En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

Sombras y Silencio

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Sombras y Silencio

Mensaje por Jagar Tharn el Lun Feb 11, 2013 10:16 pm

La ciudad de Nueva Leone se iba encendiendo a medida que la luz del sol iba despojándola de las sombras nocturnas y el azulado tono de las mismas. Los dorados rayos del astro celeste impregnaban de color cada baldosa del piso, cada ladrillo de los muros, los toldos de las tiendas del mercado que comenzaba a llenarse de vendedores y compradores. De igual modo, los pedigüeños, los perros realengos, los carruajes, los soldados, la vida empezaba a llenar las calles de la gran urbe, cuando el visitante entró a ella.

Como muchos otros transeúntes que entran y salen de Nueva Leone, él caminó observando todo a su alrededor. Detalló, más que la grandilocuente arquitectura del lugar, las relaciones entre sus habitantes. Ante la reacción de los ciudadanos ante la súbita aparición de la presencia armada de los guardias, pudo intuir el grado de respeto o temor que estos representaban, y por tanto, lo rígido del brazo de la ley. Así mismo, de la relación interpersonal entre los pedigüeños y aquellos que vestían con suficiente lujo para pertenecer a la clase alta, logró entender la diferencia de clases en la metrópolis.

Iba vestido como de costumbre. Sus túnicas oscuras de tonalidades azules, violetas y purpúreas. La capa de viaje encima con la capucha puesta. Su rostro oculto en las sombras de la misma. En la espalda, un saco en el que llevaba sus pocas pertenencias, en la mano, su lira y su libro de magia, Grimorum Erebus (el Grimorio de las Sombras), oculto entre sus ropas en un bolsillo cerrado.

Anduvo caminando por lo que podía ser la avenida principal de Nueva Leone por un largo rato. Fue entonces cuando llegó a lo que parecía la plaza principal de esta ciudad. Ahí vio un templo monumental, así como un gran número de guardias. Se acercó al templo y a uno de los monjes le preguntó donde podía conseguir la posada que le habían recomendado en el último pueblo en el que estuvo. Luego de recibir las instrucciones, se encaminó en esa dirección.

La posada era modesta, en comparación al resto de la ciudad, mas sin embargo, era lujosa en relación a tantas otras que había visitado el Bardo Silencioso en todos sus viajes, por ya casi una década. Se registró en el libro de huéspedes, pagó la suma requerida por la estadía y entró a su habitación. Ahí se duchó, cambió sus ropas por unas limpias y salió nuevamente, dejando sus pertenencias, con la excepción de su dinero, su lira, el Grimorio, sus dagas y la vara retráctil.

Volvió a la calle con la misión de seguir explorando la ciudad. En primer lugar, iría a algún teatro (o una barra en el peor de los casos) a ofrecer sus servicios como bardo, ya que aún cuando tenía algo de dinero ahorrado, en poco tiempo comenzaría a necesitar un ingreso. Además se preguntaba qué habría ocurrido con su aprendiz, la bella Lillith. Se suponía que habrían de encontrarse en la posada una hora más tarde del amanecer y ya había llegado ese momento. En el fondo no se preocupaba demasiado, pues sabía que su aprendiz era bastante capaz de defenderse sola, además de despistada y curiosa. En todo caso, ya se encontrarían.


Última edición por Jagar Tharn el Mar Feb 12, 2013 10:04 pm, editado 1 vez

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Re: Sombras y Silencio

Mensaje por Lîllïth Erûmëin el Mar Feb 12, 2013 7:05 pm

Nueva Leona, 3:33 am

¿Qué era lo que tenía que hacer apenas llegase a Nueva Leona?. La joven pelirroja se esfuerza por recordar las palabras exactas de Jagar -su mentor y guardián- que quedaron envueltas en las brumas del olvido ante la perspectiva maravillosa de ser ella quien emprendiese el viaje por su cuenta, tras desviarse a la villa más cercana a visitar a una antaño amiga de su familia; Seriffh, la antigua compañera de aventuras adolescentes de su madre, es viuda y vive tranquila cuidando de sus nietos, y pasó casi todo el día preocupada por el tipo de vida errante y nómada que ahora lleva la pecosa hechicera, ¿cómo puede estar segura de que el tal Jagar es un hombre de fiar?, ¿qué tal si es un delincuente?, ¿un asesino?, ¿un psicópata?, ¿un violador?. A cada una de las preguntas desconfiadas de la mujer, la chiquilla de orbes jade responde con una carcajada, cada vez mas fuerte y divertida, ¿habla en serio?, ¿Jagar Tharn, un violador o un asesino?, !Por favor!, era más probable que tu anunciaras tu matrimonio esa misma tarde, a que aquello fuese verdad -UGH, matrimonio!-

