En esta tierra gris siempre se acostumbró a agradecer la estadía del alma, tras un largo y duro día de rutina cambiante. Por eso, incluso a los desconocidos sin rostro, es bueno desearles la mejor de las suertes y que los Dioses sepan tenerlos en las palmas de sus manos.

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Rising at the night

Mensaje por Kari el Jue Abr 05, 2012 11:51 pm

Abrió sus ojos nuevamente, se preguntaba como era posible tener esos lapsus mentales cuando cosas importantes sucedían, aunque también sucedían cuando no pasaba nada en absoluto. Mas sin embargo, lo que si es cierto es el hecho de que en el periodo de tiempo que transcurría, uno de sus "yo" si sabia lo que sucedía, aunque en este instante, eso era lo que menos tenia en mente. Se alegraba por el hecho de tener a su compañero animal a su lado, el cual nunca la desamparaba. Esa pantera que a pesar del tiempo siempre ha estado a su lado. Su inmensa mente continuaba con un deje de olvido y recuerdos que no pertenecían a ningún lugar, mientras por inercia su cuerpo caminaba alejándose del lugar de donde venia, y acercándose hacia lo que el llamaría destino, incluso cuando ella no sabia. Y a decir verdad este lugar le recordaba cosas que habían estado enterradas en su mente desde hace una gran cantidad de tiempo, y traía a su mente increíble cantidad de emociones.

No importaba ya, no importaba ya, no importaba ya... Repitiendo en su mente y con sus labios, esas palabras, dichas de una de sus consoladoras hacia ella, de las que permitían que fuera mas llevadero el caminar mientras se aburría. Aquella que desde que su mente se quebró comenzó a hablarle haciendo que sus dias fueran diferentes. Como negar que la amaba? No hay manera... Solo queda reconocerlo, ama a quien siempre estuvo a su lado aun cuando para otros no sea real. Sus ojos rojos demostrando locura mientras en su corazon pareciera estar siendo consolada. El camino sigue y sus pies se mueven, es un lugar nuevo. Cada dia un lugar nuevo, cada noche un nuevo sendero, nuevas experiencias que le acercan mas a el, o tal vez le alejen. Sin embargo, el destino continua uniendo los hilos que necesitan ser unidos.
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Re: Rising at the night

Mensaje por Tamamo el Vie Abr 06, 2012 7:25 pm

La oscuridad cubría muchos aspectos en la ciudad, y fuera de estas. El viento le estaba advirtiendo que la noche no era segura, primeramente porque eran pies no pertenecientes a este mundo los que estaban pisando esta sagrada guarida de Heres y Colluvios. Para peor, sabía que no había muchos guardias cuando las estrellas caían sobre la hermosa superficie donde tendría protagonismo, en muy extensas horas, el alba.
A medida que sus pies, blandiendo sus firmes y tradicionales sandalias, descendían por las escaleras de piedra que daban paso a su templo su instinto se veía cada vez más alterado, amenazado de alguna forma por una presencia que no debería de ser y que le estaba trasmitiendo muy débilmente a través del empedrado que el valle esmeralda poseía. Y sus pasos parecían apresurarse mientras que su aniñado rostro, luego de tanto tiempo, se tuvo que mostrar serio, tan serio que no era una buena señal para ningún habitante del lugar y es que este tipo de trabajos debía de hacerlos ella, no los guardias, ni su pequeña brisa y mucho menos algún perdido aventurero. Solo ella sabía exactamente a que olía y sus sentidos jamás la engañaban ,por mas que fueran muchos metros los que tuvo que recorrer para llegar a la fuente...¿Corrupta? No podía saber con exactitud si había sufrido una transformación si era una fuente de deformación en el ambiente, una amenaza para lo que es natural, pero lo que si entendía la centinela del templo es que era distinto...Ni siquiera con un sabueso de Tamsus llegaba a coincidir, por ende...¿Era de este mundo? ella jamás lo sintió antes, ni siquiera un Verber puro era tan inquietante como ese olor y esos pequeños temblores en el suelo, que lloraba pidiendo clemencia ante la extrañeza de la situación. Ella no le pidió ayuda a nadie, y tan rápido como había bajado las grandes escaleras, desapareció del pueblo. Dejando cerrado el templo a cualquier visitante, Tamamo estaba con sus asuntos, nadie debía molestarla, principalmente porque solo ella era capaz de llegar a un feliz desenlace, para su bando y sus ideales obviamente.

