En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

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Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Invitado el Mar Ene 29, 2013 1:39 pm


No había caído la noche, pero el cansancio de sus largas caminatas y cada vez más escasas provisiones había sido más que suficiente para dejarle acostarse en cualquier lado, y que aquel fuera la más cómoda cama del mundo. Había sobrevivido a recorrer casi todas las tierras heladas a punta de cuero y metal, conseguido diversas monturas que le costaron arañazos, golpes y mordidas pero que finalmente sirvieron para de uno en uno, lograr que el sin nombre llegase a un continente desconocido, repleto de historias, pero no podía contar ni la mitad. Sin pasado, sin memoria, sin nombre… sin conocimientos de estas tierras, ¿Sería que el destino lo haría pasar por infinito peligro por los pecados de los que ahora era ignorante? Quizás era eso, quizás por eso hoy se encontraba en tierras desconocidas y… demasiado cerca de la serpiente…

El sol estaba poniéndose apenas cuando un grito de espanto hizo volar a numerosos pájaros y ahuyentó también a criaturas más débiles y sumisas de una zona del bosque. Estaba sentado, con las piernas a medio recoger y la espalda recargada en un mohoso tronco, su mano derecha estaba con los dedos topándose la sudada frente y la izquierda estaba abajo, aunque a su costado las garras de su guantalete estaban marcadas en el suelo como una herida que demostraba lo fuerte de sus espasmos. Acababa de despertarse. –Ah…- Había sido otra pesadilla, otro de esos sueños confusos y terribles que como cada siesta le hacían despertarse espantado, ardiendo y desconcertado.

Echó un vistazo a su alrededor y empezó a recordar como había llegado hasta allí: montado en un huargo al que tuvo que estrangular para entregarlo a una manada de bestias hambrientas kilómetros más atrás y así poder seguir hasta aquí, donde habiendo creído oír un siseo en todo el bosque, se durmió. Suspiró echando la cabeza en el tronco y viendo hacia arriba, el calor se le iba pasando, su respiración se iba regulando hasta volver a la normalidad y el bosque empezaba a hacerse más silencioso, era obvio, la noche caía, los peligros se incrementaban y las criaturas más débiles se escondían y acurrucaban dejando salir a las cazadoras nocturnas.
Un sonoro aullido, digno de un líder de manada se escuchó a lo lejos y rápidamente el hombre bajó la cabeza, miró a los costados y se levantó torpe, pero rápido. Con su mirada recorrió su entorno, un tronco entre rocas coronaba el centro de aquel agujero verde en el que se encontraba y tenía un total de tres caminos para recorrer, y mucho por el cual poder ser observado. Las placas de metal en su izquierda se acariciaron entre si, las garras hicieron un leve sonido de chasquido en su alerta mientras que sus ojos, atentos y muy vivos recorrían todo su campo frontal de visión. -…- A sus pies había solo un saco con más sacos dentro, allí llevaba algunas pequeñas urnas, bolsas de cuero con agua, algunas piedras, hierbas, herramientas como ganzúas y rocas de afilar y un saco con semillas, la única provisión que le quedaba además del agua.

De su muñeca derecha bajó la cadena silenciosamente y al escuchar un sonido cercano de movimiento de hojas, el hombre frunció su entrecejo y con rabia levantó el brazo derecho extendiendo la cadena hacia el cielo, como una espada lo blandió hacia abajo y al frente soltando un agresivo gruñido de entre sus dientes y la cadena viajó cual serpiente metálica a clavar su punta de daga a donde apenas hace dos segundos algo se había movido.


Última edición por Son of Peiron el Dom Feb 03, 2013 12:50 am, editado 1 vez

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Hyrion Newsted el Jue Ene 31, 2013 6:43 pm

Como la lógica dicta, las hojas dejaron de moverse en ese mismo instante que el filo de la daga atravesó esa escabrosa maleza esmeralda. Si la misma pudiera hablar hubiese dicho que había acertado, la punta de la misma estaba levemente rociada con sangre, más no era realmente la de una criatura que lo iba a acechar o la de un pobre diablo que tuvo el infortunio de morir sin siquiera responder a una amenaza, esta era sangre tan clara y rabiosa como la mirada que entre las sombras se afiló y entrecerró con muy claro malestar. La ignorancia y la paranoia estaban a punto de desatar una masacre, una acción imperdonable para aquellos hombres que hablan a través de las acciones, una insinuación a alimentar las entrañas de Tzión con aquel néctar que las bestias adoran derramar en vano, esa es una lección esencial para quienes recorren el camino de la guerra, los fantasmas del agresor y el presente del afectado deben de conocer esta regla quebrantable.

Más evidente fue que sus pasos encuerados iban a continuar, el follaje esmeralda no obstante era oportuno para ambos, ya que no bastó más que esos mismo segundos que el ajeno tardó en atacar para que su victima se revelara en su forma mortal y notoriamente herida. Cubierta son sus marcas de agonía por sus prendas de cuero. Y a simple vista se puede ver que no es alguien alto, al contrario, muchos superan por mucho su altura e incluso su decencia, otro detalle más es que del lado derecho no se encontraba aquél bulto que emerge tras las hombres de cualquier prenda, no, estaba vacío, dejando que el brazo de su prenda dance enloquecido ante el contacto de cualquier superficie, por supuesto que él desterrado no le había provocado esa herida, no estaría su temple tan frío de ser el caso, no sería alguien mortal, aunque tampoco se puede considerar que se trata de un individuo normal ya que su rostro, repleto de quemaduras, ahora luce una molesta mueca sangrante por debajo de su mirada distante y perdida en un rencor propio. Lo único vivo que lleva consigo es la gran lágrima de sangre que está recorriendo su rostro, ni siquiera él, que lleve tantas marcas en su rostro pudo evitar ese rápido ataque que no lo tomó desprevenido, pero que era inevitable al encontrarse casi encerrado entre obstáculos naturales...Además ¿Qué significa una herida más? Poco importa el efecto sino el hecho de haber sido atacado...Esa es la única razón que tuvo el extraño y maltratado Heres en aparecer.

Al contrario de los gruñidos del Colluvio aquel hombre de porte desganado, exhausto siquiera de ver vida a su alrededor, se mantuvo en silencio y con su negra mirada, que bajo su sacrificada llama se convierte en carmín, penetró en la figura de aquel que fácilmente lo supera en antigüedad, sus rasgos descuidados lo hacen parecido en su condición, su accionar puede depender de un guerrero descarado y a su vez agotado, ya que como cualquier persona en este mundo dispara antes de preguntar. Hyrion, a pesar de aquel agravio, no hizo más que mantenerse en silencio ante la presencia ciertamente imponente de aquel que recorrió mil kilómetros más que él. Ni una palabra, ni un gesto más que la empuñadura frígida de su única mano y el silencioso sangrado que ni siquiera le pudo recordar al dolor, más estaba presente por la sangre que también comparten sus lastimados dedos. Eso si, no es neutro su gesto, ese enojo jamás se esfumaría, ni con aliados ni mucho menos con enemigos.
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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Invitado el Jue Ene 31, 2013 10:48 pm

Sintió el impacto del golpe, uno acertado, más no certero ni bien dado, el típico ataque que se daría para espantar a algo que le asechara o que forzaría a un enemigo a salir o reaccionar pero sin embargo, cuando retrajo la cadena y ladeó su cuerpo hacia la izquierda para sujetar la cadena con esta mano en posición defensiva y ofensiva, se llevó una gran sorpresa. Se asomó un hombre, de aspecto sucio, maltratado, muy maltratado y seguramente viajero, hubo algo que sintió en su interior al verlo a los ojos, no sabía que era pero se asemejaba a la nostalgia, sentía como si debiese temer a una mirada semejante pero a la vez se sentía tan familiarizado con esta, y tan ajeno al mismo tiempo.

Arrugó su entrecejo, estaba seguro que el sujeto haría algo, pero el silencio reinaba como la muerte en las tierras de hielo. ¿Le asechaba? ¿Quería robarle? ¿Quería matarle? ¿qué quería? Eran las dudas que se le pasaban al sin nombre por la cabeza, y el que no hiciera nada más que mirarle y empuñar la mano no ayudó mucho.

-¿Qué? ¿Qué quieres? ¡Si lo que buscas son provisiones o tesoros no tengo nada de aquello, así que lárgate!- Hablaba de forma varonil y segura, pero no buscaba provocar un conflicto brutal y sin razón, de ser así, habría simplemente atacado con la cadena una vez más. Se escuchaba agresivo, pero más que alguien que pedía batalla, sonaba como alguien que no quería ser molestado, era una forma de pedir que le dejaran solo y ya. Como detalle para su advertencia a que si insistía en querer robarle o quitarle sus pertenencias –pensamiento predominante en su cabeza ante el sujeto- tensó sus brazos que tensaron a su vez la cadena haciéndola sonar. Sus piernas estaban a medio flectar y separadas, era una posición que le permitía defenderse cómodamente y de atacar, tener una buena base para dar golpes fuertes y bruscos con el arma de hierro negro.

