En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

Intercambio de voces.

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Intercambio de voces.

Mensaje por Alys el Jue Mayo 10, 2012 11:48 am

Todo se veía más deformado de lo que normalmente podía observar. El suelo era gris, y tenia grabado en el, muchísimos garabatos con formas de flores y enredaderas, hechos con la tinta más negra que el mundo podría ofrecer. Esos garabatos parecían estar hechos de la misma tinta que pintaba al cielo y que a su vez, había sido adornado con algunos vellones de oveja teñidos de un color violáceo, casi morado. El firmamento a su vez se movía, casi retorciéndose en un ataque de convulsiones, pero nunca de un modo caótico. Tenían casi un ritmo, y si uno podía poner un poco de imaginación a la demencia que vestía al lugar, casi podría ver que el cielo era como ver a través de un caleidoscopio. Hermoso, aunque ella estaba acostumbrada de que no todo podía ser tan bello como se lo pintaba. Caminaba Alys por un sendero que estaba rodeado de enredaderas gruesas, turbias y con espinas que fácilmente podrían haber apuñalado a cualquier gorrión o cardenal que no hubieran sabido aterrizar sobre estas. Más allá de las espinas, que se movían danzantes, un campo de flores tan inmenso que solo podía ver su comienzo más no su fin. Las flores eran rojas como el carmín de la sangre que recién brotaba y caía sobre una piel pálida. Eran rojas como el color favorito de los homicidas, y hubiera mentido si no admitía ella que ese prado de pétalos rubíes le atraían de manera casi hipnótica. Pero no podía detenerse a observar eso, pues su instinto siempre le marcaba que debía de seguir caminando. Y así se mantuvo. Camino mirando extrañada a su contorno, mientras que alrededor suyo solo era embargada por un sonido extraño y a la vez familiar. Quizás demasiado nuevo como para que inconscientemente pudiera reconocerlo, pero este susurro que oía, sonaba como un ronquido, o un pequeño rugido. Sus ojos buscaban por algún lugar de donde este proviniera, pero no veía a ningún durmiente cerca que pudiera llegar a producirlo. Seria por eso quizás que no levantaba su guardia, y permitía de momento que un fresco olor a trigo invadiera sus sentidos. Un aroma que la dejo un tanto desconcertada, al notar que alrededor de ella solo había rosas de las cuales le separaban una barrera de espinas que lucían terriblemente dolorosas. ¿De donde provenía entonces ese aroma que la embriagaba? Volteo, hasta que algo entre sus pies se deslizo haciéndola saltar un poco sorprendida, pero jamás asustada. Una sombra negra que se imponía sobre los garabatos que en el sendero del piso estaba. Una sombra que era larga y parecía una serpiente con escapas punzantes, pero pronto vio un par de alas, y posteriormente, cuatro protuberancias que parecían extremidades colgando. Haciéndose a un lado, mientras le seguía con la mirada curiosa, termino por notar la sombra de un dragón en pleno vuelo a sus pies. El susurro, el dragón en las sombras, se le hacia tan extrañamente peculiar que no podía evitar seguirlo. Inclusive llamarlo, aunque no sabia a ciencia cierta si una sombra podría contestarle. Pero fue en ese mismo instante cuando la sombra se adentro, con decisión y sin duda alguna hacia las enredaderas. La sombra entonces de despego del suelo, mientras atravesaba, o al menos eso intentaba, las enredaderas que la atrapaban entre sus espinas filosas y ganchudas. De pronto el susurro dejo de ser un susurro y se convertía en un agonizante chillido que le helaba los huesos a Alys. ¡La sombra en ese lugar sufría! No, no podia verla sufrir de ese modo, ni permitir que se autoinmole atravesando ese mar de espinas que a cada gruñido, comenzaban a moverse mas. No dudo, nunca lo hacia. Saco su cuchillo de su delantal tomando con sus propias manos las enredaderas para cortarlas, aun a pesar de lastimarse a ella, pero con el afán de intentar salvar a esa mancha oscura que muy milagrosamente sangraba. Ambos sangraban, y ambos luchaban ariscos a rendirse. La sombra no renunciaba a adentrarse en la enredadera, en verse envuelta de espinas. Alys, pues quien la conociera lo sabría. Era orgullosa, decidida y nada la haría dar la vuelta atrás una vez que ella se hubiera decidido a algo. Y de pronto, absolutamente nada.

Abrió sus ojos encontrándose con velo bastante oscuro sobre ella, pero aun así podía distinguir un leve tono carmín, y un movimiento que le recordaba al caminar de un caballo un poco cansado. Pero sobre todo ese tono carmín, como la sangre de la sombra, con la cual aparentemente acababa de soñar. El sueño aun daba vueltas por su cabeza cuando cayó en cuenta en donde se encontraba. En los brazos de su nuevo compañero de “aventuras” podría decirse, que la había asistido de ese modo luego de la batalla que tuvo con aquellas monstruosas y vomitivas abejas. Ahora lo recordaba mejor que hacia unos segundos. Había terminado un poco descompuesta por el fétido olor que producían sus vísceras, que en conjunción con el sol que reinaba en lo alto, la dejaron imposibilitada para siquiera caminar. Por eso mismo ahora era cargada como una muñeca, como una niña en los brazos de su padre. Aunque, no pareciera que en ese momento hubiera sol, y tampoco pareciera que Siegfried se hubiera dado cuenta de que ella había despertado del sueño que había caído quien sabe en donde. Alys no habría de perder mas tiempo, cada paso en la cual era cargada, era un golpe a su orgullo. Y Alys era demasiado orgullosa como para aceptar ayuda aun cuando no tuviera otra opción, pero no era solo por tratarse de una persona arisca (que también lo era, y bastante) sino porque se había propuesto que ella de llegar a algún lugar, de encontrar su rumbo, y alcanzar ese anhelo que le daba cierta esperanza de mantenerse viva, lo haría sin ayuda de nadie. Por más que estuviera acompañada en ese instante, ella quería un compañero con el cual apoyarse, pero que jamás la asistiera. En ese sentido se creía lo suficientemente independiente. Además de que inconscientemente, le daba cierta inquietud y desesperación que un hombre la tocara, aunque este tuviera un aura tan pura como la de Siegfried.

Fueron solo cuestión de segundos para que la manta en la que Siegfried la envolvió perdiera consistencia y comenzara a deslizarse entre los brazos del Joven Dragón, que seguramente sorprendido contemplaría eso. Pero, la duda que podía nacer se vería claramente aclarada cuando, fueran unas cuantas mariposas luminiscentes, las ultimas al unirse al azul vestido de Alys, quien ahora se encontraba a su lado caminando un poco cabizbaja, pero con una apariencia muchísima mejor a la cual había dejado en aquella gruta de verde altísimo y agua clara y refrescante como una canción de los espíritus del río. Por alguna extraña razón no quería levantar la mirada, a pesar de que las penumbras empezaban a envolver el lugar en el cual se encontraban. Un sendero de tierra, rodeados de prados de trenzas doradas que parecían bailar, como todo solía hacerlo a su alrededor últimamente. Aun estaba molesta con ella misma, y como las niñas pequeñas que se encaprichan, se llamaba al silencio bajo una mirada orgullosa, y unos brazos finos y descubiertos que se cruzaban delante de su pecho. Oh, otra vez su vestido había cambiado, retornando aquellas prendas tan clásicas, de color azul cielo, con delantal blanco de amplios bolsillos, y unos cuantos moños por aquí y por allá que mantenían a las prendas tanto unidas como sujetas a su cuerpo. Quizás fue su mirada que se mantenía algo adormilada, o quizás fue producto nuevamente de su imaginación y demencia, pero mientras caminaba lograba ver a través de la tierra como esta iba dibujando en sus surcos, garabatos, como aquellos garabatos de su sueño. Un leve vistazo logro encontrarlo de nuevo, la sombra del dragón, la sombra del Joven de Armadura susurrante, que era tal cual como supo verla entre sus quimeras.

-¿Cómo te encuentras, Siegfried?- Acertó a preguntar solamente, casi como en un arranque hablador, y hasta podría decirse un poco preocupado. No es que creyera que sus sueños tuvieran un significado o algo por el estilo. Era mejor cuando simplemente no soñaba, porque era un modo de establecer un lejano pero seguro contacto con Golajab, cosa que definitivamente no quería de momento. Lo buscaría, eventualmente, cuando fuera lo suficientemente fuerte para enfrentársele. Pero lo que en realidad le preocupaba en ese momento, era que en su sueño se viera proyectada la imagen de Siegfried, o al menos su sombra. No quería involucrarlo a el en sus cruzadas personales, mas aun cuando se enfrentaba a algo tan terrorífico, haciendo que muchísimos evitaran hablar de el directamente, o siquiera mencionarlo.

avatar
Alys

Mensajes : 59
Piedras : 198
Deidrabba : Apagado.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Siegfried el Dom Mayo 27, 2012 12:25 am

En el instante que cierro los ojos, veo con claridad lo que pasó hace unas horas. Si permanezco con los ojos cerrados por más tiempo, puedo ver un poco más al pasado... Y por primera vez creo que entiendo lo mucho que he perdido. Puedo darme una idea con solo cargar el cuerpo de Alys en mis brazos, saber que ella vive gracias a su increíble fuerza tanto de voluntad como de pelea. Ver como hay personas que pueden resplandecer de tal manera en mi mente, hacerse inolvidables y decirme repetidas veces en un recuerdo sin fin, lo afortunado que soy. Sigo vivo... Otro día mas, cuando puede que llegue mi hora y no tenga permitido despertar de nuevo y ver el sol, o la luna, o a un compañero. Estoy satisfecho con lo que he ganado al venir hasta aquí, sin importarme mucho el cómo haya pasado.

Creo que esa es la mejor parte. No saber cómo ha pasado le da una sensación de aventura especial, es un mundo donde no he visto todavía ni el primer copo de nieve, y si lo he hecho tal vez no le presté atención. Creo que... El destino ha sido grato conmigo, eso debe significar que por ahora estoy probando que merezco seguir avanzando. Ya lo he dicho antes y no me cansaré de hacerlo, estoy feliz de poder compartir el paso del tiempo con alguien. Basta con verla dormir para preguntarse si está soñando o no, pues su forma de ver el mundo es tan única que pienso que puede ser un sueño mismo. No es como yo, que me falta cerebro para imaginar más allá de mis narices.

"Eso es solo tu culpa, y nada mas tuya. No imaginas más allá porque no deseas... O mientes que no lo haces"

No tomaré esas palabras, se a donde quieres llegar, y no será suficiente ese sucio intento de hacer que enloquezca por tu bien.

"Sieg... ¿Cuando has de entender? Mi bien... Lo que llamas tu a mi bienestar, no es otra cosa distinta a lo que ya tú conoces..."

No conozco nada, si eso me convierte en algo como tú. Prefiero vivir por siempre sin pensar más de la cuenta si con eso logro hacer que guardes silencio.

"Estúpido, sigues poniendo más cadenas a esa prisión que tú mismo has construido. Pero no debes creer que eso es lo equivalente a salvarte... Solo hay dos opciones, y no sigues ninguna de ambas, intentando fabricar una tercera con tu lastimera sonrisa. Sigue, sigue caminando por ese sendero de espinas, desgarrando tu carne con cada paso que das. Al final, veras que he tenido razón desde siempre"

No se dé que hablas, ni quiero saberlo. Crees saber mucho más que yo estando tu atrapado en mi alma. Eso es suficiente para ignorarte.

Eso fue suficiente para callarle por ahora. Sé que cuando algo nuevo ocurra buscará tentarme a convertirme en él, cada vez siendo más insistente, y a su vez más tranquilo. Me hace pensar que se está haciendo más confidente de sí mismo, o empieza a perder fuerzas. No estaría mal que sepa que Yo siempre seré Yo, es algo de lo que debe convencerse...

De un momento a otro la capa de Midgard se hizo tan liviana que por poco cae sobre la tierra, y donde antes había una chica durmiendo, no hay nada más que un grupo de mariposas que volaron a mi lado y dieron pasó a una figura familiar. No puedo evitar sonreír por la agradable sorpresa, suficiente para sacar de los pensamientos a cualquiera. Debo admitir que si algo así no pasaba, no caería en cuenta que ya estamos cerca de un poblado, y la Gran Estrella se oculta a lo lejos mostrando un ocaso que poco a poco va muriendo. Su pregunta es bien recibida, mientras arrojo la capa a un lado, misma que busca hechizada atarse a la funda sagrada en mi espalda.

- Lo suficientemente bien, tengo todo lo que necesitaba por ahora. - No por ese despertar tan especial de ella nos hemos detenido, sino que bien seguimos un poco más. No sé de qué forma habremos de pedir un techo, pero estoy dispuesto a trabajar si nos dejan quedarnos una noche antes de seguir la búsqueda de aquel sujeto de capa y sombrero. Demasiada buena sería la suerte si llegase a encontrar a esa persona en un sitio así.

- ¿Qué hay de ti, Alys? ¿Aun cansada o crees que puedes continuar hasta que la noche caiga por completo? - Volteo la vista y la veo caminar con mejor semblante, pero con mas pesadez. No sé qué pasa, pero no preguntaré todavía, puede ser cosa del sueño, o del combate que tuvimos hace poco. De cualquier modo, ya tendré tiempo para entenderla mejor... A ella y a esos ojos suyos que ven mucho mejor que yo.

avatar
Siegfried

Mensajes : 51
Piedras : 205
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Alys el Dom Mayo 27, 2012 9:36 pm

El paso se hacia un poco cansado y lento. Pero se lo notaba mas en el que ella, sin lugar a dudas. Alys acababa de despertarse del primer sueño que había logrado concebir en ese mundo, a pesar de que el cansancio era algo tan superficial para una criatura como ella lo era, tan fútil que incluso podría considerarlo como innecesario o prescindible. De todos modos, su caminar se encontraba un poco pesado, y lento, pero mas que nada, porque en el ínfimo silencio que mantuvo durante unos segundos, había notado que los pasos de Siegfried tampoco tenían mucha fuerza para hacerlos mas rápido. Si, seguramente a pesar de que fuera un joven dragón, el necesitaba descansar, dormir y comer. No habría de ser fácil caminar cargando tal armadura y tal espada, y para colmo, habiéndola cuidado durante quien sabe cuanta distancia, mientras ella caía dormida e inútil a cualquier favor que pudiera necesitar. Pero a pesar de todo, el seguía sonriendo, imbatible, como en ese primer momento que lo conoció. ¿Era esa realmente una verdadera sonrisa o la forzaba en su iluminado rostro, solo como una mera cordialidad de verla despierta? Sería la duda y el misterio que envolvía esa alegría y ese vivaracho rostro el que había cautivado en su curiosidad a la muñeca de porcelana, para que lo siguiera. Aun así, aunque fuera sincera, en esa perlada sonrisa, lograba encontrarla verla un poco forzada. ¿Qué clases de pensamientos rondarían en la mente de alguien como lo era Siegfried? ¿Serían tan brillantes como lo pintaba su aspecto? Su sonrisa inquebrantable, su eterno optimismo para hablar, esa actitud tan benevolente para con los demás, o al menos ella, porque no es que hubiera visto su trato con alguien más, o al menos una criatura civilizada. Obviamente no tendría en consideración a esos insectos salidos del mismísimo infierno para lograr hacer su juicio sobre su verdadera naturaleza, porque en esas situaciones uno solo podría acertar a hacer dos cosas: O correr y quizás morir en el intento, o luchar y quizás morir en el intento. Ambos habían preferido enfrentarse a sus enemigos, y aplastarlos como los insectos que en realidad eran, y eso le supo caer bien a Alys. Tener cierto reconforte de saber que no era la única que poseía ese instinto tan sádico y morboso a la hora de presentarse a un combate, y que de momento, tenía un compañero lo suficientemente valiente y tenaz como para poner pecho a unos monstruos tan desagradables.

