En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

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Extraños invisibles.

Mensaje por Richelle Fraudir. el Jue Feb 07, 2013 6:34 am

Ya los rumores iban en aumento, mucho se hablaba, en secreto y casi con cierto "horror" de las cosas extrañas que sucedían en el bosque al caer la noche, apenas las sombras se apoderaban por completo del lugar, podían verse luces encendidas desde puntos inexorables del bosque, algunas personas más osadas que las otras, decían también que en ciertas noches del mes, sobre todo en las que estaban iluminadas por el resplandor palido de la luz de la luna, podía escucharse una risa meláncolica viniendo del interior del lugar, unos más, decían que incluso podía apreciarse el fantasma de una hermosa mujer que portaba una vela encendida en la mano, y se perdía entre los arboles, derrochando tristeza, mientras su larga cabellera, se movía al impulso de un viento inexistente.

El caso es que las historias habian comenzado a ir en aumento, unos decían que se trataba de un alma en pena, otras de un duende que habitaba en el ya de por si encantado bosque, quizá los mas fantasiosos, decían que era el espiritu, de una campesina de aquel lugar, muerto en tiempos pasados al ser descubierta en pleno acto carnal con su amante, mismo que habia encontrado la muerte a manos de la espada,del noble caballero esposo de la mujer, cuya honra habia sido mancillada, la verdad es que si había muerto, pero ni habia sido por decepción amorosa, ni por que me hubieran encontrado en los brazos de otro...en los 19 años que tuve de vida,jamás conocí el amor en cuerpo propio, morí sin haber amado, sin haber conocido otro cuerpo desnudo que no fuese el mío, de amores sabía muy poco, y lo poco que sabia era por los libros que noche a noche devoraba en las bibliotecas, llenandome de conocimientos, quizá sea algo en esta condición espectral, que me impide marcharme de los lugares durante algún tiempo, el último lugar que habite, habia sido mi hogar durante sesenta años, y lo abandoné cuando sus moradores, no pudieron soportar mas la presencia de un fantasma y decidieron marcharse, dejando la casa abandonada...tras un tiempo el lugar quedo convertido en ruinas, y se lleno de supersticiones, casi las mismas que ahora comienzan a trazarse en torno a mi figura en este bosque.

Las ventajas de transitar entre un mundo y otro,son numerosas, en lo particular,me agrada elhechod e que si no fuera, por la capacidad de hacerme visible solo a ojos de aquellos que quiero, no me enteraría de las cosas tontas que ocurren en la ciudad, los seres humanos desperdician en verdad su vida,en este momento, comprendo que todo debe ir a su medido tiempo, cuando los humanos viven, todo lohacen apresuradamente, pero para las otras razas, mas longevas...incluso ahora, yo, siendo muy longeva, comprendo que no hay por que tomar decisiones apresuradas , todo lleva su debido tiempo, incluso estar muerto, comprenderlo me tomó bastante, asimilarlo aún más...Al menos tengo muchos lugares para pasear a mi antojo sin ser molestada.

Hoy tenía ganas de buscar luciernagas, flotaba por el aire, con un candil en la mano que emitia una suave lucecilla titilante, hasta deslizarme cerca del techo y comenzar a buscar un buen lugar que captara mi atención, mi armadura rechinaba con cada movimiento que hacía...quizá ese era el porque,deque los hombres dijeran que en las noches, los demonios soltaban a las almas en pena encadenadas en el interior del bosque...nada mas alejado que la verdad, si estaba muerta, pero el verdadero porque, iba mucho mas allá de simples cuentos de hadas.


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Mensaje por Medianoche el Jue Feb 07, 2013 5:38 pm

El sol caía y el oscuro manto de la noche comenzaba a posarse inexorablemente en un cielo vació de estrellas. Mientras el astro dorado cambiaba el turno, una suave brisa con olor a pino y fresno comenzaba a flotar en el ambiente, haciendo que unos perezosos ojos se abrieran, acompañados de un largo bostezo. Tumbado en la rama de uno de los múltiples arboles de aquel enorme bosque, se encontraba un joven cazador, reposando tranquilo como si estuviera en la más cómoda de las camas. Tras estirarse y desperezarse con un movimiento más propio de un felino que de un humano, Medianoche, que así se llamaba el cazador, bajó de la rama con un ágil salto, aterrizando con gracilidad y suavidad. Sus orbes de pupila rasgada enfocaron el lugar en el que se encontraba y sus sentidos se afinaron para captar los miles de sonidos que el bosque le otorgaba. En la noche, los sentidos del cazador se volvían mucho más eficaces, por lo que era capaz de escuchar muchísimas mas cosas que un humano normal y corriente. De momento no tenía nada de su objetivo.

Lo complejo es que su objetivo era más bien incierto. Medianoche estaba en ese bosque porque el alcalde de un pueblo local lo había contratado para poner fin a la "amenaza" que habitaba entre los arboles del lugar. El problema es que ni ellos mismos sabían que había ahí dentro, asi que el Demone estaba un poco a ciegas. Había ido hablando con los vecinos uno a uno pero todos le habían contado las mismas historias creadas por el miedo y la ignorancia. Solo había sacado dos datos medianamente importantes y es que lo que fuera que estaba rondando por el bosque chirriaba y emitía una tenue luz blanca. Medianoche no tenía ni más remota idea de lo iba a cazar, solo se le ocurría la idea de que fuera algún vagabundo que se había instalado en la zona o el alma en pena de alguien que hubiera muerto en el lugar recientemente. Fuera lo que fuese, la mejor manera de averiguarlo era ir a verlo con sus propios ojos, así que ahí se encontraba, caminando en silencio entre la vegetación del frondoso bosque, tratando de encontrar con su mirada experta algún rastro que le indicara movimiento humano o inusual.

La única pista que encontró fue un lejano sonido que llegaba de algún punto en el bosque, en un principio lo había escuchado sin darle demasiada importancia, pero al ver que el sonido era continuo, decidió dirigirse hacia el, pues era lo único que tenía. Caminó durante un buen rato, fundiéndose entre las sombras sin emitir ni un solo ruido, el bosque era su medio natural y la noche su elemento, así que se encontraba con todos los pronósticos a su favor para algún posible combate. Cuando llevaba caminando unos 15 minutos, el sonido comenzó a convertirse en un chirrido similar al que emitiría una armadura de caballero. Medianoche emitió una suave sonrisa, al parecer habían acertado en algo los pueblerinos... Bajó el ritmo y comenzó a avanzar de forma sigilosa, volviéndose virtualmente invisible a casi cualquier tipo de visión. En unos minutos alcanzó un claro en el que vio al propietario, más bien propietaria del chirrido. Se trataba de una bella muchacha de unos 20 años, de largo cabello azul y hermoso rostro pálido, envuelta en al armadura que causaba el molesto ruido. Lo más curioso de todo es que estaba flotando unos metros por encima del suelo, lo que la convertía en una de dos, una maga o un espíritu... o las dos cosas.

Tras observarla durante uno segundos, decidió que era mejor hablar con ella, sería muy difícil sorprenderla en la posición en la que se encontraba y la verdad, no parecía malvada. Medianoche salió caminando tranquilo de la espesura y la observó con curiosidad en sus anormales ojos de pupila rasgada, emitía una extraña aura de tranquilidad y no emitía ningún olor que su olfato de lobo fuera capaz de captar. -Es un poco tarde para que una jovencita como tu camine... flote sola por el bosque ¿no crees? Dio unos pasos más hacia ella y metió las manos en los bolsillos en señal amistosa pues la empuñadura de su arma asomaba por su hombro derecho. -Sea como sea, me han mandado para cazarte, pero la verdad, no creo que sea necesario, simplemente con que engrases un poco esa armadura para que la gente pueda dormir... Le dedico una suave sonrisa y esperó a ver que le respondía. No parecía peligrosa, a pesar de que sabía muy bien que las apariencias engañaban, pero su instinto estaba muy tranquilo y sabía que la sinceridad sería bien recibida, no tenía porque mentirle realmente, estaba ahí por ella, si daba problemas o se ponía violenta acabaría con ella, si no simplemente charlarian un rato.

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Mensaje por Richelle Fraudir. el Jue Feb 07, 2013 7:03 pm

No había nada absolutamente, ni el más mínimo rastro de Luciérnagas, o por lo menos de alguna otra forma de vida que no fuera yo, siempre resultaba irónico cuando decía otra forma de vida, refiriendome a mi misma, después de todo,como las gitanas del carnaval mencionaban, nunca morimos realmente, solamente trascendemos de este plano a otro ¿Entonces que es morir realmente?.

Quizá los animales se alejaban asustados por el chirriar de la armadura,cuando había sido la última vez que le había dado mantenimiento, quizá era cuando aun estaba viva, eso definitivamente no podía saberlo con certeza, y por otro lado, aún habia muchas cosas que no lograba entender de mi condición espectral...la armadura también era un fantasma?, o simplemente se manifestaba en mi,por que era con lo que habían enterrado mi cadaver, difícil de saberlo y aún mas de intentar comprenderlo, pasamos mas tiempo muertos que vivos, y desafortunadamente, mientras vivimos, apenas y sabemos ser humanos, y la muerte abre tantas posibilidades.

La voz de un hombre me hizo salir de mi ensimismamiento,bajé al suelo rapidamente, sin hacer ningún ruido cuando mis botas de metal, tocaron el suelo cubierto de hojas muertas, el candil que portaba en la mano,calló apagandose debido al exhabrupto, piensa Richelle, que harás en esta situación, desaparecer o fingir que no pasa nada, me di vuelta despacio para contemplar al joven, otra ventaja de estar muerta, la luz era solo un pequeño auxiliar, algunas costumbres de la vida es imposible deshecharlas en la muerte, pero lo cierto, es que mis sentidos funcionaban de igual manera de dia que de noche, por lo que veíia con total claridad, nada fuera de lo normal,no habia en mi vision algo extraordinario,salvo el hecho de que era la mirada de una persona difunta.

Un muchacho un poco mas alto que yo, de cabello rubio y piel blanca,vestia de color negro, era un raro contraste, lo dorado de su cabello recordaba los rayos del sol, pero su vestimenta negra, le hacía tener un aire siniestro, como el de un depredador, era muy pronto para sacar mi espada, o realizar acciones hostiles, por lo que solo acerté a agacharme y coger con un movimiento torpe el candil que se habia caido al suelo y apagandose.

-No!, es un poco tarde para que un joven como tú, salga a aventurarse a un lugar peligroso como este, solo uso mis pies para huir o perseguir no más-le dije con un tono de voz sereno, mentira, la verdad es que no veia ningun sentido a caminar o flotar, de cualquier forma no sentía el cansancio.

Pero lo que acontinuación menciono, hizo que mis mejillas, de seguir viva se pusieran encendidas de coraje, asi que los aldeanos querían deshacerse de mi, todos los vivos son iguales, en especial los Heres, lo que no pueden comprender es mejor eliminarlo, erradicarlo,eso fué loque le paso a los miembros de mi orden, cuando los Heres dejaron de entender lo que significaba la orden de la Rosa Blanca, optaron por eliminarnos, por supuesto que mi cabeza, fué de las primeras en caer, de eso hace ya casi 311 años.

-Bueno no es que quiera menospreciar sus capacidades de "cazador" joven,pero dudo mucho que de ser así pueda terminar con mi existencia, es que de verdad es incomprensible el razonar de los heres, una no puede llevar una existencia tranquila de hermitaña, sin ser considerada una bruja demente que saca la grasa de sus bebes para hacerse pócimas, en cuanto a lo segundo, creo que será un poco díficil, desconozco el mejor método para engrasar esta armadura, es bastante vieja-

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Mensaje por Medianoche el Jue Feb 07, 2013 8:30 pm

El joven cazador cruzó los brazos, observándola y escuchando sus palabras mientras recogía el candil. Tenía una forma curiosa de hablar, sonaba serena, con un toque de sabiduría... Daba la misma sensación que hablar con algún anciano de historias y batallas, hecho bastante curioso tratándose de una chica que al parecer no tenía mas de veinte años. Aún no sabía bien que era aquella joven, tenía indicios para pensar que era algún tipo de espíritu, pero las mismas pruebas tenía para pensar que era una maga con apariencia de jovencita. El hecho de flotar de esa manera, su forma de hablar y ausencia total de aroma apuntaban a lo primero, pero no debía dar nada por sentado, esa era la primera y más elemental norma. -Ponte en su lugar. Dijo Medianoche mirándola fijamente a los ojos. -Los heres son, por norma general, muy supersticiosos y más la gente de los pueblos, si te paseas por el bosque haciendo esos ruidos y poniendo lucecitas... Nada bueno van a pensar. Se encogió de hombros y lanzó un rápido vistazo a la armadura, no parecía muy vieja.