Había peleado desde que salió de ese arruinado castillo en el otro continente, pero no contra hombres o figuras humanoides, solo contra animales que intentaba cazar, su mayor enemigo hasta ahora había sido un troll en las nieves pero era un ser grande, bruto y predecible, más no menos peligroso, pero un hombre, un ser con armas, técnicas y pensamientos de batalla más elaborados, le incomodaba. ¿Tenía miedo? Quizás, pero no de morir o perder, su inconsciente tenía miedo de combatir, de revivir combates. Se quedó así, a la defensiva mirando a los ojos a ese individuo, jurándolo un acechador, un ladrón, un oportunista o algún ser disfrazado de hombre inmundo.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Hyrion Newsted el Sáb Feb 02, 2013 4:39 am

Las palabras de aquel que tuvo la osadía de atacarlo hicieron que la mirada de este mutilado guerrero deje de mostrarse con esa profundidad estrecha de su fruncido rostro, sus ojos habían dejado de forzar aquella penetrante mirada, era sorpresa claramente, y es que había algo que no podía entender de este hombre que ciertamente se había parado en la defensiva, como si realmente no tuviese nada que perder, o al contrario, enseñaba sus feroces dientes por ese sentimiento que transforma a los guerreros en simples mortales capaces de perecer en el olvido, el miedo.
No es la primera vez en su desgastada vida que había visto este tipo de actitud, mucho menos en unas condiciones donde fácilmente podría arrebatar su vida de un solo corte, de una forma incluso bastante literal, pero hay algo que le obliga a detenerse, no se siente vivo por esto, mas era la reacción tan errónea que simplemente encontró en esos ojos maduros algo de respeto...Este hombre es lo que es, y eso mismo parece ser lo único que posee en medio de un lugar inhóspito, donde la supervivencia para alguien que ya lo perdió todo es escaso. Solo por esa razón no desenfundó su espada y masacró a aquel que le estaba haciendo frente, solo por esa razón dejó que su mano liberara la fuerza a su alrededor, permitiendo así que sus ojos se cierren y sus labios cortados se emancipen uno del otro, la voz agotada, aún más agotada que la ajena, como también lejana de esta realidad se manifestaría eternamente en el verdoso Tamsus, nombre de quién con alguna vez lucho espalda con espalda.
-Tienes el descaro de atacarme y a su vez de defenderte de mi silencio...-La mirada ennegrecida del imperturbable veterano se abrieron hacia su mano manchada por la misma sangre echada a perder por el accionar del ajeno, un simple resoplido hizo que la misma se encaminara hasta donde se encontraba el agravio con rastros lagrimales de plasma, con solo recorrer la herida con el dedo índice y medio, de forma lenta, cauterizando con su propio elemento aquella nueva herida que por supuesto excedía el limite que soporta ya su piel, haciendo que en su rostro hubiese una nueva quemadura, una más de la decena que hay en todo su cuerpo. El rostro de quién estaba en peores condiciones no se inmutó, como si justamente no pudiera sentir ese dolor del cual una persona común y corriente se quejaría incluso, y es que Hyrion se había vuelto a este punto insensible y a su vez imparable.

Así el experimentado guerrero se dirigiría nuevamente a quién lo había herida, y a su vez lo había enfrentado. Insensible, pero a su vez herido por la misma vida guarda un rencor que ni siquiera la masacre de una raza puede curar. No es egocéntrico, más a su vez parece remarcar una supuesta diferencia entre ambos, y que aquello no lo extrañe ya que a veces es su instinto lo que toma dominio de su cuerpo y sus palabras, es un Heres, el más decadente de todos, una de la parte más perversa que poseen.
- No das más que lástima. -Y a pesar de que había sentido respeto por aquella actitud también sintió desprecio por aquella actitud, la cabeza de hyrion simplemente lo marginaron a aquel hombre como un desgraciado más, alguien que tenía incluso menos qué él, alguien que lo único que tiene para ofrecer es su propio vida...Sin valor alguna para justificar algún movimiento.

Independientemente de su respuesta Hyrion ya no tenía más tiempo que perder, a pesar de todo el tenía un extraño oficio, vital para cumplir sus intenciones en la región, y tan rápido había aparecido también le había dado la cara del perfil mutilado para seguir con su camino desolado, pero hubo algo que detuvo sus pasos de forma repentina, ya habiendo dado solo par. Su única mano se volvió a empuñar, dejando que unos perdidos chispazos alrededor de este puño se hicieran presente, como si por alguna razón aquello que hubiese sentido le provocara un infernal enojo, al punto de dejar que por unos segundos su elemento primordial y destructor se descontrolara...Y es que se había volteada con rapidez, dejando que su mano se posara sobre la empuñadura de la primera de sus espadas, aquella katana que está por encima de la muy infame Espada negra, la cual se cree puede cortar la vida misma.
Su mirada había captado algo...No, mejor dicho a alguien que aparentemente lo había seguido desde ya un tiempo...Cosa que tenía su paciencia colmada.
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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Samael D'Voltier el Lun Feb 04, 2013 1:07 am



¿Otro día mas en la ciudad? No, últimamente le costaba bastante trabajo vagar por las amplias calles de aquel lugar, parecía como si la gente se estuviese volviendo loca con los rumores de un posible ataque y demás; los establecimientos cerraban sin razón aparente ante el temor del vandalismo y a menos que fueses de los aventureros que esperan emocionados o los perturbados que se esconden tras cien paredes estar en aquella pequeña ciudad no tendría significado.

Partió temprano entonces hacia aquel lugar que cambiaba constantemente aunque fuese de follaje, era un Natura y el bosque siempre le recibiría con buenas manos incluso en los peores momentos. Recoger bayas o buscar animales parecía una actividad la cual jamás cansaba a la joven que aunque tuviese cientos de años encima no dejaba su niñes de lado, la creó en el momento debido y se habría acostumbrado tanto a ella que si no fuese por su propio razonamiento lógico olvidaría su verdadera identidad.

Jamás fijaba un camino, era difícil incluso para quien conocía aquel espeso lugar ante los cambios constantes mas no era problema para ella, le gustaba el reto de volver a "ciegas" a casa con una buena historia que recordar y al parecer ese día no sería la excepción, a lo lejos divisó la figura de lo que parecía ser un hombre aunque en realidad parecía estar medio ante la cantidad de heridas que se atisbaban con suma facilidad a lo lejos, no era alguien que se compadeciera de las personas mas pensó en que ayudarle sería algo diferente para un día sin monotonía; claro, si este necesitase ayuda pero al acercarse un poco mas descubrió que el joven parecía estar perfectamente bien ante la seguridad de sus pasos y la tranquilidad con la cual se adentraba al espeso bosque sin temer de los animales que salvajes y con hambre atacaban a cualquiera que no supiese moverse.

Pudo seguir con su plan y encontrar un par de insectos o jugar con las ranas de algún lago mas no pudo retirar su peculiar vista del hombre por lo cual decidió seguirlo aunque sin mayor sigilo, era tonta mas su tamaño y peso le ayudaban a "ocultarse" entre el follaje de los arbustos mas poblados, mantendría una distancia de unos 12 mts para no perturbar al joven u obligarle a atacar puesto que estaba armado y lo menos que deseaba era batallar ya que de ser así se quedaría en la ciudad del constante caos.

El hombre no parecía hacer nada interesante y de hecho tampoco le habría notado o al menos eso era lo que ella pensaba, seria hora entonces de retirarse mas al instante en que daría la vuelta para comenzar a caminar en dirección contraría percibió la presencia de alguien mas por medio de un grito. ¿Una víctima o un loco? No perdería nada con asomarse a lo lejos y al parecer a su perseguido también le interesaba; si había algo que le gustase mas que ver interactuar el mundo animal y jugar con este era observar las demás razas que caminaban en dos piernas y se jactaban de tener una razón superior a la de los animales [Cosa que dudaba].

Tal vez haya sido su tamaño y su conocimiento del bosque lo que ayudó a no ser ella la descubierta y atacada ya que esto le hubiese molestado demasiado, al contrario habría sido su perseguido el que habría recibido una cortada la cual pareció no molestarle mas no dudo en armarse y confrontar la figura de un segundo hombre que aunque careciese de heridas su aspecto cansado no daría mucho de que temer al menos para su perseguido. El segundo advirtió de sus deseos con sus palabras y aunque a su perseguido no le agradó mucho no le atacó [Cosa que aun no sabia si agradecer o tachar de aburrido].

Deseaba ponerse en una posición mas cómoda y segura por lo cual deseó alejarse mas un paso en falso haría que una pequeña alimaña se asustase, corriese al lado de los hombres y se escondiese justo al otro lado [Tras Peiron] lo cual alertaría a su perseguido, sin duda estaba en una posición incomoda puesto que aunque no se consideraba débil parecían ser dos hombres de larga trayectoria y contando su deseo de no armar alboroto odiaba el ser tan torpe; aun así se mantuvo inmóvil tras su pequeño arbusto pensando que con suerte atribuirían el animal a un depredador natural y se olvidarían mas el hombre de múltiples heridas estaba lejos de conformarse con ello





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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Invitado el Lun Feb 04, 2013 4:32 pm

¿Qué pasaría si en estas tierras aquel que fue Alamuerte se hiciera conocido? ¿Podrían aguantar estas tierras aquellas tormentas de fuego, aquellas neblinas de humo y ceniza y los bosques una consunción definitiva? Podrían sus habitantes lograr lo que en las tierras heladas del otro continente tanto costó? A la tejedora del destino parecía le gustaba jugar muchísimo con los hilos de este sufrido y desmemoriado hombre, desde los lugares a los que le llevaba hasta los sujetos que le acercaba, parecía querer probar toda reacción y acción del que tal y como dijo su posible adversario: No daba más que lástima.

El dispuesto guerrero sin memoria estaba listo y no se retractó aún y cuando cada palabra del herido era cierta, ¿pero qué podía hacer? Era desconfiado hasta de si mismo y encontrarse en circunstancias como estas solo probaba aquel hecho. Apretó los dientes y movió sus cejas sorprendido cuando el tipo cauterizó su herida como si fuese lo más normal del mundo, haciendo tal acción que notara como llevaba una cantidad más grande de heridas de la que había visto en primera instancia. Al menos tenían algo en común…
Tensó la cadena cuando las duras palabras salieron de la boca ajena como agujas que se clavaron en el pecho y el cerebro del viajero quien a pesar de no saber si era orgulloso o cobarde, sintió que por esas palabras le hervía la sangre y el preguntarse el por qué de eso, hizo que esta hirviera aún más.