El camino al valle es un lugar hermoso, el camino esta marcado por el tránsito, este sendero nace entre frondosos robles y enanos arbustos que no impiden ni tropiezan con los pies del aventurero. En realidad es bastante agradable, ya que el cielo queda perfectamente pintado entre las hojas que nunca caen, miles de galaxias cruzan el azulado firmamento, deseos que descienden en constelaciones lejanas nacen para los enamorados, una luna plateada que hace reflejo en la mirada esmeralda de la venerable existe para los artistas sin inspiración. Noches de incienso y fuego sagrado eran para la híbrida de zorro en lo habitual, antaño caduca la pasión, pero ahora las tinieblas eran frías, lo máximo que permitía una zona templada. Su piel acostumbrada a los fuertes vientos oceánicos, ya luego de tantos siglos, había cosas que ella no cambiaba, como lo era también su personalidad y su pasado. Ahora mismo confrontaba con estos tiempos, estos malos recuerdos...Y si, a pesar de que jamás sintió tanta tristeza en la tierra...Sabía que algo estaba vinculado con esa silueta. que a medida que la vi cercana se tornaba femenina, o al menos lo suficientemente delgada. La tuvo que interceptar de frente, con su tenebroso y tétrico porte deprimente. Y era obvio, ella no la conocería porque jamás sus rostros se habían cruzado, pero sus orejas y sus nueves colas estaba levemente erizadas e inquietas. Y por mas que su voz fuera la de una infante su rostro y su trato con ella no fueron nada amigables.
- ¿Quien eres extraña? ¿No ves que estas perturbando todo tu alrededor? No deberías estar aquí...No eres bienvenida en estas tierras...-Era cierto, ella era quien indicaba quien era bienvenido o no en este lugar y por su extraña presencia ella no tomaría riesgos de tener que tratar con un problema antes de comenzar su viaje. Tamamo no fue con vueltas, confiando en su elemento ella se plantó en su lugar, separando sus piernas de su recta postura, llevando la zurda hacia adelante y la diestra atrás. Sus órdenes, su falta de nombre, sus modales y la hostilidad solo dejaban al viento una pequeña palabra con ella, bajo la luna traicionera y el mortificado ambiente. - Vete. -
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Re: Rising at the night

Mensaje por Kari el Dom Abr 08, 2012 4:09 am

Seguia andando por aquel camino, mientras su fiel compañera caminaba a su lado, sin embargo, lo que era cierto es que a medida que se acercaba mas al lugar que no sabia si llegaria pero que de igual modo el destino deseaba llevarla, un halo de oscuridad se cernia sobre el bosque. Ella no lo hacia adrede, pero en realidad sin importar si era asi, o si lo hacia de forma intencional, no era bien recibida. La naturaleza se rebelaba contra ella a medida que caminaba, y el viento resoplaba de manera mas violenta. Su capa se agitaba de un lado a otro, mas ella seguia caminando de forma constante en direccion al valle. Como si nada estuviera interponiendose, como si nada la afectara, seguia adelante. Y es que no habia nada mejor que hacer y en cierto modo lo encantaba lo que sucedia. A cada paso que sus pies daban, cada pisada la hacia sentir que rompia el esquema del lugar, pero como de todas formas solo estaba de paso, de alguna forma estaba bien. Por algun lado tenia que pasar.

Sin embargo, su caminata se vio interrumpida por una presencia que sintió venir desde hace varios minutos. Suponiendo que fue sentida por alguien en este lugar, sin embargo, la presencia que llegó no era nada amable, y tampoco débil, se coloco frente a ella en el camino bloqueandole el paso, lo cual odiaba enormemente. no podía entender como aquel ser no entendía que ella debía pasar, y tenia que entender que era necesario para ella. Aunque a decir verdad no se espero encontrar a algún ser de cualquier tipo ya que consideraba esto un simple camino, no podía ser algo tan importante como para ser detenida. Visualiza a la zorra intentando ver que hacer al respecto, trata de evadirla, pues justo ahora no esta de humor, no esta noche.

Y quien eres tu? Considero que podria irme perfectamente rapido si me dejas pasar. De todas formas no planeo quedarme.

Me cruce de brazos, esperando que la chica se moviera, aunque lo mas probable es que sucediera todo lo contrario a lo que esperaba. Bastet siseo en respuesta a la ultima palabra de la kitsune, pues su actitud era hostil hacia su ama, por lo cual se mostraba hostil también. Aquella peliblanca de corrupto corazón solamente se quedo parada, esperando respuesta. Pero sinceramente, se estaba aburriendo.
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Re: Rising at the night

Mensaje por Tamamo el Lun Abr 09, 2012 12:08 am

La venerable, con su ceño fruncido, le cortó paso a la albina, acompañada por nada más y nada menos que una pantera, un animal perteneciente al reino de los Natura. ¿Como era posible que se haya reducido a seguir a una mísera sombra? Desconocía totalmente eso, pero apostaba que se trataba de una clase de familiar o magia negra que lo hacía ver de esa forma...Era imposible domesticar a un animal salvaje de ese tipo, y más cuando sabía que solo una vez había visto una, y de ese pelaje...Claro, la colluvio no se distraería , primeramente porque estaba la seguridad de su pueblo ahí con ella, bastaba avanzar, para desencadenar quien sabe que tipo de males. No era de ese mundo, la guardiana recalcaba eso en todo momento, porque jamás se le cierra las puertas a un extranjero, pero si a una invasora y para ella no había seres más detestables que los invasores, retorcidos, alocados y sombríos que solo siembran muerte y tristeza en su camino, y en la naturaleza que los rodea. Imperdonable creación.- Gurētofokkusu Tamamo, guardiana del Templo perteneciente al Gran Zorro, protector de Heres y Colluvios. Esta es su tierra, todo el valle está al cuidado de él, y no se aceptan aberraciones como tú, por eso no puedo dejarte pasar...Porque estos son tus últimos pasos. -La venerable llevó su diestra a un lado del camino, bloqueando así su camino con su holgado kimono tradicional.Sus hermosas orbes esmeraldas se fijaron en la figura decadente ajena, sus pupilas se rasgarían como si se tratara de una bestia indomable aquella híbrida entre lo divino y lo carnal. Era seria, jamás en estas tierras se había mostrado tan a la defensiva, tampoco tan hostigada que con ella, quien solo decía unas palabras sin darle mucha importancia, aparentemente, a quien era su primer obstáculo. Por alguna razón Tamamo no podía reconocerla como Demones porque simplemente no se sabe que es un Demones, pero sabía que todo en ella era más oscura que un verber, que era más impredecible que un Natura y más retorcido que un Heres o un Colluvio. A pesar de llevar mil años consigo había cosas que simplemente no le coordinaban, y una de esas era esta muchacha de cabellos albinos y de imagen deprimente y sombría. Si iba a combatir contra ella debería de tener el mayor de los cuidados, no vaya a ser que ocurra una tragedia por querer proteger todo el valle por si misma, sin llamar siquiera a un guardia.