Después de asegurar bajo el juramento a Ishtaá que no era así, que era una persona de fiar y que realmente, la cuidaría como su propio padre, la pequeña demonóloga se prepara a partir cuando la luna se encuentra en su cenit más alto, anunciando lo avanzada de la noche. Una breve despedida seguida de una promesa fresca y vivaracha de volver algún día llena el aire nocturno de susurros y consejos, combinado con el aroma suave y placentero de las flores nocturnas que servirán de guía en los pasajes oscuros.

Nueva Leona se abre ante sus ojos, con los últimos fulgores mortecinos de la luna que amenaza con ser desplazada por la claridad cegadora del nuevo día; la actividad en la ciudad comienza muy temprano y Lîllïth, ya cruza los umbrales de la misma, maravillada por todo aquello que a su alrededor acontece; ni siquiera los fieros guardias que comienzan a desplazarse por el lugar parecen dejar de asombrarla y causarle una curiosidad enorme; lentamente, sus pasos la llevan hasta el mercado principal, donde tras un par de preguntas, se entera de que en el monasterio cercano a la plaza, se encuentra la más amplia colección de manuscritos sobre demonios

-Pero la entrada está prohibida, pequeña, solo los monjes tienen acceso al claustro-

Hm. Un pequeño inconveniente que a cualquiera habría frenado, mas no a la inquieta hechicera que, tras una sonrisa amplia y un efusivo "!muchas gracias!" por encima del hombro cuando emprendía la carrera, se pierde en las calles de Nueva Leona hasta dar con el afamado claustro, más custodiado que el mismo palacio. Un leve suspiro escapa de sus labios sonrosados conforme camina por los alrededores, visualizando; nada que un leve distractor no pueda hacer. Se esconde tras unos matorrales y gracias al pequeño colgante con agua que siempre lleva consigo, logra conjurar las agujas de hielo que lanza directas a los ventanales opuestos a la entrada, ocasionando que éstos estallen en una diamantina lluvia de cristales, alertando a los guardias que inmediatamente se movilizaron, dejando la entrada solitaria y libre para la pecosa de rojizos cabellos.

Escaleras... Cientos y cientos de escaleras que llevan a diversas salas repletas de libros, pero ninguno del interés de la hechicera. Una hora completa buscando hasta dar con la sala correcta, y todo, para encontrarla bajo llave. ¿Y ahora?. Lîllïth Suspira largamente, arruga la nariz y frunce el ceño, está a punto de darle una patada a la puerta cuando un chasquido le hace detenerse; empuja la puerta y la encuentra abierta, ni una sola alma adentro. La chiquilla no pierde tiempo, entra y comienza a revisar entro los legajos, tomando unos cuantos tras una exhaustiva búsqueda, presta a salir de ahí con ellos, decidida a regresar aquellos legajos lo más pronto posible, y también, siendo pillada por un guardia al cerrar la puerta, en medio de de un pasillo cerrado.

Nueva Leona, 7:45 am

-!Suéltame!... !Por Ishtaá, que me sueltes, bruto!-

Los guardias siguen el camino indicado por el posadero y un par de personas que han visto al hombre con la descripción de aquel que buscan, el "teatro" -como llaman a la tarima central donde se aglomeran la gente en las tardes de espectáculo- se encuentra vacío y aún a la distancia, Lillith puede reconocer la efigie de Jagar. La pequeña Heres está metida en un GRAN lío. Los guardias caminan arrastrándola -literalmente-, sujeta por los brazos por dos enormes hombres que desde hace un rato ya ni se inmutan por el berrinche de la niña; uno de ellos -el más corpulento- se adelanta y le toca el hombro al bardo, mirándolo con cara de pocos amigos, mientras la joven pelirroja intenta esconderse detrás del guardia que la sujeta aún.

Guardia: -¿Es de usted esa pequeña molestia de cabellos rojos?-

Lillith no tiene mas remedio que emerger de las espaldas de aquel hombre, con su mejor sonrisa traviesa y su cara de cachorro regañado, parpadeando con inocencia ante la vista de su mentor. Pobre Jagar, de haber sabido que lidiar con ella no sería tarea fácil, seguramente la habría dejado en Nuhl.