Apretó los dientes experimentando un temblor en su boca, sus perlas rechinaron y sus ojos vibraron y el arma empezó a experimentar un aumento de temperatura. El tipo cauterizaba sus heridas, bien, por haberle dicho aquellas palabras sería él quien amablemente le cauterizaría cada siguiente marca de su cuerpo, ya lo vería, le añadiría heridas nuevas hasta matarlo, lo sacudiría en el piso y lo arrastraría con la cadena ardiendo apretándole todo el cuerpo a ver si el muy infeliz podía seguir sin sentir dolor alguno. -Kj…Veremos si puedes decir lo mismo cuando te…- No pudo terminar sus enfurecidas palabras que estaban más activas por el hecho de que incluso le dieran la espalda. Inconscientemente buscaba la batalla a pesar de que su primera intención fue solo alejar al sujeto y repelerle pacíficamente, ahora quería oírle gritar. Una criatura corrió hasta detrás de él y el herido sujeto pareció preocuparse por algo, el sin nombre se preguntó que sería y cuando aquello de la alimaña parecía haberle distraído de sus pensamientos furiosos, resultó ser que el remedio fue peor que la enfermedad.
-¿Pero qué..?- Sin saber el porque, sus manos empezaron a temblar cuando dirigió la vista a donde su amenazado fijaba la vista. No entendía porque, pocas veces había sentido esta sensaciones con algunos seres que veía o sentía de no muy lejos y con algunos pocos en las tierras heladas, pero ¿aquí? ¿por qué? El temblor era indescriptible, sus manos temblaron al punto de hacer sonar un poco la cadena y las hojas del guantalete izquierdo, sus ojos parecían no querer cerrarse y atravesar todo obstáculo para poder ver que había allí y la boca empezó a hacérsele agua. Había un dragón cerca, muy cerca…

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Hyrion Newsted el Lun Feb 04, 2013 6:42 pm

Miedo e inseguridad, desde hace ya mucho tiempo había dejado de sentir aquellas extrañas sensaciones que le obligaron en una vida pasada a tomar decisiones erradas. La escasa percepción termina siendo el sentido más agudo y letal en medio de esta caza eterna que es la existencia, sin dudas nadie puede romper el exagerado y fantasioso temple que había creado ese que posee más de mil marcas de su cuerpo, y con ellas mil batallas erradas.
Pero seguramente es justo este sentir, uno no tiene nada que perder, la vida, el cuerpo que ya está demacrado, el honor y el deber...A pesar de que las intenta establecer hay algo que no le puede cerrar, siente un vacío en todo momento que camina, es incómodo, más trascendental que el deplorable, pero aún así superior estado físico, no obstante es la cosa más cercana al desconcierto lo único que lo sigue arrastrando por estos frondosas caminos con un rumbo paradójico en el cual no tiene cabida, pero que a su vez él mismo forjó. ¿No es así el camino de los Dioses? ¿De aquellos que son los únicos capaces de crear y destruir? A más de alguna monstruosidad deformada destruyó, más de un sueño y una esperanza cortó con el filo definitivo de su espada, a muchos inocentes convirtió en cenizas con el abusivo poder de su llama que atrae el hedor de la miseria. Bastó con solo una mirada de reojo para entender que todo lo anterior estaba al literal alcance de su única mano, porque quién buscó ser su agresor prepotente ahora templaba, incierto, claramente inseguro y cobarde había borrado todo rastro de dignidad sobre él para simplemente luchar contra algo similar a un instinto, Hyrion lo notó y bajó su mano de la empuñadura letal de su arma, el tacto cálido de la misma estaba susurrando cosas nuevamente, le hablaba, lo intentaba seducir para que haga lo que su instinto le dicta, más hubo un arranque extraño en su suposición...Si era lo que él pensaba entonces no puede dejar que esta historia termine de escribirse.

Sus pasos en silencio se dirigieron hacia aquel pequeño arbusto, pero no se quiso adentrar en él, no había razón para ello, sino más bien que intervino directamente con la mirada de aquel extraño sin nombre que de un momento a otro se había transformado en un ser completamente distinto...¿Será realmente un enfermo? ¿O simplemente no es lo que aparenta...? ¿En Tamsus? Si los Natura y los cazadores son incompetentes es un asunto interno, pero desde el momento que notó ese extraño visaje supo que no hay naturalidad en este encuentro, por esta misma razón, y por ese sentimiento de ofuscación que hizo latir sus pupilas él se puso delante de él, tomando una distancia llamativa a los seis metros, aún a sabiendo que la cercanía es la ventaja. ya que él posee un arma con un rango considerable, había notado también que su velocidad no podía superar la propia, además de que aquí solo su error puede costar su brazo, su cuerpo, su vida, su alma y su existencia...El agonizante guerrero veterano, portador de la llama de los Heres, iba muy en serio con aquella pregunta que saldría de sus sangrientos labios fruncidos, su mirada fría se había transformado en una inminente explosión caótica que iba a consumir todo el bosque, y es que hasta el propio aire a su alrededor fue fraccionado por la fricción ejercida por el filo de la Terrible Espada Negra, la cual desvainó con tanta rapidez que ni siquiera el sonido de este accionar se enmudeció ante esa inminente manifestación de la muerte. Con su mano izquierda ahora empuñando dicha arma no había motivos que la misma seriedad, y seguramente estas palabras darían finalmente le título a esta historia...¿Que clase de relato sería? Solo quién hacía sonar las cadenas de la perdición puede decidir, ya que él podría ser innombrable en las tierras del sur, pero Hyrion era recordado y jamás será perdonado.
- Solo los inoportunos enfermos reaccionan de esa forma, y tal parece tu juicio está decayendo...Por eso tu presente se termina aquí, monstruo. -

Alguna vez, y solo en estos momentos, cuando su inexistente juicio le advierte de esto, es cuando Hyrion vuelve a la vida. El pulso a él ya no le tiembla, no habrá empuñadura tan hábil para esa arma, no habrá mirada más segura y aterradora que la que ejerció sobre el extraño sin nombre que reaccionaba de formas singulares, que no puede siquiera ocultar su posición. Esta perdido, está condenado, ya no tiene absolutamente nada para él más que este presente que está peligrando, como el de muchos, y que tiene una gran posibilidad de encontrar el verdadero camino de los Dioses, el de su destrucción. Porque sin más esto lo único que profesa Hyrion con su experiencia, sus marcas y su extraña forma de salvar a las personas, inconsciente...Porque para él solamente estaba deteniendo a alguien a punto de arrojarse al vacío de su esencia, la oscuridad plena, donde no hay vuelta atrás...Donde los son los vacíos del espacio y el tiempo los que manipulan a los mortales de forma más descarada que la actual.
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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Samael D'Voltier el Lun Feb 04, 2013 10:40 pm



Pocas veces sentía que sus acciones eran errores, jamás se arrepentía de sus hechos aunque estos terminasen mal, sin embargo en ese mismo instante ocurriría la excepción a la regla. ¿Por qué demonios debió seguir a alguien que ni por asomo daría una buena espina? La curiosidad mató al gato, y muy a menudo pareciese como si también a los dragones.

Entre las ramas de aquel poblado arbusto observaría con suma facilidad a los presentes, ambos muy tensos aunque sin razón aparente se lanzaban miradas las cuales si tuviesen un cuerpo y filo ya serían ambos cadáveres desde el instante en que cruzaron su camino; ambos armados y con sed de pelea se mantuvieron distraídos lo cual le cedería el momento perfecto para escapar y de hecho hubiese funcionado si aquella pequeña víbora no se hubiese asustado. Le habrían descubierto y por la reacción que ambos tuvieron eso no significaba nada bueno.

Si bien su perseguido sería el mas cercano a ella y lo mas próximo a atacarle extrañamente por él no temió, a pesar de venir armado no insistió en encontrarle entre las hojas y al contrario regresó su atención a la segunda figura lo cual obligó a la pequeña a atisbarlo a lo lejos y asombrada ante su reacción sintió como un leve escalofrío le recorrió su pequeña espina dorsal desde su base hasta difuminarse por el resto de su pequeña efigie; ese mirar y las sensaciones que de lejos se percibían en aquel joven dejaban expuesto aquel verdadero ser que de inmediato odio: Un cazador.

No habría salido del arbusto aún, le parecía conveniente estar escondida entre aquel denso follaje puesto que su modo de batalla resultaba mucho mejor en la distancia; decidió entonces llevar su diestra hacia su espalda de la cual colgaba aquel arco de extraño material el cual de color azul solía destellar y cambiar de tonalidad al reflejar la luz como si fuese agua del mas profundo océano compactada, su zurda al tiempo rosaría la tierra que cubría las raíces de aquel arbusto y usando su dominio del agua extraería del húmedo suelo pequeñas gotas de agua las cuales pasarían al estado solido formando una flecha que a continuación no dudaría en posicionar en su arco con suma cautela y sin hacer el llamativo ruido que los guerreros experimentados podrían reconocer: el tensar la cuerda de un arco.

No atacó, mas en su mira estaría aquel cazador que se mantenía a una distancia considerable y que ciertamente implicaba un blanco complicado ante su movimiento y el obstáculo del hombre el cual al parecer deseaba incluso mas que ella atacar al ser que ella consideraba maldito.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Invitado el Lun Feb 04, 2013 11:27 pm

-“¿Por qué? ¡¿Por qué?!”- No podía dejar de pensar en cuestionar el furioso temblor de sus manos y ese resonante latido de su corazón, era como si este se apretara y resonara en todo su cuerpo hasta su cerebro buscando pensara en enojarse, en enfurecerse, pero no entendía lo que su propio cuerpo le pedía y experimentaba. Aquel sujeto volvió su atención a él y desenfundó una espada curiosa y llamativa, no dudaba fuese un buen guerrero, para tener esa cantidad de heridas y estar vivo debía de serlo… o, debía ser un buen escapista o esclavo. Fuese cual fuese su oficio, el desmemoriado verber gruñó ante sus palabras. –¿Enfermo?- Cada cosa que el tipejo decía solo lograba confundirle o enfadarle más y lejos estaba de percibir o saber que había alguien más allí acechando a uno de los dos con una flecha, para él tanto su agresividad ofensiva como su asesino temblar en las manos carecían de fundamento.