-Toma. Dijo revolviendo en la bolsa que tenía a un lado del cinto. Le lanzó un pequeño tarro de cristal que contenía una pasta negruzca. -La uso para las trampas metálicas, imagino que servirá con esa armadura que llevas. Cruzó los brazos de nuevo y se quedó mirándola pensativo, cayendo en la cuenta de que llevaban en la oscuridad un buen rato, pues la luz de la luna apenas atravesaba las copas de los arboles y el candil permanecía apagado. El ver en la oscuridad era algo completamente normal para el, tanto que no se había dado cuenta del detalle de que estaban a ciegas, pero ¿que tan normal sería para la chica? Lo había mirado de arriba a abajo al aparecer y al hablar lo miraba a los ojos, eso la delataba, además el simple y obvio hecho de que no le gustaría estar a oscuras con un extraño.

-Mira vamos a hacer un trato. Dijo Medianoche tras pensar un rato. -No tengo nada en contra tuya pero mi trabajo es mi trabajo y el dinero es el dinero. Has dicho que quieres vivir en este bosque como ermitaña, si me das tu palabra de que esa es tu única intención y... me ayudas a buscar un cráneo humano, les diré que he cazado a un demonio nocturno y que el problema ha sido solucionado. Lógicamente tendrás que quedarte en la zona más profunda para que no te vean y evita ese candil, parece que ves perfectamente sin el. No era la primera vez que el cazador realizaba un trato como ese, mas de una vez se había encontrado criaturas civilizadas que solo querían vivir tranquilas en soledad, incluso una vez se encontró de frente con un dragón que por suerte, era bastante sociable. Una de sus normas como cazador de monstruos era no matar nunca a criaturas con capacidad de raciocinio que no tuvieran intenciones malévolas, así que aquello no era nada nuevo. -Es lo único que puedo... Los labios de Medianoche se sellaron completamente al escuchar a lo lejos el ruido de unas pisadas. Eran lentas, torpes y carentes de sigilo alguno.

-Supongo que no esperas compañía... Escóndete y sea lo que sea no hagas nada, déjame observar.Tras dar la orden trepó por un árbol con rapidez y agilidad y se quedó escondido entre las ramas, mirando a la dirección que marcaba el sonido de las pisadas. No tuvo que esperar mucho, tras un minuto aproximadamente, una criatura apareció entre los arboles. Era un humano, o lo había sido tiempo atrás... Tenía la piel verde y roja, con heridas aquí y allá, sus ojos estaban blancos y un antiguo corte en su barriga mostraba una cavidad hueca que antaño contuvo los intestinos. Las manos mostraban unas afiladas y largas garras, llenas de brillante sangre que goteaba, probablemente de algún infeliz animal. Medianoche reconoció al ser sin muchos problemas, un Ghoul. Una variante más peligrosa del zombie común, creado generalmente por magia oscura. El demone observó como la criatura se paraba, olisqueaba moviendo la cabeza y tras emitir una especie de quejido continuaba su camino, perdiéndose entre los arboles que tenía a su derecha. La chica flotante no era un problema, pero aquello si que lo era y uno grande. Los ghouls nunca van solos, suelen ir en grupos de 4 a 10, por lo que probablemente se estuviera dirigiendo a su guarida después de una cena.

Debía encontrar al grupo y acabar con ellos, como alguno se acercara demasiado al poblado y descubrieran a los humanos habría una carnicería y su deber como cazador era evitarlo. El problema era que los Ghouls en grupo podían dar bastantes problemas... tendría que pensar un plan. -¿Sabías esto? Preguntó a la nada, pues no sabía bien donde estaba la muchacha. -Eso es un problema que debo erradicar, si puedes darme toda la información que sepas me ayudaras mucho y nuestro trato seguirá en pie. Se frotó el mentón pensativo y bajó del árbol, mirando con ojo experto el rastro que había dejado la criatura a su paso, no sería muy difícil de seguir y probablemente lo llevara directo a la guarida de los seres, pero antes necesitaba informarse un poco del entorno en el que estaba, era muy importante no ir a ciegas. -¿En esa dirección hay alguna cueva o casa en ruinas? Suelen vivir en zonas oscuras y ocultas. Cerró sus labios y esperó con paciencia la respuesta de la muchacha.

PD: Esto es el bicho :P

Spoiler:

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Richelle Fraudir. el Vie Feb 08, 2013 6:20 am

Bueno si, a decir verdad, los heres no me parecían seres muy inteligentes, y ante las palabras del muchacho, lo primero que pensé fué que el tampoco era un Heres,ya que a casi cualquier raza le duele que " le piquen" el orgullo, casi todos sacan el cobre, cuando se trata de defender sus origenes, entonces el muchacho no era tan común como yo suponia, y en efecto, no era común, por que ningun Heres en su sano juicio, se hubiera internado en aquella parte del bosque a solas.

Cogí el tarro que me habia lanzado el muchacho,con un inusitado reflejo, en una sola mano, acontinuación lo sujeté con la otra, como temiendo que fuera a caerse y volcar su contenido.-Gracias, para ser alguien que viene por mi cabeza eres un chico muy considerado.- sonreí mientras destapaba el frasco "Que viene por mi cabeza por segunda vez, por que ya una vez la perdí jajaja" lo lleve a mis narices para inspeccionar el aroma, sin duda alguna debia oler a pulidor de metales,grasa o algo por el estilo, no podia adivinarlo, ninguno de los sentidos me funcionaba ya,pero fingí que si podía percibir el aroma de aquella cosa.

-Muy gentil de vuestra parte,pero en verdad no tengo deseos de convivir cerca de los Heres, no han hecho mas que traer problemas a mi existencia, parece una maldición,cada vez que intento alejarme de ellos, se aproximan más a mi, pensé que en este bosque no me darían la lata,pero veo, que aun así mi presencia les es repulsiva a tal grado que envían a alguien a dar caza a una jovencita de 19 años, no hay respeto por la privacidad en estos dí...- Un ruido inconfundible, y una sensación rara recorrió mi cuerpo, ya antes la había sentido con anterioridad, y era una de las cosas que me ponían nerviosa, algo a lo que los muertos temen...por que simbolizan de cierto modo, la otra muerte estando muertos, miré al muchacho con una expresión, y negué con la cabeza vigorosamente cuando me dijo si esperaba a alguien. Asentí del mismo modo cuando me dijo que me escondiera, y no pensandolo dos vecez, corrí detrás de un arbol, y desvanecí mi cuerpo en el sereno de la noche.

Algo me aterraba de los ghoules, devoradores de cadaveres,pues estaba segura que si podian alimentarse de un cuerpo muerto, podian hacer lo mismo de espiritus, cada que me aproximaba a uno de ellos, la sensación de desaparecer por completo, y de sentir mi energía drenada aparecía nuevamente, si era un Ghoul, y afortunadamente a que me habia desvanecido no me veía, cuando la criatura se hubo alejado, aparecí justo a espaldas del joven de cabellos rubios, mirando por encima de su hombro, mientras estrujaba el frasco de vidrio nerviosamente.

-Si, ya antes he visto a varios de ellos,son muy molestos, y su aroma enturbia el aire alrededor, antes que nada yo también te pediré un favor, tienes que prometer que si te llevo al lugar donde residen, me protegeras de sus ataques, no puedo explicarlo con facilidad, tengo cierto terror natural a los ghoules, es algo con lo que no he podido combatir desde hace tiempo, y tal parece que mis habilidades son inutiles en ellos...¿Confío en ti?, vallamos-

Le indique con el brazo que me siguiera por un camino cercano al cual habia tomado el ghoul para internarse,el sendero de arboles y maleza se volvia mas tupido y ya no se notaba la luz de la luna y las estrellas, habia dejado el candil tirado, pero no lo necesitaba, conocía el camino como cada parte de mi armadura...lo conocía a la perfección.

-Hay en la espesura olvidada por los dioses creadores, e ignorada por cualquier ser que habite en estas zonas un antiguo cementerio,donde reposan los restos de hombres y mujeres pertenecientes a una antigua orden, extinta desde hace muchos años, la mayor parte de ellos, se dice, fueron enterrados en catacumbas o en criptas y mausoleos, seguramente de ahí es donde salen esos engendros, tienen la muerte a sus anchas, en verdad me causan mucha repulsión,ten cuidado con esa raíz o te romperás la boca al caer.- Le indiqué justo antes de que su siguiente paso, lo llevase a enredarse por accidente con la raiz salida de un árbol y evitar un accidente en su persona.

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Medianoche el Vie Feb 08, 2013 8:41 am

Medianoche quedó pensativo unos segundos, ordenando sus pensamientos e ideas. Contaba con la ayuda de la muchacha, lo que facilitaría ligeramente las cosas pues al parecer, conocía medianamente bien aquel bosque. -Puedo intentarlo, pero no suelo combatir acompañado, así que quédate en un sitio en el que no puedan verte y no te interpongas en mi camino. Dijo asintiendo mientras comenzaba a caminar tras la muchacha, adentrándose en una parte del bosque bastante más espesa. La criatura había dejado un aroma a podredumbre por el ambiente bastante molesto y el cazador marchaba con la nariz arrugada, tratando de centrarse en otros sentidos que no estuvieran limitados en ese momento. -No te preocupes por mi. Medianoche pasaba por encima de la raíz sin demasiados problemas, la había visto antes de la advertencia. -Se moverme por el bosque. Y al parecer ella también, la curiosidad del cazador iba en aumento, quería saber que era aquella chica. -Me llamo Medianoche. Ya que trabajamos juntos por un breve lapso de tiempo, el nombre es lo mínimo que deberíamos saber. Ella le hablo sobre el cementerio y las catacumbas, y el joven de cabello dorado no pudo evitar el suspiro de resignación que se escapó de sus labios. Si los Ghouls vivían en una zona relativamente cerrada sería fácil dar con ellos, pero las catacumbas y las criptas tenían siempre pasadizos, hecho que complicaba el asunto de forma alarmante, quizás no era un grupo de Ghouls si no varios y encontrarlos a todos sería una tarea muy compleja.

Mientras daba vueltas a lo de las catacumbas en su cabeza, la muchacha pasó por su lado sin emitir un solo ruido y se colocó de nuevo en cabeza, Medianoche salió de su ensimismamiento y reparó de nuevo en ella. Aún tenía varias cuestiones dirigidas a ella, pero no sabía bien como orientarlas, nunca se había encontrado en la incomoda situación de tener que preguntarle a alguien "que eres", así que no conocía el enfoque que se tomaba en estos casos, probablemente, ser directo era la forma correcta, pero mejor sería preparar un poco el terreno. -Tengo mucha curiosidad señorita. Una chica atractiva, probablemente de buena familia y con habilidad mágicas podría estar en cientos de lugar, todos mucho mejores que este. ¿Que lleva a alguien como tu a vivir la vida de ermitaña? Le lanzó una leve mirada acompañada de su misteriosa sonrisa y continuó avanzando, cargado de curiosidad por la respuesta de su improvisada acompañante. Pero tras avanzar unos cuantos metros, el olor a podredumbre se hizo más pesado y unos sonidos fueron captados por el oído del cazador. Este se detuvo de inmediato e hizo un gesto para que la chica hiciera lo mismo. Escrutó la zona y tras decidir el camino, miró a la joven y con un gesto de la cabeza le indicó que lo acompañara.

En aquella parte del bosque, los arboles estaban muy juntos, por lo que se podía avanzar de rama en rama con relativa facilidad. Medianoche trepó a un árbol cercano y comenzó a moverse lentamente, procurando no hacer ningún ruido ni ningún movimiento innecesario. Tras unos minutos avanzando llegó a un enorme claro, el lugar, sin duda alguna, que la joven le había indicado. Un cementerio cubría totalmente el lugar, contrastando totalmente con el ambiente mágico y fantástico que emitía el bosque. Aquel lugar era lúgubre y pondría los pelos de punta hasta al más bravo. Se notaba que había sido abandonado hacía años pues algunas tumbas estaban cubiertas por una ligera capa de musgo y otras habían sido invadidas totalmente por raíces o por alguna planta. Una típica neblina cubría el lugar, que parecía despejado, a excepción del Ghoul que tenía justo debajo de la rama en la que estaba. Se encontraba agazapado, comiendo sobre el cuerpo de un desafortunado cervatillo que se había acercado demasiado a donde no debía. Tras asegurarse de que aquella criatura era la única en la zona, Medianoche bajó de un salto, colocándose a la espalda del bicho. El cazador no había hecho ruido alguno, pero el bicho estaba tan centrado en la comida que aunque le hubieran saludado no habría puesto demasiada atención.