Pero detenerse a pensar mas en esas cosas, solo la alejaba de los hechos que tenia en frente suyo. Le había hecho una pregunta a su guerrero de armadura susurrante, y en menos de un segundo, este le había respondido. Un tono bastante animoso se podía percibir en su voz, demasiado creíble inclusive, pero Alys no terminaba de creerlo. Y no es que precisamente pudiera detectar alguna mentira o encontrara algo sospechoso en su voz. Era simplemente por el hecho de que ella sabia que descanso, mas él se había mantenido marchando desde hacia un buen rato, sin mencionar que desconocía con certeza cuanto había estado caminando a su previo encuentro. Decir que estaba bien, y que tenia todo lo que el necesitaba podría ser una pequeña, pero mentira al fin y al cabo. Comida, agua, un lecho donde descansar cómodamente… ¿Después de todo, no contaban los dragones con grandes cuevas donde se refugiaban ellos y sus bíblicos tesoros…? Un joven dragón como lo era Siegfried, seguro pretendería una buena guarida digna de alguien de su sangre. Sin embargo, antes de que pudiera seguir pensando respecto a la concreta respuesta que le dio, este arremetió contra ella con una segunda interrogante. Y sinceramente, Alys no sabía si considerar a la pregunta, como eso, una pregunta o una simple burla. ¿Realmente creería que ella no habría recuperado las fuerzas aun como para poder seguir? ¿¡Acaso no la había visto combatir aun cansada y con todo el ambiente en su contra!? ¡Era casi un insulto esa pregunta, por más pura y llena de preocupación estuviera! El gran sol empezaba a morir agónico entre bostezos, mientras que empezaba a taparse el cielo lentamente con esas grandes e inmensas cortinas azules que se desplegarían en su totalidad durante la noche. Y si sobre su cabeza no estaba esa luz que la quemaba como si fuera una llama al papel, ella jamás tendría ningún problema de moverse. Y aunque la gran estrella de oro aun no terminaba de esconderse, no tardaría demasiado para que lo hiciera. Mirando de reojo a Siegfried, casi molesta, chisto para terminar volviendo sus esmeraldas hacia el camino que en frente suyo tenia.

-¿Es una broma verdad…? Obviamente puedo caminar, y lo haré sin problema mientras que esa luz dura no este sobre mí…- Respondió, tajante, un poco molesta quizás. ¿Acaso la había visto como una niña que le estaba preguntando esas cosas? Obviamente no lo era. Su único problema era la luz, y no es que no llegara a tolerarla, sino que esa jornada había tenido sobre su pálida y enfermiza piel, mas luz de que podría tener en un día. Pero ahora estaba bien, solo un poco molesta por la pregunta. Demasiado orgullosa era Alys como para que alguien se preocupe por ella. Si se preocupaba por ella, la pequeña de ojos esmeraldas no podría evitar sentirse débil y una carga. Una carga que irónicamente había dejado de ser hacia unos minutos atrás. Miro de nuevo hacia el suelo, observándolo casi con odio, como si fuera el verdadero responsable de que hubiera terminado cediendo en ese momento. Caminaba dura, y firme, guardando un gran silencio entre ambos. Pero el punto de ruptura fue cuando pensó, el porque estaba caminando a su lado. ¿No es que había aceptado su compañía para poder ser un poco mas como el? Y ahora no estaba siendo más que ella, siendo más Alys que nunca. Mal por ella, que quería cambiar su mundo y sin embargo no podía ni siquiera comenzar por lo más pequeño e importante: su propio cambio de actitud. Respiro hondo, lanzando un pequeño suspiro, casi inaudible, mientras buscaba de nuevo el par de ojos zafiros que siempre parecían estar iluminados. Si Siegfried se preocupaba por ella, ella también debería hacerlo, no solo en batalla. ¿Tendría todo lo que necesitaba en ese momento…? La duda la embargo de manera profunda, y mientras trataba de ignorar y evitar saltando los surcos del piso que parecían poco a poco transformarse, en miles serpientes sin cabeza ni cola, pregunto.

-¿No tienes hambre ni sed ni sueño, Siegfried…? Hubiera pensando con toda seguridad que algo cansado estarías después de tanto problema… Pero parece que eres más resistente de lo que hubiera imaginado… O mientes bastante bien…- Pronuncio intentando articular un tono más amable y dulce que el normal, mientras le seguía el paso, caminando y saltando a su vez. El piso se movía, y ella no quería ciertamente tocar una de esas serpientes sin comienzo ni fin. Volvió a verlo de nuevo ahora, a su guerrero de armadura susurrante, que caminaba sin problema alguno aplastando las serpentinas hebras que en el suelo estaban. ¿Acaso no las veía, o simplemente no le importaba? Quizás no estaban allí, y eso fue suficiente para que detuviera el paso por unos segundos. Quedándose quieta unos segundos, podía sentir en sus pies, que precisamente debajo de ellos no había absolutamente nada. Y aunque en otra ocasión normalmente habría llegado a percibir el movimiento de las serpientes en sus pies, no era el caso de ese momento. Fuera quizás el descanso que había tenido, o los pocos sentimientos agobiantes que llevaba ahora en su pecho, los que habrían permitido que las alucinaciones que sufría de manera inevitable solo le afectaran el sentido de la visión. Ese mismo tipo de alucinaciones que le hacían ver cuernos sobre los cuernos de Siegfried, y los botones de luciérnagas que empezaban a revolotear entre los interminables campos de trenzas doradas. Pero en fin… Si no parecía que ese suelo serpentino fuera atacarla, no había necesidad de moverse y caminar de una manera especial. Nada más de saltos, por lo que continúo caminando a un paso normal, para de nuevo volver su mirada a su compañero.

-Por cierto Siegfried… ¿Cómo es ese hombre que debes de buscar…? ¿Sabes su nombre, a que se dedica, su edad o el color de sus ojos…? Uno no puede encontrar a un hombre solo por instinto… Las personas son demasiado parecidas cuando no sabes que es lo que los hace únicos… -
Menciono mientras levantaba ahora su vista, mirando hacia el horizonte, viendo mas allá de lo que al final del camino, se empezaba a borrar en la oscuridad. Si, finalmente la gran estrella empezaba a morir ese día para dar paso en pocos minutos a la grandiosa Dama Nocturna, que iluminaria, pero de manera celosa a la noche. Tinieblas, sombras, era realmente eso el verdadero ambiente de Alys, y donde mas cómoda se sentiría. Una muñeca de porcelana que se veía mucho mejor a la luz de la luna.

avatar
Alys

Mensajes : 59
Piedras : 198
Deidrabba : Apagado.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Siegfried el Dom Jun 03, 2012 11:52 pm

Como no puedo recordar lo que ha pasado antes, o no soy capaz de construirlo todo, empiezo a imaginar cómo debió haber sido todo. Tengo memoria de cómo eran mis hermanos y de los nombres que ellos tenían, se que éramos un grupo grande, pero no recuerdo si alguna vez llegamos a divertirnos más que en el calor de la batalla. Me gusta creer que exploraba junto con ellos varias partes de nuestra tierra nevada, buscando jabalíes y hablando con los lobos nómadas de los bosques para dejarnos pasar, o cazar. Imagino que íbamos por los campos donde las ventiscas no dejan lugar a nada, y nada más se escucha el sonido del hielo y el viento. De algo estoy seguro, y es que todos llevábamos sonrisas y miradas llenas del fervor de la victoria. Sin importarnos que lo que consiguiéramos fuera una fruta que no alcanzaría para alimentarnos a todos, pero el viaje valía la pena.

Eso... Lo que me queda es imaginar cosas simples como esas. Siempre victoriosos... Siempre juntos. Nada era una pérdida de tiempo, teníamos tiempo para todo. Bromeábamos con el jefe de la tribu, y matábamos monstruos, bestias, otros guerreros por necesidad, por competencia, o por buscar un duelo asombroso. No sé si nos conocimos todos desde niños, pero quiero creer que sí. Desde jóvenes debimos haber estado moldeando nuestros corazones y almas para ser lo que fuimos... Hermanos de alma... Cada vez que pienso en la manera de cómo han dejado de caminar el mundo con sus pies, y ahora usan los míos para seguirme hasta el final. Recuerdo inmediatamente como Sifheim no dio mucha importancia a lo que le contaba, nada más se limito a dejarme comer si podía lograr obtener mi alimento, y luego prácticamente me echó de su templo.

Lo siguiente... La venerable del templo del zorro. Ella me permitió comer, o eso creo que hizo, y luego me dejo marchar con la condición de no olvidar su pedido. Parece que no lo agrado mucho, pero no es trabajo de las cuidadoras hacer amistades con quienes frecuentan los templos, o eso creo, aunque de alguna forma, esa pequeña fue de verdad amable. Claro está, no es tan memorable como lo es quien pueda aceptar mi camino y mi propuesta. Soy un extraño por aquí, y ella parece no serlo tampoco, y si lo es esta tan desorientada como creo que lo estoy yo. No sé si a donde voy sea un camino de verdad, pero no importa tanto como un hecho que de verdad puede hacerme feliz: No estoy solo...

Desde que tengo su compañía soy diez veces más fuerte que antes. Puedo confiar mi espalda a ella de cualquier criatura, así que mi deber es cuidar la suya igualmente. Pero, más que eso, quiero verla a ella como alguien con quien pueda crear momentos de verdad memorables, no recordando solo batallas contra un enjambre que poco vale atención. Quiero ver momentos donde pueda ver su felicidad. Cuando responde a mi pregunta no se me ocurre nada que decir... Creo que aun no confía lo suficiente en mi. Es por eso que debo construir mejores momentos. Formas en que yo pueda ver lo que sus ojos le muestran, o ser capaz de entender eso, y a la vez... Ver más de esa sonrisa. Verla saltar como si evitara algo me hace sonreír, puede que de resignación, o tal vez, porque creo que ella mientras ve cosas, yo soy quien escucha cosas.

- Hambre, sueño, sed, cansancio o dolor no me afectan ahora. Creo que si empiezo a pensar en esas cosas, van a atacarme y retrasar nuestro camino. No es que tenga prisa, pero tengo ansias de ver un poblado y poder beber un barril de hidromiel. - Apunto con mi mano hacia el frente sin cesar la caminata, sin estar seguro que al frente estaría una taberna y una posada común esperándonos.- No hemos pasado por ningún problema, un enjambre de esas cosas no es nada para nosotros. Al menos debieron haber sido más de cien y solo con eso nos hubiesen hecho más que rasguños. - Y si bien pienso en eso, es raro que como monstruos no nos hayan seguido. Y mejor así, quiero estar en paz al lado de Alys.

- El hombre que debo buscar... - Vaya, por poco olvido que también debo hacer eso. Hice un pacto por aquel momento para aliviar mi estomago. - No sé cómo es, nada más me dijeron que lleva sombrero y capa. Eso debe bastar para encontrarlo. - Es seguro que si, recuerdo que ninguno de nosotros usaba sombrero y capa en las tierras heladas, y el frío allá es mucho mayor que aquí, no debe ser tan común con este clima, pienso yo. No sé su nombre, ni si lleva un objeto o un arma especial, pero no hace falta saberlo. No hay nada que no se pueda encontrar en este mundo, y si lo hay, entonces empezaré a negarlo hasta poder encontrarlo.

- Hey, ¿No tienes algo que quieras buscar también? Se puede hacer aburrido después que consigamos al hombre de capa y sombrero. Necesitamos hacer algo luego de eso, y sera tu turno de elegir lo que quieras hacer. - Por primera vez me he detenido en esta pradera. Poco hay a nuestro alrededor, y ni yo soy consciente de que he parado de caminar. - Tantas cosas que hay por hacer, y tanto tiempo que se tiene para ello. Alys, ¿Que te gusta hacer? ¿Hay algo que pueda hacer yo para verte sonreír un poco más? - Calma... Siento calma ahora que me he detenido. Caminar me acerca tanto a mi objetivo, que corro desesperado hasta en mis pensamientos para completarlos, y luego tener tanto tiempo libre que no saber qué hacer con él.

Creo que, lo más importante ahora, es el hecho que tengo alguien a mi lado.

avatar
Siegfried

Mensajes : 51
Piedras : 205
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Alys el Miér Jun 13, 2012 11:05 am

Siegfried, sin duda alguna era de esos personajes, que de manera irremediable uno se termina encariñando. ¿Cómo alguien podría ser capaz de resistirse a esa actitud tan desprevenida de la vida y de todos sus males? ¿De que siempre esta viendo lo bueno a todo, ese optimismo que roza de manera enfermiza a la mentira? Quizás en ese punto, el joven dragón es quizás aun más desdichado que la miserable Alys, que nada real puede ver. El ve todo distorsionado, pero no por un factor externo como lo puede ser el horripilante golpe en la cabeza que reacomodo su realidad o la maldición de un Dios que nutre esa demencia. No, porque en definitiva si Siegfried ve el mundo de una manera tan benevolente, hermoso y optimista, es porque el mismo lo quiere ver así… ¿O realmente todas hermosas palabras que de su boca salen pintando un cuadro vivido, santo y sublime, son solo, como siempre pudo haber sospechado desde un comienzo, mentiras? Es muy difícil encontrar un corazón puro y ajeno a cualquier ente de corrupción, y eso es algo que Alys lo sabe muy bien, a pesar de que ese mundo por el que transita es demasiado diferente y conocido a su vez. No conoce nada, absolutamente nada, pero todo tiene un aroma tan peculiar que le dan ganas de recordar cosas… ¿Pero recordar que…? Es como buscar un libro de cuya portada uno se acuerda a grandes rasgos, pero que en la biblioteca donde se lo busca, no existe… Y aunque nada de lo que ve le es similar de algún modo, algo que sin duda puede reconocer, es eso a lo que llaman sentimientos. Escudarse tras una realidad falsa, una esperanza irrompible, un deseo que nos anima a seguir sonriendo a pesar de que todo es envuelto por un halo de tristeza increíble, es lo mas humano que puede llegar a aspirar… Y aparentemente, Siegfried también. ¿Qué clases de cosas, te han de estar atormentando dentro de tu pecho, sublime guerrero de armadura susurrante y mirada de zafiro claros como el cielo prometedor? La pequeña Alys ya ha sufrido tanto, y en su misma mirada se puede notar eso, mirada que ahora mismo es capaz de ver el dolor en alguien más. Inclusive si ese alguien, es el ángel que le ha cautivado con tan esplendorosa sonrisa, y con promesas de encontrar un porque y destino en su mundo… Siegfried, eres tan distraído, que ni siquiera te has dado cuenta que tus palabras por mas hermosas que suenen y pinten al mundo, para ella poco valen. Si quieres dibujarle un camino de fantasías maravillosas al cual seguir, primero deberás hacerle entender lo que significa dejar de sufrir por un momento, y luego, solo después de eso, a lo mejor querrá seguir tus mentiras.

