En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

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¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Vandheer Lorde el Vie Abr 06, 2012 7:37 am

Aquel era un día la mar de tranquilo y normal. Era medio día, y el cielo se veía azul celeste, manchado tan solo por las ocasionales nubles blancas que manchaban de blanco la inmaculada bóveda. El sol se encontraba en el punto medio, y lanzaba a los terrestres unos cálidos y confortables rayos de sol, que, junto a una suave y agradable brisa, invitaban a echarse para descansar un ratillo.

Y claro... ante tamaña invitación de la naturaleza, ¿cómo podía el joven pelirrojo rehusar? De ninguna manera podía hacerlo, pues, si el mundo se lo ponía tan fácil, sería por algo, y... no era buena idea defraudar al mundo. Vandheer nunca había sido muy supersticioso, pero lo cierto es que sí era un oportunista consumado, incluso consigo mismo, y si tenía la excusa perfecta (o al menos así le parecía a él), para hacer el vago y pasar de cualquier actividad productiva, lo suyo era aprovecharla.

Sin más dilación se acercó al árbol más cercano. Puso una mano sobre el ancho tronco: se encontraba calentito, y sus ramas parecían ser un lugar bastante cómodo. No se lo pensó dos veces, con una agilidad y soltura que sorprenderían a más de uno, el pelirrojo comenzó a trepar por el árbol. Bueno, más que a trepar, a subir, puesto que la forma en la que se encaramaba por las ramas no era precisamente trepando, o al menos no siempre. Una larga sucesión de saltos y acrobacias le ayudaban a subir mucho más rápido, y si bien le cansaban algo más, no le importaba mucho, puesto que después se iba a poner a descansar.

Una vez en su lugar, el chico se acomodó lo mejor que pudo en la rama que había elegido. Era tosca y algo rugosa, pero era ancha y robusta, por lo que resultaba muy difícil que se partiese por su peso. Además, había encontrado una zona, justo al lado del tronco, que resultaba bastante agradable, por lo que se instaló allí, apoyando su cuerpo contra el tronco, usando sus manos como almohada y extendiendo sus piernas, acomodándose lo máximo posible.

Su mirada subió al cielo, pensativo. ¿qué haría a partir de ahora? Era bien cierto que había llegado a la urbe, sin embargo, llevaba ya un par de días por allí y aún no había hecho nada de provecho. ¿Acaso no iba siendo hora de marcharse ya de aquel lugar y seguir explorando aquel mundo tan inhóspito? La simple idea de ello le hacía hervir la sangre, el deseo de encontrar lo desconocido, de ver cosas que otros jamás habían visto antes, encontrar las criaturas más extrañas y curiosas que los dioses pudieron lanzar al mundo, y... por supuesto, el encontrar tesoros perdidos, grandes fortunas olvidadas, cosas que le podrían hacer rico y tener una vida despreocupada... Aquello era algo que anhelaba... pero sin embargo, la tranquilidad y comodidad de la urbe bastaban para apagar sus fogosos deseos. Al fin y al cabo, no siempre se podía descansar despreocupadamente por ahí. De hecho, en aquel mundo era tan normal encontrar problemas... y precisamente por eso, cualquier oportunidad de hacer el vago sin preocupaciones era bienvenida por Vandheer.

Poco a poco, mientras se sumía en sus decisiones, el joven se dejó abandonar al agradable calor del ambiente, y fue cerrando lentamente sus párpados de la forma más descuidada. Por lo general se mostraba algo más desconfiado, pero... ¿por qué allí? Un lugar tan tranquilo no requería estar demasiado alerta, y tampoco llevaba nada de valor encima, por lo que no le preocupaba mucho ser saqueado. Tan solo podrían robarle sus preciadas espadas, pero tendría que ser un ladrón muy hábil para hacerlo, y esos escaseaban, y tampoco se interesaban por un par de armas comunes y corrientes.
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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Joan Amaraida el Sáb Abr 07, 2012 4:09 pm

Mi camino me llevo a el Vallis, era un viaje largo y aunque mi destino era Nuhl, decidí pasar por esta zona que al parecer seria un buen punto para mis intereses aventureros. Después de todo, la voluntad de mi dios debía hacerse presente: si por oraciones me condujo a este sitio, que estaba distante de el destino asignado tiempo atrás, debía obedecer ya que mi dios jamas me había desamparado. Aun cuando el día era formidable, y bastante caluroso, me rehusé a despojarme de mi capa y mi armadura, mi cuerpo le agradaba mas el frío y aunque ahora el calor era insoportable, no quería deshacerme de semejantes prendas simbólicas. Despojarme de mi armadura, ir por los lugares como una simple mujer, era algo que no podía permitirme, mi corazón, mi segunda piel, mi coraza divina eran aquellas prendas que para muchos serian consideradas demasiado al ser una mujer.
Mis pasos eran la única melodía que me acompañaba en mi solo de vida, mi capa igualmente , emitía un sonido de roce de telas; sin embargo, mis labios se mantenían silenciosos mientras que mi mente divagaba en las tareas que tenia pendientes ahí.
Me faltaba poco para llegar a la plaza, mas no quise entrar de momento debido a la hora, así que asumí que en estos momentos habría mucho tumulto, cosa que quería evadir a toda costa por ahora; no solo por el calor atroz, sino también para evitar las conversaciones vacías que un sitio publico podía atraer. Aun cuando era una guerrera que podía comandar tropas en una batalla peligrosa, mi cuerpo empezó a rogar por un poco de descanso, no mucho ya que caería en el odio innecesario, sino el suficiente para poder continuar con mi largo viaje.
“Una sombra no me haría mal” Pensé mientras caminaba a paso lento por el sendero de camino a la plaza, ahí pude contemplar un árbol de Buena estructura, con una sombra bastante agradable.
Mire los alrededores solo para asegurarme de que estuviese sola, ya que era común que en ciertos tramos, como este, hubiesen maleantes y delincuentes que querrían aprovecharse de los viajeros que cruzasen por aquí. No tenia miedo , mas bien quería evitar una pelea innecesaria o un mal momento. Pese a esto, si ellos abusaban y ponían en peligro a otros, no dudaría en blandir mi arma en pos de la justicia, no sin antes hacerles saber que tendrían la oportunidad de retractarse.
Dejando atrás mis peleas morales, me encamine hacia aquel frondoso y bello árbol, quedando de pie debajo de su copa verde. Mire hacia el frente con mis ojos un tanto ausentes hacia el paisaje que tenia frente a mi. Aunque estuviese presente en este mundo, solía por lo general perderme en mis pensamientos y poco. Saque de mi cinturón de armas, colocado en mi cintura una especie de bolsa de cuero que llevaba agua, bebiendo de la boquilla con toda tranquilidad y delicadeza, guardando silencio como si no existiese en esos momentos y solo fuera parte de la decoración.
Di un par de tragos y continué observando el sitio, estando de pie. De momento no deseaba sentarme y mucho menos tomar un descanso prolongado, ya lo haría cuando llegase a una posada o taberna decentes.. Guarde mi bolso y me acomode la capa, poniéndome la capucha para protegerme del sol y cubrir así mi rostro de las miradas curiosas. Lo que menos deseaba era llamar la atención, no era algo modesto y adecuado. Sabia que mi armadura y ropas eran llamativas mas el tipo de impresión que daban era de una persona devota a proteger a otros. El mostrar mi rostro limpio en un camino y plaza publica sin ser una residente, era como presumir mis características ante otros, lo cual representaba una vanidad vacía, cosas que no podía permitirme. Me asegure que mi capucha me cubriera bien y así, escondí mis brazos por debajo de mi capa., permaneciendo ahí en el sitio que comenzaba a agradarme.
“solo un rato mas, después, continuare”
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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Vandheer Lorde el Sáb Abr 07, 2012 5:28 pm

Él mismo no era capaz de precisar cuánto tiempo llevaba dormido en aquella cómoda rama, aunque a juzgar por la posición del sol, no debía de haber pasado demasiado rato. Era una pena, pues estaba teniendo un sueño la mar de agradable, y aunque no estaba en su punto álgido, le hubiese gustado llegar a él. Desgraciadamente, un grito perdido, seguramente procedente de alguno de los mercaderes que tenían su negocio en el centro de la plaza (o de un comprador, vete tú a saber...), le había sacado de aquel maravilloso mundo onírico.