Le propinó una potente patada en la espalda que lo arrojó de bruces contra el suelo con un quejido desganado, no parecía que le molestara que lo patearan, parecía que le molestaba que interrumpieran su comida. Sin perder el tiempo, Medianoche colocó un pie en su espalda para inmovilizarlo y desenfundó la espada que asomaba por su hombro derecho, clavandola inmediatamente en la cabeza del ser, poniendo fin a su corrupta existencia. Tras sacarla del cráneo de la criatura y limpiarla con la hoja de una planta, movió la cabeza de un lado a otro de la zona, buscando algún movimiento que revelara otra de las criaturas. Todo estaba en paz, nada se movía. -A partir de aquí ya puedo seguir yo señorita. Dijo Medianoche mientras enfundaba su espada. -Me has ayudado a llegar hasta aquí y te lo agradezco, no quiero ponerte en peligro así que si deseas marcharte, eres completamente libre de hacerlo. Comenzó a caminar, adentrándose en el cementerio, dejando unas ultimas palabras en el aire. -Si quieres venir, no te separes de mi. Avanzó entre las tumbas unos cuantos metros hasta que la neblina se dispersó ligeramente, revelando una gran construcción justo en el centro del cementerio.

Se trataba de un mausoleo, antaño debía haber sido hermoso, pero ahora no era más que una parodia de los buenos tiempos. La puerta estaba completamente cerrada y tapiada, probablemente para evitar que criaturas como las que estaba buscando entraran. Aquello dificultaba un poco más la tarea, pues significaba que los ghouls tenían una entrada oculta a los túneles del mausoleo en algún lugar cercano, encontrarla le llevaría mucho tiempo y sería una tarea bastante tediosa. -Hay que encontrar la entrada que utilizan... ¿se te ocurre alguna idea? Medianoche daba por sentado que la chica lo había acompañado, no parecía el tipo de persona que abandonaba en mitad de una tarea como aquella, así que, aunque no miró hacia atrás para mirarla directamente, esperaba escuchar su suave voz.

Pd: Perdona la longitud x.x habia mucho que contar.

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Richelle Fraudir. el Vie Feb 08, 2013 8:07 pm

Avanzábamos por el bosque, el con los sentidos alerta, y yo deseando que aquella aventura terminase pronto, para poder engrasar la armadura, el chirrido que esta producía podría haber despertado a un dragón roncando, y seguramente sería un poco peligroso una sesión de emboscada teniendo en consideración que el ruido alertaría a cualquier clase de enemigo que se escondiera en el bosque, y el bosque tenía varios, yo solía esquivarlos con bastante facilidad, pero dudaba que aquel muchacho pudiese hacerlo igual, aunque si llegaba a morir en el bosque, sería divertido que su espiritú se quedase, asi tendría algo de compañía, la vida de los fantasmas es solitaria casi siempre.

-¿Medianoche?, es un nombre extraño, en toda mi vida había escuchado un nombre peculiar, pero supongo que es el más adecuado para un cazador, impone cierto respeto, no me imagino a un hombre de su condición diciendo llamarse pepito, o algo por el estilo.- Hacía años que nadie me preguntaba por mi nombre, los heres que me veían salían despavoridos, y con excepción de los miembros de la orden que aún quedaban vivos, y solo eran conocidos por mi, todos se referían a mi con el apodo de " el espectro de la rosa", cuando fué la última vez que mis labios pronunciaron mi nombre, la verdad es que no tenía idea, si fue hace mucho o hace poco, parecía que el recuerdo se había borrado de mi cabeza.

-bueno tengo dos nombres; Richelle Fraudir, puede elegir el que más le agrade, aunque casi todos me llamaban, me llaman Richelle.- No es que me incomodara que se supiera de mis origenes, pero el hecho de contarle a alguien que su compañia era una muerta, quizá no resultaba del todo agradable, y sobre todo, que tendría que entrar en detalles del por que estaba muerta, y mientras no estuviese segura de que este muchacho sea una persona digna, no podría revelarle que morí en la época en que se inició la cazería de los caballeros y damas de la orden de la rosa blanca, que mi cabeza rodó apenas dos días después de haber cumplido los 19 años, y que aun en muerte, seguía siendo la "lider" de los escasos caballeros que aún quedaban viviendo ocultos y en el anonimato, pues de hacerlo,y demostrar ser indigno, su cabeza tendría que rodar bajo el peso de mi espada. Era la segunda regla de la orden, solamente había dos, no eramos personas de muchas opciones que dijeramos.

-Ah...pues verá...hace mucho tiempo que vivo sola, por gusto propio, mi existencia ya no la concibo ligada al de las otras personas, no es que no lo quiera, es simplemente que ellos, no pueden concebir que una persona como yo, viva cerca de ellos...ah,pero en verdad deseo acompañarlo, no podría irme y dejarlo sólo, el cargo de conciencia que tendría si tiempo después veo su espiritú deambulando y su cuerpo carcomido no lo podría soportar, además este lugar es casi mi hogar, puedo serle de utilidad- Me quedé de pie, viendo las tumbas de aquel cementerio, la mayoría vacías, los ghoules hacía tiempo habian profanado los cadaveres de los miembros de la orden, y la mayor parte de aquellas tumbas estaban vacías, una mirada nostalgica brotó de mis ojos, recordando los años vividos, y lanzé un profundo suspiro al aire, mientras repasaba por las tumbas, los había conocido exactamente a todos, y la mayoría habían muerto por la misma época, victimas del hacha del verdugo.

-Hay en aquella dirección, un mauselo que antaño estuvo construido en marmol blanco, ahora está cubierto por el musgo, en su interior, se supone debía reposar el cuerpo de una chica, pero la tumba fué profanada hace ya años, y el cuerpo de la muchacha desapareció,sin embargo lo que se oculta detrás del pedestal en que reposa el ataud vacío de la muchacha,es la entrada al terreno de las catacumbas subterraneas, hace tiempo que no suelo aventurarme por ahí, además la entrada solo se abre de una forma...sigueme, impresionante destreza con la espada.- le dije mientras observaba sorprendida la facilidad con la que habia matado al ghoul, nos detuvimos,frente al mausoleo que le habia indicado,nos introdujimos al lugar, estaba oscuro, habia un ataud roido de madera podrida que apenas se sostenía en pie, ese era el lugar en el que yo debía de haber descanzado, y en el pedestal bajo el ataud, se podian apreciar labradas en letras circundadas por las figuras de rosas el nombre de la chica se notaban las letras " lle...udir...bko...erine" pues el paso del tiempo las habia desgastado, el resto de las letras de la inscripción habian desaparecido, habia también mas abajo, una especie de ranura semejante a un ojo.

-Am, usaban las catacumbas como refugio...bueno eso me contó mi madre, ella conocía este lugar cuando era pequeña- ya maspor inercia,y sin reparar en la presencia del joven, movi el brazo como si blandiera una espada, en mi mano, en efecto, comenzó a difuminarse rapidamente, la hoja plateada de una magnifica espada con una elegante empuñadora con la forma de un tallo de rosa, introduje la espada por el ojo de la ranura, y di la vuelta con fuerza, un crepitar seco, ruido metálico, y una densa nube de polvo se levantó del piso, no me hizo toser en efecto, pero cuando el polvo se hubo disipado, quedó ante nosotros el oscuro hueco de un pasadiso de escaleras...

-Deseas descender Medianoche, si me quedaré lo más cerca de ti que pueda, pero confía en mi, en que si necesitas ayuda usaré todo mi conocimiento para auxiliarte..espera.-antes de descender, destapé el frasco que aun llevaba, y engrase aquellas partes de la armadura que mas chirriaban, movi mi cuerpo y en efecto el ruido disminuyó por completo, saqué la espada del ojo, y apenas esta habia tocado mis manos se disolvió en el aire nuevamente. Extraña aventura esta, yo buscando luciernagas, y ahora cazando ghoules...un vivo y un muerto, una extraña pareja.

P.D. perdon por la biblia! tambien tenia mucho que contar jajajaja

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Medianoche el Lun Feb 11, 2013 8:19 am

Cazador y dama caminaron en silencio un buen tramo de aquel tétrico cementerio. Medianoche se quejaba mentalmente de lo aburrido que sería dedicarse a buscar alguna entrada, pero pronto, la chica que se hacia llamar Richelle comenzó a darle explicaciones e indicaciones sobre aquel lugar. El cazador enarcó una ceja, observándola mientras caminaba tras ella. No hacía falta ser muy listo para darse cuenta de la relación que el lugar y la muchacha tenían, quizás era el antiguo cementerio de su familia, pero la excusa de la madre parecía demasiado floja, ella conocía el lugar demasiado bien para simplemente haber escuchado sobre el. Finalmente acabaron en un deteriorado mausoleo que olía fuertemente a cerrado, decorado únicamente por un pedestal y un antiguo ataúd de madera.

El demone se fijó en la borrosa inscripción y en la rendija, pero no tuvo tiempo a decir nada sobre ello porque la muchacha ya sabía perfectamente lo que había que hacer. Materializó una espada y la introdujo en el agujero, haciendo que una enorme baldosa se moviera para dejar a la vista un agujero descendente, directo probablemente a las catacumbas. -... Cuando todo esto termine Richelle espero que estés dispuesta a responder las preguntas que pasan ahora mismo por mi mente. Dijo mientras se asomaba al agujero, contemplando un descenso oscuro y lleno de escaleras. En condiciones normales desconfiaría de la chica, demasiadas casualidades que llevaban a pensar que aquel viaje al interior del cementerio era un plan para deshacerse de el.

Pero aquella idea difícilmente era cierta, pues que ambos estuvieran en aquel lugar había sido demasiado fortuito, si aquel bicho no hubiera aparecido Medianoche estaría de camino al pueblo para contarles una magnífica historia sobre un rebelde demonio caído bajo el filo de su espada. Observó como Richelle se engrasaba la armadura y metió de nuevo en la bolsa el tarro que le devolvía la chica. El molesto ruido había desaparecido completamente, cosa que era realmente necesarian si pretendían moverse por las catacumbas sin alertar a toda la población ghoul. -Siempre prefiero hacer una aproximación mas... sigilosa cuando voy a cazar, el factor sorpresa siempre es un buen aliado así que pisa donde yo pise, vigila bien tu entorno y procura no hacer ni un solo ruido.

Lanzó una ultima mirada curiosa a su improvisada compañera de caza y comenzó a bajar las escaleras en completo silencio. Aquello estaba oscuro como boca de lobo y realmente era una autentica suerte que ninguno de los dos necesitara luz para ver en la oscuridad, la luz habría mandado al garete su oportunidad de sigilo y poder contar con ese factor otorgaba una amplia ventaja. Tras lo que parecieron horas, acabaron encontrando el final de las tediosas escaleras, un largo pasillo recto hecho de piedra, de unos cuantos metros de ancho, con huecos en las paredes rellenos de ataúdes de madera resquebrajados y vacíos. El lugar olía a cerrado y sobre todo a muerte... un penetrante y molesto olor que se clavaba como agujas en el fino olfato del cazador.

El cazador comenzó a avanzar lentamente, mirando bien su entorno en busca de posibles trampas colocadas antaño para los saqueadores de tumbas. El lugar estaba despejado así que pudieron moverse relativamente rápido, siguiendo un camino lineal que los conducía en un único sentido. Cuando llevaban al menos 10 minutos de paseo, unos lejanos pasos alertaron a la pareja de que tenían compañía. Se encontraban en un pasillo con dos extremos, un giro brusco a la derecha, del cual habían venido y otro a la izquierda, del cual venían los pasos. El angulo de la curva impedía ver al caminante, pero Medianoche podía determinar a la perfección la distancia. Avanzó sigilosamente y se colocó un metro antes del giro, con la espada desenvainada y lista.

No tuvo que esperar demasiado, a los pocos segundos, una de las asquerosas criaturas giró la esquina, encontrándose de bruces con el cazador que estaba más que preparado. Como el pasillo era algo estrecho para poder manejar con tranquilidad la espada de forma horizontal, empleó otra táctica que consistió en un tajo frontal en el pecho que tenía como finalidad detenerlo, seguido inmediatamente de una estocada de su daga, que penetró a través del ojo directo al podrido cerebro de la criatura. El no muerto emitió un suave quejido e inmediatamente su cuerpo quedó inerte. Medianoche sacó las armas del cuerpo del bicho, emitiendo un desagradable sonido de succión y se dio la vuelta para indicarle a Richelle que podían seguir, pero sus ojos captaron a un ghoul que se lanzaba hacia la indefensa espalda de la mujer. No lo había escuchado, ni olido, ninguno de sus sentidos había captado el acercamiento de aquel maldito engendro, así que... ¿de donde demonios había salido? -Detrás tuya!. Dijo mientras se lanzaba a la carrera para intentar hacer algo.