-!Jagar!, !qué sorpresa más agradable!-
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Re: Sombras y Silencio

Mensaje por Jagar Tharn el Mar Feb 12, 2013 10:02 pm

Jagar había llegado al escenario y se encontraba conversando con la persona encargada de alquilarlo. Ya habían ultimado detalles y, luego de saber que se trataba de nada más y nada menos que del Bardo Silente, el empresario aceptó emocionado la idea de que se presentara en sus tablas. Repentinamente, la conversación se vio interrumpida cuando el mago sintió una mano palmeando su hombro un par de veces. Al voltearse, se topó con un par de guardias que llevaban a la joven Lillith, su aprendiz, de la mano.

-¿Es de usted esa pequeña molestia de cabellos rojos?- Preguntó uno de los soldados, mientras la pecosa adolescente de ojos verdes y cabellos rojos lo miraba con una traviesa expresión en el rostro, tratando de disimular el temor con alegría. La chica rápidamente soltó un comentario:

-!Jagar!, !qué sorpresa más agradable!-

Jagar suspiró profundamente viendo a la joven aprendiz a los ojos, con suficiente intensidad para que ella entendiera que no estaba entretenido con su reciente travesura. Observó a los guardias y dijo en voz calmada: Mía como tal no puede ser, porque no es un perro o un esclavo.

Ante el rostro de confusión que adoptaron los guardias ante semejante respuesta, el Bardo Silencioso procedió a aclarar la situación. A lo que me refiero señores es que no es de mi propiedad, porque no es una cosa. Por lo tanto... En seguida comprendió que ese camino no le llevaría a ningún lugar, por lo que calló unos segundos y rápidamente escogió otra vía. Nada... sí, es mi aprendiz y yo soy su tutor. Díganme, ¿Qué ha hecho y qué puedo hacer para responder por sus actos? ¿Tengo que pagar por algo?

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Re: Sombras y Silencio

Mensaje por Lîllïth Erûmëin el Miér Feb 13, 2013 6:16 pm

No puedes evitar soltar una risita suave y traviesa ante las palabras de Jagar y la aparente ignorancia de los guardias a tan simple aclaración; ruedas los ojos con cierta desfachatez, mas sin embargo, la mirada penetrante de tu mentor te hace callar y bajar el rostro, entretenida en contar las hormigas que deambulan por el suelo terroso mientras los adultos tienen el intercambio de palabras que sabes, podrán ser tu funeral.

Guardia: -La hemos atrapado en el claustro. Irrumpió en él sin permiso, rompió vitrales de cientos de años de antigüedad y se escabulló en una sala restringida, de la cual se robaba varios legajos-

Listo, estaba dicho todo, Jagar seguramente te convertiría en un sapo. Suspiras largamente, haciendo una suave mueca y remedando las palabras y los gestos del guardia, ante la mirada impasible del otro, que no aflojaba ni de broma, el agarre que tenía sobre tu brazo. Miras fijamente a tu mentor y arrugas la nariz en un último intento de salvarte el pellejo.

-En mi defensa, si permitiesen el acceso libre al claustro, !nada de esto hubiese sucedido!, y no estaba robando los legajos, !los iba a devolver después de leerlos!, no entiendo por que estos brutos arman tanto alboroto-

El guardia giró hacia ti, levantando su enorme mano en ademán de soltar el golpe, tus facciones de serena picardía se congelan y tu reacción es retroceder un paso y tomar el mango de Meronymia con la mano libre, a la par que te encoges sutilmente, mas sin embargo, es por gracia divina que su compañero tira de ti para apartarte, dirigiéndole una mirada de advertencia, para después soltarte y empujarte hacia Jagar, a la par que lo miraba fijamente.

Guardia 2: -Por esta ocasión no haremos nada, pero si volvemos a ver a esta molestia deambulando sola, ambos terminarán en la cárcel-

A una seña, ambos guardias se retiran mientras tu ries entre dientes con cierto airecillo burlón, a la par que le sacas la lengua al más corpulento, en una mueca por demás infantil, sin dejas de sostener a Meronymia con la diestra.