Aaaaah... ¿es que no se puede descansar tranquilamente?-Se quejó mentalmente, todavía sin abrir los ojos. Con un poco de suerte, todavía podría seguir aprovechando aquel magnífico ambiente y continuar con su maravilloso sueño en el punto en el cual lo había cortado. Sin embargo, la suerte no le sonrío en ese aspecto. Por más que lo intentó, el joven de cabellos rojos no consiguió volver a conciliar el sueño. Lentamente y algo molesto, Vandheer abrió lentamente los ojos. Cegado por la intensa luz del Sol que presidía el firmamento, el chico se vio obligado a poner su mano frente a su cara, para así protegerla contra los rayos que atacaban a sus orbes. Otro mal punto, aquello dolía y molestaba bastante, ¿es que no iba a poder tener un buen despertar? Al menos tener eso...

Una vez sus ojos se acostumbraron a la luminosidad del ambiente, el pelirrojo se incorporó un poco más, y, extendiendo sus brazos lo máximo que pudo hacia ambos lados y sin el menor pudor posible, emitió un sonoro bostezo que prácticamente vació por completo sus pulmones. Una vez completado aquel instinto primario, el joven se puso completamente de pie sobre la rama, y, usando una de sus manos como visera para protegerse del Sol, dio un vistazo a su alrededor. Quizás ya iba siendo hora de hacer algo productivo en aquella ciudad. Al fin y al cabo, llevaba ya un tiempo allí sin hacer prácticamente de nada, viviendo gracias a lo que le sustraía a aquellos que veía con más dinero. Muchos dirían que aquello que el aventurero hacía estaba mal, pero a él no le importaba mucho. Al fin y al cabo, el arte del hurto era precisamente eso, algo artístico. No todos los ladrones lo hacían bien, había mucha diferencia entre alguien que robaba como él, sin que sus objetivos se diesen cuenta y entre alguien que conseguía sus ganancias mediante amenazas y violencia. Pero bueno, parecía que nadie era capaz de ver aquello, y si podía evitarse problemas de esa forma, mejor hacerlo del modo honrado.

No encontró gran cosa, pero tampoco esperaba ver ninguna oportunidad para ganar dinero desde su posición. Mucha suerte hubiese necesitado para ello, y aquel día no parecía ser precisamente el suyo.Quizás un poco resignado, empezó a bajar del árbol a puros saltos por las ramas, eligiendo, por supuesto, aquellas que eran más pesadas y fuertes, para que no se quebrasen por su peso. No es que fuese un tipo especialmente grueso, ni con unos músculos tan desarrollados hasta el punto de aumentar drasticamente su peso, pero era bien cierto que ya tenía el cuerpo de una persona adulta y no todas las ramas de los árboles podían soportar su peso. Sin embargo, cuando llegó a la zona inferior de la planta, se dio cuenta de que había alguien parado bajo la sombra del árbol. A juzgar por su ropa y equipamiento debía de ser un caballero o algo similar, seguramente un hombre, aunque nunca se sabía... era cierto que las mujeres no solían verse con armadura, pero siempre había excepciones. De hecho, en sus viajes por el ancho mundo había conocido a muchas mujeres mucho más poderosas que varios hombres juntos, y había escuchado leyendas muy interesantes sobre guerreras. De todas formas, aquello no era lo importante, lo importante era si aquella persona podría darle algo de información sobre algún trabajo que mereciese la pena.

Aunque él se encontraba situado a la espalda de su objetivo, no había tenido ningún cuidado a la hora de descender por el árbol, por lo que había ocasionado el ruido suficiente como para que la otra persona se hubiese dado cuenta de que estaba acompañada y de la ubicación del pelirrojo. Así pues, no corría el riesgo de darle un susto y recibir un golpe en respuesta... Una vez el chico se plantó en una de las ramas más bajas y cercanas a la persona encapuchada, flexionó sus piernas y miró hacia abajo, en cuclillas.

¡Buenas!-Comentó con un tono alegre el sonriente muchacho, dispuesto a llamar la atención del encapuchado a la vez que saludaba con la mano-¿Sabrías decirme de alguna forma honrada de ganarse la vida por aquí que involucre a un aventurero como yo?- Sin duda se trataba de una pregunta extraña, y además era algo que no se debía preguntar a la ligera, puesto que no sabía con quién podría estar hablando. Sin embargo, aquello no le importaba demasiado en aquellos instantes, puesto que necesitaba dinero para poder vivir en condiciones. Si se había topado con alguien indebido, ya se ocuparía de darle calabazas y marcharse de allí.
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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Joan Amaraida el Dom Abr 08, 2012 5:46 pm

Mi mente divagaba por cualquier recuerdo pasado,bueno o malo. En esos momentos, al estar tan ida podía revivir cosas que a veces suprimía para mantenerme al margen. La capa me ayudaba a sentirme mas cómoda en si ya que protegía mi rostro del calor abrasador que me irritaba. La sombra del árbol era formidable, por mi me quedaría mas tiempo del debido, pero parte de mi moral me hacia entrar en razón. Esa clase de privilegios debían se cuando no se tuviese nada mas por obligación. Yo tenia mi objetivo y cansada o no, debía cumplirlo.
Mis ojos comenzaban a cerrarse poco a poco, producto del cansancio y la comodidad. Aunque estuviese parada, cuando alguien estaba agotado, podía quedar en la peor posición y dormir como un lindo gatito. Con todo y eso, un ruido de una rama crujir me hace despertar hacia la realidad, la cual había huido hace un tiempo indefinido. Me gire de golpe a la defensiva. Su Saludo alegre me aumento mi nivel de sorpresa y aunque estaba bien cubierta por la capucha, y no se sabia que podía estar expresando en esos momentos. Mis ojos permanecieron abiertos con cierto deje de perplejidad ante tal entrada.
El silencio se hizo presente, al menos por mi parte, solo me dedicaba a contemplar al extraño en cuestión que hablaba conmigo como si fueramos ligeramente conocidos. No me quite la capucha ni mucho menos le salude, ya que no me confiaba de esta persona tan alegre que salia de los arboles, pidiéndome consejos acerca de empleos o algo así.
Chasque la lengua con incomodidad, negando simplemente con la cabeza ante sus preguntas, sin ninguna intención de hablar por ahora. En mi mente se cruzo la posibilidad de darle la espalda y seguir mi camino, retractandome al instante que pensé eso ya que si este sujeto no era lo que aparentaba, podría significar un peligro para mi si yo bajaba mi guardia. Por tanto, me quede quieta observándole otra vez, como si fuera la cosa mas interesante del universo, de esas miradas que sientes y que te acosa, aunque en mi caso eran de las analíticas para estudiar a mi posible enemigo.