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Richelle Fraudir. el Mar Feb 12, 2013 1:28 am

-Ay por supuesto, bueno, depende cuales sean sus preguntas, comprenderá que hay cosas que no se le preguntan a una mujer- Sobre todo joven Medianoche si esas cosas estan relacionadas al por que conozco aquel lugar, aún no me ha demostrado ser una persona digna de conocer el secreto de la antigua orden los Caballeros de la Rosa, ninguna profesión se denigra, pero desde el punto de vista de nosotros, y tomando en cuenta que quería cortar mi cabeza por dinero, los cazadores no son de las personas mas dignas por así decirlo, gente que se deja mover por el dinero, no es buena señal de escrúpulos. Momento, al menos este joven había demostrado que no todo lo que le importaba era el dinero, aun así, sería muy pronto para decidir si contarle los secretos centenarios de la orden,y sobre todo quien soy en realidad yo.

Asentí en silencio, yo era experta en sigilo, mas por un don "racial" que por que lo fuese en realidad, cuando vivía, solía tropezarme, tirar las cosas, estornudar ruidosamente en los peores momentos,o hacer malas huidas, era precisamente lo que generalmente me ocurría, ahora era realmente fácil pasar desapercibida, sonreí con ternura ante su indicación, me agradaba que alguien se preocupara por mi, hacía muchos añosque no lo hacía, los demás miembros de la orden ya no lo hacían, pensaban que no podía pasarme nada estando ya muerta, pero se equivocaban, muchas cosas dañan a los muertos, entre ellos la magia blanca por ejemplo, u otros seres que compartan, lo que yo llamaba el velo de la muerte, es decir criaturas no muertas, y tenía casi la certeza de que los fantasmas como yo, nos encontrabamos en la cola del tren de aquella cadena de seres que habian decidido transitar en un estado entre la vida y la muerte.

Pero por lo que en realidad sonreía era por su indicación de que me fijara por donde pasaba, pues el lugar lo conocía como la palma de mi mano, en ese lugar,precisamente,habia sido uno de los ultimos refugios en los que los miembros de la orden nos habiamos escondido cuando la ola de muerte ya se habia empezado a cernir sobre nosotros,tan lo conocía, que a pesar deque habian pasado mas de 300 años podia indicar incluso el lugar en el que dormía, sin embargo, tenia que darle cierta coherencia a mi coartada, asi que pegué mi cuerpo lo mas cerca al suyo, y mis manos se posaron con suavidad sobre su brazo aferrandome a el mientras descendiamos, procurando que mis botas de metal hicieran el menor ruido sobre el suelo.

-Tengo las manos un poco frías Medianoche, lo siento, estoy un poco nerviosa, de niña una vez caí aquí por accidente, tardaron tiempo en encontrarme, y el recuerdo, la sensación de estar encerrada es algo que aún me eriza el vello del cuerpo.-

Mientras avanzabamos, algo extraño sucedió, de repente, y estaba segura que solo estaba pasando eso frente a mis ojos, pues Medianoche seguía tan sereno e impasible como desde el momento en que lo habia encontrado en el bosque, una serie de antorchas comenzaron a aparecer en los muros,iluminándolos,me quedé boquiabierta, y por reacción a causa del asombro, mis dedos se aferraron como tenazas sobre el brazo de mi acompañante, deteniendome unos segundos, tras balbucear palabras de perdón, continuamos avanzando,mientras aquella rara transformación continuaba, en las paredes, se veian los estandartes que simbolizaban a la orden, dos espadas de metal cruzadas y enlazadas por un rosal, al fondo la silueta de un dragon albino,al momento reaccioné, asi era el lugar hace mas de 300 años, cuando la orden se encontraba en su apogeo, habiamos viajado en el tiempo?, lo dudo, por que al parecer Medianoche seguía viendo las catacumbas como eran actualmente, ¿entonces que pasaba?, era producto de mi imaginación,o simplemente un nuevo don al cual podía acceder estando muerta...¿ver el recuerdo de los lugares?, nunca antes me habia sucedido,quizá la magia del lugar reconocía mi esencia aún estando muerta.

Estaba tan extasiada, si era así..si!!...si podría ser!...seguro ellos también estarían aquí...mis amados hermanos de orden...y en efecto así era, mientras Medianoche se escabullía por una pared soltandose de mi brazo, una hermana de la orden había aparecido, me sonreía y hacia una ligera reverencia de respeto para saludarme, una sonrisa como nunca antes habia producido , se dibujo en mi rostro, hacia años no sonreía. Y de repente, el caos, Medianoche habia desenfundado su espada, y habia atravesado a la mujer, reprimí un grito,llevandome las manos a la boca, era un maldito asesino malpagado, como podía hacer eso, lo habia traido aquí, habia sacrificado a mis hermanos de la orden, revelando el último lugar donde podiamos descanzar...habia profanado nuestro suelo sagrado y el ultimo refugio que nos quedaba...y entonces todo se borró, tan rápido como habia sucedido.

Estabamos de nuevo en las catacumbas derruidas, los estandartes y antorchas y camas empotradas a los muros para el descanzo de los cuerpos, la antigua visión de ser un lugar habitable se borró, para dejar paso a la siempre fría y dura realidad, la que pensaba era una hermana de la orden, no era otra cosa que un ghoul al que Medianoche habia asesinado. Dioses de la creación, si en verdad existen,por que permitis que prodigios tan crueles ocurran en el mundo, suficiente pena es la de haber muerto, como para encima revivir los años felices fugazmente.

Fue acontinuación que el grito de Medianoche me hizo salir de mi encimismamiento, su voz me pusó en alerta, apenas para sentir el inconfundible tacto frío de las manos callosas del ghoul, sus uñas se clavaron en aquellos lugares de mi torso y brazo donde la armadura no me protegía,hundiéndose en la carne, un grito de sorpresa y dolor fué expulsado, mientras sentía la boca del monstruo buscando mi cuello...lo ultimo que vi fue a Medianoche corriendo hacia mi, mis ojos se cerraron de golpe, y el lo ultimo que escuche, fue la dentellada violenta del ghoul, mi cuerpo se habia liberado del toque del no muerto, pero las heridas que me habia hecho quedaron marcadas en mi cuerpo, un muerto puede dañar a otro como si estuvieran vivos, pero yo me habia deshecho en el aire, quedando suspendida en mitad de la escena, tras breves segundos, y antes de que el Ghoul embistiera a Medianoche, me materialize a espaldas del infernal, mis pies se movieron sin tocar el suelo, di un salto en el aire, y lanzé una fuerte y precisa patada voladora sobre la cabeza del ghoul, haciendo que su craneo se estrellara sobre la pared debido al impacto, haciendo un sonido parecido al de un melon maduro al ser partido, cuando su cabeza se rompió contra la pared,mi cuerpo se depositó suavemente, como mariposa sobre el suelo,y miré con los ojos abiertos, extrañamente sorprendida a Medianoche.

-Puedo explicarlo todo...lo siento no estaba concentrada...puedo..puedo teletransportarme..yo..lo siento..no estas herido verdad...por favor Medianoche, estoy aterrada terminemos esto en verdad.- las heridas hechas por el ghoul me habian hecho daño, quemaban sobre mi piel como acero caliente, pero definitivamente, el daño que yo le habia hecho era mucho mayor, esperaba que Medianoche no descubriera lo que yo era...era la primera vez en mucho tiempo,que tenia compañia, una compañia que se preocupaba y que no huía despavorida ante mi presencia

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Medianoche el Jue Feb 14, 2013 5:20 pm

Lo que sucedió a continuación no fue exactamente lo que esperaba el joven cazador. Richelle desapareció por completo justo cuando Medianoche estaba apunto de lanzar su ataque para salvar a la muchacha de las garras de la asquerosa criatura. El ghoul fue a caer sobre el cuerpo del demone, no sin antes chocar contra la espada que tenia preparada para el ataque. Eso es lo que en teoría debería haber ocurrido, pero Richelle apareció en la espalda del muerto y le propinó una tremenda patada que lo alejó de la pareja y lo estampó contra la pared de las catacumbas, dejándolo completamente inmóvil y en una postura algo macabra.

-... No pasa nada. Dijo simplemente mientras enfundaba la imponente espada en la funda que pendía de su espalda. Lanzó un rapido vistazo a las heridas que mostraba la palida piel de la chica y rebuscó unos segundos en una de sus bolsas. -Toma, coloca un poco sobre la herida, evitará que se infecte y rebajará un poco el dolor, hazlo lo antes posible, las bocas de los ghouls son poco higienicas. Le dedicó una pequeña sonrisa y le lanzó un tarro similar al que le había dado para engrasar la armadura, solo que esta vez, el tarro era de color verde y no transparente.

Desde luego que la chica era una autentica caja de sorpresas, había aparecido y desaparecido como si nada, lo cual confirmaba las dos teorías que tenia sobre ella, podía ser una maga o podía ser un espíritu... Lo que si desconocía Medianoche era que los espíritus podían ser dañados, por lo que al ver con sus propios ojos como el no muerto había arañado y mordido a la chica, su teoría sobre el espíritu perdió fuerza y la teoría de ser algún tipo de maga exiliada dominó el lugar. Había considerado que ella fuera un caballero, por su armadura y arma, además de que algunos caballeros usan magia... pero aquel pensamiento no terminaba de cuajar, carecía de disciplina, factor indispensable en todo caballero que había visto. Quizás se trataba de una novata...

Lanzó un suspiro resignado y observó el muro que había tras la muchacha, tratando de buscar alguna entrada secreta que explicara la súbita e imperceptible aparición del ghoul. Se acercó a la desgastada roca y pasó la palma de sus manos por la superficie, lenta y metódicamente, siguiendo cada movimiento con sus expertos ojos esmeralda. Solo necesito unos minutos para encontrar una falsa piedra que al pulsarla, hacia desaparecer por completo el muro. Medianoche observó el mecanismo bastante sorprendido, nada del típico muro que se desliza o que se queda suelto para rotar sobre un eje. Un muro que se desvanece. -Desde luego que no ahorraron en exquisiteces... Dijo mientras echaba un vistazo al largo pasillo que se abría ante ellos.

Era completamente recto, muchisimo mejor conservado que los demás y este estaba iluminado con varias antorchas a cada lado. El olor a putrefacción era más fuerte, lo que indicaba que aquel pasadizo llevaba a la guarida de los ghouls... lo que no terminaba de encajar era la apariencia, estaba impoluto, sin polvo, sin sangre, sin ningún tipo de desperfecto, solo aquel desagradable olor. Parecía como si hubiera abierto un pasadizo a otro lugar completamente diferente. -Bueno... vamos. Dijo lanzando una rápida mirada a la chica. Se adentró en aquel lugar con todos sus sentidos, menos el olfato lógicamente, al máximo, preparado para reaccionar a cualquier cosa.

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Mahimā el Vie Feb 15, 2013 1:07 am

Los primeros pasos sin embargo estarían impregnados con algo más que la desolada muerte de aquellos cuerpos que se levantan en contra de su voluntad, furiosos y ariscos por ser la sombra de sus esencia lo que quedó únicamente en este mundo. Se pueden escuchar las perdidas voces del alma en medio de los pasos a seguir, el fuego de las antorchas reflejan extrañas películas repetitivas con aquellas esencias que fueron sacrificadas en nombre de algo, sus lamentos están ahora en manos de aquella figura distante que corta con ímpetu el horizonte, ese pasillo inmenso es solo una parte de algo que no debe ser descubierto, no ahora, la voluntad del mundo no es verdaderamente aquella, sin embargo es inevitable avanzar ; la muerte enloquece con suavidad la imaginación de los que temen, y aún así descubren aquello que es vedado por la naturaleza ordinaria.

No es ignorante de donde se encuentra, la verdadera naturaleza de "Los caballeros de la rosa blanca" quedó grabada en boca de su caído hermano, pero incluso en esos tiempos ellos se encontraban desaparecidos, regados por cualquier tipo de horizonte existente, sin embargo aquellas leyendas fueron aparentemente también una fachada para poder negar un hecho aún más terrible que ellos, un conocimiento que se sabe cambió la forma de interpretar la vida con un extremismo sádico y a su vez indispensable. Para aquel vagabundo que porta siglos de historia en su cabeza esta era la primera vez que pisaba un lugar olvidado pertenecientes a estas abominaciones exiliadas, como material histórico puede ser bueno, hay reliquias que merecen ser rescatadas, pero también hay cuerpos que por alguna razón merecieron ser ultrajados. El lugar era simplemente una misera, la propia tierra le comunicó su agonía, le había comunicado que aquello que estaba persiguiendo fue el responsable de que todo terminara de esta manera, sin embargo había algo que le importaba más que nada, no habían llegado ellos demasiado lejos para revelar el secreto que él si conocía, pero que no era bueno que el resto conociera, cambiaría absolutamente el ritmo moderadamente tranquilo y falso que se vive.
El descarado vagabundo sin rostro restó importancia a los detalles, los miembros de la antigua orden no eran realmente un problema, poco le interesaron cuando la propia tierra le encomendó un umbral, una grieta oculta tras una falsa pared, un espejismo de tal mal calidad que ni siquiera hizo falta inspeccionar para darse cuenta de que estaba allí. Sobre la supuesta colina de muertos no tuvo que preocuparse, los pocos que corrieron hacia la entrada del cementerio de la orden habían podido esquivar el cruel destino que recibió el resto de los inoportunos cadáveres que tan rápido el podía parpadear dejaron de ser lo que eran...Los iracundos cuerpos que fueron sacrificados en el nombre de aquella causa que realmente le interesaba y que fue buscar, y que finalmente encontró.
El camino que había más adelante de él era peligroso, pero no había trampas reales que pudieran interferir con los curiosos, por eso mismo hizo lo que hizo, por aquella razón utilizó a la colonia de muertos para que ni siquiera los héroes se atrevieran a cruzar estos páramos desgastados, pero que a su vez resultan recientes a comparación de la estructura anterior.