-!Corres con suerte cobarde, podría haberte vuelto puré en dos segundos!-

Exclamas hacia el hombre, mismo que se detiene dos segundos, antes de girar sobre sus talones y volver a toda carrera, dispuesto a cargar sobre ti; dejas escapar un pequeño grito de sorpresa y comienzas la retirada sobre tus pasos, sin apartar la mirada del hombre, que no parece querer detenerse y dejar pasar la burla. Oh, oh... !¿En qué líos te metiste ahora, Lîllïth?!
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Re: Sombras y Silencio

Mensaje por Jagar Tharn el Miér Feb 13, 2013 8:13 pm

La hemos atrapado en el claustro. Irrumpió en él sin permiso, rompió vitrales de cientos de años de antigüedad y se escabulló en una sala restringida, de la cual se robaba varios legajos Comentó el guardia ante la pregunta de Jagar Tharn. La joven Lillith comenzó a decir alguna de sus ya tan conocidas argumentaciones retóricas para intentar justificar sus actos y de algún modo, decir que la culpa es de las características de su entorno y el sistema, cuando el Bardo Silencioso dejó de prestarle atención, para buscar uno de los pequeños sacos donde tenía dinero, creyendo que tendría que pagar por los vidrios rotos. Es entonces cuando siente una especie de conmoción frente a él, cosa que hace que levante la mirada, justo cuando el cuerpo de la pequeña aprendiz choca contra su pecho, mientras que el guardia que la ha empujado hacia él, espeta:-Por esta ocasión no haremos nada, pero si volvemos a ver a esta molestia deambulando sola, ambos terminarán en la cárcel-

Justo cuando el manipulador de sombras iba a responder y los guardias se retiraban, su indiscreta e insensata alumna decidió responder, para no contrastar con su habitual comportamiento: !Corres con suerte cobarde, podría haberte vuelto puré en dos segundos! Ante esta provocación, uno de los soldados giró sobre sus talones y se devolvió a toda carrera, dispuesto a cargar sobre Lillith, quien deja salir un pequeño grito de sorpresa e inicia una retirada. En este momento, Jagar Tharn levantó una de sus manos rápidamente en dirección a Lillith, acto que causó que las sombras proyectadas en el piso, se levantaran en el aire y en cuestión de segundos, envolvieran a su aprendiz, de modo que la sorpresa detuviera la persecución del guardia. Al mismo tiempo, comentó con voz tranquila, mas con un dejo de sarcasmo, lo suficiente para atravesar el orgullo del guerrero: Vamos oficial... ¿me va a decir que las palabras de una chiquilla... de una pequeña niña adolescente lo hacen sentir tan amenazado como para salir corriendo a atacarla? ¿Acaso considera que sería una pelea justa? Un guardia experimentado contra una aprendiz de magia... no hay manera de que ese combate sea justo. ¿Por qué mejor no dejan que me encargue yo de educar a mi alumna?

Luego, volteó la mirada para ver al otro soldado, a quien añadió: Por cierto, hablando de amenazas... no me gusta cuando me amenazan y mucho menos cuando no hay razones para ello. Mi aprendiz es libre de caminar por esta ciudad sin mi supervisión y si llegase a meterse en problemas reales, responderá ella ante ellos en la medida de lo posible o lo haré yo. De resto, espero no tener el gusto de volver a verlos más nunca caballeros. Si me disculpan, procederé a seguir con mis asuntos y educar a mi protegida. Estoy más que seguro de que ustedes tienen también cosas mucho más importantes y de renombre que hacer, que ocuparse de las travesuras de una chiquilla.

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Re: Sombras y Silencio

Mensaje por Lîllïth Erûmëin el Mar Feb 19, 2013 1:55 pm

Oh, oh... No contabas con la furiosa reacción del guardia, casi puedes ver a ese hombre trastocado en un animal irracional y ofendido que se lanza contra ti; mas sin embargo, las sombras te envuelven cual si abrazo protector de Jagar se tratase, quedas aislada del mastodonte que se ve obligado a detener, escuchas en medio de la penumbra, las palabras irónicas de tu maestro y no puedes evitar una sonrisita burlona aflorando en tus labios de pétalo y luz, la forma elegante y pausada de responder de Jagar siempre te ha causado una curiosidad bastante marcada, ¿qué pensará el hechicero cuando su boca emite tales palabras?, ¿realmente será consciente de la burla implícita que llevan?. Mil y un preguntas que se forman en tu mente, pero que, extrañamente, aún no has hecho por la misma razón, por la que él no ha hecho preguntas sobre el día que se encontraron: Respeto.