Suspire por lo bajo y negué esta vez para mi persona, respirando hondamente antes de hablarle en un tono sereno, neutro y quizás estoico:
-No tengo idea, yo no soy de esta zona. Por que no va la plaza? Es mas probable que ahí encuentre alguna persona que desee vuestros servicios.-
Hice una pausa antes de continuar meditando bien la forma en que hablaría.
-…Le aconsejo que no salude de esa forma y mucho menos desde un árbol, la gente podría pensar que es un maleante..-
Hice una reverencia y di dos pasos hacia atrás, queriéndome encaminar hacia el sendero de camino a la plaza. No era mi intención alargar nuestra platica y mucho menos pelear si se daba el momento. No quería acabar con la paz del día a menos que fuese necesario.
-Por cierto..- Masculle al hombre dirigiendo mi vista hacia el.
-Debería bajarse de ahí, la rama podría romperse y aunque no croe que vaya a morirse...asumo que la caída aseguraría alguna fractura en su preciado cuerpo.-
Era cierto, por muy fuerte que se viera el chico, no lo hacia invencible y mas contra una "planta" a la cual no se le podía analizar sus movimientos ni pensamientos. Eso estaba desde el parámetro Heres, igual esta persona era de otro tipo de ser.
Mantuve mis ojos sobre el sujeto, intentando descifrar algo que no fuese humano en el, una pista que me dijera que clase de ser era. Sin lugar a dudas lo que mas llamo mi atención fue el color de su cabello, esa mezcla con rojo y amarillo que daban a su cabellera el efecto y aspecto de ser hechos completamente de fuego. Si me quedaba contemplando atentamente al chico, podría incluso causar el efecto ilusorio de que se movía por su propia cuenta aquella melena ardiente.

-huh?-

Salí de mis pensamientos tan pronto como me percate que no me había ido y seguía en el mismo sitio desde que le volví a hablar. hice otra reverencia y me dispuse a caminar rumbo al sendero para ir a la plaza, no sin antes hablar al desconocido.

-Creo que eso seria todo, disculpe que lo deje así, pero debo retirarme. Que tenga un buen día caballero-

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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Vandheer Lorde el Lun Abr 09, 2012 12:41 pm

Aunque llevaba puesta una capucha y parte de sus facciones quedaron tapadas por la tela, la forma de girarse de la persona, tan rápida y de golpe, hizo saber al joven que no había percibido su presencia hasta que él la había dado a conocer, y que al parecer, le había causado un sobresalto bastante grande. Bien pensado, era algo normal, al fin y al cabo, casi nadie bajaba de los árboles de esa forma y saludaba con tanto descaro, y debía de admitir que, por muy simpático que pudiese resultar el joven, tenía muy poca vergüenza. Cierto era que sabía como comportarse de etiqueta, pues no en vano se había criado como miembro de la servidumbre de una familia noble, pero prefería soltarse cuando podía. Después de tanto tiempo siendo correcto y educado, consideraba como una retribución al mundo el comportarse de una forma tan libre y alegre. La vida estaba para algo, y quería aprovecharla.

Sin embargo, cuando se fijó bien en su acompañante fue él el que mostró sorpresa. Al final había resultado ser una joven, como había barajado antes, con poca probabilidad de ser. Sus ojos se abrieron un poco más de lo normal. Lo cierto era que se había encontrado con una auténtica belleza. ¿Por qué una joven digna de ser consorte de poderosos nobles estaba vistiendo una armadura de combate? Se le hacía raro, y sin duda era algo extraño que ver. Pero claro... ¿quién era él para juzgar a nadie por sus decisiones cuando él mismo había tomado un camino extraño? Tenía toda su vida solucionada y sin embargo decidió escoger una forma de ganarse el pan más dura, una que más le gustaba. ¿No habría hecho ella lo mismo?

¿Eh?-Se había quedado tan embobado observando a la chica y sumiéndose en sus pensamientos que ni se había dado cuenta de que la otra se había repuesto de su entrada y, tras inspeccionarlo cuidadosamente, se había dispuesto a responder a su pregunta. Aunque no se enteró de todo el contenido de la respuesta, sí llegó a percibir que la rubia no podía ayudarle, además de enterarse del pequeño consejo que le dio. Desgraciadamente, ese consejo no le era muy útil, pues ya lo había intentado seguir anteriormente, pero sin resultados.

Lástima... -Comentó mientras dejaba soltar un suspiro de pequeño abatimiento-Ojalá fuese tan fácil, señorita, pero ya lo he intentado varias veces y nadie tiene trabajo para un pobre aventurero como yo.

Se encontraba ya algo resignado, puesto que ya pasaba con tanta frecuencia que él se había acostumbrado. Claro que aunque hubiese tomado costumbre de ello, no significaba que le diese igual, pues al fin y al cabo, aunque podía sobrevivir mediante pequeños hurtos que para él serían un juego de niños, prefería ganarse la vida de una forma más honrada, y, por tanto, con menos peligros de recibir represalias por ello. Y mira que siempre existían trabajos honrados bastante peligrosos...

Ante el consejo de su acompañante, el pelirrojo no pudo sino responder con una alegre sonrisa, casi riéndose.

Lo sé, lo sé... No crea que esto lo hago siempre, pero me encontraba en la copa del árbol y habría resultado excesivamente incómodo e innecesario el bajar al suelo y dar un rodeo para situarme delante suya. Espero que entienda que no era mi intención incomodarla. -Realmente era difícil tomarle en serio cuando lo decía de un modo tan... despreocupado, aunque era bien sincero en sus palabras.

La chica parecía querer marcharse de allí, sin embargo, parecía que no pudo resistirse y al poco tiempo se giró para mandar otra advertencia, ante la cual el joven sí que río esta vez. La preocupación de la mujer le halagaba, pero él estaba tan acostumbrado a moverse por lugares con poca consistencia o extraños que para él era tan natural como andar, y, por supuesto, sabía donde debía pisar y donde no.

Gracias por la preocupación, pero no es necesario. Sé cuales son los lugares por los que debo moverme y cuales por los que no... fruto de la experiencia acumulada con la práctica.-Quizás el alegre y sonriente joven informó más de la cuenta, pero aquella chica no parecía ser peligrosa de buenas a primeras. Aunque quizás estaba siendo demasiado descuidado, pero si quería tener alguna oportunidad de hablar más con la rubia debía de intentar caerle bien, y... ¿qué mejor forma que siendo uno mismo?

No pudo sino ampliar su sonrisa al ver como la joven se quedaba mirándole, casi como si estuviese embobada. ¿Le habría resultado interesante él a ella? Si eso fuese así, sería una gran ventaja a la hora de entablar una conversación larga y tendida con ella, y quizás un poco de suerte, algo más... aunque viendo su estoico comportamiento dudaba de lograr mucho... a corto plazo. Pero parecía que la suerte no iba a sonreirle, y que tan solo se le había quedado mirando por mera curiosidad, pues la joven no tardó mucho en girarse y comenzar a andar en dirección opuesta a la del joven. Esto le desanimó un poco al principio, pero se rehizo con relativa facilidad y no tardó en pensar que para conseguir algo, había que ganárselo.

Dando un ágil salto, bajó de la rama y se situó a unos cuantos metros por detrás de la joven. Volvió a observarla, sin duda, parecía haber acertado con su elección, la chica parecía ser interesante y, aunque no lograse su objetivo principal, quizás se podría haber topado con alguien que mereciese la pena.