Para que los inexpertos no llegaran hasta su sector de trabajo había vuelvo a simular la misma, este tipo de magia existe para proteger un tesoro o aislar algo peligroso, es este caso la ambición es compartida ya que entrar estos pasillos y no tener un control propio de la esencia significa encontrar una muerte incierta, sin dejar de ser despiadada. Por eso el vagabundo se encontraba contando el paso, a más de veinte metros de distancia de la entrada. La misma tierra le advirtió entonces sobre unos pasos aislados, había hecho demasiado ruido sin embargo para tratarse de un solo individuo, a la cercanía su duda se resolvería cuando sintiera no una persona sino a dos. La primera de ellas, quien no puede disimular su condición viviente, porta una energía desagradable para el mundo, si este terreno hubiese tenido fauces se lo hubiese devorado, aunque hay algo que puede contradecirlo a su vez, es más cercano a un Heres a lo que puede ser un monstruo perteneciente al otro lado. A su lado sin embargo hay algo que puede engañar al sentido ordinario, su esencia fluye con mucha libertad, de forma muy similar a un...¿Muerto?
La sombra de lo que fue una persona y un individuo que sigue pasos ciegos ni con todo su potencial pueden igualar siquiera el porcentaje más mínimo de aquel que se volvería un obstáculo más...Y seguramente el último, quien terminaría la odisea subterránea que habían planificado como los niños que parecen ser.

Basta con solo levantar la cabeza en medio de ese paisaje monocromático para ver su sombra. Las paredes de roca gruñen, parecen estar expuestas a constantes vibraciones de un mundo asilado de la mano ingenua, el fuego de las antorchas son la única fuente luminosa, todo parece tener cabida para destacar, pero lo que verdaderamente importa es que ya no hay el mismo aire que antes, este se transformaría en un elemento lisiado y poco perceptible, la presión en conjunto de la temperatura eran un factor que pueden afectar muy fácilmente a los dos intrusos, el hedor de la muerte se mezcla con el de la presencia de ese hombre encapuchado que no hace más que observar en una posición de piernas un tanto abiertas y brazos caídos, muertos debido al aparente desinterés que tuvo con el par. Cualquiera de los dos puede predecir que es él la fuente de todo el mal anterior, de la energía que inundó el sitio y de su repentina aparición. Y no es para menos, porque frente a ellos hay alguien que es más poderoso que el propio Leandros, alguien que puede rasgar la protección del templo del Valle esmeralda y que deja en ridículo a prácticamente cualquier usuario de la magia. Quién es conocido como un profeta sin rostro y sin camino, Mahïma, el Heres que nunca reveló su nombre al mundo los estaba esperando.
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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Richelle Fraudir. el Vie Feb 15, 2013 6:05 pm

-Richelle por favor entiéndelo, no corren buenos tiempos para la orden, es peligroso convocar una reunión ahora, es que no has escuchado los rumores?, Nuhl ha sido la primera ciudad en declararse oficialmente contra nuestra orden, nos consideran herejes y un peligro para todas las personas que se relacionen con nosotros, estan dando recompensas a las personas que denuncien a cualquier miembro, en Nuhl han desaparecido al menos 20 de nosotros, y otros tantos se encuentran detenidos en calabozos y mazmorras, en espera de "un juicio justo.- Miré a Laurent fijamente a los ojos, mientras recargaba mi espalda en un amplio sillón de respaldo elevado, forrado en terciopelo morado y con ribetes de holan en color dorado, una de mis manos reposaba en el respaldo del sillón, sirviendo de posadera para mi barbilla, y en la otra tenía la espada de la rosa, el arma del lider de la orden, haciendola girar sobre la punta en el frío suelo de losa bien pulida con grecas grabadas.

-Entonces es cierto que han comenzado a darnos caza, sin duda si Nuhl ha sido la primer ciudad en alzarse en nuestra contra, pronto Nueva Leone y el resto de los reinos harán lo mismo, sin embargo era precisamente por ello que tenía que dar la orden de convocar una reunión Laurent, sea por designio del Dios Dragón, nuestro protector, o por obra del destino, mi elección como doncella de la orden ha ocurrido precisamente en tiempos aciagos, estoy segura que el Dios Dragón, espera algo importante de mi...quizá quiera que mi matriarcado trascienda más alla de la vida misma y del tiempo, seré recordada como Richelle Doncella de la Rosa, quien guió a la orden en sus tiempos más oscuros, por eso mismo es necesario convocar a los miembros de nuestra orden, y darles ordenes precisas de como actuar, sería bueno escuchar también a los ancianos del concilio, esas cabezas blancas tienen mucha información- Pero ante mis palabras Laurent se notaba todo menos convencido, en efecto, el hombre apretó los puños, y lanzo un sonoro argh al aire, me le quedé viendo boquiabierta un momento, dejando mi postura relajada, para adoptar una más seria pero sin perder el aspecto sereno, después de todo, el arma mas poderosa que teniamos los miembros de la orden de la Rosa, era la inteligencia, un don de estrategia nato, que no sería yo, Richelle Fraudir, la excepción a la regla.

-Bien Richelle, lo siento, Doncella de la Rosa Blanca, se hará como tu lo ordenes, convocaré a reunión en Brazo Aquíla, algunos hermanos de la orden han previsto que esto podría ocurrir algún día y han construido un refugio subterráneo en uno de nuestros cementerios...Richelle, sin embargo te suplico que no se lo informes a nadie más...sabes por quien te lo digo, ese sujeto no deja de ser de mi absoluta confianza-. Me levanté molesta del sillón donde me encontraba sentada, y mire a Laurent a la cara con una expresión fría que pocas vecez adquiría mi rostro, Laurent era algo así como mi hermano mayor, el era el hijo legítimo de la familia con la que me había educado, antes de ser elegida como Doncella de la Rosa, Laurent era el otro candidato, y luego de haberlo decidido mediante una serie de pruebas que culminaban en un combate sin limite de tiempo, yo había resultado vencedora, y me había alzado con la corona de la doncella, sin embargo no todas las vecez la elección era tan reñida, en otras ocasiones, cuando solo habia un candidato, se evitaban las batallas y las pruebas que definirían quien era el más apto para llevar el título del lider de la orden, y apesar de que consideraba a Laurent como mi hermano el comentario hecho por el me había molestado, sabía por quien lo decía.

-Sabes que una de las reglas de la orden es precisamente, que solo aquellos dignos de confianza tienen derecho a saber al respecto de ella, ese hombre me salvó la vida Laurent, si eso no lo hace digno de confianza entonces no sé que lo haga- Laurent bajo la vista y negó con la cabeza, salió de la estancia, su mano se detuvo en el pomo de la puerta y sus últimas palabras estallaron en el amplio salón en que nos encontrabamos reunidos

-No salvó tu vida Richelle...Salvaba sus propios intereses, ojalá que cuando abras los ojos no sea demasiado tarde-.

El estar en estas catacumbas me hacía recordar mucho esa escena, había sido la última vez que Laurent y yo hablamos, dos meses después, me enteré que mientras llevaba el mensaje de reunión a Valle Esmeralda había sido capturado y ejecutado sin juicio previo, una buena mujer del pueblo, había recogido sus restos, y los había envíado por medio de sus lacayos hasta brazo Aquíla, donde era conocido por la mayor parte de las personas, que aquí se encontraba uno de los cementerios de la orden, yo no quisé escuchar sus palabras, y Laurent había muerto, mi necedad me obligó a seguir con aquella reunión justo como era mi plan original...y solo tres semanas después de la muerte de Laurent, el mismo día en que yo cumplía 19 años, los soldados de Aquíla dieron alertados por alguien con la ubicación de las catacumbas, y el fin de mi vida llegó...de la misma forma en que Laurent la había encontrado. Sin embargo a diferencia de el, Laurent había decidido trascender al otro mundo, el siempre era tajante en sus decisiones, no pudo esperarme, y yo al contrario de el, decidí quedarme, quizá obligada por el remordimiento de conciencia, e intentar dar protección a los escasos miembros que aún quedaban vivos, aquel dia aciago, el sexto día del sexto mes, cuando la orden fué declarada oficialmente erradicada, fué el mismo día de mi cumpleaños 19.

Medianoche había accionado un bloque de piedra, haciendo desaparecer una pared, había cosas que ya no recordaba a la perfección de aquel sitio.-Si tienes razón...sin duda alguna quienes mandaron construir este lugar, querían proteger algo mas valioso que el oro o las riquezas terrenales, nunca antes había visto semejante clase de artefactos- Tomé el tarro que Medianoche me había entregado para aplicarlo en las heridas, dudaba que se infectaran, el toque del Ghoul me hacía mucho daño, pero al no estar viva, no podía infectarse, sin embargo unté un poco en las heridas para no causar sospecha, pero al observar el pasillo que se abría ante nosotros, me aferré con fuerza a su brazo, y mi cuerpo se pegó al suyo, como el de un niño espantado buscando el amparo de una persona protectora.

-No avances más, hay algo en estas catacumbas, algo que no estaba aquí antes...esas antorchas encendidas...¿no te parece raro que esten prendidas cuando todo el lugar se encuentra sumido en el abandono, alguien mas ha llegado antes que nosotros,y ...creo que esa persona es la que cau...-me quedé callada de subito, pues ante nosotros, por uno de los recodos del pasillo iluminado por la luz de las antorchas en que Medianoche y yo avanzabamos había aparecido una figura tenebrosa, cubiera por una capa, el aroma a muerte lo rodeaba, emitía una intensa energía, podía sentirlo vibrando en todo mi cuerpo, o mejor dicho, por el recuerdo de lo que mi cuerpo era, y en efecto, ese hombre era un extraño en los tuneles, jamas lo había visto, sin duda alguna fué durante el tiempo en que abandoné aquíla para trasladarme a la biblioteca del valle Esmeralda en que el lugar había sido ocupado, o quizá mucho antes, hacía cerca de cincuenta años que no volvía a aquella parte del mundo.

No me preocupaba por mi, después de todo ya estaba muerta, y nadie muere dos vecez, pero Medianoche si podía morir, y yo lo había conducido a aquella trampa bajo tierra, hablé sin soltar el brazo de Medianoche, y ocultandome un poco detrás de él.
-Que haces en este lugar extranjero...como has podido entrar a las catacumbas cuando sólo hay una forma de hacerlo, quién te informó del secreto de este cementerio, acaso los muertos no merecen descanzo, has sido tu, el que se ha encargado de profanar las tumbas de los que aquí yacen, traes la muerte contigo, y no me fio de tu presencia- y en efecto no lo hacía, ni me fiaría nunca de ningun hombre encapuchado...asi solian vestir en aquellos años los verdugos que nos aniquilaron.

P.D.
PERDÓN POR LA BIBLIA!, es que apartir de aquí empezaba el parteaguas de la historia, y quería dar más detalles que se me han estado ocurriendo para el pasado de Richelle.

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Medianoche el Lun Feb 18, 2013 10:20 am

Richelle se aferró a su brazo y con un paso más hizo que sus cuerpos estuvieran completamente pegados mientras avanzaban. El cazador la miró de reojo soltando un suave suspiro y decidió seguir avanzando por aquel extraño lugar. Le resultaba ciertamente incomodo tener a la chica pegada a el, ya no por el hecho de que fuera mas complicado avanzar, si no por tener a una linda muchacha a tan corta distancia. Medianoche no era una quinceañera, no iba a sonrojarse ni a tartamudear avergonzado, pero si era un hombre y se encontraba en una perspectiva ciertamente engorrosa. Lo único que contrastaba con la situación era la temperatura de la espadachina. Uno esperaría sentir calidez y suavidad en las manos de una dama, pero solo podía sentir suavidad pues su piel estaba fría como el hielo. No era algo especialmente anormal, no todo el mundo tiene porque tener la piel caliente, simplemente era un detalle curioso.