Hasta tanto, tan embargado con su discurso y su nueva compañía esta el joven de cabellos platinados, que casi no ha recordado su cometido inicial. Te ves sorprendido, casi como el niño que se olvido de ir a hacer los mandados, seducido por el poder jugar con los amigos que se ha encontrado en el camino. Pero no puede culparlo. Si Alys confío en Siegfried, es porque vio en el tres cosas indispensables para que la muñeca de porcelana pudiera confiar su compañía a el. La primera es que la ha ayudado de manera desinteresada, y prometió hacerlo cuando fuera necesario. La segunda es que después de eso, vio en el la suficiente luz y alegría como para creer, que de algún modo, con su andar podría redescubrir eso que se llama paz. La tercera es que, Siegfried es como un niño, un niño inocente e incapaz de hacer maldad. Y ha sido tan despistado de que se ha embarcado en una búsqueda con tan poca información, que has logrado hacer que Alys dibuje una mueca de fastidio indisimulable. E inclusive le haría replantearse por unos segundos que tan buena idea había sido el aceptar su propuesta, pero el enojo se difumina al pensar de que esa era la razón por la cual ambos habían hecho esa especie de sociedad. Para acompañarse, protegerse, e inclusive, entenderse. Si, ahora era más que consciente de que no solo tenía de ayudar y cubrir a Siegfried en batalla, o cuidarlo de encontrarse herido. Debía vigilarlo de su propia torpeza, por no decirle estupidez.

-¿Tan bien conoces el mundo que crees que solo un hombre es capaz de llevar capa y sombrero, Siegfried…?- Pregunto en un tono que se ve algo forzado a permanecer calmo, cruzándose de brazos, mirándolo desafiante. Le ha preguntado, de un modo lo suficientemente irónico como para hacerlo caer en cuenta de su error. Quizás el no quiera admitirlo, pero debe de hacerlo tarde o temprano. Alys no pretende hacerlo quedar en ridículo, o exponer su ingenuidad, mas quiere hacerlo entender que para algunas cosas, hay métodos y técnicas a tomar en cuenta. La muñeca que vive en el eterno delirio, puede llegar a ser más racional de lo que muchos pueden imaginarse, y seguramente eso es lo que pronto se dará cuenta Siegfried; que es perforado con una mirada esmeralda, que más que curiosa, exige una contestación, una excusa que la convenza. Si hubiera que posicionar a Alys en ese momento, es casi como una madre que regaña a un hijo por un error obvio. Y pretende una devolución de este, para que notase el mismo su equivocación. Un poco tenso se pone el ambiente entre ambos, como si estuvieran a punto de castigar al joven dragón por ser tan despistado. Inclusive el detiene el paso, cosa que imitaría la demone luego, para observarlo mejor. Una leve brisa recorre el lugar, levantando de nuevo ese aroma a trigo, y haciendo bailar a las hebras doradas infinitas que poco a poco van perdiendo brillo, como todo a su alrededor. Los detalles dejan de ser visibles, y solo son cubiertos por sombras que con los minutos se vuelven más y más pronunciadas. Aun así, el movimiento del suelo y de todo a su alrededor, aun se percibe, débil, pero esta. Y cuando finalmente ella logra ver como Siegfried abre de nuevo sus labios, para responderle, en vez de una respuesta, el cambia de tema, arremetiendo ahora contra su persona un cuestionamiento que la dejaría perturbada en primera instancia.

-¿Algo que yo quiera buscar…?- Murmuro, dejando de lado ese tono casi arrogante, para transformarse en uno un tanto sorprendido y melancólico. Bien, si que ha logrado el joven dragón dejarla muda aun en sus pensamientos. Ciertamente Alys busca algo, pero no cree que sea digno de ser hablado en voz alta o de inclusive, ser nombrado aun en la privacidad que le otorga su interior. ¿Qué otra cosa pretende buscar Alys, si no es mas que la redención y la paz? ¿No es ese el destino de todos los hombres y criaturas,y sin importar el camino que tomen, cualquiera sea el tesoro, conlleva esas emociones y dones al final? Ella no puede evitar mirar hacia el piso, a ese piso que se mueve, casi tanto como todos sus sentimientos dentro de su pecho. Se retuercen, se doblan, giran y luego se arrastran quemados por la duda y la necesidad de responder algo. Inevitablemente su mirada se torna turbia de nuevo, mientras que en sus labios una mueca casi triste y dolida se forma sin permiso alguno. Si pudiera responderle a Siegfried que le gustaría saber porque tiene tanto dolor y pena dentro de su pecho, buscar un porque de esos fantasmas de recuerdos que la agobian, que no los entiende, pero igual los sufre. Buscar así mismo y conocer eso que tan utópicamente llaman felicidad y alegría. También, sentirse segura de todo mal, saber lo que no es estar preocupada cada segundo por cada sombra que ve, si realmente esta allí o no, si será un enviado de Golajab y que su presencia no es un cebo a la desgracia. Finalmente, tras meditarlo unos segundos, decide contestar a la interrogante de Siegfried. No es alguien que le guste quedarse muda, y llamarse al silencio con una pregunta, hiere de cierto modo a su honor. El silencio es de los débiles, de los que no tienen suficiente coraje como para hablar, aunque sean palabras fútiles e inútiles.

-Realmente no se que me gusta hacer… ¿Cómo te explico que recuerdo mi nombre, y nada mas…? Y no se que tantas cosas puedas hacer para hacerme sonreír. La sonrisa deviene de la felicidad, y la felicidad llega solamente al final del recorrido, tras una intensa búsqueda…- Dijo revelándole su verdad a medias. Si su joven dragón no fuera tan despistado, seguramente hubiera podido decodificar en esas palabras, que era lo que ella en realidad buscaba. La felicidad es el fin de todos, sean buenos o malos, sea de un modo retorcido o más convencional. Y Alys no es la excepción, es mas, es lo que mas se puede pretender de ella. Atormentada desde su más tierna infancia, atormentada aun muerta, atormentada por un ente invisible en su segunda oportunidad de vivir. Es básica en ese sentido, no pretende cosas extraordinarias, bueno, a lo mejor si. Es su deseo, por no decir su sueño mas loco e imposible dirían hasta los dioses, que ella se volviera tan fuerte como para derrotar a su demencia. A la demencia que la acosaba, y le impedía ver el final del arco iris con la tierra prometida.

Se movió entonces, dando un par de pasos pero deteniéndose como si realmente dudara de caminar, de continuar con su andar. Poso ahora su mirada hacia el camino que transitaban, hacia más adelante donde solo un viajero de esas tierras, no desmemoriado como ellos, sabría que les esperaba. ¿Un pueblo quizás, mas hebras doradas como las que venían viendo, o mas peligros como los que habían enfrentado hacia horas atrás? Considerar lo ultimo seria innecesario, pues el peligro siempre deambula sin importar lugar o momento. Un nuevo suspiro, casi ahogado, y lleno de una nostalgia sin porque se escapa de los pálidos labios de Alys. Su mirada esmeralda se vuelve hacia su compañero, solo para recordarle algo obvio a su entender.

-Nosotros recién comenzamos nuestro viaje, Siegfried….-

avatar
Alys

Mensajes : 59
Piedras : 198
Deidrabba : Apagado.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Siegfried el Miér Jun 20, 2012 1:40 pm

En verdad no tuve nada que decir cuando hizo esa pregunta. No por quedarme sin palabras de verdad, sino por no saber si lo que iba a responderle iba a terminar en enojarla más. Está claro que más de un hombre debe haber con capa y sombrero, pero saber que tiene ese aspecto hace más fácil el encontrarlo. Es cuestión de hablar a todos los sujetos con esa ropa y ver si tienen alguna relación con la venerable del Templo del Zorro. ¿Quién sabe? Puede que así conozcamos a otro compañero o alguien que pueda darnos más que información. Es una ventaja no tener tanta prisa, creo que esa pequeña no tendrá problema con esperar un poco más que un par de días más. De ser posible, puede que más tiempo... No quiero pensar que después de este encargo, pueda perder la única compañía agradable que tengo. Por eso solo pude desviar la pregunta con otra pregunta, y espero haber hecho lo correcto.

"Sieg... Admite, admite que temes perder la cordura... O mejor sonaría, decir que temes dejarte llevar por la violencia. No desenvainaste tu espada en aquella ocasión, y preferiste pelear sin usar el filo de tu arma, solo por una razón mucho más... Tonta, de la que puedes dar."

Ya te lo he dicho, es algo que nunca entenderás.

"Una pena para ti. Lo entiendo perfectamente, y es ese pensamiento el que te llevará a la ruina una y otra vez. Estas Maldito, condenado al sufrimiento y al dolor. Tu alma ha de pasar la misma tragedia una y otra vez... Hasta que logres ver por ti mismo, que siempre he tenido la razón."

¿A qué viene todo esto ahora? No estás diciendo nada importante, repites las mismas palabras cuantas veces viene a tu antojo.

"¿Ni siquiera comprendes eso? Esa manera de expresarte por ese calvario andante de cabellos negros y piel pálida, esa felicidad que sientes por tener finalmente a alguien a quien proteger... Y de sentirte protegido. La consideras como tú 'mejor compañía' por nostalgia a antaño."

No sé de dónde sacas eso. Ver a Alys con tristeza seria manchar su honor. Ella es Ella.

"Sigues diciendo lo mismo, y lo seguirás diciendo. Está bien, continúa vagando por ese helado sendero de espinas, sigue adentrándote a ese campo hirviente de rocas filosas, sigue errando sin rumbo sobre mi recuerdo y mi garra, buscando olvidar pensando en otras cosas. Sigue sufriendo para mí."


... Me he distraído demasiado con escuchar su maldita voz. Cuando pienso que ha perdido fuerza, parece que solo está buscando que palabras usar, para siempre terminar diciendo lo mismo. Lo que detesto de esto, es que no puedo evitar pensar en lo que susurra. Mi vista baja por esos instantes y no logro apartar de la mente ese sermón. Empiezo a enojarme y estoy casi convencido que eso se ve en mi cara por este instante. De no ser por una respuesta de Alys que me deja aun mas pensativo que antes, seguiría intentando buscar la manera de ignorar el eco de los gruñidos de "Ese sujeto". Y con eso, fue que pude dejar de lado cualquiera otra idea, que no fuera centrarme en ella de nuevo.

- La felicidad... Yo creo conocer la felicidad. No sé si sea algo que pueda obtenerse por completo, pero si se puede alcanzar una parte, será lo necesario para buscar el resto. - No tengo tiempo para estar enojado, no debo estarlo. Tal cual los ánimos retornan, o me veo forzado a hacerlos retornar, mientras veo a la figura de Alys, sé que puedo sonreír de felicidad y alivio. - Estoy convencido, que en el momento que pude conocerte, fui feliz. Y con el hecho de caminar con tu compañía, soy aun más feliz. Es por eso que tengo la seguridad de que la felicidad absoluta no existe; es un sentimiento que no acaba nunca, solo se hace mayor a cada momento. - Reanudando el paso, recordando tener la vista firma, seguí el camino a algún lugar más allá del horizonte, donde la vista se pierde.

- Alys, ya te lo he mencionado. Si no recuerdas nada, entonces construiremos momentos que puedas recordar y serás feliz con ello. Y si una sonrisa viene de la felicidad, entonces con más razón buscaremos esos momentos de gloria, de gusto y diversión, y al recordar que has sido feliz, sonreirás al cielo, a la tierra, e incluso a ti misma. - Eso es lo que quiero. Si su dolor, su pasado, o incluso su presente es el peor de los infiernos, entonces cambiare eso. Si pienso en ello lo veo como mi deber, y como algo que deseo lograr. Evitare que mis ojos vean a los suyos llorar como en aquel momento. Un hermano de batalla, un compañero de caminos... Una amistad, solo debe llorar de alegría frente a mí.

- Nuestro viaje apenas empieza... Y nunca terminara... - Concluí con esa frase, sin detenerme en mi andar. Pasos firmes como antes, pues solo así me moveré para lograr lo que me he propuesto.

avatar
Siegfried

Mensajes : 51
Piedras : 205
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Alys el Sáb Jun 23, 2012 1:05 am

La felicidad es una promesa personal de Alys, o mejor dicho, su sueño inalcanzable. Irónico, de pensar que ella se ve sumergida constantemente en un mundo eterno de fantasías: en ese mundo los botones tenían sus propias alas y volaban como unos insectos mas, el cielo se corría como una simple cortina, los árboles bailaban y cambiaban el color de sus hojas con el solo soplar de un viento, y como olvidarlo…. El paisaje más hermoso, fantástico, utópico e increíble se podía transformar en el paraje más desolador y escalofriante que los intangibles niveles de abstracción de una mente podían llegar a imaginar. Era una maldición y una bendición en parte. Si bien la pequeña muñeca de porcelana no veía la realidad, esa realidad tan o mas cruel que sus propias alucinaciones, tenia la pequeña fortuna de poder deformar el mundo en sus ojos a su antojo inconsciente de ver algo mucho mejor. Claro, era estar atrapada en una eterna mentira, aunque con el tiempo era muy capaz de palpar lo importante de todo aquel embelesamiento caótico. Pero poco importa lo anterior, si es que Alys no llega a producir los suficientes sentimientos positivos para que invadan lo más profundo de su subconsciente, y así tener una visión un tanto más amena del universo. Oscuridad, espinas, dolor, sangre, gritos, sollozos, osamentas y de vez en cuando, un olor a carne quemada y un brillo rojizo que la hacían correr espantada eran cosas muy recurrentes en lo que era dentro de la mente de Alys. Y si, podría correr toda una noche a la velocidad propia de una montura de los dioses, pero jamás, jamás lograría ser capaz de escapar de esas visiones que la atormentan. Es por eso que debe de combatirlas desde raíz, desde lo más profundo de si, y luego ir por el verdadero enemigo. No es solo un deseo el egoísta el intentar ser feliz, es necesario para poder realmente plantarse frente a ese ente que condeno a su alma a sufrir no solo una eternidad pasada, sino la próxima que se avecina con cada mañana. La pequeña de cabellos caobas necesita realmente ser feliz….

Y Siegfried se lo esta prometiendo.

Sus palabras empiezan a tocarla, como un golpe en el pecho imposible de ignorar. ¿Es que acaso el ha descubierto el porque ella decidió acompañarlo? ¿Es posible de que el haya caído en cuenta, a pesar de su despistado modo de ser, que si lo sigue es porque pudo ver ese brillo calido que tiene en sus ojos, solo propio de alguien que ha conocido la felicidad? El par de dolidas esmeraldas se desvía ahora hacia el piso, ese piso que ha dejado por unos segundos de moverse serpentinamente, un tanto avergonzada por la idea de que el sabe su propósito. Su razón mientras, intenta desanimarla. ¡Mentiras, solo es una hermosa mentira! Pero… ¡Que mentira más hermosa si es que lo es! Y no tiene motivos para realmente ponerse a objetarse que es o no, una farsa. ¿No esta viviendo en una acaso? Es consciente de que todo lo que ve, no es realmente, pero por consuelo resultado de la resignación, discutirá a muerte para decir que las cosas son como ella lo ve. No es que tenga otra opción: es lo que sus ojos ven, sus oídos escuchan y su piel siente, o la absoluta nada. Y cualquier cosa siempre será mejor que la nada, porque no hay peor castigo que el olvido, para quien vive como para lo que ha vivido.

-Muchas gracias Siegfried… Realmente no se que decirte. Me es... No puedo evitar que se me sea extraño esto…- Respondió, con una voz calma y sin dejar ser algo lastimera. Su orgullo se veía desterrado de sus cuerdas vocales, cuando algo tocaba las fibras de su herido y maltratado corazón. Lo único que podía sentir en ese momento, como algo que pudiera identificar, era odio. Odiaba a su caballero de ojos zafiros porque el, como nadie y de manera insuperable, solía tocar su resguardado corazón.