Guardia 2: -Una transgresora siempre es problema de la guardia de Nueva Leone. Amenazaré cada que quiera, por que en mi ciudad, se respetan mis reglas. Siga su camino, brujo, y mantenga a la fierecilla encadenada, o la siguiente vez no habrán sombras que la protejan-

Hombre burdo y tosco, algo mal encarado que irremediablemente, te recuerda a tu padre en esa única pelea con tu madre, el día que desapareció; el guardia sentencia sin más y se retira, con su compañero rumiando algo sobre niñas y dolores de cabeza. Tu suave risa emerge de las sombras y tu picardía natural parece extenderse más allá de las mismas; con naturaleza, te cruzas de brazos y esperas que el mismo Jagar, retire esa pequeña cárcel hecha de oscuridad.

-Vamos Jagar, !quita esto!, !quiero salir!-

Te sientas en el suelo, cruzada de piernas y brazos, con el gesto levemente enfurruñado, casi puedes apostar que tu mentor te mira de forma reprobatoria. Odias esa mirada viniendo de él, es como si fueses un cachorro que ha hecho destrozos en la casa de su amo.

-Y no me mires así... !Yo no hice nada malo!-

Exclamas, arrugando la nariz y haciendo una mueca con los labios, similar a la de un infante cuando está a punto de llorar -solo que, a diferencia de ellos, tu no derramarías lágrimas por algo tan tonto-. Suspiras largamente y clavas la vista en el cúmulo de sombras, donde crees está parado tu mentor y maestro, en espera de que se decida a libertarte de esa prisión oscura y momentánea.
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Re: Sombras y Silencio

Mensaje por Jagar Tharn el Mar Feb 19, 2013 11:08 pm

¿Cuándo vas a aprender a comportarte?

La voz le llegaba a la joven Lillith desde fuera de las sombras, rodeándola. Era evidente que Jagar caminaba en círculos en torno a ella, mientras le hablaba. La voz sonaba dura y con un evidente tono de desaprobación.

Quizás para ti todo es un juego y por eso te comportas como una niña estúpida. El Bardo silencioso tragó saliva antes de continuar, por lo que hubo una ligera pausa luego de este comentario, después continuó: y yo se que tú no eres estúpida. Me consta y es por eso que acepto seguir instruyéndote. Pero cuando haces este tipo de cosas a veces me lo cuestiono. ¿Cuál es tu afán de buscar peligro? ¿Cuál es tu necesidad de complicarte la vida? Este reclamo no es por las molestias que me puedas ocasionar a mí, sino por las tribulaciones que te empeñas en tratar de ganarte, para ti misma. Yo no siempre podré estar ahí para salvarte. No siempre podrás contar con mis sombras. Alguna vez tendrás que arreglártelas con tu propia sombra y nada más. ¿Será entonces cuando estés satisfecha? ¿Será entonces cuando te arrepientas de actuar como una niña irresponsable?

Jagar Tharn cerró su puño en el aire frente a su rostro y la esfera de oscuridad que rodeaba a su aprendiz se deshizo, mientras las sombras que la conformaban volvían a los rincones del callejón. El rostro del mago era una máscara de mármol totalmente inexpresiva. Miraba a Lillith a los ojos y sólo en las pupilas de su maestro, pudo notar un dejo de tristeza mientras decía lo siguiente: Este no es un mundo para niños y juegos infantiles Lîllïth Erûmëin. Si quieres sobrevivir y cumplir tus metas y cometidos, es hora de que entiendas esto. Hay un momento para todo y no estoy diciendo que no puedas divertirte, pero no puedes ser irresponsable. Es menester que comiences a ser cónsona con el mundo en el que vives. Este es un mundo lleno de injusticia, de tiranía, de asesinos, de monstruos y de muerte. Lamentablemente, la inocencia y la alegría, no pueden vivir demasiado tiempo en él, sin ser aplacadas por el horror. Si no te encargas de convertirte en una mujer responsable, créeme que tu entorno se ocupará de hacerlo por ti, pero de una manera mucho más espantosa de la que puedas imaginar.

Las campanas del medio día comenzaron a repicar en la ciudad, por lo que el bardo terminó su regaño y su rostro se endulzó un poco para decir, mientras daba media vuelta y emprendía camino: ¡Vamos! Es hora de que llegues a la posada y te des un baño, para que vayamos a comer. Te invitaré a almorzar lo que quieras. No como ningún premio, sino porque en la tarde te tocará entrenamiento y créeme que será ahí cuando recibas tu castigo. Hoy será más duro de lo normal.