-Si querida, claro que me parece raro. Dijo Medianoche deteniéndose en seco porque el cuerpo de Richelle había hecho de tope, impidiendo cualquier movimiento. Movió ligeramente la cabeza y miró directamente a los ojos de la mujer. -Hay mil explicaciones para esta situación, y no obtendremos ninguna deteniéndonos aquí. Pero hubo una frase que resonó en la mente del cazador, una frase que llamó su atención y comenzó a aumentar las sospechas que se formaban en contra de la chica. "algo que no estaba aquí antes" ¿como demonios sabia aquella mujer que estaba o dejaba de estar en las catacumbas?. Dudaba mucho que se hubiera adentrado ella sola por el lugar sabiendo que los ghouls acampaban a sus anchas... Muchos pensamientos brotaban en su mente, aún eran pensamientos desorganizados, pero poco a poco comenzaban a tomar forma. Medianoche lanzó un pequeño vistazo a las heridas que el ghoul habia provocado en su compañera y esbozó una suave sonrisa.

-Este no es el mejor momento, deberíamos avanzar. Pero luego espero que me expliques por que el ungüento de hoja verde no ha despertado en ti ni un suave quejido. El tarro que le había dado para curar las lesiones contenía una mezcla especial de su antiguo maestro, era muy efectiva, pues curaba las heridas superficiales en cuestión de minutos y la protegía de todo tipo de infecciones o problemas. Pero el ungüento llevaba hoja verde, un tipo de planta que crecía en la profundidad de algunos bosques. La hoja verde era tremendamente efectiva en temas curativos, pero durante los primeros segundos, tras aplicar el ungüento, provocaba un escozor terrible. Nadie conocido soportaba ese escozor sin al menos torcer el gesto, incluso el propio cazador ponía cara de estar chupando un limón mientras hacia efecto. Richelle se había puesto la mezcla y no había reaccionado de ninguna forma, cosa no demasiado común.

Pero la situación fue olvidada, quedando eclipsada por una presencia que acababa de aparecer en el lugar. Todos los sentidos del cazador se activaron a la misma vez, poniéndose en alerta máxima y orientándose hacia el pasillo que tenían justo delante de ellos. Un extraño aura recorrió el pasillo como si de una brisa nocturna se tratase, acompañada de una figura que se detenía justo delante de ellos en ese mismo momento. El escalofrió que recorrió la columna de Medianoche tenía ciertos toques extraños. No era un escalofrió de miedo, si no más bien de algo parecido al respeto, la sensación de que la persona que tenía delante suya era superior a él, más... antiguo y poderoso. El cazador, pese a la confusión que sentía en ese mismo momento, tuvo claro una cosa, aquella persona era peligrosa, muy peligrosa, pero ellos no tenían nada que temer.

Medianoche esbozó una de sus suaves y enigmáticas sonrisas mientras Richelle tenía una reacción completamente diferente a la suya, dedicándole unas palabras hostiles al recién llegado. Cuando la espadachina terminó de hablar y un incomodo silencio quedó flotando en el aire, los labios del demone se separaron para emitir dos simples palabras. -Buenas noches. Bajó la mano hacia la daga y la colocó sobre la empuñadura sin llegar a desenfundarla. -¿No creo que esto sea necesario, verdad? Preguntó mientras sus bestiales ojos verdes observaban con creciente interés la figura que tenía delante. Desde luego, aquella noche iba a ser interesante.

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Mahimā el Mar Feb 19, 2013 8:01 am

Caíen no es ya una figura que aparenta tener vida en medio de un tedioso silencio que se vuelve eterno como su propia presencia en aquel pasillo iluminado por las llamas de la ausencia, sino que es menos que una sombra, un reflejo que no parece respirar, que el propio éter teme contactar, cruzando los límites de lo divino, es singularmente desconocido, pero aún así se encuentra allí, dos personas lo habían percibido, dos de ellas con sus inquietudes habían aceptado entablar una conversación ilusoria. ¿Pero que se puede hablar con aquellos que no muestran su rostro, ni propias señas de vida que no sea la enorme energía que como seres de este mundo pueden fácilmente percibir? Preguntas, porque desconocen y temen. Preguntas educadas, amables, hostigadoras, dañinas, hirientes y sin sentido; absolutamente todas escucharon quién a diferencia de un condenado tenía todo el poder en aquellas manos que se balancean sobre el filo de sus prendas viejas. Ignorante sería pensar que es un asesino, un mercenario o un hechicero exiliado, su propia suciedad lo distingue como un vagabundo que siembra algo tras las marcas de sus talones, y ellos recogieron el regalo de los Dioses, su propia presencia.

Cuando los dos segundos distanciaron las últimas palabras, que correspondieron al educado hombre de hebras doradas, la figura sombría e imperturbable del Sin Rostro se dirigieron plenamente hacia ellos, su postura desinteresada y ausente tomó vida, sus labios pegados entre dejaron escapar un suave suspiro, y finalmente aquel sector de sus facciones se hizo presente, sus ojos envueltos en sombras y su inexpresivo ser fundieron sus principales virtudes para provocar palabras nacidas de su antigua lengua draconiana, un tono de voz que supera la seriedad y la irrealidad, profundo y maduro como el de cualquier hombre que parece alejarse de los treinta años, experimentado, perdiendo hace ya mucho tiempo su título de santo e inocente, sin embargo interponía su extraña paciencia cínica con los que cruzan su territorio, los que le obligan a mostrarse nuevamente ante alguien, los que no son dignos de pisar esta tierra ; ellos, el par que aferrados lo asediaron con un sin fin de acciones y pensamientos; la consecuencia es concreta e infalible, su voz retumbaría entre las paredes de la tétrica galería que parece amenazar con apagarse, sus llamas ante el soplo de su propio aliento habían danzado agonizantes...¿No es obvio acaso? El es un profeta, quién está por encima incluso de los eruditos, sus solas palabras pueden derribar montañas y muchos lo hacen de una forma literal. Iluso es quién puede pensar lo contrario de la sonrisa que se generó muy por lo bajo por sobre su barbilla cortada.
- Buenas noches ante todo, y pido disculpas de antemano si acaso tuvieron problemas en la entrada de este desahuciado lugar, soy directo responsable de ese atropello. - Entretenido, su lírico musitar se tambalea entre la muy ofensiva sátira hipócrita y la cordialidad en un estado intacto, pero que comparte orígenes maquiavelistas, una mente perpleja en todo tipo de ambición efímera, enfrentándose frenéticamente a su propio bienestar. Sea cual sea su destino la veracidad se plasma eternamente en los hechos, ellos fueron atacados por seres estúpidos que no se encontraban exasperados por su condición, tenían miedo de aquel que dejó perder su rostro en los paisajes retorcidos del abismo.

Sin embargo sus palabras no habían cesado en ese punto fijo de la escena, se notaba por la propia lentitud de voz que las mismas solo eran hincapié a su siguiente respuesta que parecería ser aquella que interpone la condición lógica. Es un tanto inusual también su habla, no había respondido del todo a lo que se le había preguntado, no sería de extrañar que su criterio se hiciera aquella pregunta; ¿Con qué mísero derecho preguntan a quién está por encima de los cielos y el propio infierno? Una fuente ilimitada de posibilidades que doblan la apuesta se hacía merecedora de apagar el primer par de antorchas tras el encapuchado, el Dios del Tiempo se está manifestando a través de su propia esencia que de poseer aquellos ojos que permiten visualizar lo impensable tomarían una forma similar a los vectores de un espectro, finos dedos que ahogan la luz que conecta con lo prohibido. Los está amenazando el misterioso Caíen, el que entiende la lengua de los dragones. Su paciencia hace mucho dejó de ser perpetua y a pesar de que su suavidad resulte confortante hay cierta mordacidad en lo que verdaderamente significan, sus palabras resultaron paria de la última pregunta del hombre de celestinos ocelos.
- Pero dejemos ese detalle atrás, existe aún gran cantidad de interrogantes impuestas hacia mi persona; por lo tanto estoy obligado a responder de estar forma: Tengo el suficiente conocimiento y poder para no solo acceder a este lugar, sino que también reclamarlo, junto a toda la cantidad de sombras de almas que quedaron aquí, como mi propiedad absoluta. - Una obvia pausa para retomar aire, justificar su tono de voz, mantenerlo sereno, pero a su vez acentuando en cada palabra que pudiera detonar principales rasgo de hostilidad, un humilde juego psicológico que se toma su tiempo, pero que lo materializa con gracia al continuar - Los que encontraron en la entrada no los atacaron para defender una colonia, fue el propio miedo a mi persona lo que provocó eso. Es por eso que será necesario lo que usted pensó si deciden avanzar por sobre mi jurisdicción; si avanzan destruiré completamente sus cuerpos y la esencia que les da vida; de agotar mi paciencia, cuando la última antorcha se apague, se unirán por siempre a los condenados de siglos pasados que profané con mis ambiciones. - Parecían sus verdaderas intenciones aflorar, pero hubo una pausa dramática, una extraña esperanza que hizo incluso erguir más su cuerpo de lo normal. Esa tormenta bastarde que parecía querer iniciar una confrontación desapareció para aclarar con mucha fuerza y severidad unas palabras que resonarían con más fuerza en la temperamental galería subterránea. Quizás está el contenido más ofensivo tras la pausa que se permitiría dar para poder articular mejor sus ilustres ideales encarnados en un lírico distinto al anterior, este cargaba realmente con la fuerza del Heres que pareció ser antaño de su perdición.- No obstante si eligen escapar actuaré con misericordia, mi recuerdo atormentará por siempre sus efímeros momentos de descanso. -

El diálogo terminó, el punto final en su monólogo hizo que dos pares de antorchas se apagaran para siempre tras un fuerte soplido de aquella rencorosa muerte. Hablaba en serio, y bastaba literalmente el más mínimo paso para que el sin rostro hiciera uso de su poder, sin limitaciones como en aquella oportunidad donde tocó los suelos vivos de Nuhl, no se contendría de ellos, no conocerá piedad por los que son los verdaderos dueños de un destino que les está arrebatando con su lengua junto a su calmado y tétrico musitar. Por delante había tres hileras más, podían tener desde tres segundos hasta tres minutos para decidir sabiamente. ¿De que dependerá? De la capacidad que tienen ellos de bajar la cabeza y marcharse con el honor machacado o de luchar contra lo que no tiene ya competencia. ¿La impotencia? Si, los poderosos utilizan mucho ese recurso para castigar al que es débil e ignorante. Y si al vagabundo alguna vez lo respetaron ahora debían verlo con ese mismo sentimiento, pero como un enemigo. No obstante aquel que los amenaza con dulzura puede convertirse en un ser reflexivo. ¿Pero tienen el ingenio para despertar las palabras justas ante su sólido argumento? Caíen se había presentado como principal antagonista de aquella trama, no hay demasiadas razones que lo puedan detener, sus supuestos actos lo cubren como las delgadas alas de las quimeras que se atrevió a despertar hace seguramente más de una noche atrás.
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Mensaje por Richelle Fraudir. el Dom Feb 24, 2013 11:43 pm

Mire fijamente al hombre que había aparecido entre nosotros, una gran energía mágica lo rodeaba, era obvio,y había algo en sus palabras, un cierto acento que creía haber escuchado y que consideraba familiar que hubiera hecho que de estar viva la piel se me erizara, por un momento me olvidé de estar con Medianoche, cruzé mis brazos sobre mi regazo, y observé como las antorchas comenzaban a apagarse, aunado a las palabras que el hombre profería, y al poder que emanaba de su ser,consideré que en efecto se trataba de una persona de cuidado...¿pero hasta que parte la humanidad aún recidiría en el?, ¿o su cerebro se había secado ante la búsqueda de conocimientos y poder, tanto como las piedras de aquellas olvidadas catacumbas?.

Pero ante las palabras proferidas no podía quedarme impávida, que era lo que había en aquellas catacumbas que ese hombre ansiaba, sin duda alguna, algún tesoro enterrado por los miembros de la orden quizá muchisimos años antes de que yo naciera, o quizá el lugar había sido levantado sobre algún tipo de fuente de poder arcano que ese hombre reclamaba..yo ya estaba muerta, aún seguía dudando de si acaso un muerto puede morir por segunda vez, pero las palabras del hombre amenazaban con destruir, con borrar uno de los pocos sitios que consideraba mi hogar, con condenar, las esencias de los que ahí se encontraban, un acto indigno, de una persona indigna, si hubiese revelado en un principio mi identidad, seguramente por ley de juramento al dragón albino, guardian milenario de los caballeros de la orden,mi espada se levantaría, para castigarle, sin embargo dudaba en mi interior de presentar combate, el miedo no era algo que experimentara muy a menudo, había tenido una muerte espantosa; ya pocas cosas tenían la capacidad de preocuparme realmente.