Sus dientes volvieron a apretarse y ahora gruñó tensando las manos volviendo a la primera posición ofensiva, aprovechando la fuerza que hacía vibrar sus manos para tensarlas, gastaría esas energías en ese hombre. -¡Cállate…!- Movió el brazo izquierdo hacia adelante con las garras abiertas y el derecho lo hizo hacia atrás como un domador que prepara el látigo para castigar. Sus piernas bien separadas, firmes en el suelo, su pecho inflado y elevado por la posición que sus brazos daban y sus ojos encandilaron con un fuego que el no sentiría, pero que por un momento sería visible para todo ser viviente, unos ojos que ya no eran azules, o al menos dejaron de serlo por tres segundos volviéndose un fuego abismal.

-¡Guarda el aliento!- Apretó la cadena con la mano derecha y esta empezó a calentarse en cada eslabón, espina de este y en la punta de daga con cuchillas. -Lo necesitarás… para gritar….- Presionó la cadena más fuerte y esta pasó de ser de un oscuro acero fácilmente mimetizable con la noche, a un acero en rojo vivo como el que solo se ve en las forjas de las herrerías, el arma llegaba a expedir un leve vapor y algunos de los pastos que pudieron rosar la daga de la punta se quemaron aunque sin expansión.

-Cuando comience... a ¡¡Arrancarte las extremidades!!- Hizo fuerza en sus pies, tanto que sus botas metálicas se hundieron en el piso medio centímetro trisando la tierra y su cuerpo se giró e inclinó hacia adelante para lanzar su brazo hacia el hombre, sin soltar la cadena que viajó desde atrás hacia adelante cual hacha a cortar la lecha dejando una roja estela de luz detrás de si en el aire, y se alargó para alcanzar un rango que pudiera darle su objetivo. Ese solo golpe iba con una rabia ciega, con una energía desesperada y con una frustración que solo se convertía en más fuerza para el devastador ataque que iba recto, veloz y firme hacia el hombre. Por cualquier cosa, su brazo izquierdo podía ser buen escudo y aunque dudaba necesitarlo, nunca estaba demás tener la guardia alta, aunque fuese con un pobre moribundo, como él por ahora lo veía.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Hyrion Newsted el Mar Feb 05, 2013 2:12 am

Una pequeña llama comenzó a emerger en el vacío del guerrero marcado cuando las reacciones del ajeno se hicieron un hecho, todo está encajando, todo ese odio puede recibirlo...Es bueno, es glorioso, es destructivo y a su vez sagrado...Él era el mejor.

La llama de la ira no tiene comparación, ilumina tanto que ciega a los desgraciados. Con sus fuertes brazos da cobijo a aquellos ya que yo perdieron todo, ni siquiera la misma vida tiene valor para los astros celestiales que en medio de una alocada euforia comenzarían a gritar, haciendo retumbar el inexistente cielo frondoso a través de la sangre de aquel que perdió la dignidad en sus ojos, como también su vida como Heres. Revive, vuelve a emerger de forma violenta su mirada, sus piernas comienzan a desfigurar su posición, dejando muy en claro la afinidad con el único brazo que posee. En ese momento pudo sentir ese sentimiento compartido en el ajeno que porta la cadena que ahuyenta a los fantasmas del pasado, su color, es idéntica a las cadenas que ahora mismo están atando su instinto homicida, está furioso, la propia naturaleza literalmente se quema a su alrededor, denotando un aura caótica. Sus palabras son solo burdos reflejos de lo que Hyrion puede percibir del alma de ese retorcido monstruo que había dejado de ser patético, ahora es un enemigo, de aquellos que puede ver fraccionados, de los que su espada ansía cortar, de los que su moral no puede tolerar...Monstruos enfermos como él.
El sonido del metal era aturdidor, al punto de que simplemente ignoró todo lo que hubo a su alrededor, chilla alocado, susurra mil veces su nombre, como lo habrá hecho la forja donde se origino este olvidado viajero que enfrentaría la inevitable muerte. La fuerza que estaba tomando simplemente no es la de un Heres ordinario, este posee algo más en su sangre, lleva consigo el extraordinario poder de la llama espiritual, la que solo puede destruirlo todo a su paso...Y no había nadie más que no sea aquel que posee la experiencia intacta.

Su grito hizo que sus pupilas se afilen y su mirada eternamente negra tome por unos segundos un amarillento tono, un lumbre color que colisionó con la empuñadura fuerte y firme de su espada, junto al impulso de sus piernas que por instinto notaron que el brazo de la infame cadena infierna se dirigía hacia su sombra...Un ataque a distancia como el anterior, cargado de una energía que era muy accesible para este hombre en estos momentos, pero que no utilizaría de forma tan embrutecida como lo hizo el ajeno. La punta de la infame espada negra apuntó hacia su ausente brazo, y cuando ni siquiera el aire fue pulverizado por el accionar ajeno el marcado y abandonado veterano despegó primero su pierna izquierda, a la vez que todo su cuerpo se inclinó hacia donde indicaba la negra espada que en medio de ese impulso también adoptó una coloración similar a la del enemigo, un muy violento chispazo hizo que los dientes de Hyrion se fruncieran con tal fuerza que sobre su propio silencio pudo escuchar a su mandíbula retorcerse, el dolor, estaba sintiendo nuevamente esa hermosa sensación de que le arrebatan algo de su cuerpo, no eran sus manos, no eren sus pies ni su cabeza, era su esencia, la misma que le da real movimiento motriz, ágil como había demostrado ser su aparentemente destrozado cuerpo al desplazarse de forma diagonal hacia la derecha, solo unos veinticinco centímetros le dio ese impulso que violentamente se apoyó sobre su pierna derecha para dejar que la propia sangre de su cuerpo, sus heridas y su imperceptible odio reencarnado en tranquilidad nacieran del brazo restante del Heres que ascendería con rapidez, y con una inclinación notable, escapando por mucho a la rectitud.
El largo de esta le permitiría llegar a la holgada cadena que recta había sido disparada como una flecha, y que de no tratarse de él hubiese inevitablemente dado con mucha facilidad en el blanco.
El grito que dejó escapar Hyrion hubiese sido capaz de alertar hasta a la gran bestia, todo ese rencor que existe en su alma tomó la forma de ese corte indigno que bajo una espada corriente hubiese sido solo un error, pero que bajo el filo impensado de la espada negra cortaría como si fuera aire aquel metal que tomó una longitud imposible, cosa que se podía ver si se atacaba con ella solo una vez.
Sin embargo esta energía también se manifestaría inevitablemente como la llamarada que emergió del mismo filo de la espada negra, un fuego puro que está repleto de emociones encontradas para ambos, una abrasadora cortina con la misma longitud del descarado filo, setenta centímetros. Esta llama furiosa, emergente del propio cuerpo de Hyrion debería de poder impactar contra su adversario, siguiendo la misma posición diagonal del arma, como si se tratara de una estela, pero que en realidad era un muy alto riesgo para este sector del bosque, ya que la misma con mucha facilidad puede provocar un intencional incendio a su alrededor.

La posición de Hyrion al dar el corte volvería rápidamente, aunque en esta oportunidad la espada no se quedaría esperando hacia su ausente brazo sino que lo observaría al enemigo. Lo que menos pasó por la cabeza del veterano es que él ajeno pudiera siquiera hacer algo contra su movimiento rápido, versátil pero a su vez destructor. Sin embargo el mismo estaba deseoso de que este extraño calor volviera a consumir su cuerpo y su alma, la espada negra quedaría demasiado desilusionada si esto fuera el fin...Tan solo una cortina del fuego más peligroso, como también un agravio letal hacia su inusual arma.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Invitado el Jue Feb 07, 2013 12:41 am

Su ataque había sido peor que esquivado, había sido inutilizado de paso. Su cadena que había hasta entonces azotado a varios seres ahora fue como un hilo en contra de un cuchillo, algo inútil y pasajero. La cadena se cortó y el trozo de acero ardiendo cayó lejos, a espaldas del guerrero vagabundo. La sorpresa se dejó ver en el errante atacante y este casi no tuvo tiempo de reaccionar. Era hierro al fin y al cabo y una espada negra en un guerrero así no se veía todos los días, no le pareció raro pudiera cortarla, pero si que lo hiciera ¿por qué? Porque hasta ahora todos los enemigos que había tenido habían sido presas o obstáculos, monstruos que podían medir quizás más que el, pero que no tenían una disciplina, un estilo, un arma y una voluntad, solo el instinto, a diferencia de la experiencia que con ese solo movimiento aquel hombre le había mostrado, recordándole de la manera más dolorosa que no estaba luchando con un monstruo, un troll, u otra criatura. Estaba luchando contra un auténtico guerrero.

Pronto los pastos en los que la cadena cayó empezaron a quemarse aunque difícilmente esto causaría un incendio pues las quemaduras eran como las del tabaco y se consumían en el simple consumir de la materia. El resto de la cadena fue retraído al mismo tiempo que el ataque de su contrincante era lanzado; una llamarada extraña que le asustó no por lo grande o su color, sino por la rapidez con la que fue lanzada y por la fuerza con la que venía y el tamaño que poseía. -¡Uh!- No alcanzó más que a echar el brazo derecho hacia atrás retrayendo lo que le quedaba de cadena y adelantando el izquierdo a modo de escudo, delante del resto de su brazo, parte de su pecho y rostro. La llama impactó de forma directa en el guantalete y al ser llamas completamente distintas a cualquier otra probada, el metal caliente hizo que el dolor fuera intenso aunque soportable. -¡A..rgh…!- Sin embargo el resto fue otra historia. Como una roca que era azotada por una llamarada de un dragón, el verber se convirtió en un cuerpo sobresaliente de un río de fuego por unos segundos que quemaría suelo y costados. Parte de las ropas también sufrieron obviamente quemaduras que estropearon todo sastre en las partes de las rodillas y mediana falda que otorgaba el peto, mientras que las armaduras en sus pantorrillas y pies así como su guantalete brillaban a rojo vivo humeando.