Disculpe mi persistencia, pero... ¿podría indicarme a dónde va?-Comentó sonriente a la par que con tres ágiles zancadas se ponía a la altura de la joven. Sin embargo, pronto se dio cuenta de su error al ser tan lanzado en sus preguntas, lo cual no suscitaría nada bueno en la joven, que al principio se había mostrado algo hostil con el joven. Rápidamente, trató de arreglar su error, pues no quería ser tomado por un bandido o un violador-Quiero decir, quizás sea una zona comercial y pueda sacar algo de provecho... -Eso último casi lo rió mientras trataba de parecer lo menos molesto y peligroso posible, y aunque se lo notaba incómodo, no era más que por la idea de que la rubia pensase que era un tipo peligroso, y la empuñadura de la espada que llevaba al cinto no había pasado desapercibida a la mirada del ladrón...
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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Joan Amaraida el Miér Abr 11, 2012 12:08 am

Por unos instantes me atreví a abrir mis ojos mas de lo que podían, al punto que me daba una jaqueca por el esfuerzo. Claramente esta reacción fue puramente de sorpresa ante el carácter y forma de manejarse de aquel pelirrojo.
A mi mente volvió un antiguo decir de parte de la gente de mi pueblo: Cuidate de las personas de cabellos de fuego, ya que nada bueno ha de venir de ellos. Era cierto, que en tiempos arcaicos se decían que las personas mas perversas en este mundo poseían ese cabello. Una idea un poco retrograde y fuera de contexto. Basada específicamente en la utilización del prejuicio y tenla superficialidad. Era curioso que a mi mente surgieran esa clase de pensamientos, que acaso…no me fiaba de esta persona? Quizás su carácter alegre y despreocupado me disparaba estos sentimientos de desconfianza. Después de todo, no era de las personas que hablaban a morir a la primer persona que me encontraba en el camino. Normalmente soy de las que cortan de forma educada cualquier intento de platica en el que vea que no saldrá nada provechoso o que mantenga las reglas de la moralidad. Tal vez, era que este hombre, delante de mi, era opuesto a mi persona. Yo soy callada y neutral la mayor parte del tiempo. Era honesta, y si algo me incomodaba lo diría y no me importaría el resultado si creía que esta forma de actuar se contraponía con mis ideas firmes.
Dicen que polos opuestos tienden a atraerse… Había la posibilidad que este hombre y yo nos hubiésemos cruzado por simple capricho de dios, o que simplemente me quería mostrar una nueva lección. Cualquiera que fuera el plan o el propósito, me estaba costando trabajo el tomar mi propio sendero.
Honestamente me sentía mal por el chico ya que mi prejuicio inconsciente me hizo pensar por solo unos momentos que igual este sujeto irradiaba tanta alegría porque había bebido bastante. Había errado indiscutiblemente ya que no percibí ningún aromo a bebida por la zona ni mucho menos encontré evidencia de copas o algo así por el estilo. Igualmente a mi mente se paso la idea de que estaba bajo la influencia de una sustancia alucinógena o de cualquier tipo que hacían a las almas reaccionar en contra de su naturaleza. Una a una fui descartando ideas acerca de este sujeto. Me sentí mal por juzgarlo así..Igual este pelirrojo no tenia que huir de la realidad por medio del vicio y por eso demostraba tal carácter…solo que era..feliz?
Por estar tan centrada en mis propios conflictos no note su sorpresa, es mas, creo que no lo notaria por como me encontraba ahora, ya que en esos momentos mi atención se mostraba en el lado espiritual del encuentro; el aspecto analítico de su psicología.
Aquellos análisis cesaron cuando el hombre me hablo. Le escuche con serenidad y comprensión y cuando creí conveniente hablar, le dirigí a el en un tono suave y firme.
-Eso pasa a menudo, es una consecuencia de ser un errante o aventurero. Sin embargo, ese no es el fin de todo, quizás lo que necesita es persistir. No dudo que cueste su trabajo ser contratado, pero si no te rindes y te mantienes enfocado en lo que quieres, pronto tendrás gente que solicitara tus servicios. Como ya le dije antes, es cuestión de ganas.- Comente al pelirrojo, sonando un poco drástica al final. Que se podía hacer? Así era yo a la hora de hablar, cortante y directa como un golpe de espada.
Su siguiente respuesta me pareció lógica, del todo racional, incline mi rostro un poco, mirando hacia el suelo como meditando aunque al final asentí para darle la razón.
-Concuerdo con usted, todo paso tan rápido que quizás el hacer esa clase de entrada propia le pudo haber causado algún problema o peor aun un accidente.-
Un poco de incomodidad me surgió a la hora de girarme hacia el y hablarle, cuando se suponía que yo me marchaba. Le escuche atentamente y con mi miada estoica, pareciendo que no tuviese emoción alguna, le regrese su agradecimiento en un tono político .
-Solo era un consejo por si acaso. Uno no sabe que cosas se nos pueden olvidar. La experiencia es muy importante y también la información que se puede obtener de otros. En pocas palabras, el tener ambos es un complemento perfecto para viajeros como nosotros.-
Desvié la Mirada y seguí mi camino, pareciéndome suficiente por hoy de socializar, no me agradaba atraer gente o formar vínculos tan temprano. Así era y no podía cambiarlo. Camine a pasos lentos pero seguros hacia la plaza. Mis ojos pudieron percibir una sombra a mi lado que fue unida a la voz de pelirrojo, le mire levemente solo moviendo mis ojos hacia un lado, mas no gire por completo mi rostro. Así, de esa forma que apenas se notaba que le ponía atención, le respondí sin ninguna traba y con franqueza.
-Voy primero a la plaza a ver si encuentro un sitio donde descansar y al siguiente día, parto a mi siguiente destino.- Dije al chico alegre, apareciendo en mi mente cierta duda. –Que puede decirme de usted?...Planea quedarse por esta zona?-

Era correcto preguntarle algunas cosas acerca de su persona, ya que si el lo hacia por cortesía debía responderle. Tal vez era la mejor forma de averiguar por completo la naturaleza de este chico. aunque igual observándole, podría fijarme en detalles que sus labios no me contasen.
Camine un poco mas hasta llegar al inicio de la plaza que estaba atiborrado de personas, que iban a pasear y hacer otras tantas actividades. Mi nariz se arrugo un poco al oír el ruido en general y algunas cosas que me parecían molestas, como una que otra adivina. supe controlarme y me acomode mejor mi capucha para no despeinarme ni tampoco descubrirme. Mis ojos profundos de color azul violáceo se fijaron otra vez en la persona que me seguía, solo por inercia. -Interesante es sin duda la diversidad de la gente, cierto?...Campesinos, gitanos, comerciantes y turistas...Unidos por diferentes motivaciones, disfrutan en cuerpo y en alma una visita tan simple como esta. La tranquilidad reina en cierto modo y no pasan las cosas de un simple arreglo de precios...-
Divague en mis propias filosofías acerca de la gente de aquí, compartiendo un poco de lo que pensaba al chico de cabellos llameantes, olvidando por completo que quizás estas cosas eran mas para mi que para el; pero aun así, se las transmitía con mis labios.