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Re: Sombras y Silencio

Mensaje por Lîllïth Erûmëin el Mar Feb 26, 2013 8:46 pm

Haces una pequeña mueca aún más profunda que la anterior, las palabras de Jagar tienen mucha razón encerrada en el reproche, mas sin embargo, sabes también que el crecer no está en tu vocabulario ni en tus planes, que madurar es algo que pretendes retrasar el mayor tiempo posible, pues temes perder esa inocencia que te permite ver lo mejor de cada situación, así sea el final del mundo conocido. La luz hace un rato ha vuelto a ser parte de tu vida, eres capaz de distinguir con la periferia de la vista, a tu mentor y el mercado que sigue cobrando vida después de tal enfrentamiento, las personas han perdido el interés y regresan a sus quehaceres diarios, tu estómago clama por alimento y haces una nueva mueca enfurruñada para acallarlo, lo que menos quieres en estos momentos, es una nueva riña por descuidada.

-Sería un mundo para niños, Jagar, si dejasen de obligarnos a madurar y crecer, o al menos, lo que ustedes los adultos entienden por "madurar" y "crecer". Nunce he entendido por qué la consigna de querer obligar a alguien a abandonar la inocencia con la que los Grandes nos han obsequiado, en aras de volverse gente amarga como todos ustedes, y no es que tu lo seas... Mucho-

Ya, está dicho. Quizá heriste los sentimientos de tu mentor con aquella pequeña diatribia, más sin embargo, es lo que ronda por tu mente cada que alguien menciona la palabra "crecer", es algo que no permitirás, no dejarás que la luz de tu inocencia se apague en el vasto y frío mundo adulto. No estás hecha para el, es preferible que uno de los demonios que tanto buscas se lleve tu alma, antes de entrar a ello.

-Nadie ni nada va a obligarme a dejar atrás lo único bueno a lo que puedo aferrarme, Jagar Tharn: Mi feliz inocencia-

Susurras quedamente, tus facciones adquieren por un mínimo y efímero segundo, la grave seriedad de quien sabe más de lo que realmente aparenta, mas sin embargo, el suave brillo del sol sobre tus mejillas, acariciando con la tenue brisa, te devuelve ese sonrosado color y esa alegría tan difícil de hallar en estos tiempos; lentamente, giras sobre tus talones al escuchar la palabra "comida", y exhibiendo una amplia y dulce sonrisa, de esas que cualquier chiquillo exhibe la mañana de su cumpleaños.

-¿En serio?... !Mas te vale haber traído suficiente efectivo, por que si me entrenarás mas tarde, pienso acabar con todo!-

Exclamas, aventajando en carrera a tu mentor, riendo divertida mientras piensas que después de todo, no ha sido un mal día: Tuviste una pequeña aventura, te invitarán a cenar, y aún con tanto lío, hay un par de pergaminos escondidos en tu ropa, que valieron la pena sustraer del claustro.
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Re: Sombras y Silencio

Mensaje por Jagar Tharn el Mar Mar 12, 2013 6:04 pm

Jagar observó con tristeza a su alumna mientras ella le debatía la necesidad de madurar, con el falaz argumento de que no estaba decidida a perder su inocencia. En su mente, se formuló una pregunta que estuvo a punto de pronunciar, mas sin embargo, la dejó atrapada entre sus labios: ¿Tratas de convencerme a mí o a ti misma?

El Bardo Silencioso calló sin dejar en evidencia que podía leer a su aprendiz. El tiempo que llevaban juntos le había enseñado a apartar la aparente confianza, la terquedad y la excesiva actitud infantil de Lillith, para poder reconocer en ella algo más profundo: dolor, miedo, negación. Él conocía perfectamente esos sentimientos, pues también los experimentó en algún momento de su vida.

Pero no era parte de su labor como maestro, hacerla enfrentar esos miedos. Era menester que ella lo hiciera sola. Ella iba a tener que acabar con sus demonios internos si quería lograr controlar otros.

Entonces, Jagar le ofreció a la chica una invitación a comer, por lo que la joven dijo con un tono más alegre (el que adoptaba una vez que volvía a colocarse su máscara):
!Mas te vale haber traído suficiente efectivo, por que si me entrenarás mas tarde, pienso acabar con todo!

El hechicero de las sombras sonrió, adoptando también una máscara, y acompañó a la pequeña al restaurante más cercano. Al entrar, había varias mesas ocupadas, por lo que uno de los meseros los guió hasta el fondo del establecimiento y los instaló.

¿Qué les puedo ofrecer en la tarde de hoy? ¿Algo de beber? ¿Cerveza o vino para el caballero? ¿Algún jugo de frutas para la joven? dijo el mesero con tono meloso.

Para mí, hidromiel y un trozo de ternera rostizada, con papas, queso y pan.

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