Mi mano se apoyó en el aire a la altura de mi cintura como si estuviera sosteniendo un objeto que tenía empuñado, y en efecto, la magnífica espada con que había abierto la cerradura, ahora no tan secreta que daba entrada a las catacumbas de la orden, habia parpadeado , con un brillo fantasmal por efecto de las antorchas que aquel hombre nos habia puesto como una especie de reloj de arena, esperaba que Medianoche fuera el primero en hablar, pero no me parecía dispuesto a hacerlo, habia cometido un error, sabía que cualquier herida escocia, ese unguento sin duda hubiera causado una reacción muy dolorosa, pero yo me habia inmutado, ante la ausencia física de dolor...un muerto no puede ser herido físicamente, pero las heridas del alma,los recuerdos, eso es lo que en verdad puede destruirlo, y aquel hombre amenazaba con reclamar mi fuente principal de estos...y eso era algo que por muy poderoso que fuese no podría permitirselo.

-La inteligencia mal encaminada es sólo la muestra de que los heres son seres fácilmente corrompibles en su búsqueda por hacerse con el poder de todo cuanto les rodea, espero que comprenda su merced, que aunque no halla nadie, el lugar haya olvidado a sus legítimos dueños, este cementerio es un suelo sagrado, uno de los últimos lugares que quedan en pie, luego de que la ignorancia heres se extendiera sobre un grupo desafortunado de hombres y mujeres, y ahora como si la vida y su fin no hubiera sido suficiente cástigo,viene aquí a querer profanar el lugar donde moran sus restos, donde los últimos recuerdos de lo que fueron en vida se mantienen aferrados buscando la justicia que en vida se les negó conocer...podrá ser un hombre sabio y poderoso, eso es indudable, pero su corazón se ha secado, tanto como las calaveras que reposan en estas tumbas- Mis ojos lo miraban intensamente, parpadeando apenas lo indispensable, para no perder detalle alguno de todo cuanto pudiera acontecer con aquel misterioso hombre, ¿había llegado antes que nosotros?, extraño que no hubiese sentido su energía al momento de bajar a las catacumbas, debía ser en verdad una entidad poderosa para lograr pasar inadvertido, y sobre todo para alterar los nervios de un muerto viviente, como era el caso de los ghouls.

-Algo que pocos comprenden, me mantiene en comunión con este antiguo cementerio, los restos de mi madre también yacen aquí, en alguna tumba que el bosque se ha encargado de devorar, podría irme en este momento, pero tarde o temprano volveré, tiempo es loque tengo de sobra, mi acompañante se encuentra aquí cumpliendo un trabajo...como verá somos seres de principios, no puedo entender que es lo que busca encontrar aquí, además de los recuerdos que ya no serán, el olvido y el tiempo hizo mella en este sitio, y yo lo conozco bien desde que era pequeña, por lo tanto, el derecho de antiguedad de conocer que es lo que busca en el, me está permitido, y si lo hace, entonces daré media vuelta...por que soy completamente inteligente, y lo suficiente he vivido como para saber cuando dar marcha atrás mi señor, este es el trato que le propongo, ya que incluso el acusado tiene derecho de apelar un trato con su juez.-

Entonces mis manos se crisparon con fuerza sobre el mango de la espada,ahora comprendía por que su voz, su acento extraño me había sonado familiar, y es que en efecto, era por algo que yo creía habia olvidado hace tiempo, algo que hace cientos de años, incluso cuando vivía no llevaba a cabo, la lengua de mis hermanos, mi ascendencia, mi pasado y mi futuro sanguíneo...la lengua de los eternos guardianes, el símbolo del guardian de los caballeros de la orden de la rosa blanca...el Dragón, si quizá ese hombre conocía la lengua de mis hermanos.
Mis labios se abrieron una fracción de segundo, pero en vez de que fuera mi voz suave y etérea la que estallara en medio de aquellas catacumbas, fué un sonido profundo, y cavernoso, grave, completamente ajeno al del tono de voz que se hubiera esperado, sólo un hablante de draconiano comprendería lo que estaba apunto de decirle.

-Mi nombre es Richelle Fraudir, si es que comprende mis palabras. No temo en lo absoluto por mi existencia, pero, si en algo mis palabras le han ofendido, y desea presentar un combate que sin duda alguno resultara en terribles condiciones para cualquiera de las dos partes, le suplico que al menos deje escapar con vida al joven que me acompaña,estoy segura que a estas alturas ya sabe lo que soy en realidad...y a cambio le ofrezco mis servicios y mis conocimientos acumulados durante más de trescientos años,permitidle vivir, pues he comprendido que habla la lengua de mis hermanos, y nosotros somos seres razonables, os ruego del mismo modo que no revele mi condición a mi acompañante, no todos los seres se reconfortan con la idea de tenernos como compañeros, y además el derecho de mantener en anonimato aspectos de nuestra existencia, es una condición que ni con todo vuestro poder usted podrá quitarme, pues comprendo que usted también tiene los suyos. -

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Medianoche el Miér Feb 27, 2013 9:40 am

¿Como y cuando había acabado Medianoche en aquella situación? Perdido en el interior de unas apestosas catacumbas, en presencia de una chica que aún no comprendía del todo y amenazado por un hombre daba la impresión de tener un dragón apunto de explotar en su interior. El cazador soltó un suspiro resignado y se apoyó en la pared, dándole vueltas a las palabras que el extraño acababa de pronunciar. En condiciones normales las habría ignorado y habría plantado cara y combate. Pero si algo lo había ayudado a sobrevivir todos esos años era el instinto y en aquella situación, le gritaba que se estuviera bien quietecito. Mientras pensaba como orientar la situación, Richelle comenzó a hablar por su cuenta, expresándose como una autentica dama culta y educada.

Medianoche enarcó una ceja y movió ligeramente su rostro, orientándolo hacia la misteriosa muchacha. Sus palabras revelaban definitivamente el vinculo que tenía con aquel lugar, podría ser el antiguo cementerio de su familia o incluso de alguna orden de caballeros a la que había pertenecido. Aquella chica era una autentica caja de sorpresas, no podía evitar interesarse en ella pues cuando una incógnita aparecía ante los ojos del cazador, la curiosidad lo hacía moverse hacia ella como si de un imán atrayendo al metal se tratase. Richelle continuó su charla en un extraño idioma completamente desconocido para el Demone y acabó por cerrar los labios, dejando en el ambiente un forzado e incomodo silencio.

-Mira. Dijo Medianoche incorporandose, depositando su mirada al extraño. -Gruñidos aparte, lo que mi compañera dice es cierto. El problema, desconocido amigo mio, es que yo he hecho un juramento. El juramento de salvaguardar las vidas de los inocentes ante cualquier criatura que suponga un peligro directo. No soy un heroe ni un cruzado de la justicia, pero el sol me dió varios caminos a elegir y este fue el que tomé. Se encogió de hombros pensando muy bien las palabras. -Por juramento, no puedo abandonar este lugar hasta que las amenazas hayan sido erradicadas por completo, hay un pueblo a 3 kilómetros de aqui que tiene mucho que perder si los Ghouls van a hacerle una visita.

Desde luego que algún dia su juramento le traería problemas, pero quizás podia orientar de alguna otra manera la situación. Medianoche nunca rechazaba la ayuda que se presentara ante el, no era estúpido y sabía que el orgullo simplemente es otro nombre para la muerte de un guerrero. Trabajaba en solitario pero si tenía que hacerlo de forma cooperativa, lo haría. -Ayúdanos. Dijo simplemente el cazador. -No tengo interés alguno en estas catacumbas o en su contenido fuera de los no muertos. Richelle se ha ofrecido amablemente a ayudarme, ven conmigo, orientame por este extraño lugar y ayúdame a salvaguardar mi juramento. Si vas conmigo alcanzaré mi objetivo antes, lo que implica marcharme antes. Además podrás vigilarme y mantenerme alejado de lo que sea que no quieres que vea. El problema es que no tengo mucho que ofrecerte a cambio de tu ayuda... solo algunos combates y la promesa de que este lugar quedará fuera de todo posible curioso.

Notaba la boca seca de tanto hablar, se sentía como un niño malo dándole explicaciones a su madre. La gran ventaja del cazador es que nunca se dejaba cegar por el orgullo, la ira o demás peligrosos sentimientos. Cuando tenía que retirarse lo hacia y cuando tenia que parlamentar lo hacia. Aquella situación requería un enfoque mas... calmado, no podía romper su juramento y marcharse para dar el aviso del contenido de aquel lugar pondría en peligro a más cazadores que se adentraran en las catacumbas, debía solucionar aquella situación ipso facto, simplemente esperaba que aquel hombre entrara en razón y le echara una pequeña mano.

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Mahimā el Jue Mar 07, 2013 6:41 am

Suaves voces retumban con fuerza en las rocosas pareces donde los muertos depositan su esperanza, vibraciones extrañas provocan que secreto las llamas dejen de apagarse la última puntuación del muchacho de desesperadas hebras doradas, azotadas por el viento de la cordura. Lo primero que se preguntó el vagabundo sin rostro fue realmente la razón por la cual ambos estaban juntos en ese triste pasillo hecho de humedad e inusuales murmullos dimensionales. Quién habla con principios, quién se atreve a agredir a alguien con un sermón, quién impone una promesa con el peso de su propia historia. Lo cierto es que contra su juicio cualquier razón es válido, principalmente porque un individuo como él, con su típico tono de voz místico, siendo el poder de las palabras lo que lleva consigo, jamás recurre a la deseada cordura, al razonamiento que ese par mucho citan pero que ni siquiera una efímera esperanza entregan. No hay curiosidad, solo mentes nobles que quieren continuar con su meta...¿Pero acaso realmente existe la misma? Lo había mencionado aquel ser de cabellos negros y labios cortados, dar un paso más significa la consumación de la esencia que les da identidad, si este no arrastra sus recuerdos al olvido entonces lo harán aquellos que están detrás de él, o aún peor, el lugar entero que posee vida y que únicamente un arúspice como él puede entender en su amplia integridad. La justificación de sus actos es la misericordia, el conocimiento pudre los corazones y contamina la sana consciencia, dejando un camino lisiado de perpetuo vacío en las huellas del Heres...¿Qué mortal acaso puede tomar este camino? Aquellos dos no conocen la salvación de las escrituras de los Archivistas de la pestilencia, nadie realmente cree en el óbito hasta que cruzan aquellos ojos verdes sin pupilas que constantemente sonríen, quién se hace llamar por Mahimä basó su ultimátum en el sentido de aquellas voces destinadas la condena...Solo los que enfrentan el destino pueden cambiarlo.

El presente y el pasado dejarían de debatirse cuando los labios del portador del sagrado ojo de Tamsus cayeran bajo el terrible trato de la decepción, sus dientes rechinaron y sus encías sonaron al son de la mandíbula cuando apretó los mismo, ahí fue un soplo que imitaba una carcajada irónica, tal cual se presentaba aquel que lucha contra lo absurdo. Si, podría decirse muy fácilmente que las palabras ajenas le habían molestado lo suficiente como para no cumplir ninguna de sus amenazas ¿Y es que era tan difícil entregarse al miedo? Desatar su poder puede significar despertar a la antigua ciudad dormida, por esa misma razón sus feroces vocales apagarían de un solo tirón todas las antorchar de lo largo del pasillo e incluso aquellas que adrede había extinto para hacer notar este sitio una perdida de tiempo. La misma tierra estaba retorciéndose también en su reacción, los muros de piedra que sostienen este escenario están vibrado ferozmente, el propio elemento perteneciente a quienes templan su espíritu se había vuelto hostil de un momento a otro, incluso el mismo tiempo comenzaban a chocar inversamente contra el presente y el futuro, como si el fluyo del mismo fuese descompuesto por una onda invisible que no es más que parte de la presencia de quién es un Profeta y un digno mandatario. Mahimä, o mejor dicho Caíen los atrapó en las redes de su interminable magia absoluta, los factores climáticos comenzarían a compactarse en sus esencias y en el cuerpo del individuo masculino. ¿Sentirse vivo? La teoría de que los muertos, como ellos dos son en realidad para el vagabundo, no pueden morir más de una vez es incierta, ya que si quería podía crear en ellos la desgracia del perpetuo sufrimiento. Y todo comenzaría tras el advenimiento de su feroz grito hastiado.
- ¡Silencio! - Acompañado con su gesto, y para hacer presente aquella reacción ofensiva del sin rostro, el brazo diestro de este se levantaría hasta la altura del hombro contrario, apoyaría con suavidad la yema de los dedos sobre la sucia tela del mismo y con violencia desplazarían con rectitud horizontal su brazo extendido hasta el propio extremo de su cuerpo, abriendo su mano para que la palma de la misma se ilumine con un tono multicolor hermoso, sin dudas, pero que a su vez resulta caótico e impredecible, habría quedado más que revelado que es un verdadero usuario de la magia más pura y poderosa de todo, la magia del Otro Lado.