La diestra que ella utilizaba para bloquear su camino; su delicada mano de terciopelo se empuñó con fuerza, dejando que la energía de la tierra comenzara a fluir al permitir que los circuitos mágicos de su mente comenzaran a circular en libertad. Primero desde sus piernas y recién ahí a todo su silueta, terminando por rodear la misma con ese divino anaranjado caluroso, vivo, y que era cómplice de la Gran Bestia. Finalmente cuando su energía mágico terminó por cubrirla esta bajó su mano diestra , empuñando la misma a la altura y pegada también a sus costillas, dejando que sus nudillos queden apuntando a los oscuros cielos nocturnos. La zurda sin embargo se estiraría hacia su propio lado, abriendo su pequeña mano para que de la palma de la misma comenzará a acumularse una pequeña cantidad de energía mágica de un color más dorado que el velo que cubría a la protectora del valle esmeralda. Sus colas apuntaban a la Demones, sus orejas se alzaron atentas, principalmente porque al invocar este tipo de energía se sentía un cosquilleo sobre la nuca. Le estaba pidiendo ayuda directamente a la consciencia de la tierra, le pedía que su cuerpo soportara lo que podría materializarse en su mano o no, pero no podía tampoco prejuzgar a aquella de cabellos argénteos, no concluiría ningún ataque, mucho menos una posible muestra de sus habilidades. Pensaba que ella no podía leer la magia, los elementos, que lo que surgiera de su mano, debido al fuerte dorado que iluminaba los robles durmientes, pudiera ser una llamarada, una luz cegadora, una corriente de viento... Tamamo siempre aprovechaba su tamaña y su apariencia para engañar al resto, la ignorancia de enemigo era algo fundamental para salir victorioso, el factor sorpresa, contra atacar fuego con agua...Pero el problema es que ella ignoraba completamente que la albina pudiera esconder...¿Y su su familiar era en realidad un Verber? ¿Si ella resultaba ser un terror desconocido del bosque de Tamsus? Todo tendría que jugarse ahí, cuando la distancia era mayor a los icho metros, cuando el viento era leve y la noche lo suficientemente oscura como para que halla tinieblas por doquier. Quizás la luna era su aliada, y sus instintos claro que la guiaban con mayor cuidado que al resto...Ya la tierra y sus capacidades físicas iban de la mano con su muy clara experiencia. La hija del Gran zorro no temía...Y estaba dispuesta a pelear por su tierra, su verdosa y pacífica tierra.

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Re: Rising at the night

Mensaje por Kari el Mar Abr 10, 2012 12:34 am

Y entonces la kitsune le corto el paso, cuando ella solamente deseaba irse de ese camino lo mas rápido posible y encontrar un lugar donde refugiarse, antes que la luz detestable del día comenzara a mostrarse. Aun faltaba demasiado tiempo para eso, pero de todas formas al no saber ni siquiera donde estaba, o cuanto camino faltaba, y por lo mismo no quería arriesgarse. Siempre había pensado que era mejor prevenir lo que no se deseaba, para no estar lamentándose después por estupideces cometidas por ella misma. Lo cual aunque por varios segundos la hizo distraerse, también la mantenía enfocada en el hecho de que debía pasar esa kitsune a como de lugar. Podría ser divertido, aunque en realidad en este instante no tenia ganas de cosa alguna, y aunque fuera extraño, prefería dejarlo así.

Pero tampoco iba a dejar pasar el hecho de que la kitsune, incluso cuando le dio unas razones bastante valederas -a su parecer- estaba negandole la oportunidad de seguir. No había estupidez alguna en ella que le dijera que debía quedarse tranquila ante una situación como esta. Sus voces interiores, en cambio la animaban a pelear, pidiéndole incluso que intercambiaran lugares para disfrutar ellas de la pelea -o juego, dependiendo de los ojos en que lo mires- y divertirse. Sangre ya se había derramado días anteriores, solo que nadie lo sabía, y era tiempo de derramar mayor cantidad. Especialmente esta vez que parecía mas... Prometedor. Yendo en cambio al exterior de la situación de la demon, pudo darse cuenta que la kitsune estaba observando a su recelosa pantera, lo cual hizo que en un movimiento extrañamente posesivo bajara su mano acariciando la cabeza del felino. Sonrió a la zorra de manera desafiante y espero el resultado. Su pantera se movió del lado de su ama, subiendo a un árbol cercano y recostándose en una de sus ramas mas altas. Sus ojos amarillos se fijaban en la guardiana, pero comprendiendo su poder, su instinto animal le hizo respetarla, por los momentos, aun cuando seguía recelosa de la forma como trató a su ama.