Es tan bondadoso lo que esta oyendo, que no puede evitar abrazarse sola, mientras un escalofrío recorre todo su cuerpo. Las palabras que Siegfried le dedica, la estremecen desde lo más profundo. Simplemente no había comparación a la sensación de alivio que sobre su pobre y atormentada alma cae, tras su discurso. Es muy gracioso pensar que tan solo minutos atrás, era la pequeñita de Alys quien regañaba a Siegfried, y es ahora ella, la que esta al punto de llorar como una criatura de la emoción. Inclusive si se pusiera a llorar, que se niega terminantemente a hacerlo, no sabría porque. La sensación o mejor dicho sensaciones, que en su interior nacen le son algo desconocidas. Es como un dolor de estomago, pero sin dolor. Comparable al estremecimiento cuando en batalla se esta, y debe de ver si aquel golpe al que le jugo el “todo o nada” fue efectivo. Es como impaciencia, pero sin esperar nada, es algo semejante a la expectativa, pero definitivamente no eso. Y es así, como las últimas palabras de Siegfried son deslizadas, con una certeza que hace que su vista sea puesta de nuevo en alto. La luz de la luna ya empieza a iluminar el camino, y Siegfried comienza a moverse con ella. Alys, sin embargo, se toma su tiempo antes de caminar otra vez. Sus ojos visualizan como su acompañante de mirada zafiro se empieza a mover, e instintivamente lleva su mano hacia los bolsillos de su delantal. Entre sus intenciones no esta la de sacar su Cuchilla Vorpal, porque simplemente no hay nada en ese paraje que de repente ha sido coloreado con crayón azul y negro, que le de sensación de peligro. Solo quiere buscar en su bolsillo, aquel pequeño recuerdo, el primero que obtuvo de su estadía en ese mundo. Una pequeña hoja de un árbol, que fue atrapada en el aire en la mano de su compañero, y luego el se la entrego. Supo guardar esa hoja porque le fue un momento grato cuando la recibió, considerando más las palabras que le había dedicado. En ese instante, ella había comprendido que Siegfried no es que tuviera algo realmente que hacer, puesto que en realidad ese mandado que tenia, no era algo suyo. Solo era un extraviado más del destino, tal como ella. Un tipo bonachón, que decía también oír voces. ¿Seria cosa del destino haberlo encontrado? No era una criatura que ciertamente tuviera mucho agrado hacia esa palabra, pero si debía considerarla en ese momento, le había tocado por fin una prueba de que podía llegar a ser benevolente. Y si era solo una treta mas para hacerla sufrir, porque era consciente de que todo a lo que su alrededor aparecía terminaba muriendo, estaba segura que no sucedería tal destino con su joven dragón. No mientras ella estuviera viva.

-Espérame Sieg…- Dijo, finalmente cuando salio de sus pensamientos, pero algo había interrumpido sus palabras. Si su acompañante la conocía un poco, habría notado que solo había dicho parte de su nombre, no su nombre entero. Alys no era clase de “chicas” que entraban en confianza rápido, y aunque confiara su vida a Siegfried, simplemente no estaba dispuesta a llamarlo por un apodo aun. Había algo que definitivamente supo acallar por un segundo las palabras de sus labios. –Sh…- Sentencio silenciosa, mientras su mano se dirigía hacia su boca, en un gesto de silencio. Algo había oído entre las hebras doradas teñidas ahora de negro, algo que no era solamente viento.

Camino con cautelo hacia los costados del camino, con un cautelo casi felino. Su tamaño compacto, combinado con ese caminar casi levitando en el aire, era lo suficientemente sigiloso como para tomar por sorpresa a alguien que dejara de verla solo unos segundos. Y aunque la noche hacia de las suyas, evitando que hubiera demasiada iluminación como para discernir algo con detalle, Alys sabia arreglárselas. Sus ojos de lechuza se abrían, y brillaban con la suave luz de Isháa sobre su cabeza. De pronto, su movimiento queda petrificado, a tan solo haberse metido menos de un metro dentro del pastizal. Un sonido extraño, agudo pero pequeño se escucha, aunque no se define bien. Suena casi inocente, pero tampoco esta dispuesta a correr ningún riesgo. No le extrañaría en lo absoluto que Golajab disfrazara en su mente alguna horrible alimaña como una criatura de apariencia débil para atacarla. La mirada de Alys se afila, y como si estuviera de caza, en un rápido movimiento todo su cuerpo se ve evaporado en docenas de mariposas azules, que difíciles de ocultar, resplandecen entre la oscuridad del ocaso. Otra vez, el chillido suena, pero esta vez lleno de pánico, como si se hubiera aparecido la muerte de golpe y se hubiera robado una vida, y luego de eso, la calma.

El ruido del pastizal siendo surcado es reemplazado, y en ello se ve como Alys se asoma con una mirada un poco extrañada. Es como si hubiera visto un fantasma por lo preocupante de su rostro, pero es ridículo pensar que un alma en pena sea capaz de asustarla a esas alturas. Una vez que regresa de nuevo al camino, busca la mirada de su compañero, mientras es visible que en sus manos lleva algo, como si fuera una pequeña granada, o el corazón de un monstruo que acaba de derrotar.

-¿No te parece curioso esta…. criaturilla?- Dijo, mientras le extendía sus manos hacia el para que lo viera mejor. Haciendo ahora espacio entre sus dedos, una pequeña cabeza amarilla dorada se deja entrever, mas las sombras la hacen opaca a los ojos de los mortales. Un pollito, en su apariencia normal. Un pollito, como muchos otros en el mundo, pero que por alguna razón, esta despierto de noche, y se ha cruzado en el camino de Siegfried y Alys.

avatar
Alys

Mensajes : 59
Piedras : 198
Deidrabba : Apagado.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Siegfried el Lun Jun 25, 2012 12:33 pm

Puede que me este olvidando de algo importante, o puede que no tenga tanta necesidad de saber que era. Tal vez era algo que no significaba mucho, o puede que si, como otras cosas que seguro han de serlo y no puedo recuperar. No es el momento ideal para pensar en mi deseo de saber mi pasado, de saber que tan bueno fue, o que tan malo era, porque en verdad lo que quiero ahora... Es un descanso. Puede que mi paso se haya hecho más apresurado que hace un momento, pero eso se debe a que no quiero atreverme a descansar en estas praderas y verdes alrededores. No quiero arriesgarme a que la Gran Estrella caiga mientras estemos desprevenidos y termine causándole un rato desagradable a Alys.

Es creo que la primera vez que no deseo que la Gran Estrella ilumine tan pronto, sin pensar en que recién acaba de oscurecer... Pero ciertamente haber estado dos días sin detenerme y librar combates en ese tiempo, empieza a llevarse lo mejor de mí. Por suerte, Midgard ha hecho su sanación sobre mi cuerpo, por lo que no hay heridas y el agotamiento se puede llevar con facilidad; aun así quiero sacar algo de sed y reposar en un lecho como es debido. Vaya... Me es difícil de creer que esté haciendo esto, pero si de algo estoy convencido, es que esta valiendo cada minuto que paso en movimiento, o estando quieto.

Solo giro mi cuerpo por completo al escuchar a Alys agradecer como si me debiera algo. Ver que tras toda esa armadura de pura violencia, de esa descomunal fuerza dada por la rabia y el disgusto. Son las palabras de alguien que, por muy lamentable que suena, mas no lastimero, no conoce o no recuerda la felicidad. Por esa razón, al ser mi compañera, me encargare que ella pueda disfrutar de ese regalo que no tiene final. Si ella puede ser feliz, entonces yo sin duda también lo seré. Nada más puedo sonreírle y hacer un gesto que indicaba seguir el camino, solo un movimiento de mi mano izquierda, mientras vuelvo a mirar al frente.

- Alys, no me agradezcas por eso. Es algo que me he propuesto y lo hare con gusto. No es un favor... Sino un placer. - Respondí sin girar esta vez, continuando el camino, y esperando que no falte mucho para llegar a Nuhl. No tengo idea de como será, pero apuesto que una taberna al menos debe haber. Si lo pienso bien, no sé qué cosas querrá Alys en cuanto a comida o bebida. Ha mencionado que no recuerda nada más que su nombre, pero su paladar ha de recordar lo agradable de la comida. Ahora... Si no puede recordar eso, será otra de las cosas que me asegurare que pueda conocer. Sean los frutos de las altas montañas, sea la carne de una presa que ha sido cazada, sea el néctar fresco de alguna planta o solo el agua de un específico lugar del rio.

Si bien cuando escucho que me ha llamado y calla inmediatamente, no respondo de otra forma que no sea solo detenerme y mirarla. Después de pedir silencio con un gesto y el sonido de sus labios, no se me ocurre otra cosa que quedarme quieto. La veo moverse con cautela hasta un lado del camino, tal cual los cazadores o los lobos sueles hacer cuando se adentran al bosque. Quiero preguntarle sobre que hace o que quiere hacer, pero por esa indicación que ha dado, tengo la sensación de que no se trata de una de las imágenes que solo ella puede ver. Menos de un instante es lo que le toma desaparecer de la visión al adentrarse, y solo los sonidos de algo son la prueba de que ha atacado a una criatura.

- ¿Alys? - Es lo primero que se me ocurre tras ver el brillo sobresaliente de las mariposas que surgen al ella desvanecerse. Me acerco a esa maleza esperando que salga, y en efecto, aparece con una mirada tan extraña, que me hace pensar que ha visto algo que puede ser grave. Su mirada se encuentra con la mía, y en sus manos lleva oculta alguna cosa lo suficientemente pequeña para no saber que es. Incluso su pregunta llena en parte de duda solo me hace tener más curiosidad. No respondo hasta poder ver que, entre sus manos, se asoma silenciosa y rápida, la cabeza de un polluelo. Extraño, porque no he visto nunca uno como estos. No se parece mucho a las aves que he visto.

- Hey... ¿Qué hace uno de estos en el suelo? No creo que se haya caído del nido, no es normal que sobrevivan si eso pasa. - No conozco del todo estas tierras, pero si tengo entendido algo que no se puede olvidar, y es que las aves viven en nidos en arboles. No creo haber visto antes uno como estos. - Vaya, este lugar cada vez es más raro. Lo bueno, es que no se ve peligroso. - Recuperando la tranquilidad, le muestro una sonrisa al pequeño y acerco un dedo a su cabeza, que por instinto protege cerrando los ojos. - ¿Que harás con él? Es pequeño y parece que anda solo; no he visto ninguna ave que se le parezca por los alrededores.

No tengo intención de dejarlo donde estaba, no por lo inofensivo que se ve y parece ser, y por lo hambriento que debe estar al empezar a usar su pico sobre mi guantelete de la armadura. Sino porque, ya lo he mencionado antes... Nadie merece estar solo.

avatar
Siegfried

Mensajes : 51
Piedras : 205
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Gabriel Magnus el Vie Jun 29, 2012 2:28 am

Y contra mi voluntad nuevamente mis ojos se abrieron de nuevo, saturado, muy saturado con respecto a ese vaticinio que no puedo evitar visualizar; me supo torturar en toda hora posible, llegando incluso a pesarme en mi cabeza el día siguiente, donde la Gran Estrella Blanca pareció desaparecer en el momento más inoportuno, cuando mis ojos sellados con suciedad pudieron abrirse luego de largas horas donde las estrellas insistían con un inusual mensaje de los segundos que afrontaría cuando decidiera tomar iniciativa, el primer paso para poder limpiar la legendaria suciedad que estaba siguiendo mi sombra desde el momento que fui sanado por la muchacha de cabellos azabaches y piel enferma, tan enferma que en medio del delirio había creído que estaba frente a un cadáver prófugo del necritum.
Pero no voy a mentirme a mi mismo cuando tenga acceso a mirar con mis débiles ojos esto, no es la primera vez que sentía este entumecimiento de mis manos que parecían temblar con voluntad propia, sufriendo estas un ataque epiléptico radiante, celestino y exageradamente frío. No podía mover mis dedos, pero mi sangre estaba exaltada, queriendo ahogar hasta al rincón más recóndito de este mundo con la impensable cantidad de sangre que producía un latido fuerte, como si mi cuerpo me estuviera queriendo comunicar sus pesares, de una forma alterna al a típica fiebre o los vómitos que descubrí que la mayoría de las personas poseen al querer expulsar o fulminar cualquier tipo de endemoniada criatura minúscula que tenía el atrevimiento de alimentarse de nuestra esencia vital.
En esos momentos era ignorante de muchas cosas, era inocente y no conocía del todo lo que estaba habitando dentro de mi, ese negrero que se defiende y ataca con cobardía. Ahora puedo entender que no era exactamente mi cuerpo lo que estaba llamando mi atención, y ni siquiera mi instinto. Era eso que me hacía único entre tantos, esa cita exclusiva con el Destino, que me estaba empujando a seguir su camino, utilizándome como una herramienta...O como un divertimento.
Todo eso hizo mi pensamiento muy pesado, y cuando me encontré revolcándome en la sala de espera donde ambas mujeres se recuperaban, ellas como princesas de un plácido sueño están cubiertas en los velos celestiales de la esperanza, yo no estaba sufriendo pero me angustiaba que todo estuviera relacionado fríamente con todo. Nuhl, un pueblo de pocos trabajadores, más inocentes que todos los santos bañados en sus pecados divinos; hijos predilectos de commendados. Antes de poder cerrar mis ojos para trasladarme al día presente me pregunté si realmente es necesario esto, y si. No se de donde, no se como realmente, pero nosotros adoptamos la morbosidad de los más viejos, si este lugar se salvara entonces sería mérito del señor de la región, si se destruye se crea una leyenda y se funda un nuevo templo de paz en nombre del más indefenso de todos. Permitir que todo esto se destruya es construir cientos de historias trágicas reencarnadas por escribamos enfermos que usan la sangre de los muertos como tinta, pero si viven ellos serán capaces de escribir su propio relato; alguna vez sufrieron y perdieron mucho, pero ahora yacen descansando a la diestra del Gran Espíritu...Y realmente esperaba que fuera así, aunque en esos momentos por agotamiento simplemente dejé escapar mi último suspiro para encaminarme en un despertar...Inusual.

El crepúsculo fue la alarma que alteró mi indiscutible serenidad. No recordaba absolutamente nada de lo que pasó entre mi caída y mi despertar. La somnolencia con la cual arrastré mis pies en el atardecer más precavido tuvo que desaparecer de golpe cuando mi cabeza resultó blanco de una nueva serie sensaciones inusuales, pero todo fue muy distinto a lo que había ocurrido la noche anterior. Las orbes que iluminan el camino de los ciegos brillaban emitían un zumbido atroz, y ni hablar del brillo que hizo arder mis ojos. Mi esclerótica rojiza con tintes amarillentos activo un inconsolable lagrimal que sangraba un elixir plateado y de amargo sabor, y por más que quisiera limpiar con la yema de mis dedos la suciedad estos estaban ardiendo con más fuerza, instintivamente sellé mis párpados lastimados. Fue ahí cuando mis pupilas se contrajeron, creando un universo paralelo donde miles de voces amorfas se hicieron presentes tras la aparición de una cortina de humo invisible que nacía de la perfecta triada. Las sagradas orbes y su camino dorado se habían teñido de negro, la inestable proyección de mi espíritu se manifestó por voluntad propia, congelando el tiempo en el que estaba, como también el espacio donde me atrevía a apoyar mis pies. Y lo peor de todo es que no podía definir exactamente lo que "vi", cuando mis orbes repentinamente se exaltaron y consumieron con totalidad la oscuridad y la tranquilidad de la tienda de heridos; me había dado cuando que sentado y a un lado de Yoselyn me encontraba, velando por sus sueños. Que idiota...Ni siquiera puedo entender cuando despertaba o no y tenía la intensión de querer llevarme el peso de ella a mi, literalmente estaba actuando como un niño, aunque quizás el ignorar las órdenes que mis piernas acataron pudo ser más inteligente. Pero no, cuando quise forcejear ya tenía mi sombrero y mi capa puesta, abandonando completamente la tienda para dirigirse al único sendero donde los campos comienzan a germinar. El folclore nocturno comenzaba a aparecer, y a pesar de que fueron minutos eternos pude sentir como mi cuerpo padeció mil estados en solo un parpadear...Aunque no deseo confundir realmente, lo que había visto rápidamente antes de cruzar el umbral fue el panorama con el que me encontré rápidamente. Dos siluetas del color del horizonte a las cuales observaría bajo el ala de mi sombrero con curiosidad y recelo. Sentí las vibraciones en mis manos que me advirtieron que de seguir caminando me encontraría finalmente con ellos, aunque a estas alturas, cuando uno pierde el tiempo presentándose a si mismo el cuerpo aprovecha y se mueve, padeciendo efectos colaterales que a la vista del ajeno eran detalles, y claro, siempre mirar al frente del camino es fácil.