La llama cesó y dejando fuegos y humo a su alrededor, sobre quemadas malesas se encontraba arrodillado, temblando de pies a cabeza el errante guerrero. No temblaba de miedo, temblaba de dolor, dolor que utilizaba para alimentar una fuerza que en su interior intentaba convencerle de que esto, esta llama, este hombre no podía acabar con el tan fácilmente. Su armadura humeaba brillando en rojo, sus ropas deshilachaban en las zonas quemadas y su respiración disipaba los vapores que producía el fuego con jadeos de un animal enfadado. -No… te va… a ser… tan fácil…- Dijo en murmullos audibles para su oponente. Con temblores que eran visibles y también audibles por su coraza, se levantó lentamente bajando al final su brazo izquierdo evitando este caliente artefacto rosara siquiera su ropa. Su vista de nuevo era azul pero su mirada era otra, una más atrevida, más consciente, con miedo… si, algo, pero dispuesto a jugarse la vida como ninguno de los seres cazados para sobrevivir hasta aquí le habían hecho tener que hacer. Tenía ante si, una batalla de verdad.

-…Haaaam….- Suspiró relajando su cuerpo, de pie, firme, adolorido y dañado pero en píe como un roble que soporta el primer hachazo. En sus pies las cenizas y a sus costados llamas, la imagen no podía ser más nostálgica para los que desde los otros planos le observaban escribiendo sus hazañas y detalles. Clavó su vista en el guerrero y volvió a separar las piernas, temblándole una última vez antes de volver a posarse firmes en el piso y esta vez adelantar el brazo derecho con los dedos en posición de garra de águila y el derecho bajarlo a la altura del estomago doblando el codo para que la mano apuntase hacia el frente con los dedos juntos y estirados formando una espada con las garras metálicas aún al rojo vivo. Dejaría de pelear como un "enfermo” no lo haría como una bestia, pero intentaría hacerlo como un hombre.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Hyrion Newsted el Jue Feb 07, 2013 7:25 pm

Hubo un momento desconcertante donde el responsable de las llamas devoradoras volvió a enfundar la terrorífica espada negra, lentamente, sin quitar aquella mirada ennegrecida que poseía de quién por el momento es su adversario. La cadena roja por la furia que posee su portador cayó, la cortina de fuego, el propio cuerpo de Hyrion,, lo envolvió y lo bendijo con la pureza de quién controla al elemento caótico del fuego, el cual se dice es el más poderoso entre los elementos. Era realmente esta la verdadera utilidad de lo que es él mismo, su esencia podrida, a tal punto de que supera por mucho a varios verbers. El mundo que no protege, pero que si camina y pertenece, es consumido por su respiración, quién en todo momento se había comportado de forma extraña, casi salvaje, había caído incluso en medio de la confrontación en consecuencia de la llamarada que nació del propio filo de la espada, había visto que también era un usuario de este elemento, pero que aún no conocía el terrible secreto de la auto-destrucción. Aquel que tiene las marcas en su cuerpo siempre lo había dicho, y moriría con el pensamiento de que este elemento solamente existe para destruir y consumir. Tarde o temprano este gigantesco y verdoso mausoleo a su antiguo camarada se desvanecería del mapa, como también la existencia de ese que a pesar del dolor se había puesto de pié, con la fuerza de su espíritu, la que puede superar incluso la complejidad del elemento absoluto, la misma que hace temblar al cuerpo pero no por debilidad sino porque esa misma potencia es demasiada para que un contenedor hecho de carne e inusuales minerales pueda soportarlo y comprender.
La esencia crea la magia, los milagros, las maldiciones y las leyendas. Atacar con el peso de el tiempo es prestigioso...Pero también significa tenerse un odio inmenso a si mismo.

Ya no hay razón para blandir el filo de su espada contra esa figura, no la necesita, sus incoherencias habían terminado cuando su mirada volvió a ser la que era antes, aunque la misma se mostró viva, "humana". Un Heres, o lo que sea que pueda respirar, sin verdadero raciocinio es menos que aquellos centinelas hechos de robles que son testigos de esta pequeña batalla, una verdadera batalla entre guerreros, un prototipo de las que los heres tienen contra los horrores que azotan el mundo sin compasión, y que son hijos de los Tiranos que duermen en las estrellas y en el vacío. Hyrion borró su presente, tal cual había dicho, el monstruo asustado y paranoico que fue ya no lo será más ante sus ojos, el que ataca a fuerza bruta y no piensa pereció en medio del dolor, y no era de menos, al fin y al cabo el filo de su espada, aunque no sea de forma directa, lo podía cortar todo, incluso la misma esencia inmortal de la cual todos se enorgullecen.
- ¿Es dolor? No...Aquello es simplemente alivio ¿No es acaso grandioso volver a ser digno? -No hay armas que empuñar, no hay mirada más flamante que la que poseyó su desgastado cuerpo, era finalmente un hombre, un guerrero que no merece ser testigo de la masacre, solo a los animales se los puede asesinar de esta forma, y es que pocos pueden levantarse después de que su cuerpo se resienta, el no posee realmente miedo.
¿Vale la pena realmente? No puede darse demasiado lujo, a pesar de todo, de que tenga más sangre ajena que propia en su cuerpo, sigue sin ser realmente un asesino, existen monstruos para eso, y existe él para eliminarlos a ellos, no a si mismo.


¿Vale la pena entregarla a alguien que desconoces, al punto de no saber siquiera su nombre? Ahora es lo único que tienes, y la mía es lo suficientemente pesada como para querer una ajena. ¿Cosificar? Ciertamente, pero no cabe mejor pensamiento en estos momentos, no cuando alguien tiene la capacidad de quitarle a uno lo que realmente vale la pena, sin ningún merito, ni siquiera uno persona. ¿Para que morir en vano? ¿Luchar solo por el deseo de hacerlo? Lo iba a destruir, nadie alza su arma contra otro por diversión. Puede ser trabajo, puede ser una necesidad mental, incluso el odio o el amor, pero no existe un placer vulgar en esto. Si fuera por él se hubiese cortado ambos brazos para no poder luchar, y sus piernas para dejar de escapar de un falso destino, pero ni siquiera la esencia maldita de la espada negra puede caer tan bajo; Los dioses celebran la tragedia pero destruye a su a vez a aquellos que solo sirven para dar lástima. Si el ajeno por alguna razón llega a elegir la opción equivocada entonces Hyrion no va a siquiera vacilar, por la decepción, por no apreciarse como él no es capaz de hacerlo, por no tener el orgullo de no pelear en vano, por dejarse pisotear por el balance, el perro que mata a miles muere finalmente como uno más. Es demasiado bueno para él.

Por esa misma razón aquel hombre con más de mil marcas sobre su cuerpo no lo atacó, enfundó su espada y se quedó expectante a la decisión ajena. Sus piernas cedieron a la comodidad, no había separación, la llama de la batalla se estaba apagando, tal cual ocurría con la de las malezas, que al comprender al ahora durmiente espíritu del veterano comenzaron a ceder fuerzas, se extinguirían seguramente en unos minutos cuando la sombra del menor desapareciera en el olvido, cuando el iracundo guerrero de hierro negro sea sumergido en el sueño de la paz y finalmente cuando la criatura albina que lo siguió vuelve a sus andanzas, dando delicados pasos mudos con su gélido silencio draconiano. ¿No es la vida que ellos quieren? El fuego no debería borrar ese recuerdo...Ese habito, al fin y al cabo es esa dignidad que le ofrece conservar la que impulsa a avanzar, no el dolor que Hyrion profesa.
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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Samael D'Voltier el Vie Feb 08, 2013 1:31 am



Por mas que pudo disparar con las ventajas de la distracción ajena no se atrevió a soltar aquel extremo final de su flecha, sentía que no era su batalla aunque por ella parecía que habría comenzado. ¿Debería apoyar a quien le ha "defendido"? Una respuesta que fue concluida al instante que apareció ante la facilidad con la cual aquel que perseguía logró dominar el momento y someter al cazador.

No comprendía bien lo que sucedía entre ambos mas habría una conexión bastante extraña; en vez de llenarse de ira y orgullo como lo hacían bien los hombres y llegar siempre hasta el final con un ganador estos como acuerdo mutuo y sin hablar siquiera cesaron la batalla con lo que parece un fin satisfactorio. ¿Qué pensaban o sentían ellos que para la joven era algo imposible de entender? ¿qué guardaban aquellos físicos de apariencia fuerte y decidida tras las heridas que al parecer ya no dolían? Si algo habría aprendido de su existencia es que las heridas que mas calan y continúan sangrando durante años son las internas, aquellas que jamás cierran y cuya corta anestesia dependía de acciones muchas veces violentas.

Sin embargo no parecían ser de aquellos mercenarios los cuales asesinaban por sed o deseo, ni siquiera por dinero; al contrario por lo que notaba ellos tenían ideales y los defendían cada uno a su manera, no eran esclavos de nadie mas que de vuestro propio pasado como todos al final de cada día mas no todos cargaban con un pretérito tan turbio.