La guardiana se presentó al fin y al cabo, demostrando que por lo menos por ahora, la demones había desviado parte de su atención hacia su procedencia y su identidad. De todas formas no parecía que le importara mucho, pues ahora sus intenciones eran claras y ella no se dejaría. Se llamaría a si misma muy estúpida como para permitirlo. La diestra de la kitsune se había colocado de forma que mostraba que un ataque se avecinaba. No sabia que, o cual seria su ataque, no tenia conocimiento alguno del ser que frente a ella estaba, mas sin embargo, no pecaba por ser cuidadosa. Su tamaño no era algo por o cual se dejara llevar, pues ella misma parecía débil cuando no lo era. Pudo notar como sus manos parecían colocarse en alguna posición extraña que no había visto jamas, lo cual la alertó para no actuar de forma precipitada. ES cierto que el que ataca primero puede tener una ventaja, pero si tu oponente ataca primero, podrás tener una idea de su poder, o de la forma en que pelea. No evadiría lo aun no sucedido, ni se lanzaría a la desesperación. Sin embargo, su cuerpo comenzaba a dejar fluir su energia oscura, podia sentir como todo su ser estaba emanando su esencia. Lo cual no sucedia por simple intimidación, sino que se preparaba para lo que sucedería. Agradecía sin embargo, que la luna fuera testigo de esta batalla que se produciría, mientras la oscuridad reinaba y el viento ya se había calmado. Por lo menos mas que antes.
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Re: Rising at the night

Mensaje por Tamamo el Jue Abr 12, 2012 11:56 pm

¿Así que no era una bestia alocada al fin y al cabo? ¿no era lo suficientemente estúpida como para dejarse llevar por sus palabras? Tampoco era del todo lista al no obedecer y marcharse de dicho lugar cuando había mencionado que era la guardiana del templo de una de la Deidades nativas más poderosas de todas. Las marcas sobre su desnuda piel eran la prueba de que ella era algo divino, venerable, la proyección espiritual que siempre la rodea no es más que otra virtud de la hija del Gran Zorro. La oscuridad no podía reinar otra vez, aquellos que son tragados por el abismo mismo no deben jamás volver a pisar su mundo. Ahora Tamamo, la que usualmente era la tierna y pasional centinela de la ciudad se convertiría en la mayor de sus pesadillas. Su experiencia, su poder...Todo tenía que estar por encima de aquella mujer de cabellos plateados y de presencia oscura y desquiciada. Débil físicamente, ella tendría eso en cuenta ya que no esperaba que fuera capaz de hacerle frente en su especialidad, el combate cuerpo a cuerpo.

La distancia de ocho metros se cortaría repentinamente cuando la energía de la tierra, que estaba sobre la zurda, dejaría de centrarse en la misma, aunque su posición fuera igual. Tamamo había entendido a jamás juzgar a los seres ajenos de este mundo, y de su conocimiento, por lo cual trató de ser rápida, lo suficiente como para intentar sorprenderla. Ella no tenía alas, mucho menos la velocidad del viento a su disposición, pero tenía la disciplina de dejar que la energía terrestre fluya libremente por todo su pequeño cuerpo, haciendo que el mismo fuera resistente como también poderoso. La pequeña con sus puños podía derrumbar y dejar fuera de combate a más de un guardia, podía resistir golpes ajenos que podrían condenar a cualquier otro, tenía una basta experiencia en combate, por lo cual ante las criaturas del lugar tiene muchas ventajas. Como viajera sabe que estar sola, incluso en estos momentos, puede resultar peligroso, ya que ella tiene aún mucho por quienes vivir, el valle esmeralda, su hogar y Brisa, su pequeña hija. Dos argumentos para defender su territorio con todas sus fuerzas. Su celo no permitía que una criatura desalmada como ella siquiera pise las calles donde descansa su templo y donde aún peor, muchas personas se encargan de depositar sus pequeño grano de esperanza en ese suelo bendito.Con ese argumento, esa excusa de no ser la simpática niña de siempre, el ataque de Tamamo es el siguiente:
Llevar la energía de la tierra directamente a sus pies para poder propulsarse con su elemento contra la albina de cabellos plateados. Ocho metros es mucha distancia, apenas podría recorrer la mitad con ese simple salto.Su magia quedaría marcada porque sus talones emitieron un poco más de fuerza luminosa, además, su posición anterior quedaría levemente agrietada. Pero a los cuatro metros de distancia su ataque recién comenzaría, ahora si finalmente con la zurda.