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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Vandheer Lorde el Miér Abr 11, 2012 5:25 pm

Frunció levemente el entrecejo al ver cómo la rubia volvía a observarlo detenidamente. ¿Acaso seguía suscitando dudas el joven en el ser de la chica? Tan mal aspecto no tenía... ¿o sí? Esperaba que no, pues lo cierto es que eso era algo que no le haría mucha gracia al pelirrojo, puesto que aquello podía levantar barreras en el intento de socializar con la rubia. Al fin y al cabo, bellezas así no se veían todos los días, y menos aún portando armaduras de tal calibre y envergadura. Aquello resultaba simplemente irresistible para el aventurero, pues era un amante de lo inusual, y cuanto más raro fuese algo, mejor para él. En fin, Vandheer simplemente se veía en la obligación de hablar con la aparente caballera y tratar de entablar amistad con ella, aunque en vista de cómo iba yendo aquello, lo veía difícil. La rubia era simplemente, un libro cerrado. Parecía que no quería hablar con él, quizás por desconfianza del animado chaval, quizás por personalidad propia. El caso era que parecía que le iba a costar.

Oh, sí, no lo niego...-Respondió con un tono realmente despreocupado el pelirrojo-Sin embargo, hay un pequeño problema. El tiempo que me llevaría el encontrar un trabajo sería mayor del que necesito para alimentarme. Por tanto, me vería obligado a practicar el hurto para poder subsistir. Precisamente por eso le preguntaba, señorita.-Concluyó el alegre muchacho.

Ciertamente, parecía ser una joven de convicciones muy claras... aunque quizás algo extremistas. Resultaba ser una persona (en caso de que fuese una Heres, por supuesto), bastante extraña de ver. Aunque... quizás fácil de convencer si se le pillaba el truco. Pero bueno, aquello no era del interés del joven, al menos de momento, puesto que no tenía intenciones de aprovecharse de ella.

Una pequeña carcajada surgió de la garganta del pelirrojo al escuchar las cábalas de la rubia. ¿Eso significaba que se había preocupado por la salud del ladrón? Vaya, al final no iba a resultar tan fría como pensaba...

Oh, tranquila, señorita. Tengo tanta costumbre de andar por los árboles que a veces pienso que mi padre bien puede ser una ardilla...-Bromeó, para luego soltar otra pequeña risilla. Sin embargo, algo le decía que la chica de ojos morados no iba a encontrar graciosa la broma hecha por él, o que al menos, no se reiría.

Ante las últimas palabras de la rubia, Vandheer no contestó, pues se limitó a escuchar, sonriente, la plática de la joven. Además, una de sus frases le había llamado la atención. Claramente había dicho "...para viajeros como nosotros" ¿Significaba eso que ella también iba de ciudad en ciudad buscándose la vida? A juzgar por sus prendas de batalla bien podría ser una mercenaria... algo inusual, aunque tan solo si no se sabía mirar bien. Al fin y al cabo, mercenarios los había por todo el continente, y entre ellos no era raro encontrar mujeres guerreras, magas o curanderas, aunque a juzgar por los atuendos de la rubia, parecía ser más bien la primera opción.

Una vez junto a su objetivo, pasó algo que no agradó del todo a Vand. La chica ni se dignó a girarse, aunque sí le observó brevemente. Aunque posiblemente eso no significase gran cosa, puesto que al parecer la joven se iba a mostrar así siempre, al menos con él.

Oh, pues creo que hay una posada bastante buena en la zona de los comercios.-Comentó, tratando de ayudar a su acompañante- Ya sabes, al estar cerca del mercado es más fácil conseguir clientes.-Tras agregar aquella pequeña explicación se quedó pensativo, meditando la pregunta formulada. Al cabo de unos segundos, contestó- No lo creo, al fin y al cabo, tan solo vine al asentamiento para buscar un encargo o trabajo... pero al no haber ninguno, supongo que partiré pronto.-Terminó con un ligero encogimiento de hombros, pues ya se había hecho a la idea de que no iba a conseguir un trabajo decente allí.

Al fin llegaron a la zona más bulliciosa de las cercanías. Decenas de personas se movían por todos lados, en sus quehaceres, trabajos u obligaciones. El ruido se notaba en el ambiente, y como el aventurero pudo notar, a su acompañante no le agradaba demasiado. Para Vandheer, sin embargo, aquel bullicio se trataba de algo benigno, y estaba bastante acostumbrado a él. Al fin y al cabo, cuando quería robar a plena luz del día prefería hacerlo en lugares ajetreados como aquel, donde resultaba mucho más difícil que le descubriesen y donde había muchas más posibilidades de encontrar algo de bastante valor.

Debido al comentario de la rubia, posó su mirada sobre la marea de gente que se encontraba a su alrededor. Sin duda se trataba de un grupo muy variopinto, todos reunidos allí. Algo muy curioso, sin duda. Sin embargo, aquella "tranquilidad" no era así para todos, y aquello no era tan pacífico como la otra lo veía.

Bueno, es bien cierto que hoy esto está bastante pacífico... pero nunca hay que olvidarse del submundo.-Contestó a la par que con un movimiento de cabeza señalaba hacía uno de los oscuros callejones que daban a los mercados. En él se encontraban un par de tipos, de aspecto no muy recomendable, esperando quizás a una víctima. Al fin y al cabo, el hambre abundaba entre las clases pobres y el pelirrojo no les culpaba por ello en absoluto, pues comprendía aquella necesidad.
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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Joan Amaraida el Dom Abr 22, 2012 6:36 pm

Escuche al pelirrojo de manera condescendiente. No me molestaba servir de terapia o escuchar los problemas de los otros. Yo tenia mas inconvenientes cuando la gente intentaba averiguar mis secretos y forma de proceder. Mi rosto mostraba un gesto sereno, pacifico mientras oía los pesares que tribulaban a mi Nuevo conocido. Me disponía a hablar pero hice una pausa, como meditando que iba a decirle, hablándole por fin con voz tranquila.
-Entonces piensa quedarse así? Sin empleo? Como usted me plantea la situación, buscando o no trabajo, al final tendría que hurtar. Es que acaso…se ha quedado sin ningún recurso?- Bombarde al muchacho con ese mar de preguntas, sonando mis ultimas palabras un tanto severas.
No me agradaba la idea de tener que robar a cualquier costo. Aun cuando no tuviese dinero y muriese de hambre, no me rebajaría a tan poco. No había nada de virtud en llenarse el viente con un fruto producto de un acto imperdonable. Suspire y metí la mano por debajo de mi capa, tocando el cinturón donde llevaba mis cosas. De ahí saque un bolsito lleno de monedas. Era el que mas tenia de mis dos saquitos y sin ninguna duda, se lo daría. Yo podría sobrevivir, gracias a la provisión de nuestro dios. Mire a Van de forma seria y extendiendo mi mano, le entregue aquel sacquito, invitándolo a que lo cogiera. –Tome, se ve que usted lo necesita mas que yo. Espero que esto sea suficiente para cubrir el tiempo que estaría desempleado. Tómelo y no caiga en hurtar o de lo contrario…-
“Tendré que intervenir”