Detallar que lavé mi cara, me ajusté mis prendas, suspiré hondo, me moví por todos los lados a la vez que pensaba sobre ese camino y las ya anteriores intenciones de salir a averiguar más sobre los extensos campos hicieron de eso un circo lo suficientemente impulsivo como para querer controlarlo todo en un par de frases. Y cierto fue que al apenas despertar, o medio del trance entre la vida y la muerte, mi realidad se distorsionó para enseñarme que tendría que encontrarme con dos seres inusuales, oscuros a los ojos de temple, pero lo suficientemente nobles como para que mi energía no reaccionara con una anticipada violencia, digna de un Heres desesperado. Como realicé mis movimientos era algo privado, la secreción de mi piel y el malestar interior y ese vacío en el pecho que produce la ansiedad fueron una verdadera cachetada a la entropía escrita. Me terminaba contradiciendo y enredando en una frondosa fuente con cadáveres flotantes y fantasmas acosadores que reirían siempre a lo último.
Ahí fue cuando nuevamente me cuestioné; ¿Es realmente necesario este Destino? ¿Qué recompensa tiene serle tan fiel? Decidí en ese mismo momento dejarme llevar por la visión que en mis pupilas se formó. Y debo admitir que me sentía un poco distinto a ayer...Es justamente como si me dejara consumir por mi monstruo interior. Frente a todo esa masa de pensamientos confusos debo de decir que se sentía bastante bien, aunque jugar su juego signifique realmente obrar por un supuesto deber. Ahora catalogado como "Cumplir la promesa y salvar a Nuhl de los retorcidos planes de los Dioses".
avatar
Gabriel Magnus
Anatema del viejo mundo

Mensajes : 75
Piedras : 230
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Alys el Jue Jul 05, 2012 5:41 pm

Mostrándole al pequeño que oculto, y porque no protegido entre la cárcel que implicaban sus finos y largos dedos, escucho atentamente las palabras de su compañero. ¿Qué era un ave? Sin duda alguna lo era, un polluelo, que parecía común y corriente, al igual que otros cientos de mil millones de polluelos que por esas tierras pueden andar. Animalitos que se crían, crecen y finalmente, los heres y alguna que otra criatura como lo pueden ser los colluvio, perros o comadrejas, se los comen. Una mueca con un poco de disgusto se puede observar entonces en el rostro de la castaña que sostiene como si fuera un cristal a la pequeña pelota de plumones amarillos. Ciertamente la idea de solo vivir para morir es horrible, pero vivir con el único propósito de alimentar a alguien mas, es más espantoso que simplemente morir. Quizás, con suerte, estos animales no nacen con la suficiente consciencia de que su destino pasara por las fauces de alguien mucho más grande, y evidentemente poderosos que ellos, pero aun así… Aun así deben de seguramente, pasar por la tortura de ser perseguidos por estos monstruos. ¿Si no tuvieran miedo, no seria ilógico que corrieran? Cruel destino, que le hizo llegar a otra conclusión aun más aterradora a Alys. Los pollos si son conscientes de que van a morir, por eso cuando alguien mas se acerca, ellos huyen despavoridos. La muñeca de porcelana se muerde el labio con algo de molestia, mientras seguidamente piensa como le han de dar muerte. La sutileza entre los heres, mas aun, entre quienes serán su comida, no es muy conocida por no decir que no existen. A lo mejor, si es que mejor se le puede decir, tomen a esos pollos de sus cuellos, y con un rápido giro de su diestra, se lo rompan, dejando colgando entre sus manos un cuerpo tibio y que blando. Ni siquiera el miedo ha conservado en las alas, que caen flojas a sus costados…. O, quizás, con un hacha o un garrote. Un hacha o un garrote que corte o haga explotar literalmente la cabeza del pobre animal. Y este seguro seguiría cacareando en secreto, en un idioma tan inentendible pero lo único que es capaz de articular, es una suplica de piedad por su vida. Es entonces cuando Alys llega a una cruel conclusión: la vida es los pollos es casi tan patética como la suya. Y eso es decir mucho.

-Obviamente no lo pienso dejar aquí. Si lo he agarrado, es porque no lo pienso tirar de nuevo al piso. Y si sus padres lo extrañan, pues pobre de ellos. Pagaran su descuido con un eterno añoro melancólico. Ahora es mío. – Respondió mientras observaba como el polluelo picoteaba el dedo de Siegfried. Una débil sonrisa quiso formarse en su rostro, pero obvio tal acción al considerar que lo más probable era que el pequeñito tenía hambre. Preocupación que no pudo pasar por alto, de tan solo pensar que lo más probable es que no era el único estomago hambriento en este momento. Siegfried parecía algo reacio hacia unos momentos a detenerse para hablar, y era comprensible. Aparentemente había estado caminando demasiado, sin mencionar que había tenido que luchar contra esos insectos de olor vomitivo, y solo el destino supiera si con otra cosa mas antes de toparse a ella en su momento de desgracia. Intentaba con todos sus ánimos mantener ese humor radiante que lo caracterizaba y con el cual habría logrado encantar a la muñeca de porcelana, pero… El cansancio estaba haciendo lo suyo, y no había que ser realmente un genio en relaciones para notarlo. Estaba cansado, seguramente con sed y hambre. ¿Sueño? Sin duda algunas…. Le hubiera recomendado que pararan para que pudiera el dormitar por unos momentos. Pero el paso firme con el que se encaminaba por ese sendero que de un momento a otro había perdido todo brillo y magia propia de alucinaciones, era suficiente para que ella entendiera. Siegfried quería llegar lo más rápido posible a ese pueblo llamado Nuhl, y cada segundo que caminaran o que no lo hicieran, les jugaba en contra o a favor. Entonces, para evitar perder mas tiempo, decidió finalmente volver a encaminarse. Considerando si era mejor colocar al pequeño animal en alguno de sus bolsillos, termino por decidir que mejor lo llevaría en otra parte. En un bolsillo estaba su cuchilla Vorpal, y en el otro, la pequeña hoja que Siegfried le dio en ese momento donde se conocieron. No estaba dispuesta a exponer a la hoja a ser estropeada por el picotazo del pequeñuelo, así que opto por otra opción. Dirigiéndolo hacia su busto, lo coloco allí, aprisionándolo entre su cuerpo y la tela tirante de su delantal blanco. La voluminosidad de su pecho no seria la gran cosa para muchos hombres, pasando mas por un promedio normal que nada, pero seria lo suficiente para mantener al pequeño pollito quieto y calentito. Solo su cabeza podía asomarse, que curioso miraba a su alrededor, luego a Siegfried y luego a Alys. Y así sucesivamente en un ciclo en donde tarde o temprano terminaría durmiéndose.

-Muy bien Siegfried. No perdamos más tiempo. Seguramente no solo este polluelo tiene hambre. Y yo quiero conocer ese tal Nuhl.- Dijo sin mas, terminando de acomodar al pequeño, y emprendiendo de nuevo su paso. Caminaba firme, orgullosa y con una mirada recelosa para lo que tuviera al frente. Inclusive se podría decir que estaba avanzando demasiado rápido para lo que era hacia unos minutos. Y es que no podía pretenderse menos, estaba decidida llegar a destino esa noche, y otorgarle a Siegfried ese merecido descanso. Solo por su culpa, quizás estaba más cansado de lo normal. Tener que haber desviado y retrazar su camino solo para ayudarla era una deuda que tenia que pagar. Esos favores de se deben de devolver entre compañeros, pero que a fin de cuentas, jamás terminarían de saldar. Si uno necesitaba del otro, no es que pasara por la mente si este le debía algo para ayudarlo. En ese sentido, habían creado en tan poco tiempo un lazo de caballería lo suficiente grande que hasta seria un reto para los dioses romperlo. Y aunque ellos quizás no hubieran caído en cuenta aun, mas que nada Alys, eran muchísimo mas fuertes que hacia un día, cuando caminaban solos y sin nadie a quien dirigir una mirada o una palabra. Cuando se pierde la fortaleza, hay que tener un corazón grande y fuerte para saber encontrarla en medio de la batalla. ¿Qué otra razón mas obvia e instantánea que el observar a un compañero también luchando, e inclusive, necesitando de la fuerza de su par para salvarse el cuello? Si bien no había considerado aun esa posibilidad, definitivamente la que a la muñeca de porcelana le seducía era la de compartir la victoria contra alguien. Cada enemigo derrotado, significaba que era más fuerte. Por cada victoria, tenía mas seguridad en si para creerse capaz de enfrentarse a todas esas pesadillas que la persiguen y muchas veces, humillan en su cabeza.

Aunque… ¿Qué tan bueno habría sido recordar eso…? Una vez empezado su camino, tras unos cuantos pasos, su andar tambaleo por un segundo, como si se hubiera mareado de golpe. Llevando su mano a su cabeza, con una clara mueca de dolor. Lo oía, lo oía de nuevo. El fuego, el crujir de la madera mientras es consumida y mas allá de ese sonido, entre el calor que sintió por unos segundos, una débil voz femenina que gritaba con desesperación el porque de todo. Sintió asco y miedo por ese ínfimo instante en que trato de componerse, antes que todo el panorama volviera a deformarse. Sin embargo, algo logro ver a lo lejos, algo que observo con detenimiento antes que el piso se decidiera a mover de nuevo, y las trenzas doradas a sus costados se sacudieran queriendo bailar al ritmo inentendible del silencio que solo ellas podían percibir. Una silueta que se acercaba tambaleante. Una imagen que en cuya espalda ondeaba en su capa, y en donde su “cabeza” tenia peculiar forma. Un perfil que no era totalmente ilusorio, porque bien era capaz de reconocerlo como la forma de un… ¿Sombrero…? Titubeo por unos segundos, mientras quería de nuevo retomar el paso hacia ese extraño individuo con el cual el destino los quiso cruzar.

-Siegfried… ¿Qué es eso…?- Le pregunto a su compañero, mientras se paraba de nuevo firme y como si aquel pequeño ataque de lucidez mental no le hubiera afectado. Si acaso era el hombre de azul… ¿Significaría este el comienzo del fin…? No. Su querido joven dragón le había prometido que su viaje se extendería por siempre. Mucho mas allá de aquellas circunstancias en donde el cuerpo ya no puede mantener las promesas, mas si el alma…
avatar
Alys

Mensajes : 59
Piedras : 198
Deidrabba : Apagado.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Siegfried el Mar Jul 10, 2012 1:58 am

Por un momento que pudo haber sido eterno, olvide todo cansancio y prisa. Olvide cada una de mis complicaciones y cosas que me incomodan. Olvide creo que continuar el camino y dedicarle tiempo a lo que tenia frente a mi... A espaldas del destino que hace poco quería alcanzar con todas mis ansias. El mundo me ha arrojado un balde de agua y me ha hecho recordar lo importante por medio del olvido a lo que no es tan vital. Las pequeñas cosas del entorno que hacen grandes a las felicidades y los caminos. Esbozo una sonrisa viendo al pequeño en manos de Alys, que es bastante raro para mí. Pero yo para el no debo ser tan normal, teniendo una estatura que es muchas veces mayor a la suya... Y otra forma, y otra raza, pero al ver su entusiasmo y exploración con mi guantelete y su pico, y esa negrura brillante en sus ojos, estoy seguro que compartimos algo en común.

Las ganas de vivir...

Las palabras de Alys me hacen sonreír aun más amplio, cruzarme de brazos con orgullo y darme la vuelta para encarar de nuevo al sendero. - Eso es lo que quería escuchar. Una victoria significa la derrota de otros, y ahora tenemos un premio invaluable, otra vida con nosotros. ¿No te sientes feliz con esto, Alys? ¿No tienes la sensación de la alegría con tener a alguien más a tu lado? - Pude continuar preguntando más sobre el asunto, pero no puedo pensar bien ahora mismo. Siento que estoy cargando al cielo sobre los hombros, y por mucha que sea la fuerza que posea, incomparable para bestias y heres comunes... No soy de hierro. Tengo hambre y sed, aunque todo lo que consuma no va a parar a mi estomago, sino que es devorado por la sangre de Dragón; lo bueno es, que si "Él" está satisfecho, no hay nada que pueda aquejarme. Es curioso y gracioso, tanto que no puedo evitar reír por lo bajo, muy por lo bajo, pensando en lo mucho que me he apartado de ser lo que era.

Mi paso se hizo más lento y calmado. No estoy apurando mi andar, tal vez por esa idea que ha caído como una bola de nieve en mi cabeza. Por suerte, aun soy capaz de apreciar lo bueno que me deja esta vida, cosa de la que no puedo quejarme. Soy demasiado bendecido de no estar solo, y cada momento que pasa se unen más almas a mi lado. ¿Cómo no puedo ser feliz, si del cielo no solo llueve el peso del agotamiento y del tiempo transcurrido, sino también cosas incomparables como lo son los compañeros? Desde que llegue he vivido de la aceptación de la venerable del Templo del Zorro, me he enfrentado a una bestia que murió defendiendo lo que creía, y he encontrado una compañía que me ha salvado no solo de las garras de un monstruo... Sino de la soledad.

La búsqueda del hombre con capa y sombrero en la que la he traído, es solo una excusa para un viaje aun más largo, sin un destino de verdad, solo seguir hasta donde el alma resista. Lo que nunca pensé que pasaría, es que cuando menos lo esperara, la búsqueda terminaría no por encontrar lo buscado, sino que eso, sería lo que nos encontrara. Puede ser cualquiera, de eso estoy consciente, pero no puedo ocultar mi impresión al ver frente a mí a un hombre que es tal como lo describió la venerable. Sombrero y capa, con un porte bastante único, que no tendría a otro parecido a él. Es como si no hubiese ninguna equivocación, y tengo la seguridad de que la venerable no está interesada en alguien que no inspire algo de impresión. Mis ojos se abrieron lo suficiente para comprobar que no era un juego de mi mente o producto de mi hambre. La pregunta de Alys sirve también para comprobar que estoy despierto, sonando todo demasiado real para ser un sueño.

- Alys... Creo que es él. - No pienso tanto en la impresión que pueda tener el sujeto, solo respondo a mi compañera antes de mirarlo y empezar a hablarle. - Hey, hombre con Capa y Sombrero... - Alzo mi mano y muestro una sonrisa, señal de acercarnos en paz. - Si eres quien espero que seas, entonces tenemos cosas de que hablar. - Acercándome tranquilo a ese sujeto, no sintiendo ningún instinto homicida a su alrededor, se puede estar seguro frente a él. - Empezando por la venerable del Templo del Zorro. Pero, no es este un lugar bueno para hablar, y creo que te puede interesar lo que voy a decirte. - Estando ya a pocos pasos del sujeto, desajusto mi espada desde la armadura y dejo caer al suelo a esta arma que me sigue desde hace mucho tiempo. Una señal de carecer de hostilidad. - Si no sabes quién es la dueña del Templo, entonces puede que no seas el hombre con Capa y Sombrero que busco. Aun así, por favor, si sabes dónde queda el poblado, te pido que nos guíes hasta él.