Aquella posición extraña que había tomado tenía un sentido y era canalizar a su vez un poco de su energía para crear, gracias a los nutrientes de la tierra, una hoja de daga hecha puramente de cristal, trasparente, brillante, simplemente divino y letal.
Sobre la palma de su mano, y rápidamente, dicho cristal saldría disparado contra la chica de los cabellos Plateados. Tamamo no tuvo mucha consideración, apunto directamente a su cráneo, su mente lo proyectó ahí Y debido a la distancia podría ser bastante difícil de predecir, ya que recién recorrido los dichosos metros se materializo esa pequeña porción de imaginación de ella. La mentalmente no podía saber Tamamo como reaccionaría. No se arriesgaría a lanzar todas las cartas y terminar de una sola vez la pelea, aunque eso tendría que ser suficiente como para despabilarla. No existía nada que pudiera resistir el filo de sis cristales, o eso ella creía, mucho menos que utilizara ese ser asqueroso magia o su metabolismo pudiera curarla más rápido de lo normal. Una herida en la cabeza siempre será una herida en la cabeza, podría sobrevivir por algún que otro motivo de suerte, pero interceptar ese único proyectil le costaría muy caro a la invasora del mundo real. Esquivar sin embargo también era un riesgo, ya que la mente de la pequeña venerable se había enfocado en una acción o defensiva o nuevamente ofensiva. Pero no podría hacer más que esperar, con su diestra sobre su cintura, como siempre y la zurda a la altura de su rostro, imitando una suerte de posición de combate bastante atípica ya que las piernas coincidían con la posición de los brazos. La pequeña guardiana del templo estaba muy atenta a lo que podía pasar, sabía que estaba en una batalla personal, y se lo había dicho, ella jamás pasaría. Sería su obstáculo hasta que las condiciones se lo impidan.
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Re: Rising at the night

Mensaje por Kari el Mar Mayo 01, 2012 12:25 am

Por supuesto que la albina no era tonta, y estaba mas que preparada para esta pelea. Tal vez la zorra era mas fuerte que ella, pues no lo sabia de antemano, sin embargo tampoco la subestimaria. Le fastidiaba que n o la dejara pasar, pero ya habia pasado aquel punto, no se podia razonar, pues ninguna de las dos estaba en condiciones para hacerlo, el rechazo mutuo se los impedia. Sus ojos calmados e indiferentes se enfocaban en la chica, mientras cada una de las porciones de su cuerpo estaba preparada para combatir, sus musculos se tensaban, preparados para cualquier respuesta, mientras esperaba. Y de pronto la zorra habia hecho su primer movimiento, un salto, acercandose a ella, lo cual podria ser una oportunidad, mas no la tomaria, no era el momento justo aun, esperaria. Pues aunque la paciencia no era su virtud, sabia utilizarla cuando le convenia.

Cuando la kitsune llego a la mitad de la distancia que antes la separaba de la albina, los pies de la demones se hundieron levemente en el suelo por la presion que tal ejerció ante la tension del ataque que venia. De nuevo aquella posicion extraña, que le aviso que atacaria, o eso suponia. Sin embargo no se espero aquella daga de cristal qeu venia hacia ella, y la velocidad era increible, por lo cual debia pensar rapido, obviamente no podia detenerlo, y si le heria, seria una gran herida, mas por ahora no podia esquivar pues no l e convenia, tal vez eso funcionaria en su contra, y preferia disminuir las probabilidades. Al acercarse la daga, las alas negras como la noche de la albina cubrieron su cuerpo, endureciendose de tal manera que la daga de cristal se incrusto en una de las alas sin que llegara directamente a ella. Sin siquiera esperar unos segundos la chica comenzo a dar vueltas rapidamente, lo cual hizo que la daga incrustada en su ala se devolviera hacia su dueña, y no solamente ello, si no que muchas de sus plumas tambien se desprendieron dirigiendose hacia la kitsune. Aunque la demones no se habia detenido.
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Re: Rising at the night

Mensaje por Tamamo el Mar Mayo 01, 2012 2:18 am

Demones...Así que este era su poder. Que terrible, no pensaba aquella guardiana que todo su plan le marcharía al revés. Eran temibles aquellos que denigran la naturaleza...Impotencia, su rostro claramente se enfureció, no diría que la condenó, porque ella pudo salir de situaciones peores, pero debía admitir que la suerte no estaba de su lado y que la diosa Asháa no la estaba favoreciendo. Tuvo que responder con mucha velocidad y hasta desesperación, aunque saldría herida, inevitablemente tendría que correr sangre de su parte.