Deje eso ultimo en una pausa larga, como dándole a entender que podría meterse en problemas si se le ocurría robar. Mi deber era ese, evitar cualquier tipo de enfrentamiento, deseaba evitar cualquier clase de enfrentamiento innecesario.
Era mas que evidente que no me reiría ante aquel comentario de Van, no porque estuviese de pesada, si no que no le veía nada de risible. Si estaba tan seguro de su capacidad, yo ..debería dejarlo ser?
-Como usted diga, si siente que es bueno para ese tipo de cosas y no duda de su habilidad, no me meteré en esos asuntos. Solo déjeme decirle que no se confíe tanto en su habilidad. El orgullo es lo que nos mantiene alejados de los dioses. Es por eso que cuando actuamos de esa forma, nuestra destrucción sera mas grande…Tómelo en cuenta y no se sobre estime.- Aconseje sin entender su broma, creyendo que iba totalmente en serio.
Asentí a lo de la posada, sintiéndome mas tranquila que antes respecto a lo de la Posada. De verdad que era bueno saber eso y mas por los labios de alguien que al parecer estaba informado acerca de las cosas que había en este zona.
-Como Buenos estrategas, los encargados de las posadas, saben como manejarse en estos territorios. Así también debemos ser nosotros. Es mas fácil que le preguntemos a los posaderos que clase de personas se necesitan y con eso, podrá conseguir un empleo.- Comente en respuesta al pelirrojo alisandome la capa un poco de la parte del hombre. Después de todo, quería eso, que se evitara la necesidad de robar algo.
Volvi a posar mi atencion sobre Van quien me contaba acerca de sus planes, al poco que el dejo de hablar suspire y cerré mis ojos. –Comprendo…-
Así que partiría, podía ser que mis sospechas fuesen claras, que esta persona fuese como yo. Aun así, reprobaba su poco optimismo, mas no se lo decía.
Contemple a la gente que se pasaba por ahí y decidí continuar con mi andar, evitando ser arrollada por los pasantes. De igual forma esperaba que Van me siguiera, y pudiésemos aclarar ciertas cosas. No era de hacer amigos pero me agradaba ayudar a otros de tal forma que evitaría lucharles por tomar el camino erróneo. Gire mi cabeza y observe la individuo quien comento acerca del submundo, sacándome una expresión de sorpresa. Era cierto, no debía olvidarme que aun cuando hubiese paz siempre había un pequeño deje de tinieblas.
Me acerque a van cuando hizo aquel gesto, mirando hacia donde me indico: uno de los callejones obscuros. En ese sitio siniestro se encontraban unas personas de muy mala pinta. Mi gesto se ensombreció un poco y me mantuve en silencio si quererle responder. Me molestaba esa situación, no me agradaba que la gente llegase a esos extremos. De alguna forma me compadecía aunque otra parte de mi no aprobaba esa conducta, por lo mismo que antes incitaba al cabellos de fuego.
-es deprimente…me gustaría hacer algo por esas pobres almas.- murmure con voz débil, mas eran las palabras de una mujer honesta. –La humanidad se deja llevar por sus instintos mas primitivos y se olvidan de la moral. Se rigen bajo la supervivencia del mas fuerte y dejan atrás las virtudes divinas…es lamentable desde cualquier punto de vista… Confesé con verdadero pesar y agonía a mi acompañante. Al fin y al cabo esas eran las emociones que en esos momentos podía demostrar. Un poco de frustración se hizo presente en mi ser, era evidente que con esos dos sentimientos unidos, el otro viniese perfectamente bien atado, unido por mi imposibilidad como Heres de poder cambiarlo de la noche al día.

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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Vandheer Lorde el Lun Abr 23, 2012 3:15 pm

Durante unos segundos se quedó observando a la joven de cabellos rubios, de la cual, por cierto, no sabía el nombre. Pero bueno, aquello daba igual, ya se lo preguntaría más tarde. Al fin y al cabo, aunque a él no le pareciese algo descortés, en vista de cómo era la chica de la armadura, aquella pregunta, formulada tan pronto no parecía ser la mejor de las ideas. Y al escuchar aquella especie de "reprimenda", la idea de que no se lo iba a tomar muy bien aumentó bastante... Vaya, vaya, aunque había llegado a comprender la forma de ser de su acompañante, esta seguía siendo un hueso duro de roer a la hora de relacionarse... o al menos, a la hora de relacionarse con alguien como el pelirrojo.

Uhm... bueno, todo depende de cómo se me presenten las oportunidades. Por lo general, sí, suelo encontrarme sin empleos, pero bueno... me las puedo arreglar gracias a la comida que hay en los bosques y demás lugares salvajes.-Le contestó a su primera tanda de recursos, acompañando sus palabras con un despreocupado encogimiento de hombros. Por supuesto, se ahorró el añadir a su explicación que también vivía a base de robarle a los más adinerados, pero en vistas de cómo era la determinación de la chica de ojos morados, decirle aquello podía resultar muy malo en su intento de acercarse a ella- Y... bueno, ahora mismo sí, pero sé como arreglármelas.-Terminó con una alegre sonrisa. Quizás no le tomase muy en serio, pero qué le iba a hacer... al fin y al cabo, era bien cierto que podía arreglárselas... robando, claro.

La idea de que el pelirrojo robase no parecía hacerle mucha gracia a la rubia, y eso era algo que no pasó desapercibido a los ojos del ladrón. Parecía que sus principios tomaban un camino muy distinto al de Vandheer. Sin embargo, cuando la joven le tendió aquel saco lleno de dinero, el aventurero no supo que pensar de ella. Por un lado, parecía ser una chica bastante buena y caritativa, pero por otro lado, parecía que hacía eso para no tener que actuar según sus propias directrices... ¿quizás era su forma de ser amable con el joven?

Ante aquel acto, Van se limitó a sonreír, para luego tender una mano hacia el saquito, para recogerlo. Sin embargo, antes de cerrar su mano sobre el objeto, depositó su otra mano sobre la de la joven, a la vez que con la otra empujaba el dinero hacia la palma de la mano de la joven, para terminar cerrando el guantelete que ella llevaba sobre dicho objeto. Luego, retiró sus manos y volvió a sonreirle. Agradezco su ofrecimiento, pero creo que lo rechazaré. Como ya dije antes, sé cómo arreglármelas, y no necesariamente hurtando.

Dudaba que se quedase satisfecha con eso, y mucho menos tras notar que practicamente se la iba a ganar si se le ocurría robar y ella se enteraba. ¿Una amenaza? Uhm... no iba a ser tan buena como parecía, ¿eh? Una joven curiosa... Lo cierto era que su amenaza no le asustaba, pero la simple idea de meterse en líos por algo así sí que lo hacía.

¿Uh?-Aquella reprimenda repentina sobresaltó al pelirrojo. ¿De verdad se había tomado en serio aquella broma tan clara? Vaya, eso sí que no se lo esperaba... Se rehizo rápidamente, de su impresión inicial, dispuesto a corregir el error de la rubia-Tranquila, no lo decía en serio... se trataba de una broma.-Informó en ademán tranquilizador, aún sonriendo. No comentó su opinión sobre eso de estar más cerca de los dioses. Él pensaba que estos se ocupaban de sus propios asuntos y dejaban a sus juguetes valerse por si solos... pero claro, dudaba que su opinión le gustase a su acompañante, y por eso no le dijo nada.

Se limitó a asentir ante la descripción dada sobre los posaderos. Sin embargo, ante lo último que dijo no asintió. ¿Tanto quería que él tuviese un trabajo? Su sentido de lo correcto cada vez parecía más exagerado, igual al de los sacerdotes y sacerdotisas no corruptos.

Como quiera, pero dudo que encontremos por allí algo a lo que yo me adecue.-Respondió con un encogimiento de hombros. A decir verdad, aquello no era del todo cierto, pues en las posadas se concentraba gente de todo tipo, y allí bien podría encontrar un trabajo decente, pero le habían entrado ganas de contradecir a su acompañante. Tenía una visión demasiado extraña del mundo, y no terminaba de aprobarla del todo.