Un golpe de calor húmedo busca empujarlos aunque sea un centímetro literal hacia atrás. La propia energía por su parte levantaría la capucha que cubre los ojos del Profeta Caíen, se notaría a la primera instancia qué el izquierdo, el más traicionero de todos, se encuentra brillando tan fuerte como la misma luminiscencia de la Gran Estrella Blanca. El siniestro ojo de su hermano lo hacen igual a su verdadero portador, sus rasgos son prácticamente idénticos, incluso él que resulta el menor se ve más avejentado que el legendario salvador del Valle Esmeralda, recordado con gracia y afecto por cualquier héroe o mártir. Cientos de hechizos contiene esa valiosa cavidad, más solo quién lleva la misma sangre podrá revelarlos todos, por esa misma razón es de temer que su anticuado rostro descuidado los esté observando con los recelo mientras sus dientes se ocultan tras sus labios bastarían con separarse en aquella reacción, la misma que uno engendra cuando es atacado. - Quién promete, ni mucho menos aquel que es solo un espíritu errante, podrían haber entendido mis palabras. Por esta misma razón ustedes agotaron el tiempo de sus vidas. Tu promesa jamás se cumplirá, esta misión está destinada al fracaso, iniciado ; Mas por tu parte fantasma, exánime miembro de los Fraudir, solo te queda arrastrar lo que quedó de tus ideales ; porque solamente eso eres, ambos lo son en realidad, lo que quedó de una vida plena y con sentido. - Los ojos de quién reveló su rostro se cerraron lentamente para que todo el sonido del ambiente se enmudeciera ante su voz, no es la fuerza que el heredero de Tamsus lo que encuentra en ellos, no hay nada relacionado con verdadera dignidad que sea merecedora del final más utópico, por esta razón debe concluirse aquella ráfaga de magia en estado puro con la más perpleja oscuridad, aunque ya los hubiese absorbido, aunque dar un paso signifique enfrentarse al peso de una montaña sobre la espalda, el profeta literalmente se encerraría en soledad en este sitio, aislado de aquellos curiosos que se ofrecieron muertos y del dialogo que como buen político tuvo que diferir para finalmente desecharlo junto a su identidad y ese pacto que jamás se firmaría...Oponerse es simplemente un suicidio.

Textualmente las paredes de ese gran pasillo, en conjunto de un par de antorchas que fueron arrancadas de raíz, comenzarían a cerrar el camino tras la deformación que estaba ejerciendo el hombre sobre su elemento, es lento el proceso, la misma tierra parece renegar esta condición, pero el vagabundo tiene una convicción y el poder para sodomizar su esencia de tal forma que daña al mundo con sus milagros, este es uno de ellos y seguramente por eso mismo resalta el efecto de impotencia, ya que literalmente ese lugar se transformaría en un callejón sin salida donde es virtualmente imposible atravesar dicho muro, la misma esencia del sin rostro mantiene firme la inestable forma rocosa, tocarla puede significar exponerse a los antiguos secretos del abismo, el espíritu moriría con tan solo enterarse de aquello, por esa misma razón parece no haber más chance que retroceder, donde su presencia no tiene efecto, donde la paz y la monotonía del fracaso los esperan..O lanzarse contra él y su muy lento muro que recorría centímetro por centímetro a un tiempo perezoso...¿Pero podrían acaso ese par hacerle frente a la impenetrable ofensiva mágica? El capricho no debe llegar demasiado lejos...No debe.
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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Richelle Fraudir. el Vie Mar 22, 2013 11:27 pm

Escuché las palabras que aquel hombre había pronunciado, lo que no quería que se supiera, ese sujeto lo había arruinado en un instante, deidad o no, ser supremo o no, nadie tiene derecho a interferir con las decisiones de las personas, mucho menos un desconocido, no observé en absoluto a Medianoche, sentía que sobre de mi , habia caido la peor de las vergüenzas, mis ojos calleron pesadamente en dirección al suelo, mientras rasguñaba con fuerza el acero de mi armadura...Ya sabía lo que iba a ocurrir a continuación, siempre terminaba pasando lo mismo, aquel hombre, se atrevía a profanar uno de los lugares sagrados de los caballeros, y ahora esto.

Viva o muerta, la ley primordial es proteger la orden de aquellos que no son dignos, el conocimiento lo tenía, y el conocimiento era la cualidad que mas valorabamos entre aquellos que ingresaban a la orden o los posibles candidatos a formar parte de ella...pero esa actitud, esa sobervia y falta de respeto,le hacían indigno ante mis ojos, finalmente ya no tenía nada que perder, si desaparecía...entonces los miembros que quedaban vivos, buscarían al nuevo sucesor de la orden, la siguiente doncella o caballero de Lirio que continuaría con la misión de Fraudir Richelle Netrebko.

La pared ante nosotros empezaba a cerrarse, y entonces clave la espada en el suelo.
-Evoco al poder del guardian ancestral, la sombra albina que se yergue orgullosa sobre aquellos impuros de corazón y congela las almas de los miserables en el juicio eterno...tu hija invoca tu poder.- una fuerte rafaga de viento envolvió mi cuerpo, haciendo que mi cabello se levantase en toda su longitud por encima de mi cabeza, la armadura que portaba comenzó a volverse blanca, abandonando su color plateado, y parecía que lentamente la armadura iba cubriendo el lugar de la piel, las manos finas y delicadas abandonaron su apariencia, y se llenaron de unas escamas gruesas, terminadas en afiladas garras, mi brillante cabello azul, se volvió una larga cresta que recorrió toda mi espalda, y mi cuello que comenzaba a alargarse, el rostro se volvió uno mas reptileo...tras aquella mutación repentina, mi figura física de humana no estaba más...

En su lugar, un dragon de color blanco, algo más grande un caballo de tiro, se posó sobre sus cuartos traseros, era un dragon sin embargo que lucía extrañamente transparente, mis escamas blancas, eran de un blanco lechoso vaporoso, no habia perdido la capacidad de transmutar en el arma definitiva de los caballeros de la orden, sin embargo, esto no era ni la mínima expresión de lo que en realidad ocurría cuando vivía y me transmutaba, solo en una ocasión habia usado ese poder, y habia traido consecuencias terribles para los que me habian ofendido.

Observé a Medianoche, y mi voz se comunico telepáticamente con la de el.
-Lamento no habertelo dicho antes...si aún deseas puedo explicartelo...y si quieres escuchar mi historia...pero antes...no puedo permitir que sigan profanando el lugar que juré proteger con mi vida...con mi muerte.--.

A continuación lanzé un potente bramido que hizo retumbar las viejas piedras que se empezaban a mover, cortandonos el paso, para llamar la atencion de aquel sujeto, era la última advertencia...en el suelo que se encontraba bajo mis patas, y las paredes aledañas a mi, una fina capa de escarcha se habia empezado a formar en ella.

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Re: Extraños invisibles.

Mensaje por Mahimā el Sáb Mayo 18, 2013 6:20 am

Un cálido bramido que derrite las rocas, el punto más infame de este extraño mineral, el recuerdo de una tierra consciente que se forma bajo los pies del arrogante, una sarta de leyendas e historias que jamás serán relatadas a los pies de una hoguera sin humanidad, resguardada fielmente por una condenada criatura atada a una maldición mal formada...Oscura, siempre será lóbrego el canto que enseña a los ignorantes sobre los dragones, sobre los inmortales seres que resultan la manifestación de la propia Tzión, consciencia agresiva conocida como la Gran Bestia, instinto que se resguarda del imposible mal delante...¿Estás rompiendo una promesa, Vagabundo? Seguramente como Heres no puedes evitar sentir lástima por esa figura gélida que atenta a tu rigurosa autoridad, tus manos aunque bien ocultan estén saben titubear, incluso pensaste en tirar toda a la borda cuando descubriste que lo que escuchaste no fue realmente un susurrar más de un viento inerte, es real ; No obstante golpearla a ella no significa realmente golpearlo también a aquel, y no, no se hace referencia a quien infecta tu paciencia con su adorado astro, porque ese bramido te recordó a aquellos primerizos días que se pierden en la extensa fuente que son las cenizas de tierras olvidadas, tal y como ese polvo que sucumbe entre las viejas estructuras de las catacumbas, un temblor digno de una represaría; un suave sabor amargo que se trasmite en la punta de tus descascarados dedos, lastimados por el frío y el calor de viajes que mortales sencillos y mal aventurados jamás podrían soñar... El prestigio de tu sangre, la que mancha y protege esta tierra, la que vela por tus planes y tus razones que no pueden conocer la luz, solo la ignorancia...Ella es la que está muerta, ella sobra en este mundo, solo es un hueco, una reflejo de lo que alguna vez fue, sus escamas entristecidas no podrían ya siquiera soportar la empuñadura de un héroe manco.

Dejad así que la magia que alguna vez se manifestó con violencia a tus alrededores comience a tomar la forma sobre tu diestra. Que las llamas extintas y lisiadas del pasillo vuelvan a la normalidad, que sea ese calor rojizo el que vuelva a iluminar este mundo material que no debe ser trastornado por la eternidad y el mero vacío. Que no existe ya el frío, más tampoco el calor en ese lugar, que sea solo ella la que realmente esté dispuesta a enfrentarse a la grandeza de aquella energía que desaparece para acumularse en la cuna de tu esencia, lo que realmente eres.
Existieron muchas sensaciones en aquellas catacumbas infestadas por la honra y la memoria, una presión inusual, un frío inexplicable, una soledad que se arrima a la depresión tortuosa; y como no menos importante el insensato lenguaje de los No-Muertos. Transportados una vez al mundo real donde este tipo de sentires vuelven a ser una muestra abstracta de los sentidos para dar escenario a una extraño silencio interrumpido por la respiración del vagabundo y el aliento albino que aquella criatura impuso sobre su actuar...Si quiso detenerlo entonces cumplió su objetivo, principalmente porque las paredes dejaron de cerrarse, la inestable presencia del Heres ahora estaba centrada en el poder de su lengua, y de la bizarra forma que se estaba formando por sobre sus dedos caídos, su mirada en alto aceptaba honradamente la lucha de ella, la fémina dragón, aunque seguramente hace muchos años atrás este encuentro hubiese tenido consecuencias devastadoras, siendo ambos fieles alegorías de la autoridad de los que llevan su sangre, regentes de un instinto racial.
Así los pies del heredero se arrastraron, causando un rastrillaje en la tierra que rompió bruscamente con el pensar propio, si pierna izquierda se adelantó rápidamente a la derecha, dio prioridad a su posición como lo hizo la mano par que se alzó por sobre su propia cabeza par darle finalmente la forma esperada a esa incierta energía colorida y alocada, larga como las bravas lanzas de los milicianos más duros, imponente por el brillo y el chispeo constante que quema hasta las partículas inexistentes del Éter, conocida por ser la artimaña de Dioses, Reyes y Viejos Héroes que ocultan cualquier rastro de su existencia en ese gigantesco mundo...¿Qué clase de criatura es aquel vagabundo para portar en sus manos una manifestación tan realista? Quienes poco han vivido son ignorantes, no podrían sentir más miedo que la presión que ejerce dicha forma y el cerrado espacio que parece poder atravesar con simplicidad, no obstante un ser como el dragón blanco que se encuentra frente a la punta de esta energía extraña debe de saber el significado y la imagen que ahora reflejará Caíen, ya no se trata de un simple invasor de tumbas, su oponente muy fácilmente puede tratarse de una deidad menor o de un mortal capaz de asesinar con impunidad a un Verdadero e Inmoral Dragón, a un ser nacido de las entrañas del Abismo o incluso a un Dios...¿Existe entonces honor en una muerte tan inoportuna e ineludible? Los labios del perdido hombre manifestaron con un tono de voz prácticamente irónico los deseos sinceros de su corazón, decepcionado, frustrado y a la vez confuso del significado de una promesa...Irónicamente, el llegó más lejos que ellos.
- Promesas, compromisos, deber, honor...El Caos originario de esta lanza lo borrará absolutamente todo. - Y el vagabundo no sería mentiroso...Bastará que su brazo se agite para que las tinieblas gobiernen de nuevo y el silencio sea testigo de la muerte más injusta de todas...Pares, aunque la vida y la muerte sea el abismo que los diferencia, son sentimientos que en vez de fortalecerse se devoran entre ellos... ¿Por qué? El mundo es quien los pone en contra al final de todo.
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