Bajó sus manos incluso antes de que ellos terminasen aquel corto encuentro, en caso de que fuese atacada huiría antes de inmiscuirse en un pleito que además constituía principalmente de su elemento antagonista; el fuego. No es que se aferrase mucho a su existencia mas si a algo le temía aquella joven dragona seria sin duda el morir incinerada, aquellas llamas por mas pequeñas que fuesen en su frágil cuerpo de porcelana causarían un doble dolor, era un Natura y su elemento se podría decir que "corría" por su cuerpo.

¿Sería una buena idea entonces aparecer? Seria evidente el hecho de que a quien perseguía se había percatado de su existencia y casi imposible que no le hubiese visto incluso ante su cercanía, podría terminar mal sin embargo esconderse ya le resultaba aburrido, si algo tendría que pasar era el momento y fue así como acomodando nuevamente su arco y dejando que la flecha creada cayese y retomase su forma líquida para ser absorbida por la tierra retomó una posición erguida entre aquellos arbustos. Si bien una persona normal saltaría a la vista de inmediato ella era solo una pequeña niña de escasa estatura la cual fácilmente sería cubierta aun por el follaje de dicha naturaleza, lo que bien resaltaba con facilidad sería sin duda aquella abundante cabellera de rizos definidos la cual ante el movimiento se vería un tanto enredada con algunas ramas las cuales rebeldes se negaban a dejar escapar fácilmente no solo sus impecables hebras níveas si no parte de su trajesillo elaborado e infantil al cual se le habían insertado las mas puntiagudas ramas.

En cualquier otro momento esto le hubiese puesto bastante nerviosa, cuidaba su apariencia mas que cualquier cosa y odiaba ver alguno de sus impecables vestidos manchados mas la situación era p¡otra, estaba frente a un par de fuertes desconocidos maestros del fuego. ¿Temía? La verdad un poco, mas siempre aprendió no solo a contener sus emociones si no además a reflejar lo que desease claro esta sin mencionar palabra alguna, fue así como al recorrer ambas efigies con su vista de curiosa herecrotomia y aspecto pasivo se inclinó después en una delicada reverencia, tomando su vestido por los extremos e inclinándose de manera elegante y respetuosa, en silencio.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Invitado el Vie Feb 08, 2013 5:16 pm

-¿Alivio…? ¿Volver… a ser digno…?-No entendía nada. Su cara cambió completamente. Apenas había levantado los puños para enfrentarle y ahora el combate había acabado. ¿Se burlaba? Lo dudaba, sentía una muy extraña sensación recorrerle el cuerpo pues había por una parte una paz enorme y por otra sentimientos y emociones que se contradecían entre si. Unas le decían que se calmara y las otras le gritaban que no se confiara y que atacara. Pero lo escuchó y pensó, estaba atontado pero no lo suficiente como para saber que un ataque más como ese y adiós a la batalla, sus extremidades no soportarían más quemaduras que las que su propia armadura ya le habría hecho al arder y sin poder moverse sería una presa en bandeja para el hombre.
Finalmente lo entendió entonces, el hablaba de la vida, de sus vidas. ¿Qué podría darle tanto peso a la de ese moribundo y maltratado pero compasivo infeliz? Dejó la posición de batalla y solo se mantuvo de pie con la cabeza algo agachada, muy pensativo. -La mía…- Quiso opinar sobre su propia vida pero ¿Cuál? Lo único que recordaba era su viaje hasta aquí y nada había allí como para crear una anécdota de vida. Sus cejas se arquearon tristes y sus ojos se opacaran, no podía decir nada más.

Alzó la vista hacia el individuo, cerró sus ojos y inclinó un poco la cabeza. –Lamento haberte atacado primero…- No pudo decir nada más y sus manos volvieron a sentir ese temblor, Leve, pero presente. ¿Qué ocurría ahora? Se miró las manos sin mover estas y las hojas de sus garras y guantalete empezaron a rechinar un poco, estaban más frías así que pudo tomarse ese brazo con la otra mano sin quemarse el guante de cuero y detener un poco el temblor, al menos el sonido que este le hacía producir. -¿Otra vez…?-

Todo parecía haber indicado que la historia seguiría con paz momentánea para el desmemoriado, quizás hasta acababa de conocer un aliado, o un amigo que podría haberle llevado por un camino alejado de su tosco pasado, sin embargo las fuerzas de la naturaleza y el destino habían enviado morbosas a esta criatura a acercarse, a aquella que era la verdadera causante de su desequilibrio con tan solo su presencia, su olor, su aura: Una dragona, una dragona acababa de cruzar lo que podría haber sido hace segundos, la línea de su muerte. Mientras más se acercaba, más fuerza parecía ejercer el guantalete izquierdo y los sonidos sobrepasaron el sujetar del brazo por lo que audibles, rompieron la calma y delicadeza con la que aquella mujer había saludado. -¿Pero qué..?- Miró a la mujer, miró su brazo y su cuerpo empezó a sudar una vez más, la cabeza le hirvió y sintió un frío en todo el pecho, su estomago se retorció y su vista se hizo neblina que apenas le dejó percibir en donde estaban los dos individuos allí presentes.

-¡No…! ¡Lárgate! ¡Aléjate de mi!– Desvarió. Se tocó la cabeza empapándose las garras metálicas y se tambaleó hacia la izquierda queriendo alejarse de la recién llegada, un reflejo, un simple reflejo de sus revueltas memorias, emociones y vacios pero peligrosos pensamientos. Parecía rogar a alguien que no se le acercase como si fuera a matarle, y a la vez como si fuese él quien advertía hacer daño. En su cabeza nublada palpitaba un sonido como el de un corazón gigante que moría con él dentro y le invadió una terrible sordera. Por un momento pareció poder ver a ambos sujetos, pero se quedó viendo más a la mujer, cabello como la nieve, ojos claros y dulces y una estatura baja y delicada. –Ale…jate…- Murmuró casi sollozando y haciendo un gesto en el rostro, una mueca de que estaba viendo o recordando algo. –Lloraba, sudaba y ardía en un cuerpo que estaba pálido y frío. Cayó al piso en cuatro extremidades, miró a la mujer susurrando: -¿Ma…?- Sacudió la cabeza como un arruinado péndulo, ¿había recordado a alguien? Así parecía más no era del todo claro y finalmente, con espasmos de vomitar, solo pudo toser pues no había absolutamente nada en su estomago. Las últimas gotas de sudor cayeron al pasto y finalmente, el cuerpo empapado y blando cayó al piso vivo, dejando de temblar.

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¿Quién es ella...?

Mensaje por Hyrion Newsted el Dom Feb 10, 2013 9:23 pm

No es su aliado, no son nada, solo un mal entendido. ¿Qué más relación pueden tener dos personas con el alma herida? La llama finalmente había desaparecido, todo cayó en una perturbable e incómoda paz, el había vuelto a morir, su esencia cayó en el más profundo abismo y su mirar lejos de ser flamante se congeló en medio de la eternidad, el bosque tendría que estar silencioso de nuevo, porque quienes fueron luchadores ahora descansarán en las cenizas de la batalla que perdieron, la propia. No obstante algo ocurrió cuando Hyrion simplemente apagó sus orbes en forma de admisión, no habiendo más rencores entre ellos. Ese hombre volvió a desesperar, pero faltaba ese espíritu agresivo para compensar su verdadero instinto, era inevitable observar a cada uno mirada delimitada.

La extraña muñeca albina, que sin dudas era su perseguidora, saludó de la forma más educada posible, callada como lo son sus desagradables pasos, cautelosa pero a su vez parecía insensible a cualquier tipo de compunción. Lo cierto es que es la primera vez que la ve de tan cerca, como Heres no pudo evitar dar un paso adelante mientras su ceño pasaba de estar frío a pronunciar una extraña repugnancia, sus labios se curvaron hacía arriba para tratar de impedir que ese invisible hedor llegue a su cabeza, sus ojos se entrecerraron para tratar de aclara la realmente frágil y hermosa figura nívea que había frente. No estaba realmente cómodo con ella, nunca lo estuvo, pero tampoco había sido tan fuerte su suerte como para impedir que lo persiguiera, jamás ella le había hecho algún mal, y aunque sus caminos fueran un poco duros ella se mantuvo aparentemente impecable a todo tipo de suciedad carnal, es más, cualquiera con facilidad puede decir que esta pequeña niña escapó de la ciudad viviente del viejo Tamsus, donde se cree su palacio flota por encima de los cielos, siendo custodiados por los espíritus de los más antiguos guardianes.
Y si, ella fue testigo de esa muy corta batalla de apenas un par de movimientos, e innegablemente es la verdadera responsable del mal que está afrontando aquél que era el otro usuario del fuego, el poseedor de las cadenas rotas. Es ahí donde realmente nada cierra ya que él solo la siente como una desgraciada más, pero aquel otro parece sufrir con solo su presencia y su mirar heterocromico. Ni ante la llama verdadera se había retorcido tanto ¿Por qué ella con su presencia provoca tanto pesar? ¿Tanto sufrimiento? Ni siquiera está intentando arrancar su condenada alma.

Por otra parte...¿Qué otro adjetivo se le puede agregar? Es un esperanzado, no tiene aparentemente un rumbo verdadero, y por eso habrá optado por elegir la dignidad, ese estúpido instinto le obliga a arrastrase por los pasillos que la gran bestia construyó, incómodos, húmedos y ahora desagradables con gracia de quién terminaría cayendo al suelo, llegando a sorprender incluso al viejo perro con el brazo amputado, su mirada se abrió más de la cuenta, parece que el agotamiento lo había hecho perecer en ese preciso instante...Y ella simplemente se inclinó como la princesa que aparenta ser, el terrible monstruo que seguramente era.
Un nuevo paso se adelantaría sobre sus pies, se acercarían a quién podía tomarse difunto y a su vez a aquella pequeña niña gélida y muda. No tenía intenciones de pelear, su manos estuvo calma, flácida al costado de su cuerpo. No iba a esperar nada, ni siquiera la respuesta que giraba al rededor de aquellas palabras secas, con clara amargura y a su vez resignación. Es que está seguro de que desmembrando su delicada figura no iba a llegar nada, solo sangre, sucia y repugnante sangre de lo que pretende ser una infante. Ah por supuesto...También estaba apacible con el estado ajeno, a pesar de no ser alguien realmente sensible como un hechicero puede compartir su afinidad con la esencia de las personas, tal y como ocurrió antes de su presentación, el no moriría allí, guerreros que son torsos pueden estar más regios en un campo de batalla.