La siguió a través de su camino. La expresión que puso al darse cuenta que se había olvidado de los barriobajeros le dijo a Vandheer prácticamente todo lo que necesitaba saber. Posiblemente, y a juzgar por la calidad de sus ropajes, la dama había tenido una buena vida y no estaba muy acostumbrada a la pobreza y el hambre. A decir verdad, él tampoco había vivido en un mal lugar, sin embargo, pronto se había marchado y siempre se movió por muchas zonas necesitadas de dinero, lo cual le hizo conocer muy bien las condiciones de vida de aquellos lugares.

Al escuchar las palabras de la joven, por primera vez en toda su plática endureció el gesto. Aunque era muy cierto que parecía sentir lástima y no aprobaba la condición de los necesitados, los motivos por los cuales lo hacía no agradaban para nada a Vandheer. Sin duda, le parecían muy extremistas y poco comprensivos. El mundo no era tan fácil, y la pobreza de unos era, casi siempre, provocada por otros mucho más ricos. Si también se les negaban sus métodos de subsistencia, por muy poco nobles y honrosos que fueran... ¿qué les iba a quedar? Se morirían de hambre al poco tiempo.

¿De veras piensas eso?-Preguntó de una forma mucho más dura y molesta que antes, dando un cambio completamente radical a su anterior comportamiento-Acusarlos por algo que tienen que hacer para subsistir resulta simplemente... -Se calló antes de decir nada que pudiese ofender a la joven, aunque dejó muy clara su opinión sobre aquello-No digo que apruebe su conducta, ni que tampoco les dejaría pasar si asaltasen a alguien pero... si lo tienes en cuenta, su pobreza viene de la explotación de la nobleza, y por otra parte, de muchos sacerdotes de templos.-Explicó.

Sin esperar la reacción de la joven, siguió caminando hacia adelante, dejando que el efecto de sus palabras calase en ella. Posiblemente no le dejase atrás, sino que le seguiría para rebatir con su argumento. Algo le decía que con su respuesta había tocado el orgullo de la dama, y que esta no se iba a quedar callada.
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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Joan Amaraida el Sáb Mayo 12, 2012 4:31 pm

-Comprendo, cuando estas en necesidad, siempre puedes acudir a la madre naturaleza. Espero que así como tomas de ella, también contribuyas y le des algo para conservarla- Comente sintiéndome un poco mas aliviada por eso. No era de las que les gustasen tener que reprender a cada rato a las personas por sus acciones. Este pelirrojo quizás tenia salvación después de todo.
Lo mire sonreír y ante esto suspire como quien lo hace con un crió chiquito que no se toma las cosas en serio. Este tipo era difícil de entender, mas que nada porque chocaba con mi personalidad: yo era fiel a la balanza al orden y el….no tanto por lo visto.
Sin lugar a dudas, las acciones del muchacho me dejaban mas confundida. Le dedique esa mirada cuando me regreso el saquito, mirando nuestras manos y el objeto que por una fracción de minuto nos mantenía unidos. Volví a clavar mis ojos sobre los suyos, con esa expresión de confusión. Por que no lo aceptaba?
-Solo es un poco de ayuda..es malo andar sin nada en el bolsillo. Uno no sabe que nos puede deparar el destino. Si es por mi, te aseguro que yo estaré bien. Así que me gustaría que aceptes esto- Le dije con voz firme, puesto que de verdad deseaba que tomara el dinero.
Ante sus disculpas de que era una broma todo aquello, le dedique una mirada severa, casi de las que podrían demostrar dureza de corazón, aun así no le aplique la ley del hielo y le respondí con voz seria.
-Las bromas son verdades hipócritas. Realmente las personas cuando hacen ese tipo de comentarios de “mentira” es que en el fondo no tiene el valor suficiente para decirles a las personas lo que de verdad opinan al respecto. De esa forma encubren la verdad con un aire mas divertido…aunque en tu caso, asumo que el ser un payaso es innato..así que no lo tomare tan personal- confesé mi sentir, hacienda un movimiento con mi mano para indicarle a mi acompañante que dejásemos ese tema atrás antes de que me encendiera en una discusión por mis ideales.
Con referencia a lo de las posadas volví a mirarle con esa cara de no comprenderle bien a que se refería. Que no se adecuaría? Que significaba eso?- eres un aventurero, no? un viajero..podrías hacer cualquier cosa.. dime, a que te refieres con eso?- Pregunte esperando obtener una respuesta de su parte que fuera concisa y convincente.
Note su cambio de animo cuando respondió a mi comentario, las cosas se pondrían pesadas de ahora en adelante, pero el no me escarmentaría ni con sus comentarios ni su enojo. Como era mi forma de ser, no me abstendría de decir lo que yo creía que era correcto.
-Si, si pienso eso..tienes algún problema con eso? Si es así, hablemos al respecto.- sugerí sin cambiar mi tono de voz, esperando una explicación del pelirrojo.
Sus razones, lo que me expreso me tomo por sorpresa, tanto que me quede congelada viéndole avanzar. Ya no sabia si ofenderme o no.
Gracias a la providencia de mi dios, logre ganar fuerzas, por l oque avance hacia Van, caminando a paso veloz al punto que me interpuse en su camino para encararle y hablar con la verdad.
-Y esa es una excusa para actuar mal? Solo porque los demás son corruptos, también hay que serlo? Esa no es la mentalidad! Es cierto que en el mundo espiritual hay corrupción y en los niveles mas altos también, pero no por eso la plebe debe actuar igual que ellos..en ese caso..que tan diferentes podríamos ser? Unos roban a niveles altos los otros en los bajos..prácticamente lo mismo. Por eso el mundo esta tan corrompido, porque justificamos nuestras acciones en que el otro actúa mal!-

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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Vandheer Lorde el Lun Oct 01, 2012 4:54 pm

Enarcó levente sus cejas al escuchar el extraño comentario de la joven. ¿Qué quería decir con eso, qué debía conservar la naturaleza? Sin duda, la rubia le parecía más extraña a cada momento, y no sabía si eso era precisamente bueno o malo, pero lo cierto es que aquellas "lecciones" naturistas, le habían pillado desprevenido, y quizás por eso, el joven de cabellos rojizos tardó más de la cuenta en contestar.-Bueno, aunque es bien cierto que no me dedico a replantar los frutos que tomo de los árboles, también es una realidad que la naturaleza se autoregula sola, siempre y cuando los seres inteligentes no la trastoquen demasiado.-Comentó el ladrón, encogiéndose de hombros.

Tras mirar con brevedad a la chica que se encontraba a su lado, pudo percatarse de que, al igual que a él le resultaba difícil comprender la forma de pensar de la guerrera, a su acompañante le pasaba lo mismo, pero a la inversa. A juzgar por su suspiro, parecía que no le estaba resultando del todo fácil aquella conversación. Y desde luego, la última mirada lanzada, confusa ante la negativa del pelirrojo, le dijo mucho a este. Quizás ella se pensaba que era un mendigo que se moría de hambre por las calles, pero se equivocaba.-Supongo, pero seguro que hay personas que necesitan ese dinero más que yo... ¿Por qué no se lo das a ellas, si tanto quieres ayudar a los necesitados?-Preguntó, esbozando una ligera sonrisa-Al fin y al cabo, soy un aventurero, he pasado por peores rachas y he salido completamente airoso, así que por mí no te preocupes.-Concluyó en un tono seguro y tranquilizador. Realmente, al chico sí que le venía bien el dinero, y eso de que había personas que lo necesitaban más que él, le daba un poco igual, pero... dudaba que cediese si no le decía algo para convencerla, y él era un buen actor, por lo que posiblemente, se tragase aquello y dejase de insistir.