Ofrecí mi mano como otra señal de pedir ayuda, y algo de tiempo para hablar y poder descansar. Tiempo que no se detiene, tiempo que quisiera que siempre estuviera, y que por suerte, siempre se puede recordar.

avatar
Siegfried

Mensajes : 51
Piedras : 205
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Gabriel Magnus el Vie Jul 13, 2012 8:27 am

Es increíble como de un momento a otro los pensamientos comienzan a retorcerse de forma grotesca, como una sensación es dejada por otra más nominal, poderosa y sin dudas importante. Es decir...De un momento a otro me encontraba caminando en un camino que poco a poco se cubriría del puro fruto del a tierra, siendo el mismo retenido por unas cercas rústicas, ya abandonadas debido a que el arduo trabajo de los más humildes comienza desde muy temprano, muchos ahora están descansando, viendo como la gran estrella blanca se ahoga en su sangre y penumbras. Este ambiente fue corrompido por una extrañamente animada y amable voz que escuche desde un horizonte que intenté evadir; ahí mi mirada debí de alzar para encontrarme con un fornido mastodonte de cabellos albinos, una altura que gozan aquellos que nacen entre las ruinas del viejo mundo y una actitud tan jovial que la perfecta triada pasó muy de largo su esencia real, dejó caer sus armas, sonrió, si mencionando este detalle nuevamente...¡Simplemente este hombre es Perfecto! Hacía realmente mucho tiempo que alguien no se me acercada de forma tan amable, risueño y con real incentivo para aceptar su oferta de inminente paz, como si justamente ambos supiéramos que no eramos hostiles, que nuestro destino solo esta amarrado con las cadenas del olvido y limitado por los controles de la corrupción, aunque resulte ilógico esta labor por parte a las malditas metáforas que en otro mundo se transformaron en la situación más verídica jamás existente. Pero no es ese el punto...Sino que aquel hombre de similares rasgos logró captar todo mi porcentaje de mi atención, siendo esta tan extremista que comúnmente me obliga a ignorar a la pequeña sombra que lo seguía, a los fuertes vientos que siempre arrecian el paisaje, a las nubes que se trasladas hacia el Imperio de Leandros y sin dudas a los cientos de murmullos infernales que en los momentos más agobiantes logran hacer divagar mi inseguro pulso.
Para comenzar el había anunciado un simpático llamado; "Hombre con Sombrero y Capa", es un apodo que en alguna oportunidad escuché a mi persona, y sinceramente me agradaba, prácticamente me reconocían por lo que era, un simple hombre que viste una capa, para cubrirse del cruel frío del desolado mundo y que lo acompaña un sombrero, el cual cubre mi espíritu y ojos las impuras maquinaciones que sobrevuelan la cabeza de las victimas del miedo; todo absolutamente ligado al pasado que prácticamente decidí olvidar...Quién iba a pensar que un desconocido iba a despertar tanta comodidad y nostalgia, sus imposiciones y el tema por el cual fui encontrado...Ella tuvo la iniciativa, yo solo vine para cumplir una palabra, aunque ahora me está atando una mucho más poderosa que la de una Vulpina lujuriosa de la cual pude escapar cuerdo. Pensar que a este albino lo engañó con su ternura y su particular encanto que a tantos hombres convirtió en criaturas inexpertas en el arte del sexo...Suponiendo que a ella le gustaban los envases grandes suspiré con algo de resignación, levantando mi sombrero para dejar ver mi mirada en el, dando a entender por mis gestos que mi fuga llegó a su fin.
- Me has atrapado, amigo. Se quién es y se perfectamente porque me busca...Así que soy el hombre correcto. -Mi voz segura, tomando las cosas con calmas y con una muy leve sonrisa le dedicó completa devoción a la tranquilidad del encuentro. Era algo para aclarar, principalmente porque por culpa de ella él tomo esta encrucijada.- El poblado está a mis espaldas...Supongo que la situación me detiene, así que puedo guiarte a ti y a tu...Acompañante. -

...Ahora era cuando tocaba con mis pies la tierra...

Indudablemente mi voz sonó un poco menos amigable cuando me atreví a dudar con respecto a su acompañante, el se había referido a dos así que ese parásito estaría presente para destruir una amigable conversación entre dos hombres que viajaran hasta que sus escarpines se diluyeron, la miré por sobre sus hombros por unos segundos, disimulando esta acción al acomodar mi sombrero con mi diestra, apoyando la misma sobre el ala de este accesorio para esconder mis ojos en el momento de clavar mi intuitiva y desarrollada visión, y como lo supuse , esa energía era demasiado similar a mucha de las criaturas que tuve que purgar con el corte helado de mi alabarda, también muy familiar con la esencia con la cual reaccionan mis guantes; Por solo existir un mínimo enfoque en esa sombra ambulante los mismos reproducirían un vibrar frenético que no llegaba al despliegue de energía, ero que era como una pequeña advertencia, mis manos temblaban y el constante movimiento de aquellas piedras únicas provocaron el fino sonido al cual escondí bajo el velo de mi capa gris, rápidamente oculté este semblante con una sonrisa más amplia, calmando mi propio clima que me impuse, centrándome en quien es para mi el único presente en esa conversación. Estaba con él, no puede ser demasiado hostil...¿O será que me estoy adelantando con este sujeto? Primero la precaución, le abriré una puerta...El sabrá como comportarse en la sala de estar. - Pero antes que nada...Me gustaría que supieras mi nombre, el cual simplemente es Gabriel, portador del frecuente apellido Magnus, al menos en estas tierras. -Por respeto y debido a una costumbre que me pareció bastante prudente decidí extenderle mi mano, aunque también era erróneo esto. Mi codo estaba flexionado y la palma de mis guantes apuntaban a su rostro a unos cuarenta y cinco grados perfectos. El saludo...No sabía si lo conocía, pero supuse que tuvo que observar en algún momento que muchos hombres, generalmente cercanos entre ellos, hacían fuerza con sus manos tras estrechar sus manos de una forma ruda, observando siempre a los ojos a quien estaba al frente, con la seguridad de que no se oculta nada en el alma.
Otra forma era un abrazo, o mejor dicho palmear su cuerpo para verificar que realmente no estaba armado, pero esta vez no desconfiaría y simplemente esperaría que tomara mi mano, de una forma depredadora.
- Supongo que es un placer conocerte -

¿Qué puedo decir? Estaba dejando de lado a su sombra ambulante, pero sinceramente me interesaba, y confiaba en él. Sentía en ella lo que en muchos horrores sentí antes, y ciertamente millones de teorías se me vinieron a la mente , aunque muchas pudieron quedar descartadas al visualizar de forma objetiva a aquel hombre a quien le ofrecía mi mano. Supuse que más tarde, quizás luego de escuchar su nombre o su represaría por no incluir a su compañera, pudiera profundizar e intentar integrarla en esta conversación. Lamentablemente me hubiese gustado que este detalle jamás hubiese existido...Pero finalmente ¿Debo esperar, no? El Destino puede estar imponiendo un alivio para este camino que transité en soledad...O simplemente puede atraer mis peores el más terrible augurio posible.
¿Estará la Perfecta Triada en lo correcto al reaccionar de esta formar ante la simple presencia de la sombra que había inventado no notar? ¿Será el guardiana del Templo del Gran Zorro un importante obstáculo, o simplemente se trata todo de un nuevo movimiento empleado por el Portero, benigno entre alocados? No lo sé...Simplemente no puedo atentar contra mi cordura, solamente me queda dejar que el tiempo siga fluyendo, que ellos se revelen; así las ciudad nos esperaría con sus brazos abiertos.
avatar
Gabriel Magnus
Anatema del viejo mundo

Mensajes : 75
Piedras : 230
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Alys el Dom Jul 15, 2012 3:56 pm

El pequeño ataque de lucidez solo fue un doloroso recordatorio de como eran las circunstancias en ese momento, en donde estaba parada en realidad. ¿En donde esta Alys en ese momento? No, ella solo dice lo que Siegfried en su momento repitió y nada más. Ellos caminan hacia un lugar llamado Nuhl, y buscaban a un hombre que tenia capa y sombrero, para después llevarlo hacia una venerable… Todo parte de una misión que de momento tenia su compañero, que aunque poco le competía todo ese asunto, había aceptado acompañarlo de momento. ¿No resultaba gracioso, que ni hace un buen rato, ella lo regañaba a su guerrero de cabellera plateada por ir en salir en búsqueda de un hombre por tan poca información? Si, hasta resultaba irrisorio que ni siquiera hubieran tenido que caminar más de lo que esperaban, sino que ese hombre sin nombre hubiera llegado hasta ellos… Como si fuera cuestión del destino que se encontraran ambos. Claro, habría de descontarse automáticamente de esa suma puesto que solo era sombra más en ese encuentro por encargo. Quizás por una vieja costumbre que de su vida anterior había quedado, había optado por mantenerse atrás de la gran figura de Siegfried mientras este se acercaba hacia el extraño que podría ser su “Hombre con capa y sombrero”; después de todo… ¿No era ese asunto de hombres? Y si, en su mente aun quedaban, aunque jamás los recordaba con nitidez, los ecos de unos regaños perdidos por husmear con sus enormes ojos y su sutileza felina la conversaciones de adultos, de su padre con algún que otro comerciante. Si, aunque esa actitud rezagada no iba en lo absoluto con ella, con la guerrera prepotente y sin miramientos en cuanto a la violencia de sus acciones durante batalla, prefería por esa vez, quedar dos pasos atrás. Dos pasos atrás con los que por poco, tan solo centímetros que de no haber sido por otro paso hacia un costado, hubieran sido sus pies aplastados por el arma de Siegfried. Y vaya que no le parecía tan buen destino, pues notaba como el arma repiqueteaba en su funda ante su cercanía. ¡Otro recordatorio más de, no solo donde estaba parada, sino de quien era! Un demone, una aberración en ese mundo en donde… ¿En donde que? ¿Se supone que estaba viva no? Y ella debería demostrar que merecía la pena vivir, aunque claro… Vivir y conocer eso que llaman felicidad. Algo que le prometieron hallar y disfrutar después de que esa misión estuviera completa… ¿Tan poco faltaba entonces? No, para que engañarse. Para que darse falsas ilusiones de algo que de ella es plenamente consciente… Mientras estuviese viva, nada le seria fácil, y jamás se liberaría de ese peso que sobre su alma y pecho lleva.

Pero, en ese momento realmente poco le importa. Un gesto un poco molesto puede solamente notarse en su rostro que es tenuemente iluminado por la luna, por como procede Siegfried.

-¿Te es acaso una costumbre andar tirando tus armas para demostrar que eres inofensivo? Aun con un simple manotazo podrías derribar a un hombre… Nadie puede fiarse de algo tan banal… - Pensaría, mientras desvía su mirada al piso, y guarda una de sus manos en uno de los bolsillos de su delantal. Claro, el tira sus armas para demostrar que no desea luchar, pero Alys no confía del resto de la humanidad, y nadie le asegura que el desconocido que en frente suyo tenga no sea quien posee las intenciones hostiles. Si tan solo todos pudieran ver a Siegfried como Alys aprendió a hacerlo. Y si su mismo joven dragón fuera consciente de que solo hace falta ver a sus ojos cristalinos para darse cuenta de que es tan bueno como lo es el sol para los cultivos que desean germinar. Claro, peligroso puede ser, como cualquier guerrero, pero lo que en su mirada se filtra de manera instantánea es la bondad que en su alma lleva, bondad que opaca con creces esa sombra draconiana que se retuerce en el piso cuando camina. Suspiraria, en silencio, mientras espera ver como termina ese silencio. Su mirada cabizbaja se niega a ver de frente al extraño, porque mas allá de ser un extraño, es un hombre, y por alguna razón le causa una cierta incomodidad incapaz de explicarse. La muñeca de mirada esmeralda mira entonces, atrapado en su pecho aquella pelota de plumones amarillos y penetrante mirada negra que mueve su cabeza con ya mas tranquilidad ante la nueva voz ajena. Conversación que obviamente, a pesar de su silencio, Alys no se mantenía ajena.

Aparentemente habían dado con quien estaba buscando, y el hombre no negó en ningún momento su identidad. Honesto de momento, ¿Acaso tendría algún interés también de por medio, para mostrarse tan… amigable? Claro, este ultimo adjetivo habría quedado totalmente descartado de la idea general que Alys pudo haberse hecho de el, cuando descifro con gran recelo el tono de voz con que se había dirigido a su presencia. Recelo que no le dolió en lo mas mínimo, incluso la hizo sonreír por medio labio de manera socarrona mientras llevaba su mano a su pecho para acariciar a su nueva adquisición. ¿Por qué tanta antipatía tan de repente, cuando se había mostrado tan risueño como un adolescente enamorado? ¿Es que este sujeto era misógino, no la consideraba lo suficiente mujer como para ser una buena compañía, o…. se habría dado cuenta de lo corrupta y oscura que se encontraba su alma? Detalle del cual no había modo que hubiera pasado por alto, y fue en ese instante en que su vista levanto para observar con esa mirada de lechuza al desconocido de ropajes azules. Ahora, sus sentidos lo habían captado, como un pequeño temblor, un golpeteo que parecía el castañear de unos dientes cuando alguien tenía frío que rápidamente habían sido silenciados. Ya eran demasiadas señales, y todas venían del frente como para no darse por aludida ante la situación. Quien fuera que se tratase ese hombre de capa y sombrero, sabia que Alys no era algo normal y de fiar. Y Alys sabia que el no confiaba para nada en ella.

-¿Tanto te repugno pájaro azul, que ni bien me has visto, tu canturreo se volvió un graznido? Porque de temer no me temes… Reconozco el gesto del asco tras la etiqueta de unos modales de alguien que pretende ser respetable…- Pensó, mientras volvía de nuevo su mirada hacia su querido polluelo, al ver como el hombre de ropaje azul que parecía el de un pájaro zafiro, intentaba ocultar su rostro acomodando su sombrero. ¡Ja, pero al menos, si sabes que has hecho el error, debería tener el suficiente coraje de dar la cara ante el! Insultar sin mostrarse era imperdonable. Pero pensándolo mejor, eso podría simplemente no haber caído en un mero insulto sino en el simple desprecio de que no consideraba que ella fuera vista por sus ojos que son escondidos tras las penumbras que la diosa Isháa no logra iluminar bajo su vestuario. Eso era aun más que imperdonable, ya que estaba despreciando a la orgullosisima Alys. Y tal como considero en una segunda instancia, así fue. El saludo, la mentira constante entre los labios de los desconocidos sobre el gusto que da conocer a alguien nuevo, la habrían excluido sin reparos ni miramientos. No le afecto en lo absoluto, como uno podría esperarse. Cualquier hombre podría mentirle sin problema, o decir esa verdad cuando se conocía a Siegfried. ¿Qué tiene Siegfried que encanta a las masas y cautiva hasta a los corazones más ariscos y cerrados? No, no podría contestarle nadie con claridad tal pregunta, pero seguramente su mirada bonachona, su hablar despreocupada y esa persistente sonrisa tendría demasiado que ver en esa ecuación de carisma sin limites. Pero ya no había caso en considerar los saludos, las cortesías, o cualquier otra presentación o desatención en ese lugar. Aunque al hombre de plumaje azul le pesara en el alma, si Siegfried iba con el, ella iría por detrás. Ellos eran ya compañeros y el no más que un simple desconocido, que mas que persona, era un objeto que por encargo se pidió. Ciertamente Alys no tenia razones para sentirse amenazada por el, porque en primer lugar ella tenia un aliado, y en segundo, su caminar era tan lamentable que poco le convenía tomar alguna ofensiva. ¿Qué tan cansado estaría? Seria presa fácil, de así quererlo. Y ciertamente, pocos deseos tendría se sacar de nuevo, por ese día, su espada Vorpal.