- ¿Así decides presentarte ante mi, y ante él? - Si, no pudo existir mejor pregunta que esa, pero había algo que le hurgue en su ser, una incomoda y demasiado corriente pregunta que cualquiera haría a un extraño. Y aunque aquella expresión simplemente no lo demuestra habría también algo de cierto. ¿Qué mierda quiera? No en ese momento, en todos sus pasos retraídos. Simplemente no puede comprender su objetivo, ella es mucho más complejo qué el en ese sentido...Y eso simplemente lo enfermaría en dudas, transfromandolo en otro fantasma más. - ¿Qué quieres con todo esto? - Su tono finalmente aumentaría su intensidad, mostrándose finalmente agresivo ante ella. No por el hecho sino por toda la consecuencia que gira a su alrededor ¿Se asustaría? Tenía el presentimiento de que volvería. ¿Se volvería un ser hostil? Sería el plan más errado de parte de aquella extraña criatura con forma de niña, tanto para que todo acabe en irracionalidad...No, ella es más que una cazadora, nadie persigue a uno porque solo hacerlo.
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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Samael D'Voltier el Mar Feb 12, 2013 11:19 pm



No era igual que ellos, era algo evidente para cualquiera y tal vez por ello entendía solo la mitad de lo que sucedía, la otra mitad lo suponía a su manera y eso nunca era algo precisamente bueno. De cualquier manera el problema resaltaba a la vista, era ella.

Se acercó entre preocupada y curiosa a quien se desplomó en el suelo, supuso que al estar inconsciente su presencia no podría hacer mas daño y al momento de cerciorarse con un leve rose en su yugular que al menos seguía vivo escuchó las palabras del presente, admitía que tenia razón y que su manera de presentarse no fue la mejor sobre todo por el momento así que se disculpó frente a él usando su característico tono de voz suave y armonioso.

Lo siento, no fue el mejor momento...No pretendo nada, espero su amigo se recupere.

No era quien para ayudarle, mucho menos para estar allí. Fue desde el comienzo una mala idea seguir aquel personaje tan peculiar y ahora pagaba su precio, mas al no ser este su vida prefirió terminar con todo ello y tal como se presentó se despidió para acto seguido y con la agilidad que le brindaba su pequeño cuerpo corrió hacia los arbustos en los cuales sin mayor lio se perdió de la vista ajena.
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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Hyrion Newsted el Jue Feb 14, 2013 6:23 am

Su reacción no tuvo siquiera compensación a las palabras ajenas, no había verdadera razón para tener que responder a aquella albina criatura que tan pronto había aparecido desapareció, como un rastro de nieve que es expuesta a un calor insoportable, permitiendo que el frondoso escenario la haga perderse para siempre. No pretendió nada, no hizo un mal intencional pero tampoco ayudó a arreglar el mismo ya que ahora, en medio de un silencio sepulcral tenía a un hombre inconsciente...El que es el menos indicado para ayudarlo.

Un suspiro de resignación pura acompaño la mirada fría y entrecerrada del hombre manco, según las palabras de la infante parecía encontrarse vivo, sin embargo no había olvidado la forma en la cual se desvaneció, había fintado devolver mientras poco a poco caía en el abismo de la inconsciencia, había algo de ventaja entre tanta experiencia y es que muchos de los hombres que alguna vez siguieron sus pasos morían ahogados por su propia regurgitación, y aunque no tuviera absolutamente nada este desgraciado en su estómago quería evitar la escena de verlo fallecer como un perro sarnoso sin honor, sin presente y sin futuro. Había demostrado en batalla que a pesar de las terribles quemaduras que sufrió se había levantado, que aunque la diferencia fuera grande tenía pensado hacerle frente, además de que se retiró con respeto y dignidad en sus manos. Al hombre de incontables marcas no le importaba el hecho de salvar a una persona condenada, si fuese por él lo dejaría solo, dejaría que cuerpo muriera y que fuera El Portero quién viniera por su esencia, pero en él habita un guerrero extraordinario, lo suficientemente inusual como para merecer una segunda oportunidad, para poseer lo que podría llamarse un aliado en un continente que a pesar de su grandeza y variedad se destaca por el abandono de la misericordia en aquellos desamparados que son sus habitantes.

Su rodilla izquierda sería la primera en aplastar el verdoso suelo con cierta incomodidad para finalmente ser la otra quién le sirviera de soporte para poder quedar a una altura relativamente cómoda para posicionar al hombre, para comenzar, boca arriba. No pudo ser del todo delicado, necesitó fuerza para poder tomarlo de su hombro derecho, tratando de voltear su cuerpo. Una suerte de tirón lo lograría con cierta destemplanza. Sus ojos le permitían saber que aún estaba vivo, puede sentir su esencia fluir con incluso más fuerza de lo que lo hizo despierto, por ende estaba respirando, un problema menos.
Estando boca arriba el desdichado portador de la Espada Negra tomó como pudo el mencionado hombro anterior para poder voltear nuevamente el cuerpo del colluvio hacia si mismo, teniendo antes la cortesía de dejar que su cabeza se apoyara sobre el suelo mientras trataba de maniobrar con el ajeno. No tardaría mucho en que el mismo finalmente estuviese volteado completamente, con su cabeza suavemente inclinada hacia atrás, dejando en detalle que su pierna derecha se encontraría flexionada de forma recta, además de que sus manos caerían hacia el lado de su ausente y cerrada mirada.
Hyrion no es para nada un profesional, odiaría dedicarse a la atención de las personas. Su paciencia tiene límites y juegan demasiada presencia los principios que él toma como válidos y que seguirán siéndolo hasta que alguien no destruya solo su cuerpo sino su esencia. Estos lo llevaron a a clavar solo su pierna izquierda en el suelo, quizás para poder soportar mejor aquella incomodidad que estaba sufriendo por el ajeno. Y es muy consciente de que sin el poder o la posibilidad jamás podrá hacerlo despertar, no obstante había una realidad que muchos sanadores utilizan como vital recurso y es la propia esencia. Ambos poseen el mismo elemento, para suerte el caído había demostrado ser bastante sensible a algunas cosas, a tal punto que fueron sus emociones lo que finalmente lo dejaron en este mísero estado. El sudor que había podido sentir Hyrion a través de sus guantes de cuero era frío, desesperanzado y por mera lógica si su llama interior se apagaba otro guerrero habrá abandonado este mundo sin ser realmente alguien digno de llamarse Pristinams.
Los ojos del pelinegro finalmente se cerrarían y nuevamente un suspiro silencioso, seco y sin la comprensión de poder expresar algo en específico emergería de sus desgastados labios. Los pasos de la albina aún alejándose, el imparable caminar de más de un insecto sobre la escena, los alfileres que simular ser sus patas y el cantar agudo y constante de los habitantes de los robles, la a veces pesada humedad, el hedor de las cenizas haciendo presencia tras el fuego que hubo, incluso las efímeras brizas que pudieron fácilmente ser un viento que desvíen la cadena con la cual el ajeno le atacó hace ya cosa del pasado. Innombrables sensaciones que cualquier consciencia puede percibir, todas ellas desaparecieron para dejar en vacío tan poderoso que escapa de la misma sensibilidad de los sentidos comunes. Ya no ve un cuerpo físico deplorable, sino que en su lugar puede percibir con cierta dificultad un torrente caótico, inestable aunque no con el mismo caudal demencial que el propio.
Al poder concentrarse de esta forma, a pesar de no ser realmente un hechicero o un psíquico, Hyrion tenía la capacidad de poder avivar la llama ajena con la propia, utilizando su esencia no para provocar una combustión infernal sino más bien para que el ajeno pudiera engendrar la misma.

El calor finalmente es lo único que los mantiene vivo a los mortales. Existen muchos tipos, el que posee Hyrion es igual de destructivo que el del Colluvio condenado al olvido. El primero, a pesar de estar relativamente agotado por las acciones anteriores, no detendría este proceso trascendental. Se niega a ver morir a ese hombre, ya que por alguna razón lo terminó viendo como una de aquellas almas que seguramente lo están siguiendo, lo protegen y le dan motivos para terminar con esa carrera en la que muchos, incluyendo el conmemorado Tamsus, creyeron hasta que sus cuerpos se volvieron sólidos recipientes gélidos, vacíos y carentes de la esencia calurosa de la vida que Hyrion le está trasmitiendo a su manera. Pudiendo ser este el lazo entre los seres vivos más fuerte, o por lo menos el que un guerrero puede brindar a otro.

No hay palabras que definan sus posición, sus labios quedarían sellados, su único brazo reposaría sobra su rodilla, estando solo sus dedos interesado en el cuerpo inconsciente del otro. Su cabeza gacha su siempre fruncido gesto lo habían alejado totalmente de la realidad, de alguna forma u otra los unía y lo alimentaba. Era su soporte, literalmente extingue su vida por alguien que se ganó su respeto en una batalla errada en el bosque ¿Era tan fácil lograrlo? No...Pero este hombre no es normal, su mirada y sus gestos perdidos lo notaron desde el primer momento que su llama se manifestó hirviendo sobre su cadena rojiza y a su vez oscura como el propio abismo.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Invitado el Jue Feb 14, 2013 12:47 pm

Con su caída, vino de inmediato el sueño. Acoplándose con las reacciones y el estado de su cuerpo. Estaba calmado, una vista nublada como si en el sueño también hubiese estado en el suelo. El sonido del viento, de los arboles, frío… hacía frío y estaba húmedo, estaba empapado y se sentía extraño, delgado, frágil pero a la vez lleno de energía. ¿Qué clase de sueño era? Uno muy calmado, muy extraño para alguien que solo conocía las pesadillas. Una pálida mano se apoyó en el suelo verde y suave, su vista parpadeó y se levantó, había estado recostado y cuando se puso de pie el paisaje era tan o más hermoso que en el que el guerrero se había sumido en sueño.