Sin duda, su respuesta a la aclaración de su broma anterior, fue de lo más inesperada. Al escuchar de nuevo otra reprimenda por parte de la chica de la armadura, el joven no pudo sino levantar una ceja, la cual llegó a su punto álgido al escuchar el apelativo final de "payaso" con el que su acompañante le etiquetó. Vaya, parecía que se había molestado, aunque Vandheer no llegaba a comprender el por qué.-Muy bien, ¿quiere que sea sincero y no tema en decir lo que pienso? Pues sincero seré: Creo que tengo la suficiente experiencia como para poder moverme sin problemas por sitios complicados para otras personas... ¿Mejor así?-Respondió, dejando que en sus últimas palabras se marcase algo de ironía, sugiriendo que el comentario realizado por la otra no le había hecho mucha gracia.

Ante la nueva tanda de preguntas lanzada por la estoica joven, el heres sonrió maliciosamente, hacia sus adentros, sin que la otra pudiese verlo. Parecía bastante interesada, o al menos curiosa, por conocer la respuesta a las preguntas que ella había lanzado ¿Así que quería la información? Bien, pues la tendría, pero quizás de una forma que ella no esperaba- Oh, bueno, ya sabes... -Comentó como el que no quiere la cosa-Un payaso no suele encontrar trabajo...-Dijo con voz tranquila, pero cuya actitud y tono denotaban ironía. Era su pequeña venganza al comentario anterior, que, desde luego, no le había hecho demasiada gracia. Esto, sin duda, no agradaría a la rubia, pero bueno... era un precio a pagar por no tragarse los insultos ajenos.

Ni siquiera respondió a la desafiante pregunta lanzada, sino que siguió su camino, dejando atrás a la fémina. Durante unos segundos, caminó sin compañía, pero la otra se repuso, y al poco tiempo, escuchó el ruido propio de una armadura al chocar velozmente contra el suelo. Al poco tiempo, tenía a su compañera cortando su paso, y con unas claras intenciones de continuar la discusión. Los motivos que dio, casi hicieron reír al ladrón, el cual, si no lo hizo, fue por mera educación. Tenía una forma muy simplista de pensar, una forma con la que él no estaba de acuerdo.- ¿Y cuál es la mentalidad? ¿Morirse de hambre en una esquina como un perro moribundo? La plebe está subordinada a su suerte, si su señor es gentil, puede que tengan una buena vida, pero si es al contrario, están condenados a pasar una vida llena de penurias y miserias. ¿Sugieres que mueran con dignidad? Creo que esa muerte es aún más patética que robar para vivir... ¡Tan solo obedecen a la única ley que prima en este mundo, la supervivencia! Y es algo necesario... ¡Los dioses nunca miran por nosotros!
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Re: ¿Un día tranquilo? ¡Perfecto para aprovecharlo!

Mensaje por Joan Amaraida el Jue Oct 11, 2012 5:04 am

Todo finalmente se me había ido de las manos. Por este hombre que más que extraño me pareció un necio ahora mi camino estaba descontinuado. Y sus respuestas a mi lógica, simplemente no podía permitir ese tipo de barbaridades bajo la luz del día y en un lugar público, y como le corté el camino también intenté cortar su patético discurso que provino de anteriormente de mi boca, aunque había tomado ya escalas un poco más elevadas. Esa fuerza anteriormente otorgada me permitió unir toda esta respuesta en un solo punto en común, todo lo que se habló y se discutió tenía que llegar a un fin, y ahí está en mi deber hacerle ver la verdad.
- Y veo perfectamente por que no lo puedes encontrar. Lo único que termino escuchando de ti son palabras de un necio que habla para llevar mi contra. Los Dioses están tan atentos de las personas como aquellos que hacen la ley, y aunque sean mortales y no la respeten en ocasiones sin estos todo este asentamiento estaría destruido y en completo caos.- No me atreví a dejar pasar ese comentario de largo, esa respuesta con una subida de voz un tanto amenazadora para mi persona, y es que como antes el ceño se mantuvo firme y fruncido, bloqueando su espíritu con la fiereza de una tigresa, y es más, no había pensado en terminar ¿Cómo permitirlo dejarlo descansar luego de tal ofensa a ese argumento limpio y acerado que supe entregarle? De curiosa pudo pillarme, pero el muchacho supo encontrar en mi léxico la definición de irritable, una persona un tanto más inteligente se hubiese marchado, antes de perder tiempo conmigo en medio de una discusión. Tan necesitado es que ni siquiera puede dejar escapar las migajas de mi voz ¿O será tan inconsciente que se contradice? Mi ayuda material por mi parte había terminado allí por el momento, el mismo la había rechazado con orgullo.
- Y entiendo perfectamente porque un payaso como tu no encuentra trabajo, inmadura a tal punto de que deberías salir del asentamiento para conocer lo que realmente es sobrevivir en el mundo y no bajo la sombra de otros hombres. - Le quise dejar los puntos bien en claro para así dar paso a mi argumento final. Quizás la charla había llegado demasiado lejos ya, y era yo misma la que se había internado con el en un sin fin de preguntas. ¿Donde pensaba llegar? Realmente así no llegaría a ningún lado, y claro, tenía una ruta antes de su llegada, una que mutó hasta tomar su forma, algo que rechazaba con con fiereza.
- Y algo más; también eres lo suficientemente impetuoso como para hablar de la dignidad de la muerte. Así me demuestras realmente que eres un payaso, que no tengo que tener arrepentimiento de lo que digo y que seguir hablando contigo de esta forma ya no tiene ningún sentido. - ¿Qué más? me había despojado absolutamente de todos mis demonios en él, sabiendo que un pobre perro callejero no habría de vivir lo mismo que tuve que pasar yo antes de poder llegar a lo que soy ahora. Su falta de razonamiento podía costar su vida ahí afuera si tomaba muy enserio mis palabras. Y lo peor de todo es que todo este infierno surgió con buenas intenciones ¿Tan equivocada estuve con este hombre? Al menos mi pecho bajo la armadura se agitó de tanto discutir. Y si me sinceraba...Saber que no haya cambiado su forma de ser luego de esto no me dejaría del todo tranquila con este asentamiento.
Algo más que pensar, o volver a pensar creyendo en un supuesto punto final, era donde terminar este día, el reconocimiento que aprovecharía en su momento y como realmente puede sacar el máximo potencial a este día tranquilo en un lugar donde ciertamente hay movimiento. Visitar el templo, del cual se mencionó en esta escaramuza, esperar el momento donde sea seguro hacia el nuevo destino, uno al cual deseaba llegar a toda costa, y quien sabe, con suerte poder adaptarme a esa vida que seguía trayendo a mis espaldas por todo este tiempo. A fin de cuentas supuse que habría más hombres y mujeres como este ser de la calle, deshonrosos actos pueden cometer si, pero como una charla o una discusión la ley puede hacer de su trama una imposición dura. ¿O dirán que a este muchacho de mirada vivaz no lo conocen los guardias? Si esto tiende a terminar aquí, esperaba para él la mejor de las suerte, y que siguiera vivo si alguna vez llegaba a hablar con el nuevamente...Pero apuesto que su terquedad no iba a dejarme ganar, lo que hablamos me demostró que clase de persona es, sabiendo yo que este jamás entenderá parte de mi experiencia e historia, y así será, el limite seguramente llegue hasta aquí.

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