Su modo de defenderse era...Alocado. No se lo había esperado, supo creer que ese ataque suyo sería definitivo, pero no solo sus alas absorbieron la daga de cristal. Era insano, era la primera vez que alguna criatura podía soportar el supuesto filo absoluto. ¡Era increíble! ¿¡Tan poderosas eran esas alas!? No había tiempo para sorprenderse, Tamamo tuvo que anticipar el próximo movimiento de ella a través de la tierra y este era demasiado inusual como para volverse un ataque común, como podía ser algo netamente físico...Su instinto se lo gritó, debía si o sí reaccionar como primero su táctica le mencionó, tendría que defenderse y lo haría directamente con un ataque.
Su mano invocadora volvería a brillar rápidamente , teniendo que improvisar ni siquiera el pomo de una empuñadura hecha del mismo material. La velocidad no sería la misma y por la fragilidad de la invocación la misma se tendría que volver más débil de lo habitual, pero su filo podía asesinar a la guardiana de todas formas por lo cual tendría que gastar prácticamente todas sus reservas de magia. Primero sería su contraataque, aquella pequeña esfera de cristal saldría disparada en medio accionar de Tamamo, que inmediatamente se lanzó contra su enemiga, incluso apenas sus alas se manifestaron para salvar su vida. Así que también tendría que hacer el esfuerzo físico de llegar a ella, teniendo que romper los cuatro metros de distancia con ella. Y la Demones al estar girando tendría que, o tomar medidas extremas o escapar si no quería recibir las heridas que ella recibiría.
Sus pequeños pies volverían a ser el principal canal entrante, que junto con su destreza física impulsarían su delicado cuerpo contra ella, pero no como si fuera un torpedo sino más bien ella imitaría su giro, no tan rápido, no tan letal, pero lo suficientemente efectivo como para desviar aquel ataque con las letales plumas con nada más y nada menos que su esponjosa cola, la cual utilizaría como el gigantesco plumero que era. Al girar la misma tomaría un envión, al dar solo una vuelta tendría que concentrar el mismo en aquellas nueve extremidades, el poder que había impulsado sus pies para poder saltar y arrimarse a ella terminaría concentrando en su más hermosa característica, para endurecer la misma de manera sobrenatural, cayendo la mima sobre la tierra, provocando el sonoro estruendo de un gran bloque cayendo desde apreciada altura, como si fuera casi un trueno, lastimaría así a su naturaleza pero si no era eso era perder más sangre de la que había perdido.

Aquella pequeña esfera de cristal que había invocado chocaría contra su propia invocación, pero apenas serviría para no resultar letal o comprometedora. Por lo cual la misma de alguna forma u otra y en medio de su giro terminaría atravesando su pequeño hombro izquierdo, destruyéndose la propia invocación al tocar a su creadora. La sangre indudablemente llegaría, como también dolor, carne y huesos habían sido tocado, incluso sus nervio fueron afectado. Primera razón para sentirse afectada en su flujo de magia, además de agotada. Pero aún así, y con fugas debido a los reflejos de su mente, y sin pensarlo dos veces continuaría su movimiento en otro giro que terminaría con un nuevo latigazo de sus nueves colas, impregnando el poder de la tierra sobre ellas nuevamente, aunque de esta vez forma más desesperada y torpe, aunque ne medio tenía que ser suficiente para aplastarla, ya que al enfrentarse a ella y girar en contra de las agujas del reloj la misma tendrían que cubrir fácilmente las distancias que quedaban. Cuatro metros que la guardiana del valle esmeralda gritaría con furia y dolor, y no sería extraño que los guardias escucharan la chillona voz de Tamamo...Pero aún así, si ella no luchaba entonces nadie podría y sería demasiado tarde si ella lo perdía todo allí. Debía de cuidarse y por eso asegurarse de que ese ser tendría que escapar si es que sobrevivía a su ofensiva marcial.

Dos giros idénticos, el primero más elevado que el otro, continuos y aprovechando la destreza de su cuerpo. La tierra, como las prendas de Tamamo quedarían manchadas de ese divino carmín que corría por su sangre, sagrada y luminosa. Pero para su desgracia...Si no acaba todo con ese golpe entonces quedaría acabada, sus reservas de magia estarían agotadas y su cuerpo sin el poder de la tierra no era tan efectivo. Sumando a que su propia daga penetró su carne y llegó a su hueso...Parecía querer perder en cualquier momento.
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Re: Rising at the night

Mensaje por Kari el Vie Ago 17, 2012 11:31 pm

Su cuerpo se movía solo en la oscuridad. Aun cuando ella misma realizaba tales vuelas, su cuerpo, tan acostumbrado a ese tipo de defensa, se movía con gracia y elegancia... Aun cuando la zorra no lo notara por estar pendiente de su oscuridad. Incluso cuando no era una guardiana de la tierra, o un ser acostumbrado, o perteneciente a la naturaleza, había aprendido a sentir sus cambios. Tal vez no de la misma forma que alguno de esos seres, pero definitivamente no era una amateur en cuanto a esas cosas. La guardiana la cautivaba en cierto modo, pues le divertía. Aun cuando lo que deseaba era pasar, no consideraba gran cosa el detenerse para disfrutar de un pequeño juego, y saber quien ganaría. El escuchar su voz gritar en agonía solo la hacia sonreír mas, y deleitarse. Su sonrisa macabra no podía verse tan bien por sus alas, pero si era mostrada en su rostro sin siquiera alguna restricción.

Al escuchar como gritaba, sus giros se hicieron aun mas rápidos, pero no perdía de vista a la kitsune. Sus ojos se fijaban en ella aquellos segundos en los que su mirada estaba recta hacia adelante. Un salto en la tierra, y otro salto mas. El olor de la sangre que la hacia sentirse bien, que volvía el ambiente mejor de lo que antes estaba. Aunque ella no entendiera en lo absoluto. Cuando la guardiana se dirigió hacia ella, sus giros se detuvieron repentinamente, y con un impulso se dirigió hacia la kitsune, se acerco a ella, sin miedo a lo que podría sucederse. Se lanzo a ella, de manera calculada, aunque pudiera parecer descuidada, extendiendo sus manos hacia la zorra, para que luego, segundos después de extendidas, de sus extremidades salieran varios tallos del color de la noche, con espinas en ellos, dirigidos hacia la kitsune.