Algo de nieve cubría la mayoría del verde pero era un valle encerrado por las azuladas montañas, un enorme agujero en el suelo había dado lugar a ese sitio que tenía grandes canales cavados para que la aldea no se inundara cuando lloviera. Casas de madera, roca y adobe formaban una pequeña gran comarca y los árboles adornaban todo el sitio, era un paisaje de ensueño. Alejado de este cerca de las montañas un castillo al cual ningún ser con solo piernas podría llegar.
De pronto pareció escuchar algo, segundos después lo mismo, ya a la tercera vez algo despertó en él, su corazón se aceleró, sus mejillas se hicieron arder y su cara se relajó, estaba sonriendo a boca abierta aún y cuando no podía verse, podía sentirse y un cosquilleo constante le sacudía el cuerpo entero. Él no alcanzaba a oír que le decían en el sueño pero sentía que estaba más feliz que nunca y las malesas empezaron a hacer un concierto agitado en sus pies. Corrió como el viento y cuando se vio en la aldea, vio a una mujer delgada, no muy alta de ojos verdeazules, de vestido blanco con una cuerda a la cintura, cabello liso y largo hasta la cintura, de un color blanco algo verdoso y mejillas rosas. Esta abrió sus brazos teniendo un cucharón de madera en una mano, lo movió como si lo regañara y la vista bajó al suelo. Como espectador del sueño, el sin nombre temía en cualquier momento todo se llenara de fuego y gritos, pero hasta ahora era tan bello que rogó a su sueño que lo que fuera que estaba ahí siendo sermoneado, levantara la vista para poder ver a esa hermosa mujer un poco más. No fue por el ruego, pero la vista se levantó y la mujer estaba sonriendo con los brazos abiertos, sintió un calor recorrerle todo el cuerpo y aquel por el que veía a través de los ojos, do un salto corto y abrazó a la mujer por la cintura, hundió la cabeza entre los blandos pechos cubiertos por su vestido y recibió los brazos de la albina en su nuca y cabeza. En su vida recordaba haber sentido tal calidez, tal ternura, tal pena y tal alegría a la vez. Su cuerpo se sentía muy cálido, muy vivo y cada vez más lleno de energía. Entonces escuchó un susurro con eco, esa mujer le llamaba con una voz cuya dulzura solo podría igualar la miel. “Ken…” Fue lo que oyó, y cuando la alegría fue tanta, su sueño acabó.

Los ojos se le abrieron despacio tras haberlos apretado, su sudor había cesado, su cuerpo estaba ahora algo cálido y apenas si recordaba lo ocurrido. No se había dado cuenta pero sus ojos estaban llorando de la nada y sus mejillas estaban levemente sonrojadas. Su cuerpo estaba flácido, blando y relajado y los azules además de húmedos le brillaban de vida. Sin embargo, despertarse así apoyado en el cuerpo de un hombre no era que digamos algo muy… común, en él. Por lo que cuando de tanto vagar su vista y su cabeza pudieron verlo y reconocerlo, se sacudió de la manera más exagerada, tosca y torpe, casi golpeando al tipo, pero casi… Y acabó por rodar una vez en el piso alejándose de este hacia la izquierda quedando de cuclillas y con las manos apoyadas en el suelo. Lo miró como si le preguntara a gritos que qué le había hecho, pidiendo alguna explciación por haberse despertado allí y así, sin embargo poco a poco fue calmándose y en silencio agachó la cabeza pidiendo disculpas sin hablar, había sido una primera reacción a todo su estado y a la primera imagen que vio al despertar, suerte al menos que estaba vestido, sino se habría aterrorizado.

Miró a los lados con suavidad buscando algo, a alguien. -¿Y la mujer?- Dijo con una extraña preocupación. Ella se parecía a la de su sueño, ¿habrían tenido conexión? Ya era tarde, no podría averiguarlo a menos que la volviera a ver, lo cual ciertamente dudaba. Poco a poco se fue sentando en el suelo con las piernas hacia adelante.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Hyrion Newsted el Vie Feb 15, 2013 6:14 pm

La consciencia, la meditación profunda se rompió cuando aquel otro estaba en el culmine de su sueño, su llama interior había despertado con la suficiente violencia como para volver a atacarlo en medio de una instintiva reacción, y es coherente que lo haga de ese modo, el guerrero de mil batallas solo tuvo que inclinarse hacia atrás, como si fuera demasiado natural esquivar aquel tipo de ataques a traición, seguramente sea porque sus reflejos ya no puedan compararse realmente a los de un ser ordinario. Y no, no había demasiadas razones para hablar, él no perdonaría nada porque simplemente no se sintió agredido, además de que claro, había podido cumplir con su objetivo en un tiempo mucho menor del que había planificado, no fue un desmayo sino pareció el más profundo de los sueños donde la mente queda aislada del mundo material. Por su parte el bajo guerrero que lleva ciento de cicatrices en su alma lo dejó ser, él con simpleza y con la lentitud del enfermo se levantaría de su lugar, erguido como un guardián implacable y distante como el objetivo más imposible. Inflexible y con el instintivo odio de aquellos que no descansan lo observaría desde su posición, a pesar de la hora que pueda ser, del tiempo que la Gran Estrella blanca e Isháa dicten el debía continuar y esa sería la última pregunta que le respondería en esta oportunidad.- Escapó al este, si te interesa sigue ese camino. -

Si era verdad o no...Que sea la voluntad del Leon dorado la que lo guíe en este bosque espeso y verdoso, repleto de pilares esmeraldas que sostienen un cielo ausente, donde el instinto es la diferencia entre lo que es débil y fuerte. Por su parte debía de seguir cumpliendo con su interminable deber, aunque las perdidas en esta situación fuera notable. Por eso, sin siquiera molestarse en el destino del ajeno , le dio la espada de la forma más indiferente posible, su única mano se empuño unos segundos para finalmente volver a morir bajo la larga gabardina de cuero que evita que se incinere a si mismo. Sus pasos casi se arrastran, eran lentos y sin dudas pesados, no obstante ni las propias raíces del mausoleo de Tamsus le impedían su ritmo monótono y desgastado. A donde sus pasos se dirigen es justamente el contrario al que el debería tomar, su objetivo se encuentra muy distante del suyo, y aunque sus ojos fueran bastante parecido al ser él quién realmente es la diferencia sigue siendo abismal. Ese simple argumento indican que ya no hay más razones para que este tipo de diferencias vuelvan a chocar entre si.

Cualquier pensamiento, cualquier idea que pudiera generar quedarían en el perpetuo olvido de sus pasos. Su forzado y muy fuerte respirar es el único sonido capaz de silenciar al resto de las criaturas vivientes que escapan de su decadente aura, su cabeza en alto muestran que jamás alcanzará su destino pero que aún sigue caminando, sangrando, quemando cada célula de su existencia por cada segundo que el ajeno puede malgastar.
Quién había perdido todas las batallas en su vida, no debe haber mortal que deba molestaron en su avance, incluso si es el aliado a quién salvo Hyrion puede explotar en cualquier momento, desintegrar sus existencia de forma permanente, abrasando su esencia hasta que la misma se incinere junto con su cordura, ya no tenía nada que perder y lo que puede construir con sus destrozadas manos inevitablemente caerá, tras esa llama solo quedan las cenizas de un recuerdo que no volverá a recordarse.


Spoiler:
-Me escapo del tema - ~ Siento la falta de inspiración ~
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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

Mensaje por Invitado el Sáb Feb 16, 2013 12:59 am

Al este. La verdad es que tenía curiosidad por aquella mujer, por lo que le había despertado. ¿Sería ella la culpable de su sueño? ¿Tendrían alguna conexión? Quien sabe… Observó al manco retirarse, quiso detenerlo y preguntarle un par de cosas, pero estaba débil y cansado, prefirió callar y despedir al hombre con un gesto de su rostro. Quiso darle aunque fuese algunas semillas para su viaje, pero el ya se había ido.

Sin nombre, sin hogar, sin memoria y sin compañía. Cuando la luna estaba ya en lo alto y las estrellas iluminaban el cielo, un fuego lo iluminaba a él, en la misma zona donde había ocurrido. Era un fuego pequeño para no llamar mucho la atención. Estaba sentado con solo los pantalones y las botas. Su torso estaba desnudo pero encima de la espalda y los hombros llevaba las ropas a medio poner, como un simple cobertor para la espalda. Sus piernas estaban flectadas hacia él y sus brazos rodeaban estas por los costados. Meditaba, pensaba en cual sería su siguiente rumbo a seguir. Al Este estaba esa mujer o al menos hacia allá había partido, ¿pero y a los otros polos? Hoy el destino había jugado mucho y peligrosamente con Alamuerte ¿sería todo el continente así? ¿Estaría cerca de despertar de nuevo aquel que incineraría todo suspiro sobre estas tierras? ¿O sería un ser nuevo y luminoso que comenzara una vida nueva pudiendo superar alguna vez esos constantes sueños catastróficos? Solo el tiempo y la estabilidad de su camino lo diría. Hoy había estado peligrosamente cerca de ambas posibilidades, pero quizás… el hilo tenía que ser cambiado por otro para seguir tejiendo su historia.

Fin.

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Re: Demasiado cerca -Hyrion/Samael

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