apuntando ahora a su boca, donde podría hacerle daño, aunque tenía los segundos contados.

Su mente estaba enfocada únicamente en lo que tenía enfrente, habiendo dejado de lado al lobo que se acercaba. Olvidando que no era el único peligro al que se enfrentaba.

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Re: Playing hide and seek {libre}

Mensaje por Kain Leanne el Vie Mar 01, 2013 9:54 pm

Su interés en saber que criatura se escondía cerca de le hizo descuidarse tomándolo por sorpresa la llegada de aquella nueva criatura, un reptil que aunque no era más grande que el seria un problema sin lugar a dudas, en esos casos lo mejor es simplemente retirarse del lugar, el sin duda alguna seria una comida demasiado problemática y podría salir herido de gravedad por un botín que podría conseguir en otro lugar con más facilidad, pero algo cambio sus planes de manera drástica, aquel ser que se mantenía escondido salió de la maleza mostrándose agresivamente lista para atacar al reptil, era una mujer que portaba un arco, el olor a sangre de los difuntos aun se percibía en ella por lo que su olfato la definió como una Heres mas.

Los acontecimientos se dieron, la joven ataco, el reptil furioso ahora contraataca a lo que aparenta ser una chica que no tiene más nada con que defenderse, una muerte inminente sin lugar a dudas a menos que el espectador interviniera -Heres!! alejate!!- se escucho una prepotente voz proveniente del lobo que en cuestión de segundo su pose se encontraba lista para entrar al ataque, los tatuajes de las patas delanteras del canino se hicieron visibles en un brillante tono color plata mientras este tomaba impulso para dar un fuerte salto contra el reptil mientras que una invisible capa de viento lo cubría aumentando la velocidad de aquel salto chocando con sus garras delanteras el cuerpo del lagarto el cual se encontraba entretenido debido a que se encontraba enfocado en atacar a la falsa Heres.

El choque fue prominente clavándose las garras del lobo directamente en la piel escamosa del que ahora era su presa causando que este perdiera el equilibrio y rodara en el suelo por el gran impulso del lobo el cual solo cayo agazapado listo para comenzar un nuevo ataque quedando en el medio de la joven y el reptil, un fuerte gruñido resonó del hocico del lobo mientras un fuerte viento disipaba la nube de polvo que se levanto con el choque de ambas grandes criaturas, los tatuajes seguían brillando demostrando que aun la magia elemental del canino seguía inquieta y agresiva dispuesta a acabar con aquel que su usuario había definido como su enemigo tan pronto como este lo deseara.
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Re: Playing hide and seek {libre}

Mensaje por Eire el Lun Mar 04, 2013 3:47 pm

Una estruendosa voz hizo que desviara su atención del reptil hacia el lobo. Su mente apenas fue capaz de procesar aquella orden pero no dudo un segundo y le hizo caso. Reuniendo todas las fuerzas que tenía retrocedió rápidamente, dando un salto y aterrizando dificultosamente sobre la tierra para poder alejarse lo más posible. Su cabeza se alzó entre la hierba para observar justo en el momento en el que el enorme perro se lanzaba contra la otra criatura. Sus ojos se clavaron en las marcas que se encontraban en sus patas, reconociendo inmediatamente el poder de la magia que residía en él.

Su respiración era irregular, agitada aún por la corta carrera hizo para alejarse del lugar del impacto. Arrugó la nariz y estrechó los ojos para evitar que el polvo entrara en estos. Al parecer aquel lobo podía dominar el elemento del aire al igual que ella, con la diferencia de que él podía utilizarlo y ella debido a su carencia de energía, no.

El reptil se puso en pie y sacudió la cabeza de un lado a otro, atontado por el golpe que no se esperaba. Observó primero a Eire y luego al lobo, al parecer meditando si realmente valía la pena correr el riesgo por aquella insignificante criatura. El hada cerró los ojos por un momento y le pidió a la Gran Bestia que se lo llevara de allí, con la esperanza de que esta la escuchara. Extraño era pedirle un favor así al espíritu, que momentos antes, creía había enviado a alguien para acabar con ella. La intervención del lobo le hacía pensar que no estaba allí para ponerle fin a su existencia por un mandato divino, pero tampoco podía asegurar que fuese a estar a salvo con él. El lagarto soltó un chillido más y volvió a mostrar su lengua antes de marcharse, retrocediendo, sin quitar la mirada de ellos. Fue como si los estuviese amenazando, que no se confiaran porque en el momento que menos lo esperaran él aparecería para cobrarse esa.

Soltó un suspiro y se llevó la mano al pecho, intentando tranquilizar a su desbocado corazón. Incrédula de la suerte que la seguía. ¿Cuántas veces más lograría salir ilesa de situaciones similares? Lo bueno era no tentar al destino y agradecer el poder salir airosa una vez más.

Sus vivaces ojos se clavaron ahora en el canino, intentando descubrir cuáles serían sus intenciones ahora que se había deshecho de la otra criatura. Se sentó y le sostuvo la mirada. Por alguna extraña razón no esperaba que le hiciera daño.

—Tú… —frunciendo el entrecejo, sin saber bien como se tomaría aquello—. Gracias —murmuró por lo bajo, apenas audible.

Carraspeó aclarándose la garganta, como si el descenso de su voz fuese causado por una molestia, aunque realmente se debía a que dudaba que lo hubiera hecho especialmente por ayudarla.

Volvió a pasar su mano por la frente y se acomodó el cabello, regulando su respiración. Había sido un día muy largo, estaba agotada física y mentalmente, y lo que era aún peor, todavía no había terminado para ella. La noche ya había caído, dificultando su visión. Nueva Leona aún se encontraba bastante lejos, teniendo en cuenta que lo que le faltaba recorrer debería hacerlo en la oscuridad. Las opciones que se le presentaban no eran las mejores. Si se quedaba allí sería presa fácil de las criaturas que aparecieran, como había sucedido hacía un momento. Si se movilizaba no tendría mayor suerte puesto que sus energías eran casi nulas. Estaba entre la espada y la pared, de cualquier forma era vulnerable a los peligros que asechaban en la noche.

—¿Qué harás? —Preguntó al lobo directamente y sin vueltas. Necesitaba pensar en algo y no contaba con tiempo—. ¿Eres un natura no es así? Soy una hada… Mi nombre es Eire —murmuró por lo bajo como si no quisiera revelar aquella información pero sintiendo que era necesario, antes la había llamado "heres", gran error—. El camino no es seguro, lo mejor será apartarse de aquí —su voz era suave, diciendo lo obvio, lo que cualquiera sabía.
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