De repente, el silencio se vio tomado por sorpresa, cuando una débil voz lo quebró. Un simple “Pio” que llamaría la atención entre la penumbra oscuridad.

-Sh…- Menciono, golpeando muy delicadamente la cabecita de su mascota con sus dedos. Después de todo, las voces más dulces son quienes atraen a los monstruos. ¿No seria lógico pensar que una voz dulce, proviene de una carne deliciosa?

avatar
Alys

Mensajes : 59
Piedras : 198
Deidrabba : Apagado.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Siegfried el Lun Jul 16, 2012 12:23 am

Hace unos momentos empezaba a dudar de mi suerte. Esta dicho según mi sangre que estoy destinado a la ruina y al sufrimiento; nada de eso tiene que ver con lo que pasa frente a mis ojos y a mi alrededor. Es como si una conciencia apartada de hecho me estuviese favoreciendo. ¿La venerable estará rezando por mí? ¿Es todo esto obra del Gran Zorro que hace cada vez más fácil mis pruebas? Ha sido en su nombre que mi hambre fue calmada la primera vez, por lo que una segunda depende de mí. Aun así, la misión que me ha dado su hija parece ahora como un consejo, como una especie de guía divina que me trae hasta los lugares donde sin esperarlo, se encuentran todas las cosas que quiero. Ya es la cuarta vez que me siento satisfecho desde que estoy despierto, cada una de ellas especiales e incomparables.

El hombre con Capa y Sombrero es una buena persona. A su alrededor se puede casi ver la paz y la serenidad, mismas que usa para hablar con tanta calma, incluso llamándome amigo después de haber mencionado que lo he atrapado. Bueno, supongo, que será parte de una expresión decir eso, pero al mencionarlo de esa manera no es posible tomarlo a mal. Sonriendo por el alivio y la buena fortuna, pensé que era entonces todo esta una recompensa. ¡Ja! ¡El Mundo finalmente se empieza a dar cuenta de mi andar victorioso y parece recompensarme de maneras tan gentiles! Es otra razón para esforzarme más y tener muchos otros logros y buenas oportunidades.

- Hey, gracias por esa ayuda. Me vendría bien acompañar la charla con un barril de hidromiel. - Sin cambiar mi ánimo desde que empecé a hablarle, intente entender el porqué de su cambio tan repentino de voz. Me parece ver que fue muy poco lo que duro su tono de voz calmado y paso a ser el de un Cazador que declara muerte a una criatura de su lista de contratos y premios. No entiendo, pero es una pregunta que guardare para mí por ahora. Puede que haya sido idea mía, no deja de tener a su alrededor esa aura que inspira tranquilidad... Solo que, por esos breves momentos, si tuve cierta duda. ¿Por qué esa reacción?

Olvide lo referente a eso cuando me dio su nombre y su mano derecha como saludo. Caí en cuenta que estaba faltando al respeto y honor de quienes llevamos una espada, y ni he dado mi nombre antes de acercarme a él. Estrechando su mano con cuidado de no presionar demasiado, no por presumir, pero tengo presente en mi mente que soy parecido a un monstruo en cuanto a fuerza. - Soy Siegfried, y no tengo apellido, no que yo recuerde. Nadie me conoce por aquí, ni yo conozco nada de este sitio. Aunque ya he conocido a algunas personas, además de la venerable y a ti, Gabriel. Es también un placer para mi conocerte. - Soltando su mano retrocedí entonces unos pasos, extrañado de que Alys se hubiese quedado tan atrás de nosotros. No se ve muy satisfecha tampoco, lo que me hace rascar mi cabeza por sentir que cada vez, entiendo menos...

- Y ella es Alys. Es mi compañera de viajes y una amiga que conozco desde ayer. Acepto unirse a mi búsqueda, por lo que también tiene logro en esto. - Con una renovada sonrisa y orgullo en mis palabras, puse una mano sobre el hombro de la primera persona que quiso caminar a mi lado mientras la presento. - Y el pequeño que se asoma desde sus ropas, lo acaba de encontrar. Ahora es también parte del viaje, y no parece en desacuerdo con ello. - Con un dedo presiono muy suave la cabeza del animal, que si bien lo pienso, debe tener un nombre. Lo merece. - Si no hay ninguna razón para detenernos ahora, quisiera llegar ya mismo al poblado. No puedo esperar por un buen descanso y ese barril de hidromiel. - Avance dos pasos directo hacia mi arma, y pateando con fuerza el suelo, Gram es elevada por el impacto y sujetándola con la diestra, la coloque nuevamente a mi espalda, asegurada por las hombreras que hacen mi armadura.

Sin más que decir, emprendí de nuevo la marcha hacia el poblado. Justo al frente de mi, señal de que no importa cuántas cosas malas sucedan en el camino, siempre terminare avanzando hacia adelante.

avatar
Siegfried

Mensajes : 51
Piedras : 205
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Vaya...

Mensaje por Gabriel Magnus el Lun Jul 16, 2012 6:07 am

Esta era una situación bastante particular, debo admitir...Frente a mi, estrechando manos y uniéndonos simbólicamente, tenía a un hombre que muy buenas intenciones, con un espíritu vivo y con una fuerza demoledora, él es una persona que me hubiese gustado conocer tiempo atrás. Por otra parte estaba aquella pequeña sombra que tomó nombre y verdadera identidad..."Alys" ¿Qué más puedo decir de esta criatura de tan repugnante esencia? Su apariencia no es muy diferente a la de una muchacha de finas características, una hermosa princesa de bien, que es fruto prohibido y virginal del mundo, pero ante mis ojos no puedo verla así, su recipiente no es absolutamente nada, solo el más peligroso engaño en el cual estaba seguro que este gran hombre había caído, inocente, porque jamás llegó a recriminar el muy claro cambio en mi voz y en mi actitud, en las primeras instancias...Mis sentidos, mis manos que están atadas con las peores de las maldiciones, mis ojos...Todo dice absolutamente que ella no es menos que esos monstruos que destruyen las esperanzas de los Heres, los Colluvio y los Natura.

Solté su mano, hacía tiempo en realidad lo había hecho. El se presentó como Siegfried, el que no posee apellido. Luego mencionaría que no era conocido aquí, por lo cual coincidíamos como extranjero en estas tierras de eterno verano, y claro también conocía a la pequeña y pícara Tamamo, una colluvio que esconde un poder de temer y que en el pasado...Bueno, digamos que solamente que ahora le estaba debiendo un favor y ella con su extorsionista actitud viene a reclamar algo que ni siquiera fue una promesa, sino más bien algo más vergonzoso - Y realmente el recuerdo no viene al caso. - Pero a fin y al cabo este sujeto conoce a la taimada. Me hubiese gustado realmente conocerlo de otra forma, ya que ahora él también seguramente estaba endeudado con la guardiana del templo del zorro, y del asentamiento ubicado hacia el oeste. Esta era la parte relativamente amable, ya que nuevamente debía de recurrir al muy obvio recurso que era aquella muchacha de cabellos azabaches que era esa muñeca maldita a la que él tomó como compañera de jornada, Alys, otra persona sin real apellido, esa a quién este guerrero de buenas intenciones recurrió a su misma altura, cosa que por inercia yo me negué rotundamente a hacer, aunque debí de mostrarle a esta mancha turbia una sonrisa al menos cálida...Este hombre mostró también que los acompañaba la cría de un animal rural, dudaba que fuera un familiar ya que no desprende ningún tipo de energía conectada con alguno de ellos. No cambiaré mi opinión, quiero aclarar con mucho fervor a mi propio espíritu y mi engañoso y cruel ego, pero trataré, haré el intento de aceptarla con la mayor cautela. No confío absolutamente nada, no la odio, para mi ella posee un historia completamente blanco...Pero por algo debe de poseer ese olor, y esa negrura que la rodea sin piedad ¿No es cierto? Cuando tenga la oportunidad se lo comentaré a aquel que porta la gran armadura, por cautela, me gustaría ser sincero con mis pensamientos y con quien realmente era.
Para ese entonces levantaría mi sombrero con mi diestra, la cual no podía evitar desprender un disimulado zumbido constante, muy similar a un muy poderoso golpe en los tímpanos, de aquellos que aturden y destrozan este muy sensible sentido. Clavaría mi mirada en su rostro, y con una sonrisa un tanto más leve remendaría mi falta de entusiasmo con una actitud positiva, siempre hay desencuentro...Pero quien sabe, con suerte ella quizás se convierta en alguien relativamente agradable para mis sentidos primarios.
- Es un placer conocerlos, a los tres...Y si, se muy bien que mi compañía será solo una casualidad en su camino, pero mientras dure espero que sea agradable. - Con mucha amabilidad mencioné para poder inclinarme muy levemente frente a ese trío de personajes que muy amablemente se presentaron ante mi y confiaron en mi guía...Ellos se habían molestado realmente en encontrarme, quizás tuvieron que cruzar peligros y bueno, ahora solo quedaba descansar en ese momento. En esas últimas instancias, tras inclinarme tomando mi sombrero con mi diestra para afirmarlo sobre mi cabeza, tomé un poco la delantera en ese camino, solo un par de pasos al horizonte que nos esperaba, aunque admito que algo me sorprendió y me hizo sorprender bastante...No fue un temblor pero...¿Este tipo acaso había golpeado el suelo para poder tomar sus pertenencias?... Abrí mis ojos de par en par un tanto confundido, separé mis piernas y relajé mis manos ante aquella muestra de fuerza bruta...Fruncí muy levemente el ceño, decidiendo suspirar muy por lo bajo para darles erróneamente las espaldas, demostrando todo el esplendor de aquella capa liza y vieja de color grisáceo que cubría mi cuerpo, no obstante dejé una última mirada por sobre mi hombre, dejando mi ultimátum en esas instancias.- Yo no tengo motivos para detenerme, por lo cual si desean llegar a Nuhl simplemente acompáñenme. -

Supuse que luego de eso tendría que caminar por el camino que decidí abandonar...Tuve que dejar muy de lado mis investigaciones e hipótesis para tener que ocuparme de otras cosas. Ahora tengo a dos personas y a un pequeño animal a mis espaldas, confiando que nada malo podría ocurrir en medio trascurso...Supongo entonces que sería este el fin de este día, o al menos de esa noche, entrenado en una instancia donde pudiéramos relajarnos en paz. Había si un pequeño bar ahí en el pueblo, como también una humilde posada. Supuse que luego de beber algo y hablar como viejos conocidos con aquel hombre podría tener la noche libre de responsabilidad, teniendo que ir a visitar a la pequeña niña herida que me había salvado la vida...Y apostaba que ellos estaban aquí para citarme con la Deidad, lamentablemente tenía una pequeña promesa que cumplir...Me quedaban aún sin dudas demasiados suspiros que liberar en una noche que se hace más fuerte, en un crepúsculo imponente donde muy pocas cosas podían quedar ya del presente que pasó...
Orgulloso no estoy, pero si...Vaya que fue todo demasiado inesperado, lo suficiente como para aliviar suavemente el pesar que llevo conmigo, aunque también debería de descansar antes de partir, aún herido...Física, sin contar ya el terrible tajo en mi alma.
avatar
Gabriel Magnus
Anatema del viejo mundo

Mensajes : 75
Piedras : 230
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Alys el Lun Jul 16, 2012 5:01 pm

Las presentaciones aun no terminaban, o al menos aun para Siegfried. Su confusión le era plenamente visible mientras llevaba una mano a su cabeza, rascándose un poco. ¿Tan inocente es que es incapaz de percibir el choque invisible pero pesado entre Alys y el hombre de plumaje azul? Claro, para que preguntar por algo cuya respuesta es tan obvia. Siegfried es despistado a niveles inigualables, si es que alguien llega a competir con el. No seria capaz de notar las malas vibras que se dirigen y corresponden entre el hombre con capa y sombrero, y la malévola muñeca de porcelana. Seguramente haría falta para que cayera en cuenta de eso, alguna que otra palabra hiriente, pero no era algo que parecía suceder. Aunque enemigos no declarados, ninguno pretendía renunciar a los modales con los que uno intentaba pilotear la situación y la otra guardaba silencio. Si, aunque a Alys ya le había caído de entrada y de pleno la compañía de ese hombre. Era lo suficientemente orgullosa como para negarse a dar segundas oportunidades a quien una mirada peyorativa le hubiera dedicado, y más aun, que luego intentara cubrir tal acción cuando su accionar era obvio. Aunque la mirada un poco reacia de Alys, una mirada con la que trataba de ignorar a quien tuviera al frente solo para hacerle entender que era una insignificancia para ella, y que en realidad poco le importaba su miedo o asco, fue obligada a cambiar por segundos. Una palmada en su hombro, que a pesar de ser delicada, hizo que su cabeza se inclinara unos centímetros y con ella todo su cabello que perfectamente caía por debajo de sus omóplatos y un poco mas allá. El pequeño plumífero pió por el movimiento de su dueña, pero Alys solo se digno a levantar su mirada, con un temple bastante serio, tanto que parecía molesto. Desfilo entonces sus ojos esmeraldas primero hacia su compañero, y luego hacia el sujeto que se presento como Gabriel… Una mirada que no podía ser menos que la de una cazadora, una asesina, una criatura que conoce de primera mano lo que realmente significa la violencia y el dolor. Pero no permitiría que la viera más, puesto que a pesar de que lo consideraba alguien insignificante, aun le incomodaba. Era como cruzar miradas con un gran insecto, y considerando su odio a los insectos, no era de menos. Algo en su interior le pedía que lo aplastara, que sacara su cuchillo y cortara su cuello para asegurarse de que no la miraría de nuevo, pero no… No debía, no tenia razones para hacerlo, y menos cuando era el “tesoro” perdido de su compañero.

-Gracias…- Mencionaría, al levantar de nuevo su mirada, intentando sonreír levemente, aunque eso solo no era mas que una mascara evidente, como la que Gabriel hubiera usado con Alys. Ahora, ese comentario podría simplemente referirse a el hecho de que Siegfried le hubiera presentado y se hubiera ahorrado palabras para con ese hombre, o podría ser lo que la sombra azulada menciono. Gracias por aclarar que su compañía solo seria una incomodidad pasajera, y que terminaría liberándose de el con algo tan fácil de ver pero en ocasiones, irremediablemente insufrible: tiempo. Ahora, ya sin nada más que hacer, puesto que el volteo para emprender como guía hacia Nuhl, ella tiro de nuevo su mirar hacia el polluelo que entre su vestido y su delantal estaba. Aparentemente había sabido acomodarse con gran agrado en su busto, lo cual le daba un pequeño alivio. Si era pequeño, no debía de exponerse a ráfagas heladas de viento nocturno, que a veces venían sacudidas con gran fuerza y gelidez por las hadas del rocío. Si, aun recordaba el momento en que habría atravesado el bosque de Tasmus, aunque no supiera que se llamaba así, corriendo sin descanso ni miramientos hacia atrás. El viento frío era implacable, y no faltaban esas molestas hadas del tamaño de su palma que se acercaban de contramano volando veloces y rapaces para golpearla en su rostro y hacerla liberar algunas lágrimas.