PD: Sorry por lo hiper cortisimo!

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Re: Rising at the night

Mensaje por Tamamo el Jue Ago 23, 2012 12:13 am

Los cálculos de ambas mujeres eran demasiado distintos, como también aquella mentalidad con la cual se habían encaminado en esa situación, encarándose de forma tan lineal y extremista que la caníbal morbosidad de aquella extraña albina que tenía el deseo de pasar a tierras que no acostumbran morir ante su presencia, un homicidio constante a la santa tierra, extensión directa de la Gran Bestia que está muy presente de lo que esta sucediendo aquella noche lejana a toda la tristeza que el futuro, o en su defecto el pasado, destinaba para la guardiana del grandioso templo esmeralda. No hay nadie que pueda ayudarla, no hay guardias ya, sus seguidoras no están para darle una mano a su ya cansado y pequeño cuerpo y su padre parece simplemente estar de acuerdo con el hecho de absorber su esencia con la propia para volver a iniciar el ciclo artificial, ella justamente ahora se podía estar jugando la vida frente a ese ser...Asqueroso, repugnante y de una frialdad incalculable. El avatar del Gran Zorro insiste en su identidad, no sabe exactamente que o quien es, sus motivaciones de todas formas jamás podrán ser buenas para la pacífica e inocente gente que ahora mismo necesita proteger. Por todo ellos, con las pocas fuerzas que ella pudiera absorber ella estaba dedicando un último golpe al delgado cuerpo de su contrincante, que casi de forma estúpida se había lanzado contra ella con la aparente intención de atacarla con...¿Magia? No, esa magia no era exactamente algo que estuviera dentro de los parámetros "conocidos", es atípica, incluso dentro de la tanta diversidad que existe en estas tierras...Aquella energía le dio un terrible presentimiento que claramente no iba a subestimar...¿Pero realmente tendrá el suficiente poder para igualar la experiencia y la contundencia de la misma esencia de la tierra que comenzó a correr hace tiempo por las venas de la vulpina? El poder de la tierra significa dureza, persistencia y hasta la conexión suprema entre la mente y el espacio abstracto que da verdadero significado a la quintaesencia...La oscuridad ¿Que más podrá lograr que ocultar los peores crímenes de herejes como ella? Ese choque seguramente tendría que dar conclusión a esta batalla, el avatar del Gran Zorro sabe esto, por eso mismo tenía esperanza en que su magia en forma psíquica tendría que superar aquel extraño efecto.

La guardiana del valle esmeralda, infundida con el poder vivo de la tierra utilizará finalmente sus colas en ese último giro contra aquella invocación que la misma había hecho aparecer desde sus permanentes tatuajes que tomaron vida de una forma enferma y retorcida, algo que desconocía la pequeña guardiana desde este mismo instante, y ni siquiera, ya que al estar en plena ofensiva le fue imposible analizar dicha respuesta con lucidez, así que estaba apostando todo a la fuerza de su magia elemental imbuida en sus nueve colas que como un gran martillo de acero intentaría no solo caer encima de ella sino que también contra dicha magia, esperando que la tremenda fuerza fuera suficiente para acabar con dicha magia y también con la que se atrevía a perturbar la paz de aquella pacífica ruta que innecesariamente se cubrió de sangre. ¿Pero lo iba a lograr la pequeña guardiana milenaria?


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Re: Rising at the night

Mensaje por Kari el Mar Ago 28, 2012 12:26 pm

Mientras la pequeña zorra se dirigía hacia la albina, su esencia se extendía... Tal vez la pequeña estuviera cansada, pero para ella no era así. Estaba acostumbrada a pelear por mayor tiempo, con seres que la superaban en gran fuerza siempre. Y aun se preguntaba porque aun seguía viva. Estuvo a punto de morir muchas veces, y aun así no lo hizo, tal vez por aquel ser que la tenia entre sus hilos, o por su propio odio, o simplemente ganas de sobrevivir de ella, y aquellas que estaban con ella... Por lo tanto, no iba a perder ante este ser insignificante. Tal vez al principio no la había subestimado, y aun no lo hacia, pues también había presenciado grandes batallas de seres aun mas débiles, que habían sorprendido a la albina dándole verdaderas sorpresas -valga la redundancia-. No entendía de verdad como lo hacían, o donde escondían su fuerza.

Pero a este ser que aquí estaba... Ni siquiera la consideraba digna de su atención. Incluso si era mas fuerte que ella, o mas débil... Su concepto había disminuido en este tiempo. Pensaba que la kitsune haría algo al respecto acerca de su ataque... pero al parecer decidió seguir igual. Eso también había disminuido el interés... Pero estaba oponiéndose a ella, y eso seguía molestandole. No importaba cuan insignificante sea este ser, o si es verdaderamente majestuoso -algo, en realidad imposible... a su parecer- estaba en su camino, y no lo soportaba. Vio como las colas venían hacia ella, -esto va a doler...- pero no las evadió, ni las bloqueo, ni siquiera hizo el intento de hacerlo. Las recibió completamente, en toda su fuerza, y mientras su rostro sangraba profusamente... -lo cual causo que su mascota gruñera acercándose un poco a través de los arboles, pero deteniéndose a mitad de camino, no podía intervenir...- y había cantidad de dolor -inimaginablemente fuerte- sus espinas no se detuvieron, al contrario, parecian acelerarse mas hacia la kitsune, y a medida que caía, ya las espinas tenían a su alcance a la kitsune, por el ataque producido a la albina. Quien sabe, hubiera sido mejor para ella no acercarse tanto, pues esas cosas oscuras no eran precisamente lindas y tiernas.
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Re: Rising at the night

Mensaje por Tamamo el Lun Sep 24, 2012 9:13 pm

Ni siquiera la vulpina se creyó esta clase de embrujo ¿Como es posible que se mantenga de pié luego de recibir de lleno el terrible peso y fuerza de las nueve colas influenciadas con la esencia de la tierra? La guardiana había previsto una descarga de energía lo suficientemente fuerte como para querer destruir a su contrincante, que resultaría ser quizás uno de los seres más tenebrosos con los que habría de enfrentarse estos últimos años. ¿Qué era precisamente ella, que camina y lastima a la tierra? No sabía ella sus intenciones, pero alguien de tan oscuro y brumoso pesar no tiene que ser nadie bueno, ni siquiera intentó razonar cuando sus palabras emergieron de sus rosados labios, y ciertamente por más sangre que pudiera correr de su cabeza, contaminando el sagrado manto de la Gran Bestia, no encontró aquella figura dorada posibilidad de victoria tras arriesgarse todo a un solo golpe...Agotada y derrotada ¿Será realmente una pesadilla o esto marca el fin inevitable de sus días? Tras caer sobe ella, finalmente de pié y a una cercanía mortal la diminuta pero ancestral colluvio no pudo más que observar como la extraña magia prohibida, tomando forma de espinas y tallos desde el cuerpo ajeno, la hija del gran zorro no tuvo más alternativa que anteponer sus grandes y brillantes colas ante tal ataque, esperando utilizar aquellas como una suerte de escudo donde la magia no toque parte de su delicado cuerpo que no podía ofrecer más resistencia en contra de ese sombría elemento que se utilizaba en su contra. Seguramente ella sentiría un inmenso dolor al sentir como la carne de sus nueve extremidades obstaculizaban con dureza aquella extraña y dañina magia, y es que ellas, de quienes la guardiana esmeralda estaba realmente orgulloso, ahora solo sirven como carne de cañón para evitar una muerte extremadamente vergonzosa, enfrente de una desconocía que le había destrozado el sueño, de quien no sabía su pasado y mucho menos si tenía futuro...Pero que es fuerte, lo suficientemente fuerte como para dejar en ridículo a una criatura que por mucho tiempo tuvo la intensión de morir en los laureles, forjado por más de un milenio un horizonte brillante, pero sacrificado debido al fatalista pasado que ahora mismo lleva sobre sus espaldas y que esa albina parece querer quitarle de encima, pero no con buena intensión...Resulta tan macabra...Que simplemente no existe criatura en este mundo que se compara en dicho carácter de su personalidad.
Aunque aún así la venerable no sentía temor a la muerte, ella vivió, sonrió, y hasta se atrevió a desafiar en su inocencia a los dioses para perder, claramente, pero escapando también de un destino casi inevitable...Si ella muriera sabría que no pasaría absolutamente nada malo...Y es más, existía una pequeña fantasía de reunirse con aquellos que tristemente se quedaron en el camino...Aunque sea por unos segundos, ella moriría cien veces y sonreiría en medio ritual por eso, solo por una pequeña esperanza que tomaba forma de bruma a su alrededor, aunque fuera débil...Esa es la fuerza que le queda a su espíritu.

Tamamo, la guardiana solar del Gran Zorro, astuta criatura que cuida el gran templo del valle esmeralda, poseedora de secretos y conocimientos de la región, casi fundadora del asentamiento de robles verdosos, privilegiada entre muchos...Ahora solo es un mamífero atrapado entre redes negligentes y malévolas, y solo puede demandar más vueltas de las espinas entre sus colas, sintiendo ciertamente un dolor que le obliga a cerrar sus ojo y su garganta, al punto de retorcerse su vitalidad...Aún así, siendo una bomba de tiempo, lo único que más puede hacer es esperar a que esa invocación termine...Aunque ¿Por qué la pequeña por alguna razón se sentía extasiada, al punto de agotarse lentamente? Sus colas al principio estarían firmes ¿Pero por cuanto? Algo, literalmente ella se lo está arrebatando...¿Pero que más queda a estas alturas cuando todos a los que amaba habían desaparecido, donde el cielo es negro y los peores augurios parecen hacerse realidad? Aún así...Debe luchar, una guardiana jamás morirá sin haber protegido todo lo que hay a sus espaldas...Aunque eso sea ejemplificar la furia de los Dioses, quienes son los encargados de arruinar o hacer realidad los sueños de los mortales.
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