Bien, ya no habría mucho más que hacer en ese camino, que transitarlo. Y notando como Siegfried levantaba con una patada su arma, no pudo menos que sonreír hacia sus adentros por lo bruto que era su compañero. Si parecía, a sus ojos, un niño que había sido bendecido con un cuerpo estupidamente enorme, lo cual le daba más carisma a su inusual figura y personalidad. ¿Cuántos años tendría su joven dragón? Jamás fue buena adivinando edades, y mucho menos lo seria en un hombre que tiene rasgos draconianos por doquier. Una sombra danzante, cuernos, colmillos que se asoman en su sonrisa, ojos de zafiro que parecen inclusive a un fuego azul, y cabello plateado como su Vorpal cuando esta limpia… Sin duda alguna era uno de los personajes más pintorescos que ha llegado a conocer en su corta experiencia. Claro, de por si no era normal para ella encontrar sonrisas en donde los demás estarían gritándole para matarla o inclusive recitando un hechizo para hacerle daño. Aunque había algo que todavía no conseguía que le suene del todo dentro de sus pensamientos. Algo que había estado mencionando su querido Siegfried hace buen rato, y no encontraba mejor ocasión para preguntárselo que ahora….

-Siegfried… ¿Qué es la hidromiel…? Puedo deducir que es una bebida… Y supondré que es dulce… - Menciono ahora, que su compañero terminaba de acomodarse su espada sobre su espalda y comenzaba a caminar. Obviamente, ella no iba ahora tras el, sino a su lado como al comienzo de su viaje supieron pactar. Además, la noche era muy amena con su cuerpo, y la luz de luna no la llegaba a lastimar, pues era suave y solo iluminaba lo suficiente como para distinguir formas y cosas cercanas, al menos en los ojos de los heres. Para un demone como Alys, aunque poco viera de las cosas como realmente eran, la oscuridad no le era un impedimento en lo absoluto para ver con “normalidad”. Podía ver tranquilamente la sombra del dragón bajo Siegfried, las hebras doradas a sus costados que se movían bailando en el silencio acompañado por el dialogo, como las enredaderas de cardos que a los costados del camino crean una muralla que impiden a cualquiera acercarse. El suelo parece haberse dormido, y ya no permanece serpenteante como lo estaba a su despertar. Pero quien definitivamente se ha despertado, es el pequeño que en su pecho lleva y pía casi queriendo llamar la atención, a pesar de que la posee casi en su totalidad por parte de Alys.

-¿Qué quieres…?- Pensaría ahora, mientras toca su cabeza con su diestra, y el tacto evoca al silencio del polluelo que cierra sus ojos. Vaya destino el del pequeño animal, tan indefenso, tan pequeño y tan ignorante de las compañías que de ahora en mas velan por su vida. Un joven dragón y una muñeca maldita, que más allá de su pasado, no poseen mal en su alma, y solo desean ser felices.

Si, felicidad es el fin de su viaje. Un fin que hará a su viaje interminable.

avatar
Alys

Mensajes : 59
Piedras : 198
Deidrabba : Apagado.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Siegfried el Lun Jul 23, 2012 1:37 pm

No decir que estoy algo sorprendido es mentir. Incluso me puedo preguntar si de ahora en adelante las cosas tendrán esta facilidad, o deberé aprovechar esta ocasión, porque en el futuro todo será mucho más difícil. Eso ha de ser... Tal vez todo esto sea una especie de motivación del destino, y no debo tomarlo como una rendición de los tiempos ante mis pies. Si, debe significarse que al principio todo será conveniente y fácil, para luego intentar amedrentarme con las penurias y obstáculos. No es imposible de predecir, siendo la propia vida una oportunidad y al mismo tiempo una enemiga imponente, tarde o temprano se le puede conocer tal como a un oponente durante una batalla. Hoy puede darte una mano, mañana puede darte la espalda. La verdad, no me importaría si eso fuera así... Tengo a Alys, y muchas almas protegiéndome. Incluso tengo la fortaleza dada por una promesa, dado que no puede romperse, no puedo yo tampoco caer sin haberla cumplido.

Aunque... No solo estoy sorprendido por haber encontrado al hombre con capa y sombrero. Estoy sorprendido por la persona que ha resultado ser. No soy capaz de decirlo exactamente, pero... No me parece como alguien que pueda ser amigo de la venerable del Zorro. No la conozco demasiado y sin querer me estoy llevando por prejuicios, pero algo en este hombre es extraño, no igual a ella, ni siquiera parecido, y no por el hecho de que ella tiene orejas y colas de animal. Da la sensación de que puedo conocer a esta persona sin haberlo visto nunca antes, como si pudiera notar en él esa única energía que queda al vagar por la nieve durante días y días. Por mucho que trate de recordar, aun solo está en mi mente aquel recorrido hacia el templo de la Gran Bestia bajo una ventisca que mantenía mis heridas, ayudando a no sangrar de más y morir en el camino. Me estaré adelantando, pero tengo el presentimiento de que él puede saber lo que es caminar sobre la nieve.

Pude haber seguido pensando en eso por mucho tiempo más, pero el presente de nuevo me ha llamado. Y todo fue con un susurro, una palabra de agradecimiento que me hace voltear la mirada hacia mi compañera, y decir que le sonreído de nuevo no es necesario. Ya me he acostumbrado a hacerlo sin importar que la conozco apenas desde que la Gran Estrella estaba en su punto más alto, y no hay nada que me haga cambiar de parecer con respecto a hacerlo. Incluso si su semblante deja nada mas cabida a la molestia, estoy dispuesto a verla sonreír mas seguido... E incluso ser egoísta y forzarla a hacerlo. No tengo nada contra la oscuridad, y sé que si ella es dañada por luz, y Gram reacciona de manera violenta frente a ella... Aun así, no la dejare atrás en las penumbras. La he de ver feliz, sosteniendo su propia luz.

- ¡Bien! Poco puedo esperar ya, Gabriel. El hidromiel y una siesta me están reclamando desde Nuhl, justo como el Destino mismo. - Justo a Alys y el ave, seguimos al nuevo guía, que como cosa curiosa nos lleva por la ruta que seguíamos, siendo otra prueba de que incluso por el buen sendero, aunque no necesitemos ayuda, ahí estará el favor merecido. - Un placer conocerte igualmente. Pero aún falta mucho de qué hablar, seguro que el gusto se hará mayor cuando estemos bebiendo como es merecido. - Y espero que así sea. No estoy del todo convencido de que pudo haber significado esas miradas entre ambos que son comunes para los enemigos a muerte o simple, las personas que no importa lo que pase, no pueden llevarse bien.

No es necesario desde ningún punto de vista. ¿Tanto crees aun que la fortaleza viene dada por los lazos? No... Eso es dependencia, la misma dependencia disfrazada de "Amistad" que te ha llevado a la Ruina... Es igual a cuando iniciaste tu antigua vida. ¿No adivinas que pasará? Todos han de morir porque no fueron lo suficientemente fuertes individualmente. El Caos no necesita a nadie más que a uno mismo, el Fuerte solo lo es porque los demás son débiles. Sin importar cuantos sean, el compañerismo es solo para suplir las faltas de fortaleza... Algo que no tienes y nunca tendras...

No puedes saber nada sobre eso. Nunca has tenido amigos.

Nunca necesite tenerlos. De hecho no conocí esa palabra hasta que encontre a seres como tú, Siegfried. Ahora mírate... Lo has perdido todo, y ni con eso yo he muerto. ¿Sabes por qué es eso? Porque no soy débil... Y fui "Eliminado" por una estrategia a causa de haberlos subestimado. No fue una victoria por fuerza, solo por oportunidad. No puedo aceptar una derrota a manos de los débiles, menos puedo aceptar que tu... ¡SEAS DEBIL! ¡TU ME DESTRUISTE PARA DEMOSTRAR FUERZA! ¡TU HAS BEBIDO MI SANGRE PARA OBTENDER MI PODER! ¡DEMUESTRALO! ¡LLEVA A CABO LA ANIQUILACIÓN POR MEDIO DE LA VIOLENCIA! ¡EL HOMBRE DE HA DADO LA ESPALDA, TU SOLO DEBES APLASTARLO JUNTO CON TODO SER VIVO Y MUERTO QUE SE CRUCE EN TU CAMINO!

¡LA BESTIA TIENE COLMILLOS Y GARRAS PARA DESTROZAR! ¡EL GUERRERO TIENE SU ARMA PARA MATAR! ¡TODOS CONSTRUIMOS EL CAMINO DE LA VICTORIA CON SANGRE! ¡CONVERTIMOS EN TROFEOS A QUIENES MUEREN POR NUESTRO PODER! ¡ESTA HECHO EL MISMO PARA DAÑAR, NO DEFENDER! ¡NO PRETENDAS PROTEGER CON ALGO QUE FUE FORMADO CON ODIO Y HECHO PARA EL MISMO FIN! ¡DEBES MATAR! ¡MATAR EN NOMBRE DE MI SANGRE Y DE LA TUYA! ¡ESE HOMBRE NO DEBE CAMINAR MAS SOBRE EL MUNDO! ¡ESA MUÑECA TAMPOCO DEBE INSULTAR A SU ORIGEN CON SU ANDAR! ¡TÚ NO DEBES PROFANAR POR LO QUE HAS SIDO CREADO! ¡NO PUEDES LOGRAR NADA MAS ALLA DE LO QUE DEBES, NI SER MAS NADA DE LO QUE ERES! ¡ODIO! ¡IRA! ¡CONSUME LO QUE NO SEA IGUAL A TI PRIMERO, LUEGO EXTERMINA INCLUSO A LO QUE ES COMO TU!


Por primera vez ha rugido de tal manera. Puedo escucharlo aun resonar en la noche, y a nada más. Perdí noción de todo por un instante y hasta creo que he dejado de ver las cosas con colores. Si antes estaba mal, ahora tengo usar toda mi voluntad para no caer. Igual que haber sido golpeado en la cabeza, estoy bastante mareado. Suspiré cansado, por un momento me pareció que me faltaba el aire, y lleve mi mano izquierda hasta mi frente, ¿O fue la derecha? No importa ahora... Pero no puedo evitar preguntar en frustración... ¿Tanto odia a las personas, a la vida, que no le importa quién sea o de que se trate? ... Solo quiere matar, hasta a lo que no puede ser asesinado, o incluso a lo que no puede quedarse muerto. De no ser por la pregunta de Alys, creo que no hubiese retomado consciencia de seguir en pie.

- El hidromiel... Si, es una bebida... Pero tiene el sabor que tú quieras darle. Si estas en compañía de alguien que te hace feliz, o si estás sola, o rodeada de algo que detestes, sabrá diferente en todas las veces que lo pruebes... - Aunque esté sufriendo por ese repentino despertar, aun soy capaz de sonreír, no estando muy seguro de que he volteado a la dirección correcta para responderle. Aun estoy aturdido, no sé del todo bien a qué lado quedan las direcciones, pero empiezo a recuperarme lentamente de ese choque. Al menos se que debo seguir a la mancha azul que logran distinguir mis ojos, sin haberme dado cuenta de la razón por la que pudo haber tenido para gritar de esa manera...

Tal vez sabe... Que su recuerdo no es nada en comparación al de mis hermanos. Teme verse rodeado de gente que puedo escuchar y a él no.

avatar
Siegfried

Mensajes : 51
Piedras : 205
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Gabriel Magnus el Miér Jul 25, 2012 5:05 am

Bien...En ese instante había tomado la delantera, alejado de aquel par de personajes singulares, extraños...Simplemente fuera de lo común. Pero debo insistir en que es preferencia del Destino que esto me ocurra a mi. Había ocurrido, entre este punto y el comienzo de todo había ocurrido demasiadas cosas. Sensaciones que quedaron grabadas en las yemas de mis dedos, pensamientos que por siempre lastimarán mis tobillos al momentos de correr al futuro, personas que se transformaron en promesas sin cumplir y poemas que son ahora rezos a los Dioses insanos que devorar las estrellas entre sus manos. Ahora...Un pueblo distante, un cielo que destila tristeza y un silencio eterno encarnado en los vientos que mucha veces invitaban a danzar al cultivo que el humilde prepara para el más poderoso de todos, siempre al mirar a un costado solo puedo encontrarme con sacrificio, y en otras ocasiones con sangre derramada en vano.
Pero fuera de ese mundo perverso yo estaba confiado de que lo que caminaríamos juntos realmente no se reservaba a este sendero de tierra, donde solitario pero brillante césped crece y es pisoteado en todo momento por nosotros, quienes en algún momento estuvimos en el vientre de la Gran bestia, fuimos alimentados por el Gran Zorro y educado por el León Dorado. Este es nuestro pago...Nuestra maldita retribución por esta gigantesca consciencia que nos protege de aquellos que hacen mal al aire que respiramos y a la superficie por la cual caminamos, confiando a que hay un mañana asegurado...

En este mundo jamás, ni cuando muera ni cuando surja mi descendencia de las cenizas, habrá siquiera un horizonte pacífico. Porque incluso en el forceje entre la vida y la muerte el destino, que está por sobre ellos, jamás cederá su forma de pensar...Pero por suerte, y debo de agradecer sinceramente a todo el camino que recorrí, que sigo ignorante, y para poder mantener mi cordura seguiré siéndolo hasta el momento que deba rendir cuentas con los que administran en papiros de sangre las cientos de entradas al inevitable olvido.

Por unos segundos me voltearía a ellos, sabiendo que mis pasos son lentos y que mi forma de actuar quizás fue la adecuada antes dos desconocidos. Y sabía que no eramos del todo sinceros, es lo más sensato que había practicado con ellos hasta el momento, utilizar esa esencia neutral para poder analizar a aquellos qué en un momento predeterminado podrían ser mis asesinos, o simplemente unas sombras que como ahora se guiarán a través de la luminiscencia decadente que puedo ofrecerles como una persona que lo único que quiere es evitar la caída al abismo de este mundo, que tiene algo de esperanzas y que cree en algún momento algo tendrá piedad y lástima por nosotros. Lo esperaba realmente...Ya que ahora que los veo tras mi hombro, un tanto obstaculizado por el grosor de mi sucia capa, puedo ver que ellos de alguna forma están intentando alcanzar la felicidad, que sus pasos son bien aventurados y que tarde o temprano lo iban a lograr...Y no lo menciono, lamentablemente, por la actitud del más grande del grupo, sino que también debo admitir que aquella sombra de cabellos azabaches y apariencia lastimera merece su crédito. No la veo inofensiva, para nada, mi instinto solamente indica que es una amenaza, pero si ese hombre de aparente buen corazón e intenciones confía en ella entonces yo también lo intentaría, aunque fueran apenas unos días los que pudiera invertir con ellos trataría de llevarme la mejor imagen posible.

...Ahora que dejé de mirarlos para sonreír un poco al cielo, siento que no es malo lo que tengo que vivir ahora. Tenía la necesidad de pensar en que la niña que ahora descansa en el consultorio iba a recuperarse, que la rubia antipática volvería a emerger como un fénix, y que este pueblo desconocería por completo el miedo. Yo se los prometí, como también le prometí a ellos internamente cumplir con mi pasado.

Nuhl está a pasos ; La siguiente hoja se acabó de pasar.
avatar
Gabriel Magnus
Anatema del viejo mundo

Mensajes : 75
Piedras : 230
Deidrabba : Neutro.

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Intercambio de